¡Hola!
Bueno, dirán… ¿Qué hace esta acá?
Les explico, tras algunos pedidos de que siga la historia, lo pensé (y por lo que ven por un largo tiempo) y decidí subir este mini capitulo, para ver la aceptación que tiene o si no la tiene.
¿Nos vemos abajo? Eso espero…
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–Acepto –dije con voz monótona que iba disimulada con una sonrisa falsa que sonaba a verdadera. En los últimos tiempos había aprendido a mentir a la perfección.
–Entonces, con el poder que me confiere Dios y la Iglesia, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia –dijo el sacerdote mirando a Edward.
Este último se acercó a mi, me tomó suavemente por la cintura y me dio un apasionado beso en los labios, que yo devolví como si fuera una blasfemia. Pero, ¿lo era? Si, seguramente lo era y lo sabía, pero igualmente estaba vestida de blanco, casándome con un hombre que no creía amar, pero que en algún momento había amado.
Mis labios se movían lentamente bajo los suyos mientras todos los presentes se paraban y aplaudían. Edward se aferró con más fuerza de mi cintura hasta el punto en que podría decir que me lastimaba. Yo sabía que quería decir con ese acto: posesión. Él ya sabía que me tenía, que me poseía, como si fuera un objeto que no tiene elección del dueño que le va a tocar, o que si tuvo y se equivocó de opción.
En el momento justo sus labios se separaron de los míos y una sonrisa cínica atravesó como un flash su rostro, pero que se convirtió en una sonrisa de felicidad en menos de una milésima de segundo.
Nos dimos media vuelta para enfrentar a nuestro "público". La mayoría nos miraba con felicidad: Alice, Emmett, Jasper, Esme, Charlie, Renée, entre muchos más. Miré a mi derecha, que en toda esa fila estaba ala familia de mí, ahora, esposo. Todos me sonreía, hasta que llegué a un rostro que desmoronaba mi fingida felicidad.
Carlisle.
Lo miré a los ojos, haciéndole saber lo mucho que le amaba, pero que lo nuestro era imposible. Derramé varias lágrimas, las cuales disfracé con una sonrisa de emoción.
Edward me aferró más a él e hizo que lo mirara.
–Te amo –dijo, mientras acariciaba mi mejilla–. Estoy feliz de que seas mi mujer.
El sabía tan bien como yo que toda la fila del lado derecho de la habitación podía escucharnos perfectamente aunque hubiera bullicio en la estancia. Todos eran vampiros.
–Si, yo también estoy contenta de que seas mi esposo –dije, mientras apoyaba mis manos en su fuerte pecho.
Edward era mi esposo, el que me iba a esposar por el resto de la eternidad.
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¡Hola!
Espero que les haya gustado.
Ya tengo algunos caps adelantados así que sólo ustedes me pueden decir si los subo o no.
Espero sus reviews! :D
¡Besotes!
Noelia.
