Capitulo 2

Ruki se levanto muy temprano como de costumbre. Cinco minutos antes de que la alarma de su abuela sonara ya había salido de su casa. Aunque aún faltaba una hora para que iniciaran las clases, ella ya se encontraba camino a la escuela. Se tomo su tiempo para llegar a la escuela, no tenía prisa por lo que se fue tranquila escuchando su música preferida a todo volumen.

-muy bien resuelvan los despejes por favor…

Resolvió los despejes uno a uno, estaba distraída pero aun así no cometió ningún error, muchas cosas se estaban complicando últimamente "¿Qué era lo que estaba sucediendo?... ¿Por qué tantos digimons habían estado apareciendo?... ¿Por cuánto tiempo podría mantener a raya a todos los digimos? …". Todas estas preguntas daban vueltas en su cabeza. Cerró su cuaderno después una vez concluyo el trabajo de clase. " Renamon podrá con cualquiera de ellos, lose pero…".

-¡Ruki!… ¡Ruki!...¡Ruki! ¿Ya has terminado los despejes?- la maestra, molesta por ver a su alumna distraída, se había acercado hasta su pupitre.

La pelirroja giro lentamente la cabeza, miro a la maestra indiferente y asintió levemente.

-¡muéstrame tu cuaderno!- ordeno la maestra que empezaba a perder la paciencia. Todas en la clase miraban la escena, unas complacidas por ver como regañaban a la más engreída de su clase y otras asustadas por la reacción de la maestra.

Sin inmutarse ni un poco ella le tendió el cuaderno abierto a la maestra. La maestra reviso minuciosamente todos los despejes con la esperanza de encontrar algún error para poder reñirla, pero no encontró ninguno.

-mmm… muy bien…no te distraigas mas oh ya verás…- dijo frustrada por no haber podido darle una lección y le tendió de nuevo su cuaderno.

Ruki tomo su cuaderno sin mirarle y volvió a perderse en sus pensamientos.

El día en la escuela transcurrió lento y sin novedades. Camino a casa, decidió pasar a una tienda. Vagabundeo por el lugar sin buscar nada en específico. Se detuvo en un escaparate lleno de booster packs de cartas. "no necesito ninguna de esas cartas" giro bruscamente y se alejo del escaparate. Volvió a casa antes de la hora de comer.

-¡ya llegue! – Grito al tiempo que removía sus zapatos y los depositaba en la puerta de la entrada.- ¿abuela?... ya estoy aquí

Ruki se dirigió a su habitación para cambiarse el uniforme y dejar su mochila. Tomo su digivice, sus cartas, salió de su cuarto y fue a la cocina en busca de algo que comer.

Encontró un tazón con arroz y algo de carne en la nevera, probablemente sobras de la cena anterior. Deposito el tazón de arroz en el microondas, marco un minuto y se dispuso a esperar frente a él. Se perdió entre sus pensamientos. Temía de muchas cosas en ese momento, en especial por Renamon. No quería perderla, se negaba rotundamente a eso. La alarma del microondas la sorprendió provocando que diera un pequeño respingo y olvidara lo que estaba pensando.

Al terminar de comer se dirigió a su cuarto. De repente sintió un mareo algo inusual, sintió como todo a su alrededor se alejaba, recargo su espalda en la pared más cercana, tomo algo de aire e intento calmarse un poco.

-amhh… mmmmm- se compuso un poco después de unos segundos. "demonios esto es un fastidio total". Con un poco de esfuerzo logro llegar a su habitación y se recostó en sobre sus sabanas.

Se dejo llevar por el cansancio poco a poco "¿cómo harán los digimons para cruzar de un mundo al otro? Cruzarían por alguna puerta o algo así… ¿Qué querrán ellos en nuestro mundo?...habrá alguna forma de deshacerse de ellos… tal vez haya una conexión entre ellos y renamon, terriermon, guilmon y los otros …o tal vez alguien los este dejando entrar… hmn"

Mientras trataba de ordenar sus ideas llego a una conclusión que jamás hubiese imaginado "¿y si de alguna forma los digimon utilizaran a Renamon y a los otros para cruzar a su mundo?" un escalofrió recorrió su cuerpo "en ese caso tendré que deshacerme de ella…"

-¡no pienses estupideces!... me niego.- palpo con su mano el digivice y trato de desechar la idea. Su mirada se quedo perdida en el vacio de su habitación y poco a poco el sueño la fue venciendo- Renamon…

Atravesaba las calles, mirando de reojo a su alrededor. Una gran cortina de niebla cubría todas las calles o gran parte la ciudad.

-vamos... vamos… vamos…- franqueaba edificios, esquivaba carros y personas sin rostro que se atravesaban en su camino.-vamos…

Miró su digivice, la pantalla mostraba una gran plaza en la que ya había estado o eso creía. Se apresuro y corrió tan rápido como pudo, solo le faltaban unas cuantas cuadras mas.

-ah… ah... ahhh- jadeaba acelerada. Empezó a ponerse nerviosa, miraba a todos lados sin parar, algo la preocupaba y la ponía extremadamente nerviosa.

Tropezó y cayó de bruces sobre el asfalto. Su digivice voló lejos de ella.

-¡No! ¡No! ¡No! ¡No! – se levanto a trompicones para tomar su digivice. Su corazón se encogió al ver la pantalla.

La vista se había perdido por completo. Lo único que veía era la interferencia que parecía nieve con mucho ruido. Eso solo podía significar una cosa. Se sintió débil y una vez más se desplomo sobre el asfalto, incrédula de lo que veía.

Se despertó de golpe, incorporándose sobre la cama, al tiempo que tomaba grandes bocanadas de aire. Su pecho bajaba y subía rápidamente al compas de su respiración agitada. Una fina capa de sudor frío, que brillaba al contacto con la luz que se filtraba en la habitación, bañaba su piel.

Todo había sido una pesadilla, una terrible pesadilla. Cubrió su rostro con sus manos y cerro con fuerza los ojos, aquello fue demasiado real. Levanto la mirada y examino su recamara detenidamente. Estaba oscura y sola, probablemente era ya de noche.

Suspiro lentamente y se volvió a recostar tratando de tranquilizarse. Palpo su digivice entre las sabanas tratando de dar con él. Al encontrarlo lo sostuvo en el aire frente de ella. Lo observo durante buen rato, su contorno se recortaba con la poca luz pálida de la noche que se filtraba en la habitación. Al ver que no tenía nada lo guardo de nuevo en su bolsillo.

Decidió levantarse para despejarse un poco, no tenia caso seguir ahí perdiendo el tiempo. Tallo sus ojos, se desperezo y salió de la habitación.

Era de noche y el ambiente estaba fresco. Había dormido toda la tarde pero a pesar de eso se sentía cansada. Respiro profundo y se estiro colocando su brazo derecho detrás de su cabeza al tiempo que empujaba con el otro.

-por fin despertaste hija- la llamo su abuela, quien se acercaba por el otro extremo del pasillo- dormiste mucho. ¿Te sientes mal?

-no abuela es solo cansancio por la noche anterior- se excuso para no tener que hablar más de su estado de salud que estaba muy de moda últimamente.

-vez lo que pasa por volver a la casa a horas tan altas de la noche. Deberías aprovechar mejor tu tiempo en tus estudios en vez de… jugar todo el día- empezó a reñirla pero Ruki la interrumpió antes de que le pidiera explicaciones que no podía dar.

-si me sobrepase lo siento, te juro que no fue mi intención. Oye abuela ¿a qué horas servirás la cena? Tengo algo de hambre.-pregunto tratando de cambiar de tema antes de que llegara mas lejos.

-ohh ya esta lista. De hecho iba a despertarte para que nos acompañaras.

-muy bien vamos abuela- Ruki sonrío aliviada de tener una excusa para no seguir hablando, tomo a su abuela del brazo y alo de ella para apresurarla.

- okey okey hija tranquila. Vaya que has de tener hambre.

- jeje si algo.

Ambas llegaron al comedor donde se encontraba Rumiko hablando por celular. Al verlas entrar las saludo a ambas y les hizo una seña de disculpa encogiéndose de hombros por no poder atenderlas. Ruki hiso caso omiso a la seña de su madre y se dedico a mirar a otro lado.

-vamos espera aquí con tu madre y no peleen esta vez por favor. Yo iré a la cocina por la comida. Y tu Rumiko termina con eso que vamos a comer- dijo su abuela que no había pasado por alto el gesto de su nieta. Seiko salió del comedor sin muchas ganas. No le gustaba dejarlas solas ni un minuto porque siempre terminaban peleando.

-humm está bien pero no te tardes- dijo la pelirroja con un aire de ligero fastidio. Se sentó en el otro extremo de la mesa lejos de su madre tratando de evitar problemas como le pidió su abuela.

-si… me parece perfecto… no yo, yo digo que para la colección de otoño estaría mejor… si… ohh ¿tú crees?... mmm- Rumiko hablaba y hablaba sin parar, cosa que fastidiaba tanto a la hija como a la abuela. Al ver la expresión de fastidio de su hija le dedico una sonrisa de disculpa y prosiguió hablando.

-hummm…- la pelirroja simplemente la ignoro y trato de evitar cualquier contacto visual.

No entendía como una mujer como ella fuese su madre. Es decir era tan desesperante para ella que no podía soportarla por más que lo intentara.

-ya volví. Hija te dije que apagaras esa cosa… No, no me interesa si es importante o no. Vamos a cenar así que apágalo.- advirtió Seiko a su hija quien le dirigió una mirada de reproche tratando de darle a entender que no podía colgar.

- oye Jackson tengo que colgar… no si si lo se… lo siento después hablamos bye.- colgó el celular no muy convencida y lo guardo en su bolso de mano.- no tienes porque ponerte así. Ya estaba por terminar.

-aja… dedícate a comer y aprovecha que últimamente es raro cuando coincidimos.- invito Seiko a su hija a hacer lo que ellas.

La cena transcurrió en un silencio incomodo al cual todas estaban acostumbradas.

-uff estoy llena. Me encanta como cocinas mama.

-hmm gracias hija. Aunque tú deberías aprender a cocinar. El día que yo no este lo necesitaras.- previno como de costumbre a su hija quien ya había cometido muchos errores en su vida.

-mama no digas esas cosas… oh Ruki hija ¿a dónde vas?- pregunto la madre a su hija quien dejaba la sala.

-recojo mi plato y voy a mi cuarto a terminar mis deberes…- respondió su hija sin si quiera detenerse.

-vamos hija no te vayas. Quédate hablemos un momento, tu abuela me dijo que estas algo enferma así que pensé que tal vez podría llevarte ah ver un doctor. Conozco uno muy bueno que te puede dar incluso una dieta para…

-no mama no estoy enferma e ir a ver un doctor no es algo que se considere tiempo de caridad con tu hija así que piensa mejor lo que dices.- contesto molesta aun sin mirar atrás- ah y por favor la próxima vez ten tu el cuidado de darte cuenta de que estoy enferma ya que si no fuera por mi abuela jamás te enterarías.

-jovencita no tienes derecho a hablarle así a tu madre! oye espera no te vayas te estoy hablando! ¡Ruki!- exclamo Rumiko quien se había incorporado.

-Buenas noches- la pelirroja salió de la habitación dejando solas a su madre y a su abuela.

-ahh esa mujer ya verá lo que le espera. ¡Voy traerla de regreso pero arrastrándola de los cabellos así se quede se los arranque todos. Me va escuchar y…-

-Rumiko ya basta es suficiente. Tranquilízate ¿sí?- Seiko, quien había observado todo calmada y paciente como si de una rutina se tratase, detuvo a su hija que estaba a punto de salir por la puerta.- yo hablare con ella.

-ahh claro ponte de su lado. Por eso esa niña es como es porque siempre te pones de su lado y le das la razón. Procurándole a entender que lo que hace esta bien.- protesto su hija con un tono de fastidio y sarcasmo.

-pues sí, alguien tiene que hacerlo para que no se sienta sola. Deberías intentarlo al menos una vez Rumiko. Tu hija tiene un carácter difícil pero trata de entenderla.- respondió la madre experta a su hija con toda la calma y paciencia del mundo tratando de hacer que aprendiera de sus propios errores.

-¡ahhh esto es increíble! ¡Ahora resulta que aquí yo soy la mala del cuento verdad! Claro era de esperarse. Bueno ¿sabes qué mama? has lo que quieras, a esa niña la voy a terminar mandando a un internado si sigue así de ridícula.- al terminar de decir esto tomo su bolso, su saco y salió del comedor. Seiko suspiro decepcionada por la forma de pensar que tenía su hija y decidió seguirla.

En el pasillo Rumiko pudo vislumbrar a Ruki sentada en el borde del pasillo al otro extremo del patio.

-hummm- ambas desviaron la mirada para no tener que soportarse un segundo más. Rumiko giro bruscamente y se dirigió a su alcoba que se encontraba en dirección contraria.

Una vez más Seiko suspiro cansada, al presenciar la escena de aquella madre inmadura y su hija testaruda. Se encamino con paso lento hacia donde su nieta para hablar con ella.

-no es nada es solo que me desespera mucho…humm… te veo en un momento- susurro la pelirroja lo más bajo que pudo.

-¿hablabas con alguien hija?- pregunto su abuela algo confundida.

-no abuela, no estaba hablando con nadie ¿Por qué preguntas eso?- mintió y miro a su abuela tratando de verse segura con lo que decía.

-no, no por nada hija. Fue solo mi imaginación- dijo al tiempo que se sentaba junto a su nieta.- oye respecto a tu madre creo que…

-ahh mama…- rezongo la pelirroja y desvió la mirada hacia el suelo.

-si "mama". Escucha sé que no es fácil para ti pero deberías tenerle un poco mas de paciencia. Tú sabes lo ocupada que vive esa mujer y lo descuidada que es.

- abuela sé que es lo que estas pensando pero…- la interrumpió algo airada- yo no… no necesito de ella puedo arreglármelas por mí misma. Siempre ah sido asi… es por eso que me molesta que trate de meterse en mi vida de esa forma… como si creyese que sigo siendo una niña pequeña que necesita que le cambien el pañal cada cinco minutos. Trata de manipular mi vida cambiándola al modo que "su instinto materno" sienta que debería ser. Pero no sabe lo que hace y tú la viste es decir no puede distinguir entre un nutriólogo y un doctor.

Seiko escucho paciente a su nieta sin interrumpirle a pesar de que esta lo había hecho. Conocía su carácter y sabia que se enfadaba muy fácil por eso era mejor dejar que el fuego se consumiera un poco y no echarle más leña si no algo con que apagarlo.

-jajaja si, se que su "instinto materno" no es el mejor. Necesita trabajar un poco más en él.- al ver que su nieta se había calmado un poco decidió proseguir con cuidado.- escucha no te pediré que salgas a todos lados con ella se que odias su trabajo, no. pero si te pediré que le vayas dando la oportunidad de conocerte poco a poco. ¿Me prometes que lo harás?

-ahhh lo intentare pero no aseguro lograr nada.- suspiro la pelirroja al fin domada.

-está bien me alegra oír eso. Bien iré a levantar la mesa. ¡No no! tú aquí quédate. Soy vieja pero aun puedo levantar mi plato y el de mis hijas malcriadas.- se incorporo dedicándole una sonrisa y le hacia una seña a su nieta quien se levanto también para ir a ayudarla.- bueno te veo mañana. Buenas noches hija descansa.

-buenas noches abuela.- observo a su abuela alejarse por el pasillo hasta que entró en el comedor.

-huum ¿qué me decías?-indago la pelirroja sin apartar la mirada del trayecto que su abuela tomó.

-estuve investigando y descubrí que algunos digimons tienden a aparecer más en zonas cercanas a unas extrañas torres en el centro de la ciudad.- respondió una voz oculta entre las sombras.

-muy bien mañana iremos a investigar.

La voz calló por un momento y después prosiguió.

-¿ruki?

-¿humm?

- ¿está todo bien?

-sí, te veo mañana iré a terminar mis deberes antes de que se haga más tarde. Adiós.- respondió después de un momento de meditación. Dio media vuelta y entro en su habitación dando por terminada aquella conversación.

Esa noche Ruki tuvo el mismo sueño que antes. Concluyo igual, con la pantalla mostrando solo interferencia. Solo que esta vez logro vislumbrar algo, algo enorme y monstruoso detrás de un edificio.