Hola chicos jejeje aquí yo de nuevo, disculpen la demora aquí les traigo el segundo capítulo…espero que les guste!

Capítulo 2

Eran cerca de las seis de la tarde, ya faltaba poco para que los últimos rayos del sol se extinguieran, yo montado en mi bici y estacionado en aquella esquina donde hace dos meses atrás inició todo este revoltijo, frente mío hay una heladería y a pocos metros de mi izquierda está la exclusiva cancha de tenis y digo exclusiva porque ahí solo entra aquel que tiene como mínimo 200 billetes a la mano en ese momento ¡ja! y lo difícil que a mí se me hace conseguir esos 200 en el mes, irónico ¿no?. También es irónico que recién hace dos meses me haya dado cuenta de la existencia de estos edificios dado el hecho de que yo vivo aquí desde hace más de once años.

La heladería no es importante como la cancha de tenis, ahí se encuentra el principal motivo del que yo esté aquí en esta sucia esquina hedionda a pipí de perro y aguantando el frío.

El pequeño murmulló que se formó hace segundos me indica que ya terminaron las clases además de que veo a un grupo de chicas salir todas con sus falditas cortas, parece un desfile de las mejores marcas del mercado y entre ellas está la mujer con la que he compartido cama en estos meses, siempre con su caminar altivo, imperioso, no sé si sea enfermizo pero me sé cada uno de sus movimientos, sé que le gusta tener el agua mineral a la mano cuando sale del entrenamiento, se queda conversando como cinco minutos con algún grupo casual, coquetea-algo que me da igual- con su instructor más tiempo de lo que mantiene la plática y por último se mira minuciosamente en el espejo y verifica que todo esté en su correcto orden y sí no lo está otros diez minutos me tiene esperando. Que puedo decir es la rutina de los días martes, jueves y viernes.

Y también sé que es enfermiza la forma en que me quedo mirando sus piernas, es imposible no hacerlo con esa falda tan corta, me excita en sobremanera, para qué negarlo me masturbo con esa imagen todos los días antes de salir de casa, esa falda es un misterio que oculta lo que todo hombre del instituto desearía ver y qué solo yo he tenido el privilegio de ver y tocar. Y esas piernas son solo el principio de mi obsesiva adicción a ella y de mi perdición total.

La veo caminar en dirección a mí, su paso es apresurado, pasa de mí y sé que actúa como si no me ha visto pero yo sé que ha notado mi presencia desde mucho antes de cruzar por esta esquina…siempre lo hace. Si la situación no fuera crítica hubiera dejado pasar ese gesto- como normalmente hago- y la habría seguido hasta interceptarla en nuestro punto de encuentro…mi departamento y solo dios y ella sabría lo que le haría estando allí dentro.

Pero la realidad es otra y ya he esperado semanas para aclarar el asunto que nos ha mantenido en suspenso desde la últimas vez que la toqué, y sé que esto no se puede prolongar más, he aceptado que se esconda de mí e inclusive que me huya, pero esta vez ya no lo puedo permitir, pues esto también me concierne.

-ya han pasado dos semanas desde la última vez- hice énfasis en lo último

-disculpa ¿acaso me hablas a mí friki idiota?- se voltea haciéndose la desentendida, la conozco y sé que está muy bien enterada de lo que hablo y por los insultos sospecho que está entre nerviosa y enojada porque le he hablado exponiéndonos a que descubran nuestro "pequeño" secreto que por lo visto quizás se vuelva grande.

-¿ya la has hecho?- opté por ignorar el insulto y hacer la pregunta directa

-¿De qué me hablas? ¿Hacer qué? Y ¿por qué diablos me estás hablando idiota?-

-hablo de que si ya te has hecho la prueba- tenía que ser directo o de lo contrario se me escaparía de nuevo.

-eso a ti no te importa ¿quedó claro?- contestó a la defensiva, sabía que estaba que ardía en furia por cómo había soltado el tema, pero si ella pensaba que me rendiría con eso, pues estaba muy equivocada, esta vez no.

-pues claro que me importa mojigata! -ya estaba perdiendo la paciencia si esto seguía así tendríamos una de nuestra típicas peleas y no llegaríamos a nada- me importa porque me implica… Hinata-traté de ser paciente una vez más- … ya han pasado dos semanas, ya es hora de que hagas esa prueba, esto no puede esperar más.

-no estoy embarazada. Así que no es necesario que la haga

-¿te la hiciste ya?-estaba mintiendo, podía notarlo en el ligero temblor de sus manos y piernas, y no era precisamente por el frío que hacía.

-no! Pero sé que es así! Yo no soy tan estúpida para quedarme embarazada de ti-

-bueno doña confianza! Porque no lo confirmas haciéndote la prueba…o es qué temes que te hayas equivocado- estaba seguro de que con esto se enojaría más, ella odiaba que le dijeran que estaba equivocada, era como un insulto a su nombre.

-yo nunca me equivoco!- y estaba en lo correcto- estás haciendo tantos berrinches por algo que ni si quiera existe, así que me haces el favor de irte por donde viniste.

-cojo tu misma ruta…o ¡¿ya se te olvidó a dónde nos íbamos después de tú práctica?

-eso nunca tuvo que suceder

-pero sucedió y no he venido aquí para hablarte de los motivos que nos condujeron a eso. Quiero que te hagas la prueba.

-NO! - pude ver el miedo en sus ojos, ese mismo miedo con que el vivo y respiro desde hace días.

-así nos saldríamos de dudas, si tú tanto dices que no lo estás entonces porque no te haces la prueba, sinceramente no te entiendo- en serio que me estaba enojando su actitud

-…no quiero! Y tú no eres quien para obligarme, si la quiero hacer o no será cuando yo quiera ¿me entendiste?

-¿y cuándo se supone que será eso? ¿Cuándo ya tengas…

-ni lo pienses en terminar!- te tapaste desesperada los oídos- Porque yo no voy a estar en esa situación…y-yo no puedo estar en esa situación…entiende…yo n-no- me tomaste de la chaqueta y escondiste tu rostro en mi pecho, pude sentir tus lágrimas caer copiosamente en mi remera, no niego que me sorprendió este acto, puesto que nunca han estado así de cerca nuestros cuerpos expuestos al público, si nos abrazamos siempre era en las cuatro paredes de mi cuarto…pero nunca así, yo no sabía cómo responder en esta situación.

-…no me ha bajado- lo dijo tan bajo y rápido, que no lo escuché ni por más que estuviera cerca.

-eh?- solo atiné a decir eso

-que no me ha bajado imbécil! ¡¿Estás contento?- tengo una semana de retraso- a pesar del insulto, su voz no sonaba tan cargada como antes, apenas y fue un simple farfullo lo que llegó a mis oídos.

-…con más razón quiero que la hagamos…y no quiero que sea mañana, tiene que ser hoy Hinata y así sea que te tenga que llevar a rastras, la situación se esclarece hoy mismo- trataba de ser el maduro en esto, pero el temor y la duda de una paternidad me carcomía por dentro. Primero la prueba, dependiendo del resultado decidiría que hacer.

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No Hacia ni dos minutos desde que Hinata había entrado al baño con el test de embarazo, pero para Naruto habían pasado como dos décadas, tenía la oreja pegada a la puerta, quería estar pendiente de todo lo que ocurriera allí adentro, mascullaba maldiciones en voz baja al no obtener ni un ligero sonido, era desesperante no escuchar la canalilla del baño porque eso significaba que ni si quiera había abierto el test. Ya llevaba contado más de mil números y su paciencia, lo cual no era su mayor virtud, estaba por explotar. Juraba que si no salía en los próximos tres minutos, cogería un hacha, haría esa puerta añicos- así le costara la reparación- y la obligaría a llenar lo que tenga que llenar en ese test.

-joder! ¿Por qué te demoras tanto en orinar?- no lo dijo lo gritó, estaba que se moría de los nervios.

-YA VOY! No me apures idiota!- se escuchó a Hinata gritar desde dentro

-llevo cuatro minutos aquí esperando, así que te apuras o me meto como sea y te obligo a hacerlo.

-QUE TE ESPERES!- gritó mucho más esta vez

Sintió un ligero alivio cuando escuchó la bendita cadena tirarse, pasaron unos cuantos segundos y Hinata por fin salía del baño con el predictor en la mano.

-q-que…que…salió- habló desesperado llevándose una mano a la cabeza

-aún no sale…hay que esperar un poco más- dijo Hinata mientras veía con cierto horror al pequeño aparato que descansaba en su mano.

-¿más? Hinata juro que ya no aguanto más esta presión-

-y tú qué crees? ¿Que estaba en el spa allá adentro? hay que ser pacientes- respiro profundo y fijó sus opalinos ojos en la barrita.

El silenció se apoderó de toda la casa, no se escuchaba ni el ladrar de los perros, por lo menos ellos no lo escuchaban, se habían quedado como estatuas contemplando ese pequeño objeto que en pocos segundos les aplacaría la tensión acumulada de días si el resultado diese negativo o les fregaría toda la vida de ser el contrario.

El sonido de algo chocar contra el frío suelo fue el primero que se escuchó después de esos desesperantes segundos, el eco del objeto expandiéndose sonaba potente en sus cabezas…En el suelo yacía el pequeño aparato con resultado positivo.

Hinata ni se dio cuenta de que el predictor se le había ido de las manos, sus ojos más pálidos de lo normal se abrieron de par en par, podía palpar a su corazón latiendo desenfrenado, sentía que el piso bajo sus pies se movía y la hundía en un mar oscuro donde poco a poco iba siendo tragado su cuerpo, su alma, todo lo que la definía como ser viviente…había entrado en un coma emocional y en su mente solo escuchaba voces de niños diciendo…positivo positivo positivo, lo decían de una forma jocosa y de pronto todo el cuarto se puso a oscuras y una luz brillante la reflejaba, como si estuviera en un tribunado siendo juzgada, podía sentir miles de mirada y miles de dedos apuntándola directamente, todos diciéndole palabras hirientes.

Te equivocaste!

Arruinaste tu vida!

Eres una decepción!

Por bruta te pasó esto!

Y qué te decías perfecta! He aquí la prueba de tu perfección

Eres la basura de este mundo

Para luego dar paso a las risas…odiaba esas risas, no las aguantaba, si se tapaba las orejas para no escucharlas más intensas se volvían.

-YAAAAAA- gritó harta agarrándose la cabeza con desesperación y moviéndola de forma frenética, se golpeaba las orejas vehementemente para no escucharlos mientras caía al piso arrodillada, sus piernas ya no podían aguantar su peso- ya dejen de reírse! Ya no se rían más!

Estremecido Veía Naruto la reacción de Hinata, su mente le decía que hiciera algo para que no se lastimara, pero su cuerpo se mantenía rígido, incapaz de recibir órdenes, parecía como si todo su cuerpo hubiera sido enterrado en cemento. Todavía veía con claridad esas dos rayitas que a simple vista parecían inocentes…pero el resultado que traía era inconcebible para sí…él no estaba listo para ser padre, de nada le sirvió toda esa charla mental que había estado sosteniendo con su conciencia desde hace días, se había mentido al decir que si saldría positivo estaría preparado y actuaría acorde a la situación…pero eso quedó en la nada, quizás porque en su interior albergaba una pequeña esperanza de que fueran solo especulaciones…pero ahora viendo el resultado dudaba que hacer, no sabía cuál sería el siguiente paso a tomar…por dios solo tenía 17 años! ¿que podía saber él de paternidad? Absolutamente nada, el no quería ser padre y sabía que Hinata tampoco. Ninguno estaba preparado para recibir una nueva vida juntos…juntos. Se estremeció ante la mención de esa palabra, se había ligado eternamente a ella.

-n-no…esto tie-ene que ser un error…sí de seguro esta prueba está mal- trataba de animarse Hinata, pero no consiguió ningún resultado, salvo derramar más lágrimas en el suelo, en el que ahora había un pequeño charco-…yo no puedo ser madre…n-no esto tiene que ser un error- se estrujaba con fuerza el abdomen- no… esto no puede estarme pasando…y-yo no lo quiero, yo no quiero tener un bebé y menos contigo!- miró por primera vez desde que se enteró de la desagradable noticia del embarazo al chico que se encontraba a escasos centímetros suyos.

Naruto mantenía la cabeza gacha, no podía si quiera darle cara…esto había sido su culpa, si esa vez se hubiera protegido quizás no estaría viviendo esta situación…el tampoco quería tener esa…cosa o como sea con ella, ni si quiera lo podía mencionar mentalmente.

-…yo no…lo quiero…y-yo no podría tenerlo, me matarían si se enteraran…y-yo- jamás en su vida se imaginó pronunciar aquellas horribles palabras, sabía que estaba mal, pero no veía otra solución-…y-yo quiero abortarlo- aunque trato de sonar firme su voz salió sin convencimiento alguno.

Naruto alzó de inmediato la cabeza y penetró su mirada en Hinata que utilizaba el suelo como soporte de su cuerpo… ¿había oído bien? ¿Ella había dicho abortar?... ¿él en serio quería eso?

Muy bien chicos hasta aquí, espero que les haya gustado el capítulo

Muchísimas gracias a:

Letra A, Namikaze-Kun, yannin, Davaru, anónimo, hinata-sama198, gatiinix, Citrus-Gi, naruhinaXD, sony9, Naru-fan AVD, Adeni, Bellrose Jewel

Espero que no me haya faltado alguien

Gracias por seguir mi fic, espero ansiosa vuestros comentarios :D

Cuídense y que tengan un hermoso día