What good is life for me?
Lentamente, guardo el chaleco en el armario. Así era su rutina diaria: sacar, sentir y oler, perderse en el dolor y la felicidad de los recuerdos, y volver a guardar en el armario. Siempre, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, todas las semanas, todo el mes, el año completo. Siempre, desde el accidente….aquel que se llevo la vida de lo más querido para ella, y su propia alma, hace no más de tres años.
Dale tiempo al tiempo le había dicho su mejor amiga, en el momento más doloroso para ella. El tiempo lo cura todo le había dicho su "hermano" y mejor amigo, cuando quiso acabar con su vida. No acabes así. Hazlo por ella….por vuestra hija fue como le suplico la madre de su novio al momento del intento.
Ella no quería vivir….No sin él. Ya nada era como antes. Solo el dolor era lo que en su vida existía, no había lugar para la felicidad, ni siquiera junto a su hija. Ella, idéntica al ser que amo, ama, y amara.
Lo recordaba, recordaba aquel momento como si hubiera sido ayer nada más, cuando ambos eran jóvenes, viviendo sin preocupaciones. Recordaba como si hubiera sido ayer, la última vez que lo vio. Recordaba como si hubiera sido ayer, aquel fatídico día….el día del accidente.
En un día especial, como lo era hoy, ambos estaban más que felices. Sasuke conducía por la carretera en su deportivo color negro. Sakura, estaba nerviosa. Hoy era su aniversario, cumplían tres años de noviazgo. Solo el azabache sabía a donde iban, él no le quiso contar aquella sorpresa. Aunque bueno, la idea no había sido de él, sino de Naruto, su mejo amigo. Le había insistido tanto en hacerle algo especial a la pelirrosa, que a las finales ¡Mírenlo! Él, alguien tan frio como él, haciendo algo así. Solo tiene diecisiete años ¡Diecisiete! Y ya iba por algo tan importante como lo era el matrimonio ¡Matrimonio, por favor señor! Aunque, debía aceptarlo. La idea no le molestaba tanto, en realidad, ni en lo mas mínimo. Estar casado con la persona a la que más amas, es algo realmente, sin palabras.
La Haruno estaba súper ansiosa. Cada dos segundos preguntaba por el destino de ambos, a lo que el siempre le respondía《Será una sorpresa, pero te aseguró que seremos felices. Te lo do Y por hecho》Eran felices….o eso, antes de lo que paso después.
Solo fue un momento de distracción por parte de ambos, sólo uno. Cuando Sasuke regreso su vista al camino, no pudo hacer nada. El camión frente a ellos apareció de la nada, tan rápido, que el impacto fue un evento inevitable. Su reacción fue sencilla, protegerla. Se había lanzado sobre ella, protegiéndola de la peor parte del coque. Aún aturdida, pudo ver como Sasuke se encontraba frente a ella, sangrando por la cabeza, abrazándola firmemente. Distinguió algo que sobresalía del bolsillo interior de la chaqueta del azabache. Con mucho esfuerzo alzó su brazo, sacando del pequeño lugar una caja de terciopelo. Cuando iba a abrirla, algo o alguien la sacó fuera del coche, llevándola a un lugar apartado de donde ocurrió el coque. Fue sólo ahí, cuando se dio cuenta de como había quedado el auto. La parte delantera destruida completamente, abollado; apartó la mirada. Solo en un segundo, su mundo acabó por completo, cuando todos estaban un poco apartados. Sus ojos se abrieron de sobremanera, un grito desgarrador salió de su garganta, y las lágrimas empaparon rápidamente su rostro. Mirad fija en el fuego que los bomberos intentaban apagar por cualquier motivo, pero que se vio interrumpido por otra explosión. Se soltó del brazo que le retenía, y camino lentamente hacia el lugar del fuego. Cayó de rodillas al suelo, observando aun shockeada lo que una vez fue el coche de su novio.
-Sasuke...- dijo en un susurro inaudible.- ¡SASUKE!.- grito ahora más fuerte. Las lágrimas no paraban de caer. Apretó los puños, y se dio cuenta del pequeño objeto que llevaba en una de sus manos. Con manos temblorosas, abrió el cubo, y más lágrimas cayeron de sus ojos.- Acepto….ser tu esposa.- susurro. Levantó la mirada, observando el cielo gris, del cual cayeron gotas de agua, que la empaparon completamente.
Como dolía. Dolía mucho.
Algo llamó su atención al guardar el chaleco. Del bolsillo de éste, sacó una fotografía. Inmediatamente, su boca fue tapada por su mano derecha, impidiendo salir el grito, pero dejando que las lágrimas salieran, recorriendo su rostro, cayendo una tras otra sobre la fotografía que con su mano izquierda sostenía. En ésta, salían ambos, ella sonriente hacia la cámara siendo abrazada por detrás por Sasuke, quien tenía una leve sonrisa adornada por un pequeño sonrojo. Se veían jóvenes, vistiendo el uniforme de su antigua escuela, cuando él tenía diecisiete y ellas dieciséis. Lentamente, fue cayendo al suelo, hasta estar sentada sobre sus rodillas. El llanto se había transformado en algo incontrolable, sin poder dejar que sus lágrimas pararán o que sus sollozos no s escucharán. Abrazo fuertemente la fotografía contra su pecho, como si la vida se le fuera en ello. Y así era.
Los sollozos llamaron la atención de los demás integrantes de la familia, quienes subieron rápidamente las escaleras hasta la habitación de donde provenía aquel desgarrador llanto. Mikoto, abriendo la puerta, se encontró con una Sakura que lloraba desconsoladamente, aferrada aquella fotografía. Sarada, quien estuvo todo el tiempo detrás de sus abuelos, miro sin entender la escena frente a ella, en donde su abuela Mikoto consolaba a su madre envuelta en dolor. Se acercó lentamente a ellas, quedando frente a ambas. Fugaku, quien estuvo todo el tiempo apoyado en el marco de la puerta observando, alzó una ceja interrogante a lo que su nieta haría.
-Mami.- dijo la pequeña, llamando la atención de ambas mujeres.- ¿Por qué lloras?.- interrogó ella, haciendo que su madre sonriera levemente, abrazándola así contra su pecho.
-Ven, vamos.- le indicó la pelirrosa, colocándose de pie, tomando a su hija por su manita, saliendo de la habitación, dejando a una desconsolada Mikoto llorando en brazos de su esposo, a quien se aferraba fuertemente.
Ambas empezaron a caminar, saliendo de la casa, llegando así hasta la carretera que estaba a las afueras de la cuidad.
-¿A dónde vamos?.- interrogó curiosa la pequeña de tres años, quien era guiada por su madre a través de la carretera.- Estas descalza.- comentó divertida la azabache, al ver lo olvidadiza que era su madre.
-Jajajaja, tienes razón.- rio la ojijade, observando a su pequeña hija- Pero no importa. Oye, ¿te gustaría ir donde tu padre?.- pregunto Sakura, observando la felicidad en el rostro de su hija.
-¿Enserio?.- pregunto emocionada la Uchiha. Sakura asintió ante su pregunta con una sonrisa en sus labios.
-Entonces, vamos donde tu padre está.- dijo la Uchiha. Sarada exclamó feliz, caminando de la mano de su madre, perdiéndose ambas por el horizonte.
Fin
Mi cora T0T!
