Salvo un par de ellos, ninguno de los personajes que aparecerá en esta "historia" me pertenece, al igual que todo lo relacionado con el mundo "Potter", que es propiedad intelectual de J.K. Rowling. Sin más...


# 02. Sirius Black

Mandy aún vive con nosotros. No es una idea que me entusiasme, pero que se le va a hacer… Los amigos son lo primero. Aunque me he dado cuenta que las chicas me rehuyen desde que mi uniforme está lleno de pelos de animal… Son pelillos muy finos y blancos, más largos que los de un gato. O eso creo. Odio los gatos.

Bueno, no estoy muy seguro de qué diablos ocurrió. Yo recogí a James después del entrenamiento de quidditch y, tras cruzar unas palabras (siempre "amigables") con Lily Evans, nos fuimos a Hogsmeade a trastear un poco detrás de chicas guapas… Vamos, nuestro clásico plan de fin de semana, pero sin Remus. Recogimos en el pueblo a Peter, que últimamente andaba un poco raro: enamorado, según James. Juntos nos fuimos a tomar algo y después a comer. En un par de ocasiones nos cruzamos con Remus y Amanda. ¡No los perseguíamos! Eso lo hacíamos cuando empezaron a quedar (vale, acepto que era infantil, pero ninguno nos creíamos que Remus tuviera realmente una relación con una chica).

Todo parecía normal. Hicimos compras y volvimos al colegio. Ayudamos a Remus a prepararse para su maravillosa cena romántica con Amanda, la pequeña rubia con mala leche. Emocionados, nos despedimos de Mandy, la pequeña coneja que Remus iba a regalar a Amanda y nos pusimos a preparar libros, pergaminos, tareas y demás de cara a pasar el domingo tirados en la sala común sin hacer nada.

Dos horas más tarde, estábamos en la sala común, jugando con pelotas de pergamino y las varitas e incordiando a Evans… No es por nada personal, pero es que a James le gusta (no lo entiendo, en serio…) y se comporta como los niños de primer año. En fin, que estábamos totalmente "concentrados" cuando se abrió el retrato de la dama gorda y apareció Remus. Iba medio zombie, con la mirada perdida y se dirigió directamente hacia la mesa de Evans. Tras compartir dos palabras, ella y su amiga (nunca recuerdo su nombre, pero juega como bateadora en el equipo de gryffindor) salieron corriendo.

Remus subió a la habitación y nosotros, obviamente, le seguimos. ¿Tan mal había ido la cosa como para que Amanda se hubiese tirado de una de las torres? Vale, James y yo lo pensamos pero Peter… Merlín, nunca cambiará… Peter lo dijo en voz alta.

A ver, James y yo ya estamos inmunizados, pero Peter no. De pronto, se vio con una chancla estampada en su cara de ratón. Después de llevarse un buen susto, empezó a lloriquear. No lo soportaba: era un llanto lastimero que acababa taladrando la cabeza. Su nariz sangraba levemente, pero sabíamos que si se daba cuenta acabaría desmayado, por lo que intenté desviar el tema.

-¿Qué ha pasado?

Remus no contestó inmediatamente y señaló algo en lo que no nos habíamos fijado en ningún momento: la jaula con Mandy dentro.

-¿No le gustó el regalo? ¡Si era una idea genial!

-Sí le gustó, pero pasó algo raro…

Remus nos contó que, tras cenar, Remus le dio emocionado el conejito. Amanda sonrió mucho y le sacó de la jaula. Pero en cuanto empezó a acariciarlo y achucharlo, empezó a hincharse y ponerse ligeramente roja. De pronto, unas ronchas la cubrieron todos los sitios donde Mandy había puesto alguno de sus pelitos y, obviamente, decidieron ir corriendo a la enfermería.

-Es alérgica al pelo de conejo.

Reprimí una carcajada. No podía reírme, mi amigo lo estaba pasando mal.

-Se queda a vivir con nosotros.

No, no era una broma: Mandy se unía a los merodeadores.