Woaaaaaah! Ese si fue lo más que he tardado en actualizar una historia. Más de un año! Arceus que no me da vergüenza U_U bueno si me da, y seguramente nadie está esperando esta historia pero nunca voy a dejar ninguna de mis historias a medias, así que aquí está la segunda parte y créanme, como era muy pero muy larga tuve que cortar esta historia a la mitad, así que, ya tengo una parte del próximo cap. En fin... esto es un poco diferente a lo que normalmente escribo... así que... sean buenos conmigo, creo que me estoy oxidando.. en fin, lean, disfruten y comenten n_n

Capítulo II. Sálvame

"No quiero que nadie me moleste Sobre todo tu, ¿entendiste?

Un nudo se hacía en su pecho al recordar la forma tan fría y desagradable en la que se dirigió a ella ese quién consideraba no sólo su mejor amigo, sino la persona más amable que hubiera conocido jamás. Ahora, parecía que en su lugar sólo quedaba una sombra siniestra de lo que alguna vez fuera Ash Ketchum.

- No creo que él realmente te odie o algo por el estilo. - La voz que escuchó a su espalda parecía contestar a sus dudas internas y sentía un poco de alivio al no ser la única que tuviera esa esperanza a pesar de la amargura manifestada en las palabras de Ash.

- ¿Entonces por qué lo dijo, Brock?

- No lo sé, Misty. - Pasó su brazo alrededor de la chica y la atrajo hacia él en un fraternal abrazo que ella respondió con el mismo afecto - Pero no importa cuanto deseé que nos marchemos, no me iré hasta averiguar que pasó con él.

- Yo tampoco iré a ningún lado... Sé que tarde o temprano, él querrá hablarnos, nos necesitará y quiero estar para cuando eso suceda...

Los días pasaron y esa confiada expresión se fue diluyendo.

El comportamiento errático de Ash no mejoraba y Pikachu seguía sus mismas costumbres taciturnas, comiendo nada y pasando días enteros encerrados en la alcoba del entrenador.

- Nos está evitando.

- ¿No me digas? ¡Tu si que eres toda una detective, May!

- ¡Bueno qué más puedo decir, Dawn! No es que haya mucho cambio ¡y que sólo hagamos guardia a la puerta de su cuarto como sugeriste tampoco ayudará en nada!

- Tal vez si la derribamos...

- No creo que tu sugerencia resuelva algo en realidad.

- ¿Por qué no, Cilan? - La chica de cabellos púrpura se descruzó de brazos avanzando unos pasos hasta la barrera que tanto mencionaban los jóvenes y comenzó a golpearla con todas sus fuerzas, impactado sus pies y sus puños alternadamente para sorpresa de todos. - Ya... Estoy... Harta... De que... Te comportes... ¡Cómo un niñato!, ¡Ya Cilan! ¡Suéltame! ¡Esto es lo que debimos hacer desde un principio!

- ¡No es la solución y lo sabes! - Trató de contenerla mientras ella pataleaba y lanzaba manotazos que pronto se convirtieron en ataque directos hacia él en lugar del objeto con el que se había ensañado en un principio.

- Y que te quede claro, niño, ¡cuando tire ésta puerta lo siguiente que patearé será tu cara!

- Iris por favor, con fuerza bruta no vamos a poder...

- ¡A quién estás llamando bruta!

- ¡Ey! ¡No te desquites conmigo! Yo sólo trato de ser lógico...

- ¿Y ahora soy ilógica? Te lo juro Cilan que algunas veces puedes ser irritantemente pacífico.

-¿ Y por eso me tienes que agredir?

- Pues con alguien tengo que sacar mi frustración

- ¿Y yo porque tendría que ser tu saco para golpear?

- Porque tu te pusiste en mi camino.

- Pues estás muy equivocada si crees que yo…

Apenas entró por la puerta de la cocina y la señora Ketchum ya estaba extrañando regresar a su jardín dedicándose a él otras tres horas, pues los gritos retumbaban en toda la planta baja anunciándole que la situación con su hijo no mejoraba.

- Supongo que no ha habido suerte está mañana tampoco - Comentó a los jóvenes presentes que no habían formado parte de la guardia matutina afuera de la habitación de Ash.

- No he subido a verificar los avances, pero...

- Todo sigue igual, Brock, no se necesita ser un genio para saberlo - La chica pelirroja que estaba sentada a la barra interrumpió al criador sin imprimirle ninguna emoción a sus palabras. Sólo daba sorbos a su café, mirando con mucho detenimiento la pared.

- ¡Ah no, eso no lo voy a permitir! - La señora se quitó los guantes y el sombrero que generalmente utilizaba cuando trabajaba en su jardín, se acercó a pasos rápidos hasta la chica pelirroja y sosteniéndole la barbilla obligó a que ésta la mirara - ¿No me digas que la pésima actitud de mi hijo es contagiosa?

- ¿Qué cosa? - Exclamaron extrañados tanto ella como Brock debido a la declaración de la mujer.

- Lo siento, querida, es que con la mirada perdida y tus actitudes negativas... - Misty parpadeó un par de veces antes de comprender del todo lo que Delia intentaba señalarle. Sonrió con gentileza y apartó la mano de la señora de la forma más delicada posible, entrelazándola con la suya por un momento.

- Supongo que si soné un poco pesimista, lo siento, es sólo que...

- Estás preocupada por mi hijo y la frustración puede ser bastante para sobrellevar, créeme, lo entiendo.

- No estoy frustrada, es sólo que estoy... Pensando... - Brock y Delia la miraron curiosos al momento que se sentaban en torno a la barra de la cocina, mientras el criador dejaba algunos platillos sobre ella - Hay muchas cosas que no me terminan de parecer lógicas de esta situación.

- Eso es obvio, Ash nunca había actuado así...

- Pero esa no es realmente la parte extraña - interrumpió Misty con voz seria - Quiero decir, nadie se imaginó nunca a Ash siendo tan apático o hasta grosero con todos, pero... - hizo una pausa, las miradas expectantes de sus amigos, deseosas de saber lo que había deducido, pero más que sus ganas de ellos por saberlo, fueron sus deseos de desahogarse - Si Ash realmente no quiere hablar con ninguno de nosotros y no soporta nuestra presencia aquí, entonces... ¿Por qué no simplemente se va? No es que le desagrade vivir viajando. ¿Por qué ahora no lo hace? - Lo que Misty decía tenía mucho sentido, imposibilitando a sus oyentes de darle una posible respuesta.

- Tal vez… ¿no quiera? - Se aventuró a concluir el criador, Misty suspiró sonoramente antes de mirar directamente a su amigo para responder de forma muy pausada.

- O tal vez, no pueda.

La sentencia de Misty sin duda los dejó sin palabras, provocándoles un escalofrío que les recorrió el cuerpo al meditarlo un poco más.

- Crees que... alguien... ¿Podría estar buscándolo?

- No... - volvió a suspirar dejando la taza con el remanente de café en ella, aún meditando. - No sé si exista alguien amenazándolo o es sólo algo. Alguna razón muy poderosa que lo obliga a quedarse aquí.

- Algo como... ¿Qué? - Brock preguntó sin entender del todo a su amiga, ésta abrió la boca, buscando contestarle, pero la señora Ketchum se adelantó a hacerlo.

- Miedo. – Dijo llanamente. De nuevo se hizo el silencio mientras la mujer castaña se dedicaba a mirar la fruta frente a ella, llevándola de un lado a otro del plato con un tenedor. - Es algo que yo también he pensado desde el principio. Por mucho que quiera verse grosero o atemorizante... Conozco a mi hijo y puedo percibir el miedo que está sintiendo ahora. No lo comenté antes porque me parecía absurdo. Es decir...

- Ash Ketchum, atemorizado - Finalmente dijo Brock entendiendo del todo a las mujeres y soltando un pequeño resoplido a modo de risa ante su propia frase - Eso no es algo que estemos acostumbrados a pensar.

- ¡Ya fue suficiente!

El grito proveniente de la planta alta sin duda fue un buen motivo para que Brock, Misty y Delia se levantaran. No porque se tratara de una demanda muy enérgica, sino de quién provenía.

- ¡Sólo intento dormir y ustedes chatots escandalosos no me dejan!

- ¡Chatots!

May y Dawn repitieron indignadas por la comparación que Ash hacía de ellas.

Sin recordar que su amigo entrenador ya no era el mismo de antes, avanzaron hacia él, al igual que Iris que apenas si era contenida por Cilan, las tres chicas dispuestas a darle un escarmiento, pero no pudieron acercarse más de dos pasos hacia la puerta. Un destello los detuvo en seco, una poderosa descarga eléctrica que recorrió las paredes del corredor e incluso las escaleras.

- Pikachu... - La señora Ketchum no podía creer que la noble criatura que ella conoció desde siempre, fuera capaz de atacarlos de esa manera ni que los observara con tanto recelo, manteniendo una pose defensiva frente a Ash – Hijo, ¿Por qué hacen esto?- Miraba de manera indignada al pokemón y después a su joven hijo, obteniendo sólo frialdad por parte de ambos.

- Ya me quedó claro que no puedo obligarlos a que se vayan de ésta casa - Fijó sus ojos en su madre, manteniendo una actitud reacia sin que el llanto que recorría el rostro de la mujer lo conmoviera - Pero si puedo obligarlos a que me dejen en paz.

- Ash, nosotros... - Brock se hizo paso entre las dos mujeres que lo acompañaban en un intento por detener a alguna acción que el joven pudiera efectuar en su contra. Su intento fue un fracaso cuando el pokemón volvió a generar una poderosa onda de rayos que electrificaron las paredes, incluso el piso, obligando a todos los jóvenes a retroceder e incluso cubrirse la vista. Pasados unos segundos la energía fue desapareciendo, sólo permanecía en la puerta de la habitación que, ese día más que cualquier otro, les pareció que nunca les regresaría al Ash que conocían.

- Aléjense o la próxima vez no será sólo una demostración. - La voz de Ash resultaba tan demandante que no parecía estar proviniendo del otro lado de la puerta reforzada con la energía de Pikachu, sus palabras resultaban más como un fantasma frente a la cara anonadada de todos sus amigos, que si bien, no sufrieron ni un daño, todos sentían como si aquel ataque eléctrico los hubiera atravesado.

Nadie se atrevía a hablar y la tranquilidad del pueblo sólo hacía que el ruido de la estática del ataque eléctrico que se mantenía en la puerta resultara ensordecedor.

- Bien, eso es todo. - Finalmente dijo Dawn, al momento que soltaba a May y se dirigía hacia las escaleras con lágrimas contenidas en los ojos - Yo me rindo, tengo mejores cosas que hacer que lidiar con un maniaco.

- Dawn...

- ¡No quiero escuchar nada, Brock! ¡No quiero que intentes convencerme que es nuestro amigo porque yo no lo veo! – sin proponérselo empezó a llorar, su voz se quebrantaba cada vez más con cada palabra - No reconozco en ese... Loco al Ash que yo conocí.

- Pienso lo mismo.

-May, ¿tu también?

- Si quiere estar sólo, entonces lo estará - Afirmó con rudeza antes de bajar corriendo las escaleras, seguida por Dawn.

Esperaron a que sus amigas regresaran, pero pasaron los minutos y no había señales de ellas, en verdad se habían marchado. Fue hasta ese momento que el resto del grupo comenzó a dispersarse, algunos a la cocina o fuera de la casa; cada uno tratando de lidiar con lo ocurrido, pensando como debían reaccionar. Tal vez seguir los pasos de las coordinadoras era lo más lógico... Misty se mantuvo sentada en las escaleras, mirando fijamente la puerta de Ash.

Ella no dudaba, era la única que sabía cual era su papel a desempeñar.

"No importa cuanto lo intentes Ash, no me voy a rendir tan fácil " Pensó. "No dejaré de ayudarte"

oOoOoOoOoOo

Despertó totalmente desorientado, su mente en penumbras, como lo estaba esa habitación donde se encontraba de la cual no distinguía mucho: unas paredes, una gruesa puerta... Entonces, tuvo la idea de moverse sin conseguir mucho.

Empezó a sentirse más consiente de su situación: De rodillas, por sólo Arceus sabía cuanto tiempo, pues la presión en sus coyunturas era insoportable; sus brazos juntos encadenados al piso imposibilitando cualquier movimiento y manteniéndolo en esa dolorosa pose; el sudor haciendo más borrosa su visión, aunque por la consistencia del líquido en su ojo derecho podía asegurar que se trataba de sangre casi seca.

Aún así trataba de adivinar el lugar donde estaba aprisionado de manera tan inhumana. Parecía ser un pequeño establo, el olor de la hierba y madera húmeda era demasiado fuerte como para ser ignorado. El ruido de pequeños insectos y roedores corriendo entre las vigas le dejó en claro que no se trataba de un sitio aseado... Ni nada acogedor, si acaso tres metros cuadrados era lo que conformaba esa rudimentaria cárcel.

Intentó moverse obteniendo sólo dolor en todas sus extremidades, sus músculos estaban tan tensos como las ataduras que lo mantenían empotrado al piso y la fricción de las tiras de su rasgada camisa negra parecía crearle nuevas molestias en la piel sensible de su pecho. Seguramente no había sido llevado con delicadeza hasta allí. Por la cantidad de tierra en su ropa no resultaba una locura adivinar que fue arrastrado todo el camino.

"¿Dónde estoy?"

Pensó fugazmente antes que el rechino de unas bisagras viejas y oxidadas estuvieran a punto de darle una clara respuesta a su cuestionamiento.

- ¡Ash, muchacho! Que gusto verte despierto, - la voz grave e imponente le pareció totalmente desconocida por un momento antes de que los recuerdos de días anteriores se agolparan en su memoria. - Espero que no te moleste este cambio en nuestro trato hospitalario, pero dadas las circunstancias...

Las palabras y la forma tan despreocupada en la que se expresaba el hombre alteraron a Ash. Al instante y sin que lo pudiera razonar, intentó levantarse, jalando con fuerza las cadenas de sus brazos, sólo consiguiendo lastimarse. Al cabo de unos segundos dejó de forcejear y buscando algo de saliva en su garganta, intentó hablar.

- ¿Qué quieres de mi, Foirlán?

- Quería que de buena gana te unieras a nosotros, pero en vista de que eso no pasó, emplearé otros métodos para convencerte de que te unas a nuestra causa. - Ash resopló con fastidio, deseando que pudiera levantarse y mirarlo directo a los ojos, que notara el enorme desprecio que sentía por él, por todo lo que sucedía en ese extraño pueblo.

- ¿Matar pokemón inocentes? ¡¿A eso le llamas causa?! - Foirlán rió acercándose a Ash e hincándose frente a él. El hombre no podía negar que verlo derrotado de esa manera le causaba cierta satisfacción.

- Muchacho, lo que viste es sólo una parte de nuestro verdadero objetivo, lo que intentamos lograr, es mucho mas grande.

- No me interesa su estúpido plan, yo no quiero tener nada que ver con...

- Es obvio que dices eso ahora, porque no sabes la magnitud de éste proyecto, pero te aseguro, muchacho, que no se compara con nada de lo que hayas visto. Estoy seguro que después de mi "demostración" tal vez pienses diferente.

Estaba demasiado cansado como para objetar una vez más, pero no fue necesario porque sólo alcanzó a levantar un poco la cabeza para ver como Froilán desprendía una pokebola de su cinturón y la arrojaba frente a él. La enorme mandíbula en la cabeza de Mawile quedó muy cerca de sus ojos. Le tomó un segundo identificar del todo al pokemón acero.

- Creo que recordarás al pokemón de Jimmy. Usualmente está con mi hijo, pero lo tomé prestado porque es perfecto para ésta demostración - Ash miró fijamente al pokemón, después al alcalde que mostraba una enorme sonrisa, algo que no le daba nada de confianza.

- Ahora, muchacho - levantó la voz dando pasos que formaban una media luna alrededor de Mawile- Pongamos a prueba tu conocimiento como entrenador. ¿Qué tiene de diferente este pokemón con otros de su especie? - Ash ni siquiera hizo el intento de 'adivinar' que tenía de especial ese pokemón, no pensaba participar en las locuras de Foirlán quien, lógicamente, no esperaba una respuesta para continuar su explicación. - Sería más fácil que lo sepa si te das la vuelta, Mawile. Vamos, muéstrale al chico lo que tienes en el pecho.

El pokemón no vaciló en hacer lo que se le pedía y de un giro rápido estaba de frente a Ash.

Sin duda la curiosidad era capaz de hacer mirar a cualquiera y Ash no fue la excepción. Levantó los ojos y la "diferencia" era evidente: un pendiente que estaba sujetado alrededor de su cuello con un pedazo de cuero, la piedra redonda y perfectamente lisa descansaba justo en medio de su pecho. La miraba atento pues la cristalina esfera con esa forma de 'S' multicolor en su centro le parecía muy familiar.

- U-una... mega piedra. - Susurró sorprendido para si, pero al ser escuchado por Foirlán, le creó al alcalde ese mismo sentimiento.

- Así que las conoces - Ash no contestó y no tenía las ganas ni la capacidad física como para encararlo. De nuevo, nada de eso pareció importarle al imponente señor, estaba bastante seguro de que tenía la atención de su recluso – Está bien, no me importa como lo sabes, mejor así, me ahorro la aburrida clase sobre la mega evolución y pasamos a lo interesante. ¡Entonces! - Gritó. Su grave voz en tan reducido espacio, lastimó los oídos de Ash e instintivamente volteó hacia Foirlán, quien se estaba colocando un guante de cuero y en medio de la prenda, estaba incrustada otra piedra de mayor tamaño con colores similares a la que tenía Mawile. - Sabes que la mega piedra no es suficiente para hacerlo evolucionar, también se necesita otra piedra, una como ésta y según las ridículas, sentimentalistas teorías del profesor Sycamore, necesitas un tercer elemento...
- Un lazo, una... verdadera... c-conexión con tu pokemón... - Ash tartamudeó sin estar seguro del porque participaba en esa absurda situación.

- ¡No me digas! El mismo Sycamore fue quien te enseñó todo esto, ¿no es cierto? Pero el 'niño bonito' se equivoca. No se necesita esa estupidez, porque verás, Mawile, puede mega evolucionar si mi hijo se lo pide - levantó el puño y lo dirigió hacia el pokemón, mientras la piedra brillaba. Reconocía esa reacción, la había visto centenares de veces durante sus viajes y una al inicio de su paso por esa región. Una evolución, en ese caso, una mega evolución. Cuando el brillo cesó quedó frente a él un pokemón totalmente diferente: La gran mandíbula de Mawile se había dividido en dos que tenían mayor extensión y movilidad que su forma anterior. El tímido y pequeño pokemón que recordaba se convirtió en una temible criatura que estaba a solo centímetros de él, mirándolo amenazante. - ¿Y ves? perfectamente lo puede hacer sin que yo tenga que decir nada siquiera.

Ash miraba anonadado tanto la transformación que no conocía como el hecho del porqué había ocurrido. Si era verdad que no se necesitaba un lazo entre entrenador y pokemón, ¿qué significaba ese poder en manos de Foirlán? Y más importante aun, ¿para qué lo necesitaba a él?

- Muy impresionante, lo sé - Habló el hombre interrumpiendo los pensamientos de Ash - Solo que... No hemos podido que todos los pokemón respondan igual.

- Porque es imposible, no tienen...

- ¿Lo necesario? En parte tu afirmación es correcta, porque por un lado... Tenemos todas las piedras que pudiéramos ocupar... - Sin mesura, Foirlán aventó un montón de piedras en dirección a Ash - Estas cosas salen por todos lados en mi territorio. - rió satisfecho al señalar su poderío, aunque su alegre exclamación no duró mucho - Solo que...

- Sycamore tiene razón, ¿no es cierto? Sin un lazo...

- ¡Ah! – Foirlán levantó el índice derecho acallándolo y borrando la ligera sonrisa que se formaba en los labios de Ash - Eso es solo una teoría, una que tu - lo señaló con el dedo que había levantado - vas a probarme que está equivocada. - La sorpresa no se hizo esperar y se marcó en cada facción del muchacho, sobre todo porque empezaba a hacerse una idea de que destino estaba trazándose para él en ese momento - Definitivamente tu eres diferente a muchos otros entrenadores, tu puedes formar un vínculo con casi cualquier pokemón que se te pone en frente y por eso podrías lograrlo... Podrías hacer que cualquiera mega evolucione. Claro, eso sería sólo el principio. Estoy seguro que es solo cuestión de tiempo para que logres... que sea más de un pokemón a la vez, ¡Piensa en las posibilidades! Podrías formar un ejército de mega evoluciones que estén a tu comando y obviamente... Todos ellos tendrían que responder a mis ordenes porque tu así lo dispondrías.

- Estás loco. - No le importó que erguirse tanto le lastimara todo el cuerpo, no le importó que sintiera desvanecerse lo ultimo que le quedaba de fuerza. Debía decir aquello fuerte y claro, lo más solemne posible - Yo no puedo hacer tal cosa y si pudiera, nunca te ayudaría, nunca pondría ningún pokemón para que los uses como esclavos o aun peor... Como armas.

- ¡Ha! ¡Eso dices ahora! - Recogió algunas de las esferas, apoyando una rodilla en el suelo, admirando lo que tenía entre sus manos y enseñándole el brillo de la piedra a Ash, como si le ofreciese en ella al mundo entero - Pero si comprendieras el poder del que podrías ser dueño...

- ¡No me importa nada de eso! ¡Yo no quiero tu 'poder' yo no quiero nada de ti! - Gritó ofuscado y gravemente ofendido. ¿Cómo creía que se vería tentado por algo tan absurdo, tan inútil, como el poder? Se había movido muy cerca de Foirlán que gritó justo en su cara y estaba seguro que, lo poco que tenía de saliva había caído en la mejilla del alcalde. Esperó una represalia por parte de éste, aunque no le importaba mucho como pudiera contestar a su ofensa, pero Foirlán no hizo nada, solo se limpió el rostro con el antebrazo y se puso de pie, caminando sin prisa hacia la puerta.

- Es una lástima muchacho, podrías hacer esto por las buenas y te ahorrarías tanto sufrimiento. En fin, - abrió el enorme cerrojo que había por dentro, por un breve momento Ash pudo ver el exterior, dándose cuenta que era pleno día, el cobertizo donde se encontraba estaba mas reforzado de lo que pensó inicialmente - Pronto verás que no hay opción. O te nos unes... O morirás. - Ash apretó los dientes en verdadero enfado. Seguía subestimándolo, pensando que él sucumbiría ante vanas ofertas o amenazas.

- Si esas son mis opciones, escogería la muerte cada vez. - le sostuvo la mirada desafiante, aunque solo alcanzaba a distinguir la silueta que daba mas pasos hacia afuera.

- Claro que dices eso ahora, pero veras muchacho, que... - Al contrario de las acciones de 'su entrenador' Mawile nos retrocedía, sino que acercó sus mandíbulas al pecho del joven, las hileras de dientes hechos completamente de acero, se posaron a ambos costados de él. Forlán sonrió satisfecho con el actuar del pokemón - Si continuas con tu terquedad, podría aniquilarte, pero en este momento, la muerte no es una opción todavía. - Observó a Ash por un par de segundos más, seguro que sería la última vez que reconocería en el tanta bravía, después, cerró el pesado portón asegurándolo desde afuera y antes de marcharse, dejó un mensaje más para Ash. - Ya imagino la respuesta que obtendré de ti en un día o dos, sobre todo después de que 'disfrutes' la compañía de Mawile.

- Nada va a cam...

En un segundo, sus palabras se convirtieron gritos y la poca calma que mantuvo durante su plática con Foirlán había sido transformada en desesperación. Su voz no era más que un desgarrador sonido que escapaba de su gruesa y húmeda prisión.

El alcalde podía escucharlo a metros de distancia, así como también pudo distinguir el gruñido que emitía Mawile y la satisfacción que a este le producía poder clavar sus filosos dientes en la carne del muchacho.

Sonrió complacido. Era cuestión de días para que Ash accediera hacer exactamente lo que se le ordenaba... Y quizás más.

oOoOoOoOoOo

- ¿Seguro que no puedes quedarte otros días?

- Quisiera, en verdad Misty, a mi me importa el bienestar de Ash tanto como a ti, pero… - Sin mesura alguna se acercó a ella y la abrazó - tengo que cuidar de mis otros hermanos pequeños. - la chica bufó contra el pecho del criador.

- Sabes que contra ese argumento no tengo nada que decir - Brock rió por el berrinche de su amiga y apartándose de su abrazo tomó la mochila preparada con todas sus cosas. Muy a su pesar, era momento de volver a casa - ¿Segura que estarás bien quedándote sola en Paleta? - No quería tocar ese tema, sin embargo debía hacerlo ya que las pocas veces que Misty lograba ver a Ash fuera de su alcoba, no había tenido la mejor actitud hacia ella. La pelirroja bajó la mirada, su mano derecha haciendo nudos en la esquina de su amplio suéter - No tienes porque quedarte para que sólo te haga mala cara, ¿sabes?

- Lo sé.

- Pero te quedarás igual, ¿cierto?

- No sólo es por él, Delia también me necesita. Todos se han ido y dudo que pueda soportar esta situación ella sola.

- Claro, esa es una buena razón para seguir aquí. - Se acercó de nuevo a la pelirroja poniendo una mano junto al oído de la muchacha como si fuera a contarle un importante secreto - nada tiene que ver que aún sigas con la esperanza de que él vuelva a ser el mismo chico al que siempre amaste ¿cierto? - Sus palabras lograron sonrojarla en el acto. Aunque Brock se ganó un empujón sólo le provocó risa.

- Eres un tonto ¡sobre todo porque no me importa que tanto haya cambiado! - Gritó, pero su siguiente frase salió casi en un susurro - él... él sigue siendo el mismo Ash para mi.

- Y lo quieres igual, ya lo sé.

- ¡Yo no dije...!

- Es un secreto a voces, querida Misty, - frotó rudamente su palma en los cabellos naranjas para desagrado de la joven y después caminó hacia la puerta mientras seguía hablando - Pero creo que es por esa razón... Que eres la única que podrá ayudarlo realmente.

- Brock, como puedes decir eso si sabes que soy a la persona que menos quiere aquí.

- Bueno tendrás que averiguarlo tu sola, aunque solo tengo una hipótesis...

- ¿Qué se supone...?

- ¡Nos vemos!

Antes de que pudiera preguntarle algo más al criador, éste ya había desaparecido de un portazo. Misty sólo alcanzó a escuchar sus pisadas apresuradas, el joven había decidido correr por si ella aún quería hacerle más preguntas, pero sólo hizo una mueca molesta antes de girarse en sus talones y observar la estancia vacía, en la casa de los Ketchum prevalecía un total silencio.

Habían pasado cinco días del incidente con Ash, tiempo en que poco a poco todos empezaron a abandonar el lugar.

- Agradezco que sigas aquí. - La voz de la señora Ketchum se escuchó tranquila y hasta cierta forma alegre desde la cocina, observando a la pelirroja. - Sé que mi hijo lo agradecerá algún día también. - No dijo más y siguió silenciosamente con su tarea de preparar la cena para esa noche.

Para Misty no pasó desapercibido el hecho de que Delia había puesto la mesa para tres personas. Al igual que ella, la paciente señora no perdía las esperanzas de que, de un momento a otro y sin razón aparente, Ash volviera a la normalidad. Sonrió con tristeza, subiendo pesada y pausadamente las escaleras, recargándose al filo del la pared en el último escalón, mirando a la puerta del cuarto como venía haciendo tantas tardes, sólo que en esa ocasión habría una novedad.

- Ash... - La sorpresa en su voz no dudó en hacerse notar cuando vio al chico parado en la moldura de la puerta y por un instante pensó que tal vez tendría una oportunidad de hablar con él, idea que persistió sólo hasta que, con un gesto despectivo, Ash echara todo el cuerpo para atrás, cruzándose de brazos para apenas si dirigirle una intensa mirada desdeñosa.

- Pensé que ya se habían ido todos.

- Si lo hicieron, por ahora lograste ahuyentar a...

- Dije todos - Interrumpió grosero, cruzándose de brazos, señalando ligeramente en dirección de la impresionada jovencita - Eso te incluye a ti y aún sigues aquí.

No era la primera vez que usaba un mal tono, pero si la primera que se dirigía directamente hacia ella desde que se vieran un mes atrás y en definitiva, no estaba preparada para tan desagradable petición. Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para contestarle firmemente, sin que se notara lo mucho que le afectaban sus palabras.

- ¿Crees que tus berrinches son capaces de asustarme? Pues se necesita algo más que eso para sacarme de ésta casa - Algo en la mirada de Ash pareció susceptible a lo que escuchaba, como si por un segundo se hubiera desvanecido toda el aura de frialdad que lo rodeaba. Y estaba segura que él también lo había sentido así porque no fue capaz de sostenerle la mirada, cerró los ojos, pero no se marchó.

- Estaba seguro que serías la primera en irse.

- ¿Por qué habría de...?

- Siempre te burlaste de mi diciendo que eres más inteligente, ¿cierto? - Esperó por lo menos un asentimiento por parte de Misty, pero ella ni se movió así que prosiguió con su explicación - Si lo fueras, sabrías que no tienes nada que hacer aquí y te hubieras ido al instante.

- ¿Por qué? ¿Por qué ahora eres tan atemorizante que tendría que salir huyendo? Yo sólo veo que el único que está evadiéndonos, eres tu. Te ocultas tu de mi y mírame, ni siquiera es que me esfuerce en ahuyentarte.

Sin duda, sus palabras resultaban más insoportables de lo que él mismo llegó a pensar así que, sin voltearla a ver, volvió el par de pasos dentro de su habitación dispuesto a hundirse en la oscuridad de ésta, no sin antes expresar una última petición.

- Sólo lárgate de una vez.

Y con un portazo, dejó a Misty sola en el pasillo, quien solo empuñaba sus manos, aguantándose las ganas de hacer lo mismo que Iris días atrás e irse a los golpes hacia ese pedazo de madera que mantenía cautivo al amor de su vida, aunque estaba muy consciente que si él estaba tan lejos de su alcance, era por un motivo más poderoso que una simple cerradura.

oOoOoOoOoOo

Por más que le asqueara el sabor a plomo en su boca, no le quedaba de otra que acostumbrarse a ello porque, no importaba cuanto siguiera escupiendo, la sangre prevalecía; esta seguía fluyendo, como si ahora fuera su saliva, pero no era el único lugar por donde se escapaba el fluido de, ahora un rojo obscuro que se pegaba a su piel, también brotaba de las diversas heridas que tenía en los brazos, en el torso, la espalda... Si fuera sincero consigo mismo se sorprendía de continuar con vida y momentáneamente despierto, aunque prefería la obscuridad de la inconsciencia que continuar con el agonizante dolor que le producía cada una de sus heridas.

Porque, no sólo había resistido el ataque de Mawile, sino también la 'visita' del Pinsir de Owen y Mawile nuevamente... Tenía casi diez días en ese lugar, aguantando cada una de las torturas que Foirlán le imponía porque seguía contestando lo mismo: Él, Ash Ketchum, jamás sería parte de ellos y prefería morir antes que ayudarles en su loco, megalómano plan.

Y lo decía de corazón, aunque en cada ataque que recibía por esa respuesta, cerraba los ojos con fuerza tratando de mitigar sus propios gritos con imágenes placenteras de su hogar, de sus amigos… de ella. Era imposible acceder a un poco de alivio cuando el dolor se expandía por cada fibra de su cuerpo, inundando a su cerebro con un solo deseo: piedad. Algo que no obtenía, no mientras de su boca siguiera saliendo un rotundo 'no'.

Solo quedaba esperar que su cuerpo cediera, que la paz lo tomara bajo su cobijo en el momento que pereciera... Esa parecía ser su única salvación, pero Foirlán había sabido cumplir con lo que dijo aquella vez: esa no era una opción. El brutal hombre sabía administrar la cantidad perfecta de tortura, de heridas, de sufrimiento sin que eso significara para Ash perder la vida, solo la cordura, solo la esperanza...

- Debiste hacerme caso, ¿sabes?

Escuchó débilmente sin saber cuanto tiempo había tenido compañía, tampoco estaba seguro de quien era. No es que tuviera la visión perfecta. Cabellos, sudor y por supuesto sangre, entorpecían sus irises, lo único que reconocía era un manchón no muy alto frente a él.

- Debiste irte muy lejos cuando te lo dije, ¿recuerdas? - Hizo un esfuerzo de recordar quien le pidió tal cosa y sabía que había sido aquel que le pareció la persona mas demente en ese pueblo. Ahora, pensaba que podría ser el único cuerdo.

- Ji-Jimmy

- Traté de advertirte pero no quisiste escucharme, ahora mírate, dudo que sobrevivas mucho tiempo así.

- ¿Vi-Viniste sólo a eso? ¿A regañarme? - Volvió a escupir más líquido rojo, sintiendo como su estómago se revolvía por el acto. Parecía que estaba equivocado en eso también, todavía sentía náuseas con la sangre entre sus dientes.

- No, - Respondió Jimmy sin mucha emoción al momento que liberaba a su pokemón frente a Ash - Mi padre está ocupado, me ha pedido que realice algunas de sus "tareas"

- Ah - Ash rió un poco al darse cuenta porqué estaba el niño frente a él - Así que has venido... a... empeorar mi... situación.

- Dije a mi padre que vendría, nunca le aseguré nada más.

- Mostrar algo de piedad - Sonrió ante su propio chiste, pero el gesto pasó desapercibido para Jimmy - No es muy común en tu familia, ¿sabes?

- Si lo sé, lo que no sé es lo que te pregunté y no me has contestado.

- ¿Que podrías necesitar… saber de mi?

- ¿Por que no te fuiste cuando te lo advertí?

- Ah, eso. - Se movió tanto como pudo para tener de frente al joven que, no evitó hacer una mueca de repulsión al tener una mejor perspectiva del ensangrentado rostro de Ash, quién todavía tuvo el descaro de sonreír, muy a pesar de su pésima condición y de las pocas fuerzas que poseía trató de hablar lo más fluido posible para contestar ese cuestionamiento - Porque soy un total estúpido que creía que la bondad existe en cada persona. – Jimmy se sorprendió por la respuesta y la sinceridad que percibía de ésta. Ash fijó nuevamente su vista en él, continuando con su explicación - Y lo que es peor, la vida no me había probado que tan equivocado estaba, hasta ahora.

- Un severo caso de idealismo, comprendo - Ash soltó una risotada por el breve diagnóstico de un niño que a lo mucho tendría 9 años de edad y que parecía tener mayor madurez que él, un joven que estaba cerca de cumplir su segunda década de vida... Claro si es que sobrevivía. - Eso también explica gran parte de mi segunda pregunta.

-¿Qué sería...?

- ¿Por qué no has aceptado la 'propuesta' de mi padre? - Ash estaba por contestar, pero antes de que pudiera decir algo, la enorme mandíbula en la cabeza de Mawile se abalanzó sobre él, cerrándose sobre las cadenas que lo mantenían de rodillas y las deshizo de un mordisco. La poca libertad que obtuvo con ese acto fue menos placentera de lo que imaginó, pues cayó de bruces en el suelo, ni sus piernas ni sus brazos tuvieron la fuerza requerida para sostenerlo. Jimmy sólo observaba como el joven estiraba sus extremidades con esa mueca de dolor bien marcada en el rostro. - No has aceptado por la misma razón por la que no te fuiste de aquí cuando te lo dije, por estúpido.

- Prefería tu otro término... ¿Cómo dijiste? ¡Ah si! Idealista.

- Si claro, porque prefieres morir antes que cooperar con lo que se te pide, ¿no es así? - arrojó sobre el rostro del entrenador un pañuelo blanco que no tardó mucho en teñirse de rojo, el entrenador frotó el pedazo de tela por todo su rostro y en segundos estaba empapado sin limpiarse del todo su faz - Pues una cosa es segura: Los muertos no pueden escapar, los 'aliados' por otro lado...

- ¿Qué estás tratando de insinuar?

- Estoy diciendo, - Jimmy interrumpió al chico que aún intentaba ponerse de pie, a lo mucho, Ash logró sentarse al apoyar su espalda contra la pared más cercana. Jimmy podía darse cuenta como es que luchaba por seguir consiente, atento a lo que estaba por decir. - Que por mucho que mi padre controle todo por aquí, le sería muy difícil evitar la fuga de un experto entrenador... Claro, siempre y cuando dicho entrenador estuviera sano... No en estas condiciones. - Extendió su brazo hacia él señalándolo del todo: su ropa deshecha en jirones, manchada de tierra por donde se mirase, su cuerpo débil, lleno de raspones y heridas abiertas - Así no llegarás ni al final de la semana.

- Lo sé - Ash se acomodó en su improvisado asiento, tratando de detener con su mano el sangrado en una gran herida de su costado derecho - Pero prefiero morir así antes que...

- Tenías que ser el único ser humano que no tiene instinto de supervivencia – Espetó molesto - En fin yo sólo te digo el modo de salir de aquí. Es decisión tuya si decides o no seguir mi consejo.

-¡Yo no pienso ayudarle a tu padre a conseguir nada!

- Pero podrías pretender hacerlo el tiempo suficiente como para encontrar una ruta de escape.

Ash se quedó en silencio, pensando en la solución que Jimmy le ofrecía, sin saber si era sincero o si se trataba de alguna estrategia de Foirlán para que por fin accediera a formar parte de sus planes. Lo meditó lo suficiente como para pensar que lo que Jimmy decía no era una mala idea y que tal vez sería su única salida de ese infierno. El único problema para ejecutar ese plan: su conciencia. Aún prevalecía una voz en su interior que insistía en no ayudar en lo más mínimo los planes de Foirlán que sólo auguraban dolor y sufrimiento a pokemóns inocentes.

- Yo no... Yo quiero salir de aquí, pero... - Jimmy suspiró dándose cuenta que no había cambiado la decisión del agonizante entrenador.

- Sigues siendo un estúpido, lo sé. - Arrojó una botella a sus pies e instintivamente Ash la buscó, abriéndola con desesperación y bebiendo hasta la ultima gota que contenía. Llevaba más de una semana sin probar bocado y esa poca agua que recibía su organismo ya le daba ínfimo alivio. - Mi padre vendrá en un par de días,- Jimmy explicó sin prestarle atención a las acciones del entrenador - ya no está tan seguro de seguir... Invirtiendo tiempo en ti, así que es muy probable que sea tu última oportunidad para cambiar de opinión.

Ash entendió perfectamente lo que Jimmy intentaba con esa visita, brindándole una salida. Intentaba salvarle la vida, misma que le arrebataría Foirlán si volvía a negarse. Sabía que tenía días anhelando precisamente eso y que era la única escapatoria honorable que tenía, pero saber que su muerte estaba cada vez más cerca... Ahora no se sentía tan preparado para ello.

Jimmy le quitó la botella que ya estaba vacía y la volvió a guardar entre su chaleco. Después, llamó a Mawile de vuelta a su pokebola y se alejó del aturdido joven que no prestaba atención a nada a su alrededor.

- Tienes hasta entonces para decidir. Si es que quieres vivir y salir de aquí, te aseguro que pondré todo de mi parte para ayudarte a conseguirlo.

Sin nada más que agregar, Jimmy salió dejando a Ash de nuevo sólo en su prisión, quién pronto entendió uno de los puntos de quien intentaba ser su salvador: no importaba que ya no estuviera atado, de todas formas no tendría una posibilidad de escapar porque simplemente no podía sostenerse en pie. Si por algún milagro quebrantaba esa cárcel, estaba seguro que se desmayaría a tan sólo metros de allí. Tenía que estar sano y para hacerlo debía ganar la confianza de Foirlán nuevamente.

"Y sólo lo lograrías si haces el trabajo sucio que Foirlán te pide." Respondió su conciencia.

La respuesta estaba allí tan simple y atemorizante: para vivir, debía hacerlo a costa de pokemóns inocentes que correrían el mismo destino que los masacrados en el granero o quizás cosas peores.

- No... - Se susurró a si mismo, apretando su puño mientras llegaba a la misma conclusión de noches pasadas. - No podría. Si sólo así gano mi vida, entonces no la quiero.

Una sola lágrima corrió por la esquina de su ojo. Sabía que él mismo se estaba condenando a muerte y por un breve instante se estremeció, recordando todo lo que ya no volvería a ver y por todas las cosas que ya no le tocarían vivir.

Le dolía estar tan consiente de su inminente final, pero a la vez, estaba ligeramente feliz, sabía que, si su madre, si Pikachu, si sus amigos… Si Misty supieran cuales fueron los motivos por los que tomó esa decisión, estaba seguro que se sentirían orgullosos de él porque se mantuvo fiel a sus ideales hasta el final… Aunque estaba seguro también que recibiría un par de golpes y un regaño, sobre todo por parte de su amiga pelirroja.

"¿Cómo pudiste ser tan tonto y tan confiado? Si tan solo tuvieras un poco de orientación en ese cerebro tuyo nada de esto hubiera pasado en primer lugar"

La imaginaba perfectamente, con su ceño fruncido y manos en la cintura, con esos intensos ojos turquesa puestos en él, y sabría, que a pesar de su marcado enojo, estaría genuinamente triste por perderlo… o eso quería imaginar. Al igual que quería creer que, si ella supiera lo mucho que la quería, ella respondería con el mismo cariño.

Sonrió y al hacerlo sintió profunda tristeza. Era algo que ya nunca podría averiguar.

Solo recargó su cabeza contra la pared, con los ojos cerrados dejando que sus recuerdos de cada uno de los momentos felices que tuvo en su vida se hicieran más y más presentes, dejando que se convirtieran en sus únicos pensamientos hasta que llegara el momento de enfrentar a Foirlán por última vez…

- Pi…

El alegre sonido de su compañero de aventuras llenó sus oídos. Estaba seguro que también lo estaba imaginando, producto del profundo sentimiento de añoranza que él mismo se estaba provocando.

- ¡Pi! ¡Pikachu!

- No… Pikachu

Exclamó horrorizado al darse cuenta que no estaba imaginando nada, que su pokemón lo había desobedecido y en lugar de escapar como se lo pidió, allí estaba, en una viga del techo.

- No, no, no Pikachu, ¿Cómo entraste?

- Pi pika chu…

- ¡Eso no importa! – Sin importarle lo mal que se sentía o el vértigo que le provocaba levantarse, se acercó tanto como pudo, hasta estar debajo del ratón eléctrico – Tienes que… hacer lo que te dije aquella noche ¿de acuerdo?, tienes que irte muy le-lejos de aquí, por favor, Pikachu.

- ¡Pika!

- ¿Qué quieres decir con 'no'? Pikachu, esta gente está loca, tu viste lo que hicieron a esos pokemón, ve lo que están haciendo conmigo. No podría soportar que algo así te pase, sobre todo porque haber llegado aquí es mi culpa…

- ¡Pi pika pika chu!

- ¡No! nada puede ayudarme a mi, así que solo… solo… - Ya no tenía más fuerza para seguir de pie, estaba seguro que tampoco tenía fuerzas para seguir discutiendo con el pokemón, sabía que no habría forma de persuadirlo, no se iría y sería solo cuestión de tiempo para que Foirlán encontrara a Pikachu y sus otros pokemón, para hacer con ellos quien sabe que locos experimentos… Él lo había prometido, no dejaría que los pokemón sufrieran por culpa suya, en especial aquellos que eran más que amigos para él.

- Está bien Pikachu, si eso quieres… intentaré salir de aquí.

- ¡Pi pikachu! – El roedor brincó desde la viga hasta los brazos de Ash, lamiendo una de las tantas raspaduras que este tenía en el rostro.

- Yo sé que nunca me dejarías aquí… pero… por ahora tienes que hacerlo.

- ¡Pi pika chu! – Negó el pokemón alterado. Le había costado mucho trabajo llegar hasta allí sin ser visto, estaba dispuesto a usar todo su poder para liberar a su entrenador, sobre todo después de verlo en tan pésimo estado.

- Yo sé que tu lucharías tanto como pudieras, pero mírame, no podría huir… Tienes que irte por ahora, mantente a salvo con los otros y después… vuelve por mi en dos semanas, estaré más repuesto y podré escapar con tu ayuda, con la de todos – "Y con suerte, en ese tiempo podré sanar sin tener que hacerle daño a ningún otro pokemón" Pensó sin decírselo a su fiel compañero. – Ese es el plan, ¿de acuerdo? Vete ahora y me rescatarás… en dos semanas.

- Pi pika…

-Estaré bien, te lo prometo, vete antes que alguien se de cuenta que estás aquí.

El pokemón eléctrico se apegó al entrenador, un ultimo abrazo era lo que le brindaba antes de volver brincando al techo, desapareciendo por la pequeña e imperceptible abertura que había creado.

"Solo necesito estar sano, tal como lo dijo Jimmy y entonces podré irme de aquí" Se repetía Ash, esperando que, aquello diera resultado, que no tendría porque lastimar a nadie para poder escapar, y que sería el fin de su estadía en ese horrendo lugar.

Poco podía augurar que ese, solo sería el inicio.

oOoOoOoOoOo

"No quiero que nadie me moleste, sobre todo tu, ¿entendiste?"

"Dije todos. Eso te incluye a ti y aún sigues aquí. "

"Sólo lárgate de una vez"

Despertó de golpe. Esperaba que nada de eso la afectara, pero resultaba muy difícil apartar de su mente la mirada fría, el gesto de desprecio y la imagen en general de un Ash desaliñado, más delgado de lo que nunca pensó verlo y con esa vestimenta obscura que lo cubría casi por completo.

Por minutos intentó dormir sin conseguirlo, sólo daba vueltas en sus sábanas que, tal vez por la fricción o por su propio pánico, comenzaba a generarle un calor insoportable. Se levantó limpiándose del rostro un par de gotas de sudor; aquellas que no fueron retiradas por sus yemas corrieron por su cuello, escabulléndose entre la tela del delgado camisón blanco.

Necesitaba algo frío y como la sensación de sofoco era muy intensa, optó por salir de la casa, dejando que la brisa nocturna se llevara consigo sus preocupaciones. Apenas dio un paso fuera una ligera brisa la recibió, ella aspiró profundamente, sintiendo la característica humedad en el ambiente de esas horas de la madrugada. Sólo eso bastó para que se sintiera mejor y deseando que ese sentimiento la acompañara por más tiempo, se dispuso a sentarse al columpio que había en el pórtico de la casa, pero la tranquilidad sería en lo último que pensaría al escuchar ruidos extraños en el tejado... Justo arriba de donde ella se encontraba.

Su mente maquiló teorías y respuestas más rápido de lo que podía procesarlas:

De inicio se sintió tonta por asustarse por unos cuantos ruidos que bien podían ser rasguños de algún meowth, aunque nunca había visto alguno en la pradera. Después, pensó en regresar por la puerta de la misma forma sigilosa en como había salido, pero el nerviosismo que la invadía podría jugar en su contra y delatarse. Lo que menos quería era hacer cualquier ruido que atrajera a algún posible maleante. Así que, sin saber como reaccionar sólo dio un paso hacía atrás buscando el cobijo de las sombras, quedándose muy quieta hasta que fuera seguro regresar a su cuarto... Sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando vio como casi frente de ella, a tan sólo tres o cuatro metros de distancia, Ash se plantó en el suelo con un salto que había dado desde el tejado. Ella ni siquiera se retrajo. Contuvo hasta la respiración jugando lo mejor que pudo su papel de estatua esperando que el moreno no advirtiera su presencia. Para su fortuna, él volteó hacía arriba y nada más luego dio media vuelta. Con pasos lentos y silenciosos se alejó hacia el bosque.

Apenas se perdió de vista, Misty se permitió respirar. Su corazón latía muy rápido tratando de recuperar los latidos que no dio en los segundos que estuvo tan cerca de Ash y su mente seguía perturbada tratando de descifrar que debía hacer. Lo razonable sería regresar a su cuarto, aunque su curiosidad era más grande que el buen juicio.

Esperando que las delgadas pantuflas aguantaran una caminata por el bosque, se amarró la bata de encaje y siguió el mismo camino por el que vio partir a Ash.

Al cabo de unos minutos comenzó a preguntarse si su mente no le había hecho alguna jugarreta porque caminaba sin distinguir ninguna señal del entrenador. No lo vio particularmente apresurado y el que estuviera muy lejos no parecía lógico, no le pareció que se alejara corriendo, así que la posibilidad de que hubiera imaginado a Ash bajando por el tejado se hacía cada vez más viable.

Caminó con incertidumbre un centenar de metros más comenzando a sentirse muy estúpida persiguiendo una visión, segura que era mejor regresar antes que algo malo le ocurriese o ese era el plan hasta que un familiar sonido le indicaba lo que creía, era el lugar donde Ash se encontraba: una corriente de agua apenas chocando contra pequeños guijarros: un riachuelo se encontraba no muy lejos de su flanco derecho y hasta allí se dirigió. Conforme se acercaba a la fuente del sonido, más lentos y cuidadosos eran sus pasos, no quería ser descubierta por el joven.

Sus precauciones daban resultado, pues Ash no se daba cuenta de que tenía compañía. Sin limitación alguna, se desprendió de los zapatos deportivos y después de la camisa de manga larga.

Misty puso especial atención a la anatomía de Ash en ese momento, no porque fuera la primera vez que lo viera semidesnudo desde que eran niños o que el joven tuviera abdominales marcados a pesar de aparentar ser muy delgado. No, no era nada de eso lo que exigía el escrutinio de la pelirroja, sino la serie de líneas que se marcaban en su espalda resultando preocupante que aún en la obscuridad fuesen perceptibles, lo mismo que otras cicatrices de diferentes formas que habían arado su carne, deformándola permanentemente.

Mientras, a Ash no le importaba mostrarlas en ese momento. Encontrándose 'a solas' no tenía nada que ocultar, así como tampoco le importó que la mitad de su pantalón se empapara cuando se sentó a la orilla del riachuelo. Suspiró, tal vez de alivio, tal vez hasta de alegría y por primera vez en todas esas semanas Misty podía reconocer al chico que había pescado en el río cuando niña.

El breve recuerdo mezclado con la extraña realidad en la que vivían le hicieron pensar que podría ser buena idea hablar con él... Y finalmente, dejando que sus pisadas hicieran crujir las hojas secas en su camino, Misty salió de su escondite.

- Me parecía muy raro pensar que en verdad no salieras de tu habitación en todo este tiempo - Dijo con firmeza acercándose al moreno que, aparte de un ligero sobresalto inicial, no dio más señales de emoción por ver a la pelirroja allí, así que ella continuó hablando. - Siempre fuiste una persona de exteriores, aún cuando nos quedábamos en centros pokemón, no había noche que no te quedaras aunque fuera por unos minutos al aire libre. No sé como pude olvidarlo.

- Y yo no sé como pude olvidar - Sin voltearla a ver, apoyó su puño derecho en su rodilla - lo entrometida que eres siempre. No sé que parte de "déjame en paz" pudiera interpretarse como una invitación a seguirme hasta...

- Tal vez la parte en que realmente no quieres estar sólo. - Se apresuró a expresar aquello que pensó era un pedazo de verdad. Que Ash no la corrigiera podía ser una señal de que pudiera estar en lo cierto. - Estoy segura que no quisieras que los demás se fueran y... creo que no te molesta... mi compañía en este momento.

Él continuó mirando el reflejo del agua, perdido en la ondulación del calmo riachuelo, pero su corazón latía con fuerza a cada palabra de ella. No sabía si estaba más impresionado que aún después de tanto tiempo Misty fuera capaz de adivinarle el pensamiento o era el hecho de saberla allí, junto a él, a pesar de sus intentos por hacer que se marchara lo que hacía su sangre fluir con mayor rapidez.

Porque Misty siempre había sido así: terca, fiel a sus ideales, a sus pensamientos... Fiel a él. Se asqueó, pues ella no se daba cuenta que no merecía tan nobles sentimientos.

- Haz lo que quieras, creo que a estas alturas...

- Sabes que es inútil convencerme de lo contrario - terminó la frase y un ligero sabor amargo quedó en su lengua tras sus palabras. - Bien, entonces haré lo que quiero, lo que he querido hacer desde semanas atrás.

Ash sintió una oleada de pánico por lo que la chica pudiera tener en mente... Hasta que comenzó a golpearlo. Ninguno de sus manotazos y patadas representaban una verdadera amenaza, pero lo había tomado tan de sorpresa la infantil acción que, dejando a lado cualquier rastro de frialdad contestó como un verdadero niño.

- ¡Ey! ¿Con el tiempo no has aprendido a ser aunque sea un poco femenina? ¡Auch!

- ¿Esto contesta a tu pregunta? - Le propinó otro par de manotazos en la cabeza que el chico apenas si alcanzaba a cubrirse.

- ¡Un simple 'no' sería suficiente, pequeña bestia salvaje!

- ¡Tu eres el único bestia aquí! - Gritó entre pucheros sin dejar de proporcionar más golpes - Preocupándonos a todos - dio un par de puñetazos más - ¡Hablándome de esa manera...!

- ¡Basta!

- ¡No! ¡Te lo mereces!

- ¿Misty, estás loca o qué? Ya... ¡Auch! ¡Es suficiente!

- ¡Que no!

- ¡Que te detengas!

- ¡Oblígame!

- ¡Bien! ¡Tu lo pediste!

Bajando su defensa para utilizar sus manos, atrapó a la chica por las muñecas, pero ella siguió pataleando, así que la atrajo hacía él, primero con la intención de hacer que la iracunda jovencita se sentara a su lado; rápido se dio cuenta que esa acción no sería suficiente para hacerla desistir de su agresivo comportamiento y terminó por derribarla completamente, posicionándose sobre ella, aún sosteniéndola de los antebrazos.

- ¿Te rindes? - Bajó un poco más su cuerpo para evitar que siguiera moviéndose.

- ¡Jamás!

- No es que tengas mucha opción - rió al ver el ceño fruncido de Misty y en sus ojos notó bien marcada su sentencia de muerte hacia él - Ya perdiste una de tus poderosas pantuflas de felpa, - Misty contrajo los dedos desnudos de su pie derecho, comprobando que lo que decía era verdad - No creo que puedas seguir luchando por más tiempo - Se volvió a mofar.

- Está bien.

- ¿Que dijiste? ¿No escuché eso último? Acercó su oído a labios de la chica - ¿Puedes repetirlo?

- Idiota - susurró a Ash, quién sólo soltó un bufido a manera de risotada por el cumplido recibido - Está bien tu ganas ¡y ya suéltame! - Gritó con todas sus fuerzas obligando al joven a retraerse por completo, pero él aún seguía sonriendo.

- Yo gano, como siempre. - dijo poniéndose de pie dando totalmente la espalda a Misty que permaneció sentada en el suelo, pasando sus dedos sobre su muñeca, donde Ash la había sujetado. Fue cuidadoso en su "ataque" ella estaba más que segura de eso, pero era claro que Ash tenía más potencia física de lo que recordaba.

- ¿Cuando es que adquiriste tanta fuerza? - Esperaba una respuesta del joven que, sólo se quedó quieto, dándole la espalda. Sabía que se arrepentiría de sus siguientes palabras, pero no podía ignorar lo Ash les ocultó a todos y ahora estaba ante sus ojos. - Tal vez... Fue en el mismo tiempo que te hiciste todas esas cicatrices... ¿No es así?

No necesitaba verle el rostro para saber que esa mirada inexorable había regresado y que tenía la mandíbula tensa, pues sus hombros y espalda se encontraban en un estado similar de tensión.

- Ash... - musitó acercándose a él con cautela, sólo consiguiendo que el chico apretara los puños - Ash... ¿Qué fue lo que...?

- No me toques - Finalmente ordenó haciendo que la mano de Misty se quedara en el aire un poco apenada de que le hubiese adivinado su siguiente acción - No te... Incumbe... Lo que me pasó no es asunto tuyo.

- Sabes que no es cierto, lo que te pase siempre va a ser asunto mío.

- No... No ésta vez.

Comenzaba a desesperarse por tanta negativa, sin saber la verdad y no poder ni siquiera mirarlo a los ojos, así que, ignorando toda advertencia de él, posó sus manos en los hombros del joven que dio un sobresalto mayor al que pudiera esperar la pelirroja. Un segundo estaba de espaldas a ella y al siguiente tenía su mirada fija en la suya, sus manos varoniles de nueva cuenta aprisionándole los brazos.

- Ash yo...

- Deja de hacer eso. - Escupió con rabia. Sacudiéndola ligeramente - Ya no intentes acercarte, ya no intentes ser mi amiga ¡y deja de mirarme de la forma en que lo haces!

- ¡¿Por qué?! - Su voz salió en un tono chillón, producto de la desesperación. - ¿Por qué te comportas de esta manera? ¡¿por qué sigues tratándome así?!

- ¡Porque intento protegerte!

Gritó por fin, sujetando con mayor fuerza los brazos de la chica, la potencia de su agarre le dio una sacudida a todo su cuerpo que actuó por instinto dejando que un gemido, producto del susto escapara de su boca.

Fue en ese momento que Ash reaccionó. Todo el tiempo desde que se reencontraran, no dejaba de pensar que podría lastimarla, siendo algo que simplemente no se sabía capaz de soportar y en ese momento ya lo estaba haciendo. La soltó casi como si el tacto con la joven le quemara y retrocedió horrorizado de si mismo.

- ¿Protegerme? - Repitió lo dicho por el joven como si recién lo entendiese - ¿De qué? - Su duda se negaba a ser contestada, pues Ash sólo retrocedió otro par de pasos con la mirada baja que intentaba encontrar su camisa, aquella que mantuvo oculta su piel marcada. Intentaba huir, ella lo sabía y esa realización la enervó más que cualquier ofensa que pudiese haberle hecho en días pasados. - ¿Pues sabes qué? no me importa, no me importan tus traumas o lo que creas, yo no soy una persona débil o cobarde, ¡yo puedo enfrentar cualquiera cosa, sé cuidarme sola y no necesito que tu...!

- Bien, si es verdad todo lo que acabas de decir, si en verdad sabes cuidarte de cualquier peligro entonces aléjate de mi.

No era una respuesta que estuviera esperando y no estaba segura de entenderla del todo. ¿Cómo se suponía que Ash quisiera protegerla si lo único que hacía era apartarla de...?

Entonces lo supo.

- Tu... Ash tu... Quieres protegerme... ¿de ti? - Preguntó sorprendida siendo la respuesta afirmativa el silencio del joven. Misty no dudó en mofarse abiertamente de él - ¡Es lo más absurdo! Tu nunca me harías daño, ¡nunca le harías daño a nadie! - Era una de las tantas cosas que Ash temía escuchar, uno de los tantos demonios que lo azoraban cada noche y allí estaban, esas palabras... Esa mentira que todos sus amigos creían.

- ¿Y qué si ya lo hice? - Contestó al fin sin mirarla, pero sabía que ella lo escuchaba atenta - ¿Y qué si fuera la peor escoria del mundo? ¿Aún dirías eso? Aún... ¿querrías estar cerca de mi?

- Ash...

- Por favor Misty, no trates de inventarte otra respuesta cuando sé que tu...

- ¡Tan sólo escúchame! No se que esté pasando contigo y ni siquiera me imagino lo que viviste en el último año, pero sé que clase de persona eres y no importa cuanto dudes de ti mismo yo que nunca me lastimarías.

- ¿Te arriesgarías para averiguarlo? - preguntó él rápidamente dejándola sin nada que contestar a su inoportuna pregunta y a sus ojos chocolate que se clavaron de pronto en su mirada - Porque tal vez a ti no te importe poner tu vida en peligro, pero yo no... No podría vivir si es que yo te...

- Ash, ¿qué rayos crees que podrías hacerme?

Como un gatillo en su cien, las palabras de la pelirroja desencadenaron una serie de imágenes que salían de sus dolorosos recuerdos:

La sangre, las heridas, las armas, los pokemón... Los entrenamientos, los castigos, los golpes, la inconsciencia. Después, los gritos, sus propios gritos, los de otros, el llanto.. Una risa... Su risa.

Su mano fue directo a la sien que sujetaba con fuerza en un intento inútil de detener esas escenas y esas palabras que salían como una raspadura de su voz, imaginando una sombra de él mismo repitiendo las frases que ya casi memorizaba.

"No te hagas la víctima"

Podía escuchar esa voz que le resultaba tan extraña y conocida a la vez expandirse en eco, amplificándose, dejando su mensaje muy claro.

"¿Sufriste? Tal vez, pero es cierto que las veces que estuviste tu del otro lado... Lo disfrutaste."

- No... - Susurró aún con esa voz dando vueltas en su cerebro y su mirada fugazmente buscó a Misty, podía ver su preocupación plasmada en sus facciones, misma que desaparecería y sería reemplazada con desprecio si supiera la verdad.

"Recuerdas como te sentías, ¿no es cierto? Pudieras hacerlo de nuevo"

Sacudió su cabeza, haciendo desaparecer a la voz, pero sabía que regresaría, sabía lo que una parte de él sentía con respecto a lo que había ocurrido en Kalos y no estaba seguro si es que pudiera contener esa parte de él... Ese monstruo que amenazaba con acabar con todo lo que amaba. Empezando por ella.

- Te ahorraré los detalles - Dijo al fin, autoritario, mirando a Misty - Sólo pasemos a la solución: Vete, vete y no vuelvas, olvídate que alguna vez me conociste. Es lo mejor para ti.

Sostuvo su mirada por un par de segundos, asegurándose de que la pelirroja entendiera el mensaje, aunque lo único que provocaba en ella eran escalofríos. Sin importarle nada de eso, pasó a la chica de largo y olvidándose por completo de su camisa o sus zapatos, se marchó.

Lo ocurrido había sido un shock para Misty, desde develar un poco del misterio alrededor de Ash hasta la tonta idea de que su exagerada preocupación hacia ella y sus absurdos intentos por alejarla tal vez... significaba que él pudiera corresponder sus sentimientos...

Eran demasiadas emociones y tantas nuevas preguntas rondándola que no sabía como reaccionar, sólo se dejó caer, sus manos empuñando la tierra con fuerza, tratando de tranquilizarse, conteniendo las ganas de llorar. Después de unos minutos de total quietud, sucumbió al llanto ante la desesperación de no tener ni una sola idea de que hacer a continuación con respecto a Ash.

Temía que sin importar cuanto se esforzara no fuera capaz de ayudarlo.


Bueno, contesto sus reviews luego, dejaré esto aquí un rato y esperaré más de sus opiniones mientras me pongo a escribir más cosas, este mes será de escribir y escribir, así q sabrán de mi pronto.

Canción que inspiró la idea general del fic. Undisclosed Desires de Muse

Canción que inspira el fic. Ruled By secrecy de Muse

Canción que inspiró este capitulo. Save Me de Muse