La Saga Crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer.
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Números Prohibidos
Capitulo 2: Detrás de la lente.
Pov Bella.
Es mi vida
es un ahora o nunca
porque no voy a vivir para siempre
Sólo quiero vivir mientras siga vivo
Es mi vida
Mi corazón es como una autopista abierta
Como dijo Frankie
Lo hice a mi manera
Tan sólo quiero vivir mientras siga vivo
Es mi vida
Será mejor que estés de pie cuando te llamen
no te dobles, no pares, nena, no te eches atrás
Bon Jovi - It's My Life
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"El manto de la noche me esconderá de ellos, con tal de que me quieras que me encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio, que prorrogar la muerte sin tener tu amor..."
—Como siempre leyendo la estupidez de Romeo y Julieta, ¿no te aburre leer esa tontería? —Gruñe Charlotte con verdadera irritación.
—Para nada, es como su te dijera, ¿No te aburre esa mierda de maquillarte todos los días? —contraataco bastante molesta.
—¿Cuando dejaras de ser una chiquilla? Vamos nena, tienes veintiocho años. Serias la envidia de las chicas si decidieras arreglarte, dejar esos lentes, usar ropa que muestre ese respingón trasero y los pocos pechos que tienes. Unos bonitos zapatos de tacón, en lugar de esos zapatos planos que utilizas. Estas en la edad perfecta de ligarte a un hombre que te mantenga, veme a mí y a Peter.
—Charlotte, créeme que soy una mujer autosuficiente... No necesito de un hombre para poder ser alguien; no necesito de nadie —realmente no me interesa en convertirme en alguien tan patético como ella.
—Eso lo dirás ahora; solo espera que un hombre irresistible cruce tu camino y de seguro te veré de rodillas suplicando por su atención, se lo que te digo. En lugar de ser tan déspota deberías de seguir mis recomendaciones, sé una chica lista.
Levanto la vista y me encuentro con Peter esperándola dentro de su auto.
Charlotte es una mujer excepcionalmente hermosa, su cabello rubio, piel blanca y grandes curvas, pechos rebotando a cada paso que da y un trasero fabuloso, lástima que detrás de esa belleza devastadora hay una alma podrida. La conozco desde que me mude de Washington a un lado de su edificio, es una prostituta de categoría, ella suele trabajar en un centro nocturno llamado Diamonds, por conseguir un regalo costoso es capaz de llevarse a la cama a cualquier hombre, en varias ocasiones he visto salir a varios del edificio. Siento mucha lástima por Peter, a pesar de ser un buen chico, con un trabajo decente aunque no así gane demasiado, está enamorado de Charlotte, siempre le lleva una rosa porque le recuerde a su nombre y la belleza que la vincula, ella generalmente lo abraza pero veo su mueca de decepción.
¿Porque no ve lo buen chico que es?
Se alejan por lo que creo irán de compras para mi vecina, siempre quitándole el poco dinero que tiene con mucho esfuerzo.
—Ven aquí Doki—la espero con correa en mano.
Mi mascota es un precioso perrito de raza golden retriever lo tengo desde que salí de Washington y a pesar del poco lugar que tenemos en la casita que rentamos. Como buen chico camina hacia mí y lo premio con un trocito de salchicha; coloco su corre para irnos a casa. Doki ha sido mi fiel acompañante desde que me cambie a California, después de revelarme en contra de Charlie y Reneé ambos deseaban que siguiera con la carrera de derecho, algo que me negué rotundamente, ya que sabía a lo que me quería dedicar.
Ser una fotógrafa una conocida, algo así como Henri Cartier-Bresson un fotógrafo francés que es considerado el padre del foto reportaje. A lo largo de su carrera, tuvo la oportunidad de retratar a personajes como Pablo Picasso, Henri Matisse, Marie Curie, Édith Piaf, Fidel Castro y Ernesto "Che" Guevara. También cubrió importantes eventos, como la muerte de Gandhi, la Guerra Civil Española, donde filmó el documental sobre el bando republicano "Victorie de la vie", la SGM, en la que estuvo en la Unidad de Cine y Fotografía del ejército galo o la entrada triunfal de Mao Zedong a Pekín. Cartier Bresson fue el primer periodista occidental que pudo visitar la Unión Soviética tras la muerte de Stalin. Comparto su gusto por tomar las fotos a hurtillas es decir captar el momento, así la toma es inigualable a otra.
Pero Charlie ni Reneé lo entendieron, por lo que tenía dos opciones cambiar mis sueños y metas para irme a estudiar Derecho ó dejar todos los lujos que pudiera tener, mantenerme sola y así seguir mi propio camino. Así que con maletas en mano, Doki en su caja para perros y mi equipo de fotografía abandone mi casa, con apenas unos pocos dólares en la cartera y al menos con un carrito para poder moverme, durante varias semanas dormí dentro de la camioneta viéndole en cantidad de peligros, sabía que no podía hacer mucho en Washington por lo qué entre paradas llegue a California en diez horas, rápidamente salí de mi auto llegando a la playa donde me metí a refrescarme de tantos problemas.
Con dieciocho años me encontraba en California, sin dinero por las gasolinas y las comidas, una cámara fotográfica y un auto-casa. Pase varios días tomando el amanecer en esa playa, incluso es un fotografía que tengo frente a mi cama, me llena de una paz y libertad en la que viví aquellos difíciles momentos. Durante esos días me tope con varios artistas como Garrett, un agradable Italiano que pintaba en aquella playa, rápidamente nos convertimos en conocidos porque a la hora que me ponía a trabajar, él hacía lo mismo con uno de sus cuadros. Nos hicimos amigos y me llevo a su estudio, su especialidad eran las pinturas de mujeres hermosas en distintas poses, aunque el por trabajo plasmaba lo que fuera, me comento acerca de una exposición que tendría.
Seis meses después, me propuso posar para él, con una buena paga, por hacerlo prácticamente desnuda para tres cuadros, ya que según sus palabras le parecía que tenía unos preciosos senos, una espaldas muy linda y un cuello muy elegante que debería ser digno de ser honrado en un cuadro. Con muchas resistencias acepte el trato, quedando como su modelo por esos cuadros, con la condición de que mi rostro no se revelara al igual que mi identidad en la exposición, en lo único que pude ceder es en mostrarme de perfil pero que no se me reconociera. Ambos contentos con el trato empezamos ese mismo día, es una cama con sabanas de seda coloco una sobre mis piernas ocultando mi intimidad de manera artística, apoyada sobre mis manos para recargarme y la cabeza hacia atrás, según me explico esta la llamaría Éxtasis ya que la posé era sensacional para representar a una mujer en medio de un orgasmo, mientras su amante se esconde entre las sombras. Durante varios días y trabajamos arduamente. Posteriormente terminamos con el cuadro, teniendo así una muy bella pintura. Donde la mujer estaba oculta entre sombras de colores dando un efecto preciso. Y así fue el mismo procedimiento con cada cuadro como Afrodita y Diosa.
En el cuadro de Afrodita con varias copas de vino ambos acabamos besándonos, la tensión sexual era evidente en la manera que me miraba y me hacía sentir... Sexy. En medio de un estudio, con pintura fresca en su cuerpo y besos candentes, fue la primera vez que estuve con un hombre. Su delicadeza y sensualidad me hizo delirar, iniciamos una relación, hasta la fecha realmente no sé si alguna vez lo amé pero su recuerdo lo llevo en mi corazón. Él murió apenas un año atrás después de una sobredosis de cocaína, desde Garrett no he tenido otra relación romántica y pero retomado, solo unos pocos meses despues de su desaparicion, mi vida sexual.
A él siempre le estaré agradecida por dejarme su pequeño estudio. Lienzos terminados y algunos otros a la mitad, además de un poco de dinero en una cuenta. Al parecer no tenia familia o no la conocí, porque nadie se presento a su funeral y con una breve ceremonia lo incinere quedando sus restos en un nicho. Es por ello que tengo mi pequeña casita; además de que los cuadros se vendieron como pan caliente cuando se supo la muerte de Garrett por lo que obtuve el dinero necesario para comprar el que sería mi hogar hasta el día de hoy.
—¡Buenos días señorita Swan! —Saluda Félix, el vendedor de periódicos.
—Buenos días Félix, ¿Tendrás mis pedidos? —Saco mi cartera.
—Aquí tiene. —Me tiende una bolsa de papel con las revistas más shic del momento.
Mi contrato con la firma Gucci termino hace algunas semanas, aunque me ofrecieron un nuevo contrato con mejoras económicas no lo acepte. Sinceramente mi jefe me tenía un tanto harta por sus constantes coqueteos, no puedo negar que era atractivo, pero era un jodido bebé. Muchas de mis compañeras me decían si estaba ciega o qué. Tenía un cuerpo escultural, piel bronceada y según mis compañeras era un dios Olimpo. Puede que lo haya sido para ellas, pero a mí Jacob Black jamás me gusto ni mucho menos me cayó bien. Garrett mi hombre sabio, que pocos meses despues de posar encontre ese trabajo en tan gran firma de moda y ese horrible hombre, siempre supo que se quería meter solo en mis bragas, lo comprobé cuando una tarde en su oficina toco uno de mis pechos cuando solo llevaba un strapless y fue ahí cuando renuncié.
—Gracias Félix, nos vemos mañana —me despido y sigo mi camino rumbo a casa en compañía de Doki.
Llegando a casa, suelto la correa de mi perro y lo dejo vagar por la casa, como siempre después de su paseo matutino corre desesperado por su plato de agua y croquetas. Tiro a un lado mis sandalias quedando descalza con mis dedos pintados de negro; con mi café en mano comienzo a hojear todas las revistas, encontrando grandes exclusivas y las tendencias que se vienen y entre ellas me llama la atención Le Pasarele que tiene en portada a el galán del momento Jared un cantante de música country en compañía del guitarrista y segunda voz del grupo; Seth y Bree en una pose muy linda, donde se nota la complicidad que existe en ellos. Dejo de lado las demás revistas, hojeo la revista y su contenido me sorprende por lo refrescante que es.
Escucho que suena mi teléfono.
—¡Hola! —saludo sin mucho interés, mientras busco la editorial que hace la revista, ¿Editorial Cullen? No había escuchado hablar de ella.
—Buenos días, ¿se encuentra la señorita Isabella Swan?
—Servidora, ¿en qué le puedo ayudar?
—Señorita Swan, habla Paul Lahonte de editorial Williams, queríamos saber si podemos tener una cita con usted en el lugar de su preferencia y si lo desea estaremos más que complacidos que visite nuestras instalaciones. —me ofrece.
—Señor Lahonte, ¿para qué desea verme? No me queda clara su propuesta.
—Bueno sabemos que usted abandono la firma Gucci, así que estaremos complacidos en hacerle una oferta de trabajo, ¿podríamos acordar una reunión? —cuestiona muy seguro de sí mismo.
—Señor Lahonte, por el momento me encuentro fuera de California, ¿podría explicarme un tanto y tal vez la segunda parte de su oferta me la envíe por correo electrónico? —miento, realmente me importa un bledo ir a visitar su editorial.
—Por supuesto señorita Swan. —Doki ladra, pidiendo que le preste atención.
—Tranquilo Doki, ya va mamá a ti, ve a tirarte al patio. —Lanzo su hueso de juguete y veo a mi perro correr por él.
—¿Señorita Swan? —la voz del señor Lahonte me vuelve al momento.
—¡Oh si! Perdone señor Lahonte, me distraje un momento, ¿usted me platicaba?
—Bueno señorita Swan, la editorial Williams estaríamos honrados en recibirla en nuestro equipo de trabajo, sabemos que usted está muy asediada en estos momentos debido a la gran calidad de sus campañas, pero mejor oferta que la de Editorial Williams usted no podría tener —primer error Lahonte, odio esa soberbia—. Usted dispondría de lo que necesitara, una oficina y su estudio fotográfico, un asistente que lleve su agenda y otro que la auxilie en su laboratorio fotográfico; tendría un chofer, auto y avión privados para viajar de casa a la editorial o algún lugar que necesite; se comprara el equipo fotográfico y de luces que requiera y su sueldo será el doble de lo que alguna vez gano en la firma Gucci —Con que el doble... Seguro no sabe de lo que habla, dudo que pueda pagarme lo que me ofrece, solo hablando por hablar—. ¿Qué me dice señorita Swan? —Cuestiona.
Ni por todo el té de China... Un arrogante de lo peor.
—Señor Lahonte, ¿usted sabe de cuanto eran mis ingresos en mi anterior empleo? —muerdo mi sándwich de maní, que he preparado mientras me ha platicado su propuesta.
—Realmente no señorita Swan, pero conociendo su novata pero prometedora carrera… —¡¿Novata?! Me está calificando como una jodida idiota—. Pero suponemos que su sueldo debe estar por debajo del de *Nick Knight, así que podríamos solventarlo, de eso no tema.
—Señor Lahonte, mi sueldo está sobre arriba de Nick Knight, así que supongo que le daré algo en que pensar. Ya que tiene mis números y cuenta de correo electrónico puede que si se pone en contacto conmigo en un par de días tenga una respuesta de mi parte. —Quisiera gritarle de una vez ¡No! En sus sueños señor idiota—. Excelente día señor.
—Señorita Swan, estaré esperando ese sí con muchas ansias, tenga un buen día —cuelga sin decir nada más.
Tiro el teléfono sobre el sillón, y me veo distraída cuando veo a mi pequeño Doki bajo mis pies.
—¿Que tal con ese imbécil campeón? Piensa que Bella es una niñita que no puede con la carga de ser la cabeza creativa de su empresa. Esperemos que consiga pronto un empleo porque extraño estar detrás de la lente —acaricio su cabecita, provocando que suba sus patitas a mis piernas.
Regreso mi atención a la revista Le pasarele de la editorial Cullen, en verdad se nota que hay un estudio de las cosas que le gustan a las mujeres y no solo la típica en donde hablan lo mismo en todas las ediciones. Rápidamente decido que será la que leeré en mis ratos libres y no quedarme sin conocer el último grito de la moda y de ideas que me podrían servir en un futuro. Alcanzo mi IPad donde espero que en mi bandeja de entrada haya la de una buena propuesta de trabajo; aunque realmente el dinero no me preocupa, tengo lo necesario para mantener a Doki y vivir de forma decente. Pero extraño hacer una sesión fotográfica, hacer entrevistas o reportajes.
Cierro un ojo esperando encontrar pronto un empleo que llene mis expectativas. Y veo un correo de un tal Quil Ateara, ¿De qué trata esto?
De: Quil Ateara
Para: Isabella Swan.
Fecha: 13 de Septiembre de 2014. 10:15 a.m.
Asunto: Propuesta de trabajo.
Señorita Swan:
Como podrá leer unas líneas atrás mi nombre es Quil Ateara, encargado del Marketing de Editorial Cullen... Recientemente el equipo creativo de nuestra empresa se ha enterado que usted ha quedado deslindada de casa Gucci, sabemos perfectamente de su categoría y que hoy por hoy es la mejor fotógrafa de la industria y que incluso ha tenido mucho que ver en las tomas de las franquicias más exitosas del año pasado en el cine.
Quisiera que pudiera visitar nuestras instalaciones y así poder hablar frente a frente; para mi departamento y el equipo creativo de Editorial Cullen estaríamos encantados en presentará alguna edición como prueba; posiblemente le suene una falta de respeto a su carrera, pero nos debemos a las decisiones del Presidente y editor Edward A. Cullen, pero no cabe duda que su talento se impondrá.
Dejo a su disposición mis números.
Oficina: 5654 987 extensión: 98
Celular: 223 650 32
La dirección de Editorial Cullen: 11835 W Olympic Blvd
Los Ángeles, CA 90064. Pida en recepción hablar con Quil.
Espero poder reunirme con usted.
Quil Ateara
Marketing Editorial Cullen.
Wow que gran diferencia entre el señor Lahonte y el señor Ateara.
—¿Tú qué dices Doki? Espero nuevas propuestas o acepto la cita de trabajo con el señor Whilock. ¿Qué hago? —Como si me pudieras contestar cariño.
¿Podría ir a probar?
Posiblemente mis honorarios serán demasiado para que alguna firma o editorial se interese por mi trabajo, ¿si pierdo todas? Me niego a volver a vivir en mi carro, mucho menos ahora que Doki ha crecido y necesita de comodidades; las dudas acerca de mis habilidades me hacen no creer mucho en el talento que dicen poseo, ¿terminar trabajando a editorial Wiliams? Seguramente terminaría odiando lo que hago, si tengo a alguien de jefe como Lahonte.
—Creo que no hará nada malo que vallamos a probar por un contrato con Editorial Cullen, Doki. —Rascó su cabecita cuando lo veo sentado a mis pies.
Después de tomar mi decisión me encuentro con que tengo un par de ofertas más para firmas en las que he trabajado; pero sinceramente no me interesa por ahora volver a trabajar para ellos el tiempo entre mi último proyecto y ahora no es algo que me interese.
Camino hacia mi habitación, cuando llego a mi vestidor busco un par de jeans de mezclilla, saco un suéter color camello y tomo uno de los ganchos que tiene una blusa de vestir azul y para terminar mi look escojo unas botas rojas de agujetas negras. ¡Lo sé! Mi madre me haría regresar por un vestido y unos tacones de muerte, pero realmente no me interesa vestirme así, aquí solo soy la fotógrafa más no la modelo que debe lucir sexy frente a la lente; una más de las cosas que mis padres odian, la informalidad con la que visto, ¿tiene algo de malo?
Cuando termino de vestirme; tomo un cepillo del tocador mientras quito todos esos nudos que se me hacen cuando termino de ducharme y son peor cuando el cabello se ha secado. He pensado en cortarme el cabello, este lo tengo a la altura de la media espalda, hace un año atrás en mi visita al estilista decidí pintarme el cabello y es así como el chocolate natural emergió dándole el paso a un tono rosa a morado, que me ha gustado mucho por lo cual cada dos meses lo retocó. Aplicándome un poco de mi loción floral, ahora me siento mucho más segura y relajada, tomo mis lentes y la cartera con las llaves de mi bebé.
—Doki pórtate bien, iré a la entrevista de trabajo deséame mucha suerte cariño estoy muy entusiasmada de trabajar en esa editorial —me acuclillo para rascar el cuello de mi perro.
Salgo cerrando con llave la puerta, porque de lo contrario el bandido de mi perro se escaparía para irse a pasear al parque que visitamos más temprano, abro la cochera y ahí están mis dos amores, mi mini cooper blanco y mi Vespa vino, pero por el hermoso día y mi carpeta de trabajos decido irme en mi bebé blanco.
Ya en la calle prendo mi GPS donde coloco la dirección que me ha enviado el señor Ateara de la Editorial Cullen, no queda muy lejos de casa; otro punto a mi favor las distancias son cortas por las que me puedo quedar un rato más durmiendo o simplemente jugando con mi golden. Sintonizo la radio, la música es una de mis fuentes de inspiración cuando me encuentro trabajando en algún proyecto, las letras y yo vanos unidas de la mano; suena al fondo She's Thunderstorms de mi banda favorita Artic Monkeys.
She's Thunderstorms
Lying on her front
Up against the wall
She's Thunderstorms
I've been feeling foolish
You should try it
She came and substituted
the peace and quiet
for acrobatic blood, flow, concertina
Cheating heartbeat
Rapid fire
She's Thunderstorms
Lying on her front
Up against the wall
She's Thunderstorms
Hear who's your host
Sounds as if she's pretty close
When the heats starts growing horns
Tarareo toda la canción teniendo como fondo la voz de mí inglés preferido Alex Turner de hecho puedo decirme que fui la más feliz cuando en uno de mis viajes tuve la suerte de coincidir con él en la entrega de unos premios. Donde el factor de tener personas conocidas en el medio me regalaron un pase para visitar el detrás de cámaras, como fan que soy me acerque a pedirle una foto la cuál amablemente me regalo. Apesar de parecer un chico rudo en realidad solo es el papel de estrella de rock, pero le queda como anillo al dedo, ¡Maldita sea es tan guapo!
Olvidando a mi cantante sexy, llego a la Editorial Cullen. Salgo del coche aparcándolo en un lugar donde se permite estacionarse.
El edificio es imponente, la estructura es de acero y vidrio por donde quieras verlo, parece que fue hecho hace poco debido a la modernidad, unas grandes letras me indican que estoy en la Editorial Cullen. Avanzo hipnotizada con cada pequeño detalle, la entrada me hace cambiar a otro mundo, al de un hogar cálido, un color arena con el mobiliario chocolate me lleva a la recepción donde varias mujeres se encargan de los teléfonos y transportar a los visitantes en el edificio, otros más suben o bajan del ascensor.
Camino hacia la chica disponible, la cuál con una sonrisa amigable se dirige a mí.
—Bienvenida a la editorial Cullen, señorita. ¿Tienen alguna cita?
—¡Hola! Vengo a una cita de trabajo con el encargado de Marketing, el señor Quil Ateara. —Revisó la nota que hice en mi agenda.
—¿Me podría decir su nombre?
—Oh sí, que tonta. —río con nerviosismo. —Isabella Swan.
—Regáleme unos minutos señorita Swan. Por favor Rachael acompaña a la señorita a tomar asiento y ofrécele una bebida —la chica de al lado asiente, me conduce a los sillones.
—¿Se le ofrece una bebida?
—Una botella de agua estaría genial señorita —sonrió.
Se retira, y al cabo de unos minutos me ofrece una botella.
—Muchas gracias Rachael. —Recuerdo su nombre.
—No hay porque señorita, en unos minutos le confirmamos si puede subir —se retira moviéndose con suma sigilosidad.
Pasan los minutos y comienzo a sentirme nerviosa. ¿Y si fue un error? No puedo evitar mover mi pie derecho continuamente, ese es un gesto de que me estoy empezando a poner impaciente, por lo que doy un trago más a mi botella.
—¿Isabella Swan? —Escucho mi nombre y mi mirada se dirige a un hombre de bucles rubios y ojos azules.
—Emm... Hola... Emm... Si soy yo —titubeo.
—Hola que tal, me presento soy Quil Ateara; al parecer te convencí a que nos dieras una oportunidad —sonríe con amabilidad.
—Bueno el tono que utilizo me hizo convencerme a venir a hablarlo personalmente con usted —me encojo de hombros.
—Muchas gracias Bella. —Me sonrojo. —Perdón, ¿puedo llamarte así? Estuve revisando algunos de tus trabajos y en todos te llaman Bella, o ¿me equivoco?
—No para nada llámeme Bella. No hay problema.
—Solo si tú me llamas Quil —sonríe pícaramente.
—Por supuesto Quil.
—¿Me acompañas a mi oficina? Te presentaremos una propuesta formal en compañía de un miembro del equipo creativo —asiento, lo sigo en silencio hasta llegar al elevador.
—¿Has recibido más ofertas de trabajo? —comienza una plática para romper el incomodó silencio.
—He recibido algunas de firmas en las que he trabajado anteriormente pero me gusta buscar nuevas aventuras. Tal vez en el futuro me abra a volver con aquellos que creyeron en mí y llevarles mejores productos. Ya que lo menciona hace unas horas recibí una llamada de un representante de Editorial Williams de un tal Labote o Lacoste —me enredo con el apellido.
—¿Será Paul Lahonte?
—Oh si, a mí parecer es un hombre muy déspota. Trataba de elogiar mi trabajo pero acabo por despotricar contra mi trayectoria —ups creo que me explaye con mis sentimientos.
—Ese hombre es un prepotente; por eso muchos de los miembros de su equipo lo han abandonado. Tiene unos aires de grandeza que no lo permiten actuar con humildad, por ello se debe a que se esté cayendo a pedazos su editorial.
¿Así pensaba darme todos esos lujos que ofreció?
—¿Eso quiere decir que están en bancarrota? —Asiente—. Hable con él y me había ofrecido el doble de mi sueldo, un avión, carro y personas a mi disposión.
—Pues no tengo idea de donde pensaba sacar todas esas cosas. Porque cada día el valor de sus acciones bajan en la bolsa de valores y cada vez venden menos tirajes por las notas amarillistas que vende. Tiene muchas demandas e incluso algo que podría ser atractivo para el lector le resulta desagradable y no compra el producto que ofrecen.
—Eso suena muy razonable, de hecho no tengo idea lo que venden al mercado.
—Ellos editan la revista Social Club lo único que te puedo decir que la empresa era mejor cuando la manejaba su hermana. Lamentablemente ella falleció y el imperio Williams acabo en la triste situación que se encuentran. Los malos manejos de Lahonte han causado esa terrible situación, e incluso no dudamos en que muy pronto la embarguen por todas las deudas millonarias y él valla a la cárcel por estafa.
—Eso es muy triste.
—Así es... ¡Bienvenida al corazón de Editorial Cullen! —Cambia de tema cuando llegamos al piso 13 del edificio.
Me quedo totalmente anodada. Toda la oficina es como si fuera un cálido hogar, las paredes de un color chocolate y los muebles color beige. Los empleados se mueven de un lugar a otro y a pesar de que este es un espacio relajado, no por ello visten como quieren. Los hombres usan trajes sin corbata y las chicas pantalones de vestir con camisas blancas a juego. De inmediato me siento fuera de lugar por mi vestimenta que no encaja. Las chicas con sus largas cabelleras rubias, rojas, negras o chocolates, pero ninguna como yo con cabello rosa-lila.
—Es tan cálido —Es lo único que puedo expresar y es verdad.
—Es uno de los lemas de trabajo de editorial Cullen, "Estamos es casa" y es lo que intentamos demostrarle a nuestros candidatos a autores y a nuestro equipo de trabajo—. Se encoje de hombros —Por favor Bella sígueme a mi oficina, podemos platicar más cómodamente.
Con paso decidido me dirige a un largo pasillo, al fondo puedo ver la puerta que indica es el despacho del señor Ateara. Como gesto caballeroso abre la puerta y me invita a pasar primero. Entro y me quedo cautivada por el cuadro El circo: Que siga la función de Fernando Botero, reconozco al autor porque en mi comedor tengo el cuadro Canasta de frutas, realmente adoro la técnica que utiliza y es su sello personal en cada obra.
—¿Te parece raro? —Interrumpe mis pensamientos Jasper, señalando su cuadro.
—Para nada, inclusive tengo en casa un cuadro de ese pintor, solo me llamo la atención —me encojo de hombros quitándole importancia.
—Gracias Bella, pues bueno a lo que venimos —señala una de las sillas de su escritorio y me siento, coloco mi cartera sobre mis piernas—. Bueno Bella si de mí dependiera estarías contratada de inmediato, pero todo depende del jefe ya que solo soy un empleado más. Reitero mis palabras del correo, confió en que tú talento se impondrá y el próximo mes puedo asegurarte que serás la fotógrafa estrella de la editorial. Si aceptas tomar la prueba esta consiste en encargarte en la edición de Le Pasarelle. Ya sabes de seguro tienes una maravillosa e envidiable agenda de contactos e ideas para nuestra revista, ¿la has leído? —Asiento—. El equipo creativo estará disponible para ayudarte a acomodar la información y al menos debe de presentar un par de bocetos para portadas el próximo 3 de Octubre es una junta que tendrás con el señor Cullen. ¿Qué dices? ¿Le patearas el trasero al cascarrabias del jefe?
No tan rápido señor Quil.
—Supongamos que no obtengo el empleo —planteo una historia alterna—. Sé que es una prueba de trabajo, pero no por ello quiere decir que no ganaré nada, al fin á cabo me mataré por esa edición durante estas semanas y tengo los contactos para hacer de este número una bomba en el mes de Noviembre e incrementar sus suscriptores. ¿Que ganaría yo a cambio? Absolutamente nada y habré gastado mi tiempo pudiéndome ir directamente con algunas de las firmas que solicitan mis servicios. ¿Qué me ofrece la editorial? Cabe de señalar que no soy una fotógrafa cualquiera —comienza ni juego de chantaje, mi trabajo no lo regalo a los dueños ricos de grandes imperios.
—¡Dios Bella! Si que tienes los pantalones puestos linda, vale, se que Cullen pateara mi trasero y peor aún, porque no darás tu agenda. ¿Cierto? —inquiere perspicaz, asiento. Esos me los he ganado a impulso y no tienen un valor monetario fijo—. Además de muy hermosa, inteligente... A mi jefe le dará un soponcio, vale, déjame hacer una llamada para ponernos de acuerdo con tú pago.
El señor Quil, probablemente con los mismos años que yo, con su elegancia al moverse, camina de un lado al otro cuando llama por teléfono a uno de sus compañeros para que me conozca. Mira por su ventanal y me doy cuenta lo guapo es, para que negarlo estaría encantada con que él fuera un súper modelo, tiene toda la actitud para lograrlo.
Minutos más tarde un chico entra a la oficina saludando con un apretón a Quil. Mirándolo fijamente este podría pasar a ser como su hermano, aunque este parece un poco más cínico porque su mirada jamás deja a la mía, recorriendo con sus ojos cada parte expuesta de mi cuerpo y mirando sin pudor mi cuerpo. Pero al parecer no lo encuentra no a su gusto por su gesto se vuelve a uno amistoso.
Seguramente porque no tengo pechos de silicón y no soy una 90-60-90...
—Señorita Swan te presento a Riley Biebs miembro del equipo creativo de Editorial Cullen —nos saludamos con un apretón de manos—. Ella es la fotógrafa que te conté, solo que necesito de ti para llegar a un acuerdo sobre el pago que recibirá por su trabajo, pero si Cullen se entera de esto nos va a matar sabes lo exigente que es —talla su frente con sus dedos.
—Pues lo que merece la señorita, que se vaya al carajo Cullen. Este es nuestro trabajo el solo se dedica a revisar los escritos más importantes y con nuestras decisiones su cuenta del banco se hace enorme cada día. Señorita Swan, le parecería que acordáramos sus honorarios con respecto a lo que ganaba en su anterior trabajo. ¿Le parece un cheque con un cincuenta por ciento de adelanto?
Las órbitas de Jasper parecen salirse, se que sueno como una pretenciosa pero no regalo mi talento y dedicación.
—Excelente señor Biebs, es grato negociar con usted —sonrió dulcemente.
—Lo sé Swan, soy fantástico —se encoje de hombros con escasa humildad—. Que saquen la chequera Quil y se lo decimos a Cullen cuando nos reunamos con él. Al final nos lo agradecerá y espero lo mismo de la señorita.
—Vale Riley, trae a recursos humanos a la oficina con chequera en mano y que Cullen no sé ponga pesado cuando se entere de esto.
—Lo que necesita nuestro jefe es un buen coño para follar y unas tetas copa D que le revoloteen en la cara cuando lo estén montando —se carcajea Riley como un mocoso adolescente, parece no ser ni la mitad de caballeroso que su compañero.
—Riley tienes a una señorita frente a ti. ¿Podrías moderar tú lenguaje?
—Pues es la verdad, pero tienes razón. Siento las palabras vulgares que utilice frente a ti Swan, solo que el jefazo me saca de quicio —parece sincera su disculpa y la acepto, entonces no es tan molesto, como me pareció—. Iré por tú cheque, chica fotógrafa —sale dejándonos a Quil y a mí solos.
—Siento mucho las palabras que usa para expresarse, pero el es así tan extrovertido que es imposible contener ese carácter chispeante que tiene. Pero es de lo más eficiente y profesional en lo que hace, además de mi mejor amigo.
—No pasa nada. ¿Quién no suelta groserías de vez en cuanto? Es normal, no me ofenden en absoluto. Coño, pene o sexo no significan temas tabú para mí —esa es la realidad, teniendo una mente tan abierta como la mía, no me asusta escuchar esos términos.
—¿Así que eres la libertad andante? —inquiere burlón.
—No exactamente, pero no es como si estuviéramos hablando de marcianos o algo así. Solo es sexualidad, como las clases que nos daban de pequeños en las escuelas.
—Eres genial Bella, supongo que Riley y tú se llevaran de maravilla. Según el chequeo que te hizo no eres su tipo, pero le agradas como para ser su amiga. Solo cruzas una palabra con ese chico y después no lo puedes callar.
—Hey Quil. ¿Me críticas a mis espaldas? Jamás lo creí de ti hombre y usted chica fotógrafa no se deje manipular por Ateara, está loco de remate y no sabe lo que hace —me entrega mi cheque con varios ceros.
—Gracias señor Biebs, con este les prometo que trabajaré duro por merecer cada centavo, entonces nos vemos el próximo Octubre. Con todo listo para la publicación de Noviembre —me levanto de mi asiento, tengo tantas cosas que hacer pero muy poco tiempo, ya sé a dónde ir.
—¿Nos darás algún indicio? Si no mi amigo Jazz moría de un paro y con Cullen gritando como histérico, vamos Swan danos un poco de tela para cortar fotógrafa.
Tiene razón, solo por no causarles problemas.
—Iré a París, Milán y Nueva York. Es la semana de la moda y los protagonistas de ello son personas que conozco a la perfección y no se negarían aparecer en las páginas de tan prestigiosa revista. Confíen en mi chicos, me han dado la oportunidad y no los defraudare, pero bueno señores menos parloteo. Así que me iré a preparar las maletas para seguir esos contenidos del mes —tomo mi cartera y la botella de agua—. Señores hasta luego —Ambos aprietan mis manos—. Quil te mandare un avance de los nombres de quienes aparecerán y porque los creo importantes, aplastaremos a editorial Williams.
Con sus sonrisas, salgo de la oficina rumbo a casa, necesito hacer tantas cosas... Y me hago una nota mental de comprarle una caja nueva a Doki para viajar en el avión, como siempre él no se irá en una banda de equipaje. ¿Qué si se pierde? Más vale prevenir que lamentar, así que como siempre tendrá su lugar a mi lado.
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—¡Hola Doki! ¿Me extrañaste? —Salta sobre mí cuando me ve llegar, he demorado un tanto con algunas cosas que he comprado. Es preciso que este en París antes del lunes que comienza el desfile y ruego al cielo porque encuentre una suite de hotel para poder alojarme con mi golden. Mi cámara, tripie y lentes me acompañan a casa y la nueva caja de mi perro también, todo ello para evitarme retrasos de tiempo.
Revisó los horarios de las líneas aéreas para irme a París, de milagro encuentro un par de asientos antes de consultar si Doki tiene permitido ir conmigo, compro los pases que salen a las once de la noche, así que como mínimo debo de estar en LAX a las ocho de la noche y hacer mi documentación pertinente.
El sonido del email me sobresalta y agradezco a Quil que me ha enviado dos acreditaciones de la editorial, solo necesito enmicarlas. Pero si supieran que solo con mi nombre todos esos lugares son como ir a casa de mis viejos amigos, nadie me cuestiona nada. Pero el gesto se agradece, por si tengo alguna traba, porque nunca falta el idiota que no hace bien su trabajo.
Saco la ropa necesaria para un viaje de diez días, mi ropa informal como tennis, sueters, playeras y ropa formal como pantalones de vestir, camisas, vestidos de noche y cóctel, tacones y sandalias, junto a sus bolsos. Llevo además bikinis, en los lugares que suelo reservar hay jacuzzi o piscinas y por último mi ropa interior. ¿Debería de llevar algún conjunto sexy?
Desde hace meses no he tenido sexo. Pero bueno tampoco es que sea la gran conocedora ya que mi única pareja siempre fue Garrett. Ya no me siento satisfecha con mi consolador, pero también tengo miedo. Aunque suelo ser directa con las personas pero soy de lo más tímida porque aún espero ese hombre que me enamoré y pueda ser solamente de él. Esos pensamientos siempre enfrían mi lívido, así que debo de seguir con mis juguetitos.
Con mis maletas hechas, mi golden en su caja y mi equipo de trabajo. El amable taxista del aeropuerto lleva todo el equipaje a la cajuela. En mi mano llevo mi bolso con los objetos personales y de infinita importancia, como mi visa y pasaporte, mis identificaciones y mis tarjetas.
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Después de un vuelo de varias horas, tomo un taxi que me lleva hasta la entrada del hotel Molitor Paris by MGallery con espectacular vista a la torre Iffel. Como parte de mis actividades favoritas uno de los idiomas que hablo con fluidez es el francés, así que una razón más para estar feliz de estar aquí.
—Mlle, bienvenue! Je vais prendre vos sacs —el botones lleva mis maletas, dándome previamente la bienvenida .
—Merci beaucoup —le agradezco su amabilidad.
Camino hacia el mostrador, donde una bella francesa me recibe con una sonrisa cálida.
—Bienvenue madame! Avez-vous des réserves? —Sonrió, si de hecho revise en internet y me encontré con un hotel a su cincuenta por ciento de disponibilidad y espero que siga así, no sería muy divertido si no encuentro habitación.
—Je n'ai pas de réservation, j'espère que vous avez une suite disponibles pour travailler veni —le contesto que no tengo reservación y espero que tenga alguna disponible porque vengo por trabajo, es algo a lo que no suelen negarse.
—Mlle Ne vous inquiétez pas, nous avons la suite de maître disponible, êtes-vous intéressé? —Por supuesto que me interesa la suite principal, eso significa un poco de mimos para mí y Doki, eso no suele suceder muy a menudo.
—Bien sûr, que je laisse ma carte de crédit? Je tiens à aller se reposer, le voyage a été long —eso es cierto, me siento muy cansada y mi único deseo es tirarme a una cama con suaves frasadas, odio los papeles que se llenan para comprobar su identidad. ¿Lo importantes es que voy a pagar? O ¿no?
—Bien sûr, manquer, mais je dois remplir ces rôles ne prend pas plus de cinq minutes —No me salvo del molesto papeleo. —S'il vous plaît apporter des sacs de Miss à la suite de maître—. El botones asiente, mientras Doki ladra fastidiado por estar dentro de la caja. Por lo que rápidamente lleno los formatos y se los entrego a la señorita que me atiende.
—Merci beaucoup Mlle Swan, profitez de votre, marquons-nous rien oublié. Passez une bonne soirée —agradezco cuando por fin me puedo ir a descansar a mi suite.
—Merci beaucoup —agradezco sus atenciones.
Subimos por el ascensor hasta que damos en el piso de la suite principal, paso la tarjeta que me ha entregado la encargada y mágicamente se abren las puertas. Lo primero que hago antes de entrar es sacar a mi golden de su caja, cundo se siente libre corre sentándose en la alfombra de la pequeña sala de estar. El botones deja mis maletas en la habitación, agradecida le doy una buena propina de cien dólares.
Contenta cierro la puerta de la suite y tiro mis botas a un costado, corriendo descalza por cada una de las habitaciones y para mi sorpresa tengo un jacuzzi privado, donde una canasta con frutas y una buena botella de champagne me esperan. El cuarto es un lugar exquisito, con una cama king side para mi solita y un cobertor celeste a juego.
—¿Esto es hermoso verdad Doki? —sus patitas las coloca sobre mi abdomen.
Durante los siguientes minutos me dedico a servirle la comida y agua a Doki, que hambriento mi pequeño lo devora en cuestión de minutos. Al igual recibo la sorpresa de una cena cortesía del lugar carne y papas fritas, estofado de carne de res y foi gras, el corte de carne es grueso sin ningún tipo de grasa y con respecto al foi gras es un hígado de pato que ha sido previamente engordado, de solo pensarlo el estómago se me revuelve por lo que solo como la carne con papas fritas y el estofado; acompañado del tipico baguette y teniendo como postre una tarta de manzana, acompañado de un Pastis bebida típica de la ciudad, que amablemente el que me lleva la cena me lo prepara, ya que va acompañado de agua y hielos, ideal para disfrutar en el clima caloroso que hay, aunque su color no es apetecible pero sabe delicioso.
Con estómago lleno, saco de mi maleta mi neceser para lavar mis dientes y cuando termino saco una playera amplia para dormir, ya que mañana comienza un extenuante día de trabajo que de solo pensarlo no quiero que llegue, o al menos eso inquiere mi subconsciente porque realmente me emociona enfrentarme a posibles negativas.
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—¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! —salto de un lugar a otro, el modelo y actor del momento Emmett McCarty ha aceptado posar a mi lente, y es un gran logro porque es el hombre más codiciado por las revistas debido a su éxito en taquillas como pasarelas.
Su representante y yo hemos quedado en vernos alrededor de las cinco de la tarde en el hotel en que me quedo. Sorprendentemente ambos estamos en el mismo piso; amablemente el personal del hotel me ha permitido usar unos de sus salones para instalar mi equipo, además que han desalojado pararte de su jardín por si deseo hacer tomas exteriores. Sin duda serán todo un éxito, porque no solo viene él sino la hija del presidente francés, la señorita Rosalie Hale novia del modelo. Por lo que mis preguntas vienen vinculadas a ella también.
—¿Necesita algo más? —pregunta uno de los asesores de moda, que me ayuda con el ouffit de la sesión.
—¿Llegaron los maquillistas, peinadores y mis auxiliares?
—Ya llegaron señorita, se están instalando para comenzar a trabajar de inmediato, hay una bella tarde por lo que hay que aprovecharlo —asiento, no quiero que llegue la noche tan rápidamente, necesito buenas tomas, por lo que comenzare con las tomas exteriores y acabare con tomas interiores.
—Muchas gracias, ¿los refrigerios están listos?
—Por supuesto Bella no te alteres, ya sabes cómo trabajamos por estos rumbos y si no pobre de quien no cumpla tus exigencias —río con deleite, pobre Embry y sus ayudantes, las de veces que les he gritado en mis múltiples sesiones aquí.
—Lo siento Embry, pero necesito esto perfecto, de esto depende que la editorial Cullen en California me acepte como su fotógrafa inicial. Para mi es importante hacerles tragar su maldita prueba ya que mi trayectoria me respalda, soy más codiciada que muchas otras modelos —me cruzo de brazos haciéndome pasar por un poco arrogante. ¿Pero quién no lo es?
—Sí que son unos estúpidos, capaz y te sale una mejor oferta aquí y te quedas para siempre, posiblemente así pasemos más tiempos juntos y bueno ya sabes… —toma mis hombros, se adonde va esta plática realmente me incomoda.
—Lo siento Embry, pero sabes que solo tenemos una relación profesional y no me gustaría que se viera afectada por tonterías. Espera un poco más y verás que pronto llega esa mujer que te enloquezca.
—Pero la que me enloquece es una hermosa mujer que nació en Washington. La mejor fotógrafa de los últimos tiempos y su cabello es de un lindo lila, que por cierto esas gafas la hacen ver de lo más sexy y qué decir de esas zapatillas deportivas y para acabar que come todo alimento chatarra sin el temor que suba unos kilos de más. ¿Puede alguna mujer superarla? —me guiña un ojo, por lo que niego con diversión.
Antes de que pueda contestarle un alta rubia, con tacones de la última temporada de Prada, vestida de un color plata con gran escote entre sus grandes pechos y una cabellera rubia, con labios carnosos cubiertos por una capa de labial rojo y unos hermosos ojos azules y rasgos perfilados; se acerca a nosotros.
—Bonjour —nos saluda en un perfecto francés.
—Bella, ¿quién es esta belleza? —susurra Embry, que la observa con gran deleite y es así como su supuesto amor se evapora y me cambia por un par de buenos senos.
—Bonjour Mlle Hale, Permettez-moi de me présenter, je suis Isabella Swan le photographe qui a pris les photos pour son petit ami pour le magazine Le Pasarelle pour l'Amérique et l'Europe. Si je peux, je souhaiterais rencontrer et prendre quelques photos avec son petit ami. Pourrait-il être? —le hago saber que soy la fotógrafa de la revista Le Pasarelle que se distribuye en América y Europa, que también me gustaría hacerle una entrevista y tomarle unas fotos con su novio.
—Bien sûr, Mademoiselle, je serais heureux. Emmett est à venir bientôt, essayant d'échapper aux caméras —me hace saber que estaría encantada y que Emmett está a punto de llegar ya que trata de escapar de las cámaras.
—Mademoiselle, permettez-moi de présenter M. Embry et moi assistant qui fournira pour vous ce que vous voulez —Presento a mi asistente con la espectacular señorita Hale, a mi admirador de hace diez minutos parecen que las orbes de los ojos se le saldrán.
—A beaux pieds de dame; vous ne devez pas hésiter à demander —arqueo una ceja, ese pequeño zorro prácticamente se le arroja a los pies de la hija del presidente.
—Merci —una sonrisa brillante, parece ser todo para el corazón de Embry que la mira embobado.
Olvidando el episodio bochornoso, ambas tomamos asientos mientras con grabadora en mano comienzo hacerle unas preguntas al azar y me sorprende saber que no es la típica rubia. Al contrario es una inteligente señorita de sociedad que busca abrirse camino en la política, inclusive separando su apellido para comenzar a forjar su propio camino y eso es de mi total admiración. Ella espera poder gobernar Francia en un futuro cambiando la historia de su patria. Posteriormente le hago que me platique sobre su vida personal y es ahí cuando me cuenta la historia sobre cómo conoció al modelo. Una tarde en un restaurante, lo lindo que se comportó cuando ella salía y como un caballero la siguió para entregarle el chal que había olvidado en el asiento, desde aquel suceso se habían estado frecuentando hasta que el hombre se arriesgo y le pidió una cita, sobre como el decido abandonar Miami para vivir en París y ahora están felizmente comprometidos.
—Buenas tardes —saluda un hombre.
Y es el hombre más buscado por la prensa, protagonista de Fozzy la película de acción del año que se encuentra nominada a varios premios. Imagen de la firma Dolce Gabana y el hombre más sexy según las encuestas de People. Su caminar es el de un hombre seguro y a gusto con su cuerpo, viste unos jeans, camiseta gris que hace resaltar su bien formado abdomen y sus bíceps, converse y lentes de sol.
—Buenas tardes señor McCarty, mi nombre es Isabella Swan fotógrafa de la revista Le Pasarelle —me presento de manera formal.
—Mucho gusto Isabella, pues chica soy todo tuyo —besa mi mano con galantería, una novia con gesto burlón le da un golpe en la cabeza—. Auch eso dolió nena, sabes que soy tuyo bebé, pero me debo a la simpatía que llego a proyectar —sin pudor alguno toma su mentón y un beso apasionado hace perder los estribos de Rosalie, solo faltaría que comenzaran a rasgar sus prendas como animales en celo, sí que son una pareja apasionada.
—Mmm... —carraspeo incomoda por ese gesto de pasión desmedida.
—Lo sentimos señorita Swan —Rosalie se sonroja con dulzura, mientras esconde su cara en el pecho fuerte de su hombre.
—No pasa nada, ¿podrían acompañar a mi asistente Embry? Es para los cambios de ropa que quisiera para usted señor McCarty y otras para la señorita Hale —Es cuando caigo en cuenta de que la señorita Hale habla en nuestro idioma.
—Señorita Hale, ¿Habla también nuestro idioma?
—Oh si, disculpe que hemos platicado en francés, pero cuando estoy en mi país no dudo en practicarlo, pero por mí osito estudie vuestro idioma —sonríe con amabilidad.
—Bueno nena, creo que deberíamos seguir las indicaciones de la señorita fotógrafa, vamos a cambiarnos —ambos son guiados por un malhumorado Embry,
Es cuando aprovecho para enviarle un adelanto a Jasper, prometí hacerle saber cuándo estuviera instalada en el hotel, pero mi cansancio fue mucho más como para cumplir con mi promesa.
De: Isabella Swan.
Para: Quil Ateara
Fecha: 16 de Septiembre de 2014. 17:18 pm
Asunto: Reportandome.
¡Hola Quil!
Siento no haberme comunicado contigo apenas llegue a París, pero tú sabes el Jet Lang apesta y caí rendida apenas me senté en la cama.
Apenas he llegado y tengo mi acreditación para hacer y deshacer en aquella pasarela; he tenido la gracia de encontrar a un viejo amigo que me otorgo una sesión de fotos con el actor Emmett McCarty y su novia, la hija del presidente francés Rosalie Hale.
No te preocupes tengo más ases bajo mi manga que te los revelare poco a poco.
Espera mi próximo email el lunes, cuando la pasarela haya pasado y vea a unos cuantos amigos.
¡Saludos!
Bella S.
Cierro la aplicación del correo mientras tomo mi hermosa cámara Sony Alpha 99, mi más bello y reciente equipo de trabajo, con quien he captado los más bellos escenarios y capaz de hacerme ganar los más estrafalarios sueldos. Aunque independientemente de lo caro o más reciente que pueda ser tú equipo lo importante es la persona quien lo capta de ahí dependerá lo buen fotógrafo que puedas hacer, además de los escenarios externos que pueden cambiar la forma de ver el lugar.
Las veces que he captado rostros para campañas publicitarias, me dedico a elegir los modelos con quienes me impacte su belleza. No es algo fácil de elegir, ya que la mayoría de ellos son la belleza capaz de vender pasta de dientes o shampoo. Yo necesito ver rasgos extraños, defectos en la piel o cuerpo, para mí son necesarias las personas reales ya que estamos en un mundo real tratando de vender a esas personas que pasean por las calles, leen los periódicos o ven la publicidad en la televisión. Eso es lo que necesito y es mi sello de trabajo.
Sonrió cuando veo aparecer a ese par de vendedores de pasta de dientes y shampoo, ambos parecen más reales de lo que sus posiciones en esta sociedad los hacen ver. Según me he informado Emmett es apenas un chico de veintiséis años pero pareciese que tiene más por su aspecto físico y pasa absolutamente lo mismo con Rosalie, esa belleza de sus facciones se ven alteradas con toda lo producción que lleva encima, por lo que realmente puedo decir que ambos son muy bellos, sin la necesidad de todas esas capaz que ocultan quien son en verdad.
—Se ven muy guapos —sonrió encantada, con el resultado.
—Gracias Isabella, me siento como un chico normal y no lo que usualmente intentan vender de mi persona. No es que reniegue de lo que hago, pero me agrada saber que no me venderás en tú revista como carne —se encoje de hombros en un gesto encantador.
—Tiene mucha razón Emmett, lo he acompañado a varias sesiones de fotos y normalmente lo hacen que se quite la playera y prácticamente posee en calzoncillos. Con locas mujeres queriéndoselo comer y no solo con la mirada, este es mi osito a quien amo —aunque su pronunciación no es muy buena pero el significado de sus pensamientos parece ser todo para el par.
—Mi osita también se ve jodidamente sexy. ¿Sabes cuantas veces ha mandado a la prensa a la mierda? Muchas, pero parece cómoda hoy como se han dado las cosas con usted y no sabe lo mucho que me ilusiona aparecer en esas fotografías con mi nena y que la primera impresión sea el de dos chicos enamorados. Y que los apellidos Hale y McCarty queden en un baúl, porque es la realidad de quien somos cuando estamos en nuestra casita.
—Esto es muy empalagoso —río incomoda por este par de caramelos con pies—. ¿Les parece si vamos al jardín? —Ambos asienten, caminan detrás de mi hasta que los llevo al exterior, donde un hermoso atardecer será el escenario, un columpio es el primer objeto con el que quiero que interactúen, posteriormente nos moveremos a los troncos de árboles para terminar en el pasto.
—Bueno chicos quiero que se suban a ese columpio, creo que ustedes saben mejor que yo lo que quieren que expongamos en la revista. ¿Listos? —ambos se suben al columpio, mientras Embry les da un breve empujón.
Mí cámara esta lista, además de los reflectores y luces, ambos interactúan riendo, besando sus mejillas y posteriormente sus labios, ella se sube a su regazo donde él le susurra palabras que la hacen sonrojarse y para terminar ella coloca su mejilla sobre el pecho su novio mientras él besa con reverencia sus cabellos rubios.
Todos esas pequeñas muestras de amor quedan guardadas en mi lente. Con ayuda de una escalera y facilitando los jeans y botines de ambos hacen la tarea de subirse a un tronco mucho más fácil, donde la maquillista les retoca el polvo compacto para que no brillen. Los ánimo gritándoles palabras de amor, los cuales saben interpretar muy bien, con lindos besos y preciosas manifestaciones que el aire libre puede provocar.
Estoy contenta con los resultados que obtuve, un photoshot increíble con un Emmett interpretando el carácter de su personaje. Y retratando a una mujer poderosa en el mundo como lo es Rosalie Hale, pero mostrándome lo que es la mujer de política y la simple amante de la moda y la pareja de futuros esposos que a pesar de ser tan diferentes se profesan un amor envidiable, que va más allá de la fama o el poder. He conocido que ambos son chicos centrados y con los pies plantados en la tierra, que solo buscan encontrar su lugar en este mundo de posibilidades.
—Gracias Isabella, estaremos encantados que nos enviarás las fotos de esta sesión y porque no que pudieras tomar las de nuestra boda, mira estos son mis números —la señorita Hale me tiende una de sus tarjetas donde vienen sus números y correo electrónico—. Enserio querida, ha sido maravilloso tu trabajo —y sin esperarlo me besa ambas mejillas y me aturde con un abrazo.
—Que eso no quede duda Isabella, nos gustaría que fueras a nuestra boda. Estos son mis números—. Me entrega otra tarjeta de presentación —Ponte en contacto con cualquiera de los dos para enviarte una invitación, en verdad nos has hecho la tarde. Muchas gracias—. Nuevamente me veo sorprendida cuando me eleva entre sus brazos y giramos, hasta que me deja de nuevo en el suelo.
—Gracias a ustedes por permitirme ser testigo de su inteligencia y conocer esas personas que realmente son, además de conocer ese amor que es palpable.
—Bueno primor, espero verte el lunes en la pasarela de Dolce Gabana, mi osito desfilará. Después podríamos irnos a tomar unas copitas para festejar el éxito de mi nene —asiento, estaría genial salir de fiesta.
—Ahí me verán entonces, iré a cubrir tu evento. Espero verlos, ya que salgo el martes a Milán a cubrir la pasarela de Alice Brandon con Prada ¿ustedes la conocen? —Quisiera tener algunas recomendaciones respecto a ella, nunca he tenido el placer de conocerla.
—Ni la menciones, esa apenas es una chiquilla que se cree la reina del mundo. Inmadura, sin educación y caprichosa. He perdido la cuenta con todos los que se ha ofrecido incluyendo a mi osito, lo bueno que le di una lección que jamás olvidara —malas referencias.
—Entonces será muy malo trabajar con ella, he trabajado en este medio durante un par de años y jamás había oído hablar de ella. Según se fue la sensación de Victorias Secret's hace unos meses.
—Exacto, a ella se le subió la fama muy rápido y eso que no tiene más de unos tres meses que debutó. Ese agente suyo solo le ha aumentado el ego a esa chica. Por eso me niego a trabajar con él, aborrezco a ese tipo decrepito —se queja Emmett.
Puedo entender a Emmett. Durante mi carrera he conocido a tipos de doble moral que solo utilizan para su marca o agencia a modelos extrovertidos y que los escándalos son los que rigen sus vidas. Es algo realmente espantoso, por eso huyo de esas personas.
—Alguna vez lo conocí, pero realmente es una persona difícil —se encoje de hombros Rosalie—. Pero no te dejes vencer por esa enana, que sepa que su carrera depende de lo que escribas en la revista, de todos los medios depende su fracaso.
—Gracias por las recomendaciones, chicos.
—De nada primor, no olvides llamarme y así te hago llegar una invitación. También me interesa saber cómo se comportó esa chiquilla contigo —ambos se despiden de nuevo y salen sin decir nada más.
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La pasarela de París fue un auténtico éxito él cuál me permitió saludar a gente que había conocido en mis anteriores empleos, todos intercambiamos tarjetas prometiéndonos visitarnos cuando nos fuese posible. Por otra parte Rosalie y Emmett me invitaron a un exclusivo antro donde bailamos y tomamos un poco de más. Me permitieron formar parte de su círculo de amigos que no resulto ser más que ellos mismos, directamente intercambiamos números telefónicos y cuentas de redes sociales. Pero como todo tiene un fin la amable Rose me llevo al aeropuerto y despidiéndonos con la promesa de escribirnos pronto, ingrese a sala que me correspondía, a la espera de mi vuelo.
Ahora preparo la sesión fotográfica en bikini de la señorita Brandon. Me doy cuenta que la descripción que me hicieron sobre ella fue demasiado sutil en comparación a lo que veo.
¿Quién demonios ordena chocolate caliente, cuando el sol está en pleno esplendor?
¿Por qué ordenar una cama King Side con sábanas de seda negra?
¿Por qué gritonear a través de su teléfono a su asistente?
De solo pensarlo me dan ganas de darle una buena cachetada para que salga de su mundo de rosas. En algún momento ese cuerpo se irá a la mierda por un embarazo o simplemente la edad. La belleza extraordinaria que posee no lo significa todo, apenas tiene veinte años. ¿No debería estar en la universidad? Está bien lo acepto yo también deje la escuela cuando ya no pude costearla, pero vivo por mi cámara y no solo por menear el culo de un lado a otro.
—Hey tú, quiero una copa de agua mineral —miro a mi costado y me encuentro con la señorita Brandon exigiéndome a mí su jodida bebida—. Si, tú cariño. ¿Entiendes lo que dije? ¿No hablas o qué? ¿Dónde está mi fotógrafa? —Su tono arrogante me lo hace saber todo, ella es la típica hija de padres que a todo lo que pedía la nena, se lo daban en bandeja de plata.
—Disculpe señorita Brandon pero yo no soy la mesera para traerle lo que pide y mucho gusto soy Isabella Swan fotógrafa de editorial Cullen y precisamente para la revista Le Pasarelle —sonrío con auténtica hipocresía, pero sin que los sentimientos se apoderen de mi.
—¡Oh! Lo siento mucho guapa, pero ya sabes cómo son estos personales tan nefastos. En verdad me siento tan halagada que tú la mejor fotógrafa hoy por hoy me haya elegido para aparecer en la revisa que trabaja que para ser más exactos es la mejor en América y en las tres primeras de Europa, gracias cariño —me abraza suavemente.
—¿Le parece si iniciamos señorita Brandon?
—Por supuesto nena, pero háblame de tú. Quisiera que tuvieras confianza, entre mujeres exitosas nos entendemos. ¿Cómo batallas con tanto lucer que nos rodea? —hace la "L" encima de su frente, ¿de qué caricatura la sacaron? No puedo con ese nivel de estupidez—. Son tan nefastos, tú sí que debes de entenderme linda.
—Son cosas con las que debemos aprender a vivir y tolerar —como tú hueca cabeza debería de comprender, me gustaría agregar—. ¿Te parece si te acuestas sobre el hamaca y miras a la cámara? Una posee linda, tú sabes algo dulce, solo en la que tú bello rostro resalte —aplausos Bella, auméntale el ego a la pequeña duende.
Es así como pasamos la mayor parte de la mañana, ella con distintos trajes de baño y vestidos playeros. Más tarde la entrevisto en su habitación donde me cuenta cosas de belleza ya que es sobre cuál la cuestiono y al menos conoce sobre ello. Cuando intenta hablarme de su vida amorosa los oídos me sangran, me platica entre "amiguis" sobre sus dos galanes instructores de gimnasio y su florida vida sexual follando sobre los aparatos de ejercicio la noche anterior.
Me hago una nota mental sobre no bajar al gimnasio, no sé cuantos gérmenes puede haber en ese lugar.
—¿Te parece si vamos a comer? Linda, me has caído tan bien, no te niegues por favor. Ayer fue la pasarela y hoy tienes la tarde libre. ¿Sí? —Toma mi mano. ¿No será lesbiana? Claramente no tengo nada contra ellas, pero a mí no me van. Ay Bella, deja de pensar tonterías.
—Lo siento señorita Brandon, mi avión sale en unas horas a Nueva York. Tengo mucho trabajo que me espera en California. Pero fue un gusto trabajar con usted —sonrió.
—Gracias linda, para mí también fue un gusto conocerte. Allá tú que te pierdes una comida con mis hombres y hasta posiblemente te los prestaba, tú sabes... —me guiña un ojo, mientras se pierde entre el vestidor.
Con pensamientos realmente sucios camino hacia mi habitación, donde están las maletas esperándome para mi última parada en Nueva York, donde me esperan varios días de estancia.
Por lo que realmente me siento nerviosa es que veré a mi anterior jefe Jacob Black, en la cabeza aún tengo esos pavorosos susurros, esas caricias en el cuello y una mano viajando sobre mis piernas, aunque afortunadamente no paso más que eso. Nunca admití ante Garret que el jefe me daba cierto miedo.
—Señorita Swan, su teléfono no ha dejado de sonar —me indica el botones, que lleva mis maletas.
—Muchas gracias. ¿Me regala algunos minutos? Enseguida abandono la habitación —asiente, esperando fuera del cuarto con las maletas.
Camino alrededor de la habitación para sacar de mi bolsa de mano mi celular. Número privado, ¿quién podrá ser? Llamo al número privado...
—Buenas tardes, editorial Cullen. Jane Cullen la atiende —¿Será Quil quien me busca? ¿Por qué?
—Mmm... Buenas tardes señorita, hace un rato me llamaron de este número y no me encontraba, no sé para que me necesitaba —miro sobre la ventana.
—O si, ¿usted es la señorita Isabella Swan?
—Sí, ¿pasa algo?
—Soy la secretaria del señor Cullen editor y presidente de Editorial Cullen. El personalmente quiere ver los bocetos que preparara usted para la revista. ¿Para cuándo podríamos agenda una cita con usted? Bueno revisando la agenda del señor. ¿Quedaría bien para usted el próximo 3 de Octubre? La hora usted la puede poner.
¿Cita con el presidente? ¡Maldición!
—Por supuesto no hay problema, ¿le parece si me presento a las dos y media?
—Por supuesto señorita Swan, muchas gracias por devolver la llamada y aquí la estaremos esperando. Hasta luego.
—¡Adiós! —Cuelgo.
Paso las manos sobre mi cabello. ¿Cómo será el señor Cullen? De seguro un abuelito. Pero ¿Exigente y maldito? Ó ¿Tierno y amable? Seguramente debe estar como en unos sesenta años como para tener una editorial tan exitosa, solo espero que no sea un ogro insoportable.
Pero lo conoceré formalmente el 3 de Octubre, así que mejor me dejo de tonterías.
Lista para mi última parada.
¡Hola niñas!
Mucho tarde para esta actualización, pero pronto les traeré el tercer capitulo donde veremos el choque de titanes que son esta Bella y Edward. ¿Que piensan de Quil? ¿Riley? ¿Emmett y Rosalie? Y algo rarita que es Alice, la modelo del momento. ¿Que piensan de la historia de Bella?
Más pronto que tarde el próximo capítulo.
¡Gracias por leer!
¡Feliz próximo año nuevo! Mis mejores deseos para este cercano 2016.
Slank.
