Al día siguiente, el chico de ojos azules llego muy temprano porque cuando me desperté el ya estaba esperándome en un sillón al lado de la ventana de mi cuarto, sosteniendo algo que parecía un lápiz. Al principio pensé que estaba soñando pero cuando abrí mejor mis ojos, descubrí que él estaba pintando. Lo primero que hice fue preguntar por mi mama
No te preocupes – contesto -estaba muy bien atendida, Gale le ha mandado un buffet con todo lo que necesita para estar bien alimentada.
Sentí una necesidad enorme de preguntarle su nombre y lo hice.
¿Cómo te llamas?
Yo soy Peeta – dijo – ¿y tu?
Me llamo Katniss – respondi, reprimiendo una sonrisa ya que su nombre me causaba un poco de gracia.
Ambos elogiamos nuestros nombres. Sé que es sincero porque lo puedo ver en sus hermosos ojos azules y en la manera en que pinta.
No sé de donde saco el pincel y el lienzo pero supongo que le pregunto a mi madre y ella le dijo que mi hermana tenía varios y de seguro que le dio alguno ya que nadie los utilizaba.
¿Sabes que estoy pintando? – pregunto Peeta – Es algo muy hermoso
y que si quería verlo tenía que pararme a tomar el desayuno primero.
Trate de pararme y acercarme a la mesa junto al sofá pero fue inútil porque a penas di un paso me cai ya que mis pierna estaban adormecidas por haber caminado todo el día de ayer con los tacos con los cuales me había probado los vestidos. Lo veo acercarse a mí muy rápidamente y me sostiene en sus brazos para poder levantarme. Abro los ojos y lo veo más claramente de lo que había visto nunca a nadie.
Nos conectamos y tengo el fuerte deseo de besarlo pero sé que no debo hacerlo porque estoy comprometida y el también lo sabe por lo que nos separamos inmediatamente.
Estoy bien, no pasa nada.
Me siento en el sillón muy avergonzada por el hecho de enantes pero no lo comento, así que comienzo a comer como si nada. El también reacciona como si no hubiera pasado nada. Cuando me muestra el dibujo veo que me ha dibujado a mí y le pregunto por qué.
Dormida eres muy hermosa – dijo sonrojándose - parecías un bello DIENTE DE LEON.
Sé que no estoy acostumbrada a que me pinten, pero aun así le permito que me pinte en dos vestidos y nada más, porque quiero observar como luzco en esos extravagantes trajes.
Siento que jamás me he divertido tanto en toda mi vida y por eso trato de que el tiempo se haga eterno. Cuando escucho el ala del helicóptero se acaba el hechizo que nos tenía unidos y le digo que ya es hora de que se vaya y que mañana iremos a buscar a su madre.
La mañana siguiente está apagada y en vez de encontrar a Peeta, encontré a Gale sentado. Felizmente en la noche había escondido los cuadros en los que Peeta me había pintado, pues si Gale los veía nos hubiera matado a los dos.
¿donde esta Peeta? – pregunto, con los nervios de que le hubiera pasado algo.
De ahora en adelante ya no vendrá – gruno, como si supiera de nuestra amistad – a partir de ahora sere yo el que te vea vestida de novia.
Casi le pego pero me resigne a gritarle que si no me los probaba con Peeta, no sería con nadie. Como sabía que no lograría nada peleando, acepto sin decir ni una sola cosa. Mando traer a Peeta y él se fue. Cuando se fue y me quede sola con Peeta y supe que era el momento perfecto para buscar a su madre, pues si no era ese, no seria nunca. Le pongo un traje de mujer para que no lo reconozcan y salimos rápidamente, ocultos entre los árboles.
Cuando llegamos a la casa de Hazalle, madre de Peeta, la encontramos preparando un caldo de hojas y agua. Recuerdo que mi mama preparaba ese caldo cuando éramos pobres (más pobres de lo que somos ahora), antes de convertirme en novia de Gale. Peeta le dio un caluroso abrazo y comenzaron a hablar de todo lo que les había pasado en este tiempo que no se habían visto. Cuando me doy cuenta del tiempo veo que ya es muy tarde y que el helicóptero llegar en cualquier momento, por lo que se despiden y nos vamos. Regresamos a la casa muy rápidamente y descubrimos que unos guardias estában hablando con mi mama. Yo le dije que subieramos rápidamente y el me sigio.
