GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTACIONES (?) x3

Aqui esta al menos una parte de la continuacion para que sepan que va a seguir w!

Otras vez, gracias!

(Aclaraciones en el primer capitulo)


-¡Que sorpresa, no esperaba tu visita!-

-Tu me invitaste ¿Recuerdas?-

-No entendí eso ultimo…-

Estados Unidos y México seguían siendo vecinos; recién habían comenzado a vivir por su propia cuenta. Sin embargo, habían tenido que pasar por mucho para llegar a tal independencia, por lo cual se habían distanciado al grado de olvidar siquiera que habitaban en paralelo. La solución a este problema, tanto para Alfred como para Alejandro y Matthew, era reunirse por lo menos cada medio año, para que no se sintiesen tan distanciados y mantuvieran el lazo de amistad que durante tanto tiempo habían preservado.

Alfred, el mayor, era en sus veinticuatro años, Alejandro tenia veintidós y Matthew veinte exactos

-Entra rápido que afuera está helando.- lo dejo pasar y le ayudo con su maleta a medio llenar.

-Hola México.- Saludó Matthew desde el sillón, estaba casi escondido debajo de cientos de portadiscos.

-¡Que hay! Canadá, el idiota de tu hermano me invito a pasar la noche.- se aventó al sofá y sin preguntar se sirvió soda en una copa vinera.

-No hay problema, estábamos escogiendo la película.- el canadiense aparto un grupo de sobres del sofá para abrirle paso al mayor de ambos, quien al sentarse les revolvió el cabello a ambos.

-Algo de zombies judíos nazis, ¿Verdad chicos?- sonrió sabiendo que a ninguno de los dos le agradaban sus gustos.

-Pues deja ver que hay.- concluyó el mexicano, tomando una pila de películas y ojeándolas sin reparar en ninguna.

Y como era de esperar, ninguna de ese puño le gustó. Optó por tomar otra columna y revisar, pero en un descuido sostuvo mal su copa y casi vierte el gaseoso liquido sobre la alfombra, gracias a un omnisciente lo detuvo a tiempo. Sin embargo, tiro una pila de películas maravillosamente clasificadas como probables. Hecho a perder todo el esfuerzo del tímido rubio, aquel que se limitó a ahogar un chillido.

Alfred, servicial como siempre, le ayudó a juntarlas; el damnificado también apoyó.

-Esto…- habló Canadá, en su peculiar tono inaudible. Había reparado en un estuche que cayó debajo de la tele, por ello su curiosidad al ver el titulo.

-Dejame ver que es…- Inspecionó Alejandro, llamando la atención del rubio. Era un tedioso documental visiblemente aburrido, el cual se trataba de profesiones y oficios. Era en el tomo XV, Médicos; bautizado bajo la leyenda ¿Quién cura a un doctor enfermo?

¨Doctor de Doctores¨

Pero, esas ultimas palabras ruborizaron a los tres amigos, trayéndoles penosas recuerdos de aquellas noches de invierno en las que se reunían a compartir compañía, según sus tutores. Alfred toció fingidamente antes de romper el bochornoso silencio que se había formado.

-¿O-Oh, no será que prefieren un juego?- sus lentes poco le ayudaban a mirar claramente, estaban mas empañados que los vidrios de un sauna.

-Yo soy invitado ¿Recuerdan? El dueño de la casa manda.- refrescó el recuerdo, haciendo mas obvio que en verdad había aterosado la memoria.

-Yo ya no vivo contigo, el encargado aquí eres tu.- secundó Matthew, lo mas audible que había dicho en todo el tiempo que había gastado ahí.

-Entonces… ¿Que lugar dicen que les duele?- sonrió bastante amplio para dedicarle el gesto a ambos. El doctor Jones había abierto el consultorio, y tenia dos casos de emergencia justo delante del el.

Solo esperaba, que el remedio no llegara a costarles tanto como la última vez.


Y yo tambien lo espero D:

jojojoi imagíneselos, ya todos grandes y que pena que paso eso en su disque infancia (adolecencia)