Gracias por comentar, me hicieron feliz xD Sobre todo el comentario ese de la persona que no conozco, me suena más verídico así. Les dejo el primer capítulo, bastate corto porque es más bien introductorio. Ya me pondré las pilas para escribir cosas mejores.
Capítulo 1 – El último año en Hogwarts
Septiembre de 1995, Fred y George Weasley, de cabellos rojos cuál fuego e idénticos rostros, se dirigían al expreso. Caminaban con lentitud cautelosa, una vez que se hubieron despedido de su madre. No les fue difícil escapar de sus abrazos, pues ella estaba concentrada avergonzando a Ginny con consejos para su cuarto año en Hogwarts, mientras la muchacha alegaba que con catorce años ya sabía bien de que debía cuidarse.
Para ellos, en cambio, éste era el último año en el colegio que había presenciado sus travesuras y, por supuesto, había algo en esto que les emocionaba. Ese año iba a ser especial en varios sentidos. Ese año, serían de los mayores en todo Hogwarts y, aunque hacía rato que no tenían a Percy allí para molestarlo, ahora podrían molestar a los más pequeños con algo más de sorna.
Sin embargo, había algo que les atraía a ellos en particular. Siendo ese el último año, la perspectiva de una tienda de bromas parecía cada vez más cercana. Prácticamente no podían dormir pues, en cuanto cerraban los ojos, nuevas y maravillosas ideas cruzaban sus mentes. Proyectos sin fin, anotados todos en pequeños papeles. Todos listos para ser llevados a cabo.
Definitivamente tanto Fred como George esperaban ansiosos el momento de entrar por la puerta grande y dar un último año de diversión al colegio. Y, aunque su expectativa era grande, lo era también, aunque en menor medida, su nostalgia. Sobretodo Fred recordaba a la perfección el primer año, en el que habían encerrado a una compañera en el cuarto de escobas prometiéndole caramelos cuando saliera sólo para ver cuanto aguantaba. Sus primeras experiencias como payasos públicos.
Comentando sobre esto, mientras George soltaba una risa estridente al rememorar el momento, Fred se enjuagó una lágrima imaginaria de felicidad.
—Los viejos tiempos —murmuró, con fingida y burlona voz llorosa al tiempo que su gemelo reía sin parar y ambos ingresaban en la locomotora.
•••
El viaje transcurrió sin muchos percances. Alicia parecía ligeramente decaída y no dejaba de abrazarse a Angelina y a Katie. Ambas muchachas intentaban animarla, pero ella sólo atinaba a suspirar a cada segundo.
— ¿Pero qué es lo que te pasa? —preguntaba Angelina por novena vez. La diferencia fue que ahora sí obtuvo respuesta.
—Es que estuve todo el verano pensando y éste nuestro último año. Tú... ¿Crees que vayamos a seguir viéndonos? —cuestionó Alicia, por toda respuesta, ligeramente avergonzada de su temor.
—Eso creo...
Katie murmuró la frase ya mencionada intentando que su tono de voz no delatara que también temía a la separación. Los gemelos, por su parte, se encontraban completamente desconectados de la situación, a pesar de estar en el mismo compartimiento. Sólo hablaban acerca de los muchos nuevos productos que había inventado en vacaciones y de cómo iban a mejorar aquellos que no funcionaban del todo bien.
—Chicas, ¿les interesa probar las fantasías patentadas? Estoy casi seguro de que creamos una maravilla, pero como está más que nada dirigido a las chicas... tal vez lo mejor sea que nos den una opinión al respecto —saltó Fred de improviso. George cambió su expresión alegre por una de total y fingida desaprobación al ver la expresión funesta de Katie.
—Fred, me parece que no has prestado atención en absoluto. ¿Qué no ves que Alicia está mal? —acusó, con una mirada enojada. Fred hizo un gesto de disculpa y se acercó a Alicia mientras George lo seguía, manteniendo su excesivamente falsa expresión de desapruebo.
—Claro que escuché, ¿me está tratando de insensible? —se quejó, mostrándose dolido. Por supuesto no había escuchado, pero por el rostro de Alicia y la pose en que se encontraban le pareció algo simple deducirlo. Y si se equivocaba siempre podía salir del paso con un chiste —. Tranquila, Ali, seguiremos viéndonos. Como buena personas que somos nos parece abominable privarlas de nuestra excepcional presencia. No seríamos capaces.
—No, no lo seríamos —concordó George, llevándose la mano al corazón de manera dramática— Sería prácticamente asesinarlas... ¿lo imaginas, Fred? Las pobrecitas, sin poder gozar de nuestra compañía... No creo que aguanten mucho en ese estado y no desearía que les pase nada, les he tomado cariño en este tiempo.
—Sí, son como el perro que jamás tuvimos... O aún mejor, como la rata que nunca poseímos y que Ronald sí. —dramatizó el aludido, poniendo énfasis en las últimas dos palabras
—Oh, sí, chicos. Que injusticia. Es triste que no se la hayan dado a ustedes, sería una genial rata experimental. Por suerte nos tienen a nosotras para probar las "fantasías patentadas" —comentó, irónica y sonriente, Angelina, logrando al fin que Alicia olvidara por un rato que ese sería el último año y se concentrara en hacerlo inolvidable.
—No se comparen con una rata, chicas. No tienen por qué sentirse inferiores, les aseguro que tiene mucho más bigote que ustedes. Aunque pesándolo bien... no sé si quiero a un enano traidor como mascota —Con ese último comentario de Fred y entre risas, bromas y golpes leves, llegaron al fin a destino. Sin duda ese sería un año para recordar.
