Disclaimer: Enserio tengo que poner esto en cada capitulo para que sepan que no soy rica, rubia, inglesa y que mi apellido no es Rowling?


Toma mi mano, siente como encaja perfectamente con la tuya, siente como fueron hechas para estar juntas. Puedes tratar de ocultarlo, puedes huir del pasado, puedes huir de ti misma, pero de mí… de mí y de tu destino no podrás huir nunca.

Mis pies estaban totalmente pegados al pavimento, mientras que mi vista se encontraba fija en el lugar en el que había estado aquel extraño chico hacia tan solo unos minutos.

—¡HERMIONE! —¿Y Ahora qué hice?— ¿Qué hacías hablando con Malfoy eh? ¡He dicho que es mío!

—Ginny, querida, no es tuyo —Harry había salido literalmente de la nada solo para hacer enfurecer mas a la pelirroja.

Una esencia oscura se apoderó de Ginny, y la furia pelirroja cayó sobre Harry.

—¡Chicos, ya cálmense! —espeté mientras mis dos mejores amigos se echaban miradas furtivas mutuamente.

—¡Yo no me calmo hasta que me expliques qué hacías con ese bombón! —gritó furiosa mi prima.

Suspiré y me dije a mi misma que cuando mi prima se hallaba en ese estado lo mejor era ignorarla.

Harry me sonrió de manera cómplice y pasó su brazo sobre mis hombros.

—Gin, déjala en paz. —dijo Harry y yo solo atiné a sonreírle con agradecimiento.

—No las pienso esperar toda la vida nenitas —ni siquiera me había dado cuenta de que Ron estaba junto a nosotros con las llaves del auto en mano. Harry lo miro con odio a lo que Ron le respondió con una sonrisa socarrona.

Yo traté de despejar mis pensamientos mientras me encaminaba al auto.

El camino a casa fue rápido, como de costumbre, y más después de dejar a Harry en su casa pues el chico no dejaba de discutir con mi prima.

Una vez en casa me entregué a mis pensamientos, aun sentía ese cosquilleo casi mágico envolviéndome. Es un hecho, tendría que mantenerme alejada de ese chico.


Un nuevo día en el instituto, un nuevo día con Astoria Greengrass llamándome fenómeno mientras se reía con su estúpido sequito de descerebradas.

Astoria era la típica chica de instituto, rubia, rica e insoportable. Era de ese tipo de chicas que no podía ver a alguien diferente, o hacia cosas como poner su enorme bolso en el piso con la intensión de hacerte tropezar. ¡Oh si! Toda una dulzura.

Terminé de acomodar mis libros dentro de mi casillero me dispuse a ir a mi clase.

Literatura era una clase interesante, la única en realidad…

Otra de las características de mis "poderes de fenómeno" era que ya no podía refugiarme en el estudio, por algún extraño motivo a la hora de un examen con solo tocar la hoja sabia todas las respuestas, por ese y otros motivos todo me llamaban "insoportable sabelotodo". Claro que… ellos no sabían lo literal que era esa frase.

En cambio la clase de literatura siempre tenía una sorpresa para mí, el único modo de saber sobre que trata un libro es leyéndolo, sin importar que clase de poderes mágicos puedas poseer.

Entre al salón de clases perdida en mis pensamientos, por lo que no me di cuenta de que había alguien en la puerta hasta que choque de bruces contra su espalda. Una muy varonil y bien formada espalda por cierto…

—¡Lo siento! –dije apresuradamente mientras sentía como la sangre se aglomeraba en mis mejillas.

—No hay problema —respondió el chico con sequedad mientras se quitaba de en medio.

Observe su rostro y mis mejillas que ya habían vuelto a ser paliduchas se tornaron rojas nuevamente. Era Malfoy.

Le sonreí tímidamente y me dirigí a mi asiento. Me acomodé en mi lugar y me dispuse a sacar mis libros de mi mochila, para mi sorpresa enganchada a la cremallera había una flor, se trataba de un tulipán, era hermoso, de un color rojo pasión. Me dediqué a observar la flor con confusión hasta que subí mi mirada y me di cuenta de que cierto rubio me miraba fijamente con una sonrisa burlona.

Me sonrojé de nuevo, pero toda llama de ilusión se esfumó de mi cuando lo vi tomar asiento junto a Astoria Greengrass.

Me regañé a mí misma, y me apresuré a tomar el libro que leeríamos en esta clase. Minerva McGonagall era una excelente profesora, siempre me decía que le recordaba mucho a ella misma en su juventud. La mujer era una amante de la buena literatura, por lo que nos encontrábamos leyendo los poemas de Edgar Allan Poe.

Una risita tonta me distrajo de mi lectura, levanté la vista justo a tiempo para ver como Malfoy acariciaba el cuello de Greengrass con una rosa blanca. Lo que me dejaba bien en claro que este chico era uno de esos "Playboys" tan comunes en los institutos. Otro motivo para mantenerme alejada de él.

Suspiré y dirigí mi mirada a el tulipán rojo que había encontrado en mi mochila, y como por arte de magia este desapareció. Mientras las risitas de Astoria hacían eco dentro de mi cabeza.


Ha estado corto lo sé... pero justo cuando la inspiración llego a mí las personas que siempre me ignoran decidieron dejar de hacerlo... EN FIN!

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