Antes que nada, quiero agradecer especialmente a mi amiga Ilwen Malfoy por incentivarme a publicar mi historia.
Quiero agradecer a mis primeras lectoras, LiliiPotter, adriene cullen, Liliana, Niktee Blume y como no podía ser de otra manera Ilwen Malfoy.
Este capítulo es cortito, pero hay pequeños detalles que comienzan a sacar a luz los sentimientos de nuestros protagonistas. Espero de corazón que les guste. Y ya saben toda crítica constructiva es bien recibida.
Malfoy Manor
Narcissa Malfoy fue la primera en salir de su chimenea, seguida por Harry. Ambos tardaron unos segundos en reaccionar cuando vieron a Draco salir de la chimenea cargando a Hermione en brazos.
- Se desmayó segundos antes de llegar. No sé si fue una buena idea traerla aquí, ninguno recordó lo sucedido con Bellatrix.
- Ella es fuerte, lo superará – dijo Harry
- Tonky – inmediatamente una pequeña elfina doméstica hizo su aparición.
- Diga ama Narcissa
- Tonky, prepara las mejores habitaciones para nuestros invitados.
- Como usted ordene ama.
- Y Tonky, deja de llamarme ama. Llámame Cissy, sólo Cissy – la mujer se giró y dirigió sus próximas palabras a su hijo – Draco, encárgate de llevar a la Srta. Granger a su cuarto mientras el Sr. Potter y yo conversamos.
- Sí madre – Draco comenzó a subir las escaleras con Hermione en brazos, hubiera sido más fácil subirla con magia, pero él no quería hacerlo, no sabía por qué, simplemente no quería.
Al llegar a la habitación, recostó a la castaña sobre la cama y apuntándola con su varita murmuró – Enervate – la chica abrió los ojos de a poco y miro a su alrededor desorientada.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? ¿Por qué estoy acostada?
- Tranquila, de a poco. Te desmayaste antes de salir por la chimenea de mi casa, por eso ahora estás aquí. Te traje para que descanses.
- ¿Osea que estamos en Malfoy Manor? ¿Harry aceptó la invitación? - Draco pudo notar como la chica comenzaba a temblar.
- ¿Tienes frío?
- No. ¿Por qué lo preguntas?
- Porque comenzaste a temblar.
- Es sólo que...
- Te trajo recuerdos estar en la mansión ¿no? ¿Tienes miedo?
- Realmente no lo sé. Espero poder superarlo.
- Lo harás. Eres realmente fuerte y demasiado inteligente como para dejar que los fantasmas del pasado te persigan indefinidamente. Pero si ayuda de algo, haré que cierren el ala de la mansión donde se encuentra ese salón.
- No, no. Está bien. No lo hagas. Tal vez, en cuanto me recupere necesite ir allí. ¿Podrías acompañarme?
- No me parece una buena idea.
- Pero lo es. Soy una Gryffindor, ¿recuerdas? Siempre afronto mis miedos.
Draco sonrió de costado, debió suponerlo. Ella jamás dejaría que sus miedos le ganen una batalla.
- Siéntete libre de recorrer la mansión, eso sí, si deseas ir al último piso avísame. Pues allí está la sala de la que hemos hablado. Te dejo para que puedas descansar. Te esperaremos al mediodía para almorzar en el comedor. Si no sabes como llegar, llama a Tonky, ella te ayudará en lo que necesites.
Draco salió de la habitación dejando a Hermione con la boca abierta y sin poder articular palabra alguna. Mientras la chica fue a bañarse, el rubio se dirigía a su habitación, pero al último momento desistió de esa idea y se encaminó hacia el salón de té, donde seguramente encontraría a su madre y a San Potter.
Al llegar supo que no se había equivocado. - ¿Puedo unirme a la conversación?
- Por supuesto Draco. Te haré traer una taza de té. Tonky – llamó Narcissa
- ¿Sí ama Cissy?
Narcissa sonrió – Vamos avanzando. Trae por favor un té para mi hijo.
- Enseguida ama.
- Ah Tonky – dijo el rubio
- Diga amo Draco.
- Llévale a Hermione un té de rosas del Japón. Y por favor deja de llamarme amo.
- Sí joven amo, como usted mande.
- Si te hubiese escuchado Hermione, en este momento estaría dando saltitos de alegría – dijo Harry.
Draco sonrió al escuchar aquello, gesto que a Harry le pasó desapercibido, pero no a su madre.
Narcissa retomó la palabra -Draco, le estaba diciendo al Sr. Potter, que pueden quedarse en nuestra casa todo el tiempo que sea necesario.
- Por supuesto – contestó el rubio – yo quisiera agradecerte lo que han hecho hoy por mi familia. Después de todo lo que han padecido y pasado por culpa de los Malfoy, hubiesen estado en todo su derecho de hundirnos.
- Creo que tantos años de amistad con Hermione, me han enseñado a dar segundas oportunidades.
- Potter, yo sé que tal vez nunca seremos amigos, pues corrió demasiado agua bajo el puente. Pero quiero que sepas que tanto tú como Hermione, cuentan con el apoyo y ayuda incondicional de la familia Malfoy.
- Gracias. Ahora si me permiten, quisiera ir a ver a Hermione, no creo que se encuentre muy bien.
- Claro – dijo Narcissa – es la tercera habitación del segundo piso.
Harry se encaminó hacia la habitación de su amiga, mientras que Draco se quedó en el salón de té junto a su madre, quien lo miraba de una manera soñadora.
