espero que te guste Hikari...^_^
Locura para dos
Parte II: Tal vez locura
°-°-°-recuerdo-°-°
Ella siempre fue una jovencita tranquila y bien educada. Si, era extrovertida, pero nada escandaloso ni fuera de lo normal. Sus padres nunca tuvieron problemas con ella, realmente nada de relevancia, una que otra discusión pequeña, algunos deberes escolares sin hacer, llegar tarde por unos minutos a casa o pasar demasiado tiempo con Sakura su mejor amiga, ni cuando se vestía para salir utilizaba ropa demasiado reveladora. Ino Yamanaka era "señorita de su casa"
Entonces al finalizar la secundaria básica los negocios familiares incrementaron su demanda, su madre Akemi había abierto un pequeño negocio de decoración de espacios abiertos y jardines. Era una paisajista muy habilidosa, creativa y sobretodo empática. Comprendía con rapidez los deseos de sus clientes, ellos por consecuencia corrieron la voz de su talento dándole más trabajo en respuesta. Su padre psicoterapeuta y maestro en la universidad tenía su consultorio, que visitaba solo tres veces por semana y aun así parecía ganar una buena suma cada mes por sus servicios. Ni se diga de la universidad, todos los días daba clase y los horarios variaban cada semestre. En el caso de su padre se avecinaba una conferencia de cátedra y actualización para el personal docente, aspecto que obligaba al Sr. Yamanaka a viajar un mes durante las vacaciones debido a lo extenso de los temas que se impartirían. Ese solo fue el inicio de ese año.
Ino pasó todo ese lapso prácticamente sola en su casa y las visitas que los padres de Sakura le permitían hacer, que para su desgracia no eran muchas, tal vez un día o dos cada mes, ya que su amiga fue una alumna muy inteligente, asistía a clases avanzadas de inglés, natación los sábados, tomaba clases de canto y piano. Ese tiempo fue muy solitario para la rubia, su extrovertida personalidad fue relegada involuntariamente por falta de compañía, tenía más amigos pero durante las vacaciones de esos meses la única que se mantuvo en contacto fue Sakura. Así que para cuando volvieron a las clases normales Ino estaba muy distante y, extrañamente para todos, muy callada.
Los padres de la rubia no dejaron de viajar y también a su vez la economía familiar iba en aumento. Pero seguía pasando demasiado tiempo a solas acumulando para sí misma sus emociones, las charlas que pudo tener con mamá y no ocurrieron, tal vez los celos de papá por un chico de la escuela, encerró poco a poco todos sus deseos. Ella sabía que en algún momento iba estallar ese cumulo experiencias malogradas con sus padres y sin embargo no estaban llegando. No sabía cuánto más soportaría, Ino solamente quería ser buena hija, que sus padres la amaran, oír un "gracias por ser paciente, por pasar tanto tiempo sola en casa"
-"Irónicamente su padre psicoterapeuta no se da cuenta de su depresión"-había dicho Sakura a Hinata en una de sus pláticas habituales. Ese mismo día se dio cuenta por qué al ir a visitar a Ino. La rubia aparentaba estar completamente bien delante de su padre, sonreía todo el tiempo y era la misma de siempre, trato de encontrar rastros de algún indicio que le diera la respuesta de su aptitud. Estaban cenando en la casa de la rubia y platicaban, con Sakura mirándola más atenta que nunca.
-"Hija, estas segura que estas bien, pienso que es mejor que me quede…" fuen interrumpido rápidamente por la muchacha la cual le dio una sonrisa forzada.
- "No te preocupes papá estoy bien"-contesto ella ya nerviosa y con la mirada puesta en el refrigerador, pues Sakura la observaba interrogante y continuo- "estoy perfectamente sola, ya se hacer todas las cosas de la casa, la comida, la ropa esta lim… un ruido sordo no la dejo terminar. Su mejor amiga se había levantado súbitamente dando un golpe con sus dos manos en la amplia mesa rectangular. Sakura se quitó los lentes que escondían sus lindos ojos verdes, acción que solo había ocurrido antes enfrente de la rubia y estando ellas dos solas.
Todo estaba en expectante silencio, el Sr. Yamanaka miraba a Sakura pensando en lo raro de su combinación física; cabello rosa y ojos verdes-"entiendo por qué esta niña es tan tímida, no es nada común" –pensó, hasta que su hiló de pensamiento fue interrumpido por la pelirrosa.
-¡Señor Yamanaka, primero deje de analizarme! –cometario que sobresalto un poco a hombre al haber sido descubierto – "y segundo miré a su hija, ella no está bien, finge estar bien…"- para ese momento las miradas de su padre y mejor amiga respectivamente se encontraban en la rubia.
- … - el señor no dijo nada esperando a que la sagaz jovencita continuara.
- "prefiero que hablen ustedes, pero no se deje engañar" – dejo de mirar al padre de Ino –"Ella lleva dos años comportándose muy diferente, no la reconozco. Vamos se parece a mí"- dijo alarmada- "se supone que yo soy la callada, tímida y apartada pero la cerda me quito el puesto" – finalizo con tristeza, se dio la vuelta para irse por la puerta del comedor con vitral de lirios en el marco.
El último año de secundaria los padres de la rubia organizaron sus agendas y dejaron a sus empleados más hábiles a cargo de sus negocios. Su madre Akemi, dejó a Uchiha Itachi a cargo de la promoción y transacciones bancarias de sus locales. – "Es joven pero de confianza" comento la mujer con suficiencia – "No te preocupes no es para tanto"- consoló Akemi a Ino, cuando la vio dispuesta a hacerse la fuerte de nuevo.
-"Kushina es mi socia en otro distrito, pero me dijo que le encantaría mudarse a Tokyo, que será divertido, toda su familia es tan sociable. Ahora será difícil deshacerse de mamá"- termino mirando pícaramente a su hija, que se sonrojó al oírla. Ya sabía que su mamá la consentiría mucho y le costaba trabajo admitir que extrañaba aquello.
Todo lo que había detenido el cauce natural de la joven rubia se vio de pronto sobrepasado gracias a Sakura, que aceptó las consecuencias de todo desde el principio, solo quería ver feliz y recuperada a su amiga. Ino le hizó la ley del hielo por un mes -"por soplona"- según ella. Pero para después de ese tiempo era asfixiada de la derrochadora personalidad de su amiga y su verdadero temperamento, el cual ahora estaba potenciado por dos. Todo el tiempo la abrazaba y agradecía –"¡algún día te lo voy a pagar frente-sita, te quiero!- la muchacha pelirrosa no sabía si estar feliz o lamentarse por ella misma
–"mis huesos nunca volverán a su posición original"- se quejó con Hinata. La muchacha reía cada vez que la escuchaba repetir lo mismo.
°-°-fin del recuerdo-°-°
Entonces llego el momento de ir a la preparatoria. La rubia se imaginaba la reunión con las amigas en otra etapa, la nueva escuela, los clubes escolares, vendría fiesta y por consecuencia las compras, la ropa de moda, el maquillaje y los chicos…
Ahí fue donde todo empezó Ino reafirmo si personalidad extrovertida, aventurera y sobretodo decidida. Ese primer día de clase en el aula de biología, cuando el profesor Yamato explicaba los criterios de evaluación y entregaba el temario a su clase.
-Todos los temas a mediados del semestre serán calificados por equipo – explicaba recargado en el pizarrón en maestro – los temas estarán relacionados con la estructura del cuerpo humano, órganos, sistemas y células; también un poco de reproducción de los seres vivos y genética- relataba el Sr. Yamato ya entrando en materia – para esa etapa yo decidiré si permito que ustedes mismos formen los equipos o los haga y..
-tok –tok –tok- fue interrumpido de forma abrupta a iniciar a escribir los temas de forma exacta.
-un momento clase- les pidió mientras se dirigía con rapidez a abrir la puerta corrediza del aula.
Para Ino el tiempo se detuvo violentamente. Parado a la puerta se podía ver un joven guapo e intimidante con el cabello rojo algo despeinado, alto de estatura, piel ligeramente pálida, con el uniforme de la escuela y una chaqueta negra completaba todo el repertorio.
-Nunca había visto nada así… -murmuro muy bajito y sin salir de la ensoñación la chica.
Todos los muchachos del salón también quedaron en silencio, la apariencia del chico los dejó sin saber que decir. Aquel pelirrojo parecía ser peligroso y sus ojos verdes agua marina tenían cierta frialdad acecina.
-Te has equivocado de salón- decía el profesor al chico después de entregarle su hoja de horarios; más de un muchacho suspiro de alivio al oir la sentencia que el Sr. Yamato pronunciaba, sin embargo Ino suspiro decepcionada.
-Hubiera sido interesante- dijo ino para aun en voz baja y recargando la cabeza en su mano derecha mientras continuaba apreciando "la maravillosa obra pelirroja de la naturaleza".
-Tus clases son en el edificio contiguo con…-continuaba explicándole a ese muchacho el maestro.
Mientras la joven rubia seguía en su papel de investigación, observando detenidamente a ese adolescente llamativo.
-¿Qué miras cerda?- pregunto su amiga Sakura desde el asiento atrás y con la astucia que la caracterizaba, dado que ya se había percatado que ocurría con Ino desde que empezó a murmurar como loca. Una ecuación sencilla; Ino con mirada de boba, más muchacho guapo es igual a locura. Sí, conociendo bien al sujeto "A" (Ino) esa era la única respuesta viable.
-¡Eso no te importa frente!- contraataco con voz baja mirando su amiga, entonces después de aquella interrupción volvió a mirar al chico encontrándose con la mirada de susodicho pelirrojo y una muy ligera sonrisa del mismo, lo cual le hizo dar un pequeño salto en su asiento al ser atrapada en el acto de "análisis".
Los compañeros de la clase no notaron aquello, preferían no mirar al individuo a los ojos. Por lo tanto para ese momento cada quien tenía su propio tema de conversación.
Sakura pudo mirar, casi con lujo de detalles, lo que en ese instante paso; cuando su mejor amiga se volvió una loca sin remedio, segundos después de ver aquella diminuta sonrisa del muchacho en dirección a la rubia. Una pieza de la cabeza de la rubia salió volando como sale el vapor de una olla de presión.
Ino volteó a ver con un notorio sonrojó a la pelirrosa, la emoción brillaba en sus ojos azules.
-¡¿Qué me pasa frente de marquesina?-se dirigió a Sakura alarmada – ¡creo que se me va a salir el corazón! –afirmo ella estrujando el logotipo de su blusa y aun sin una respuesta de su amiga intelectual se escuchó como el profesor aclaraba su garganta.
-¿Alguno de ustedes sabe cuál es el aula del profesor Hatake?- Ino levanto su mano a velocidad luz, como en los programas de concursos televisados. No sabía que se había apoderado de ella y para colmo el Sr. Yamato la miraba expectante.
-¡Yo profesor, yo sé!- dijo al fin olvidándose de la vergüenza que casi se permitía sentir.
El maestro la miró algo extrañado pero continuo -¿Puedes llevar a tu com...?- la jovencita se levantó como un tornado sin darle oportunidad de terminar al profesor y se colgó del brazo del pelirrojo parado en la puerta.
-¡Por supuesto profesor, yo lo llevo!- sentencio cerrando la puerta sin más.
El aula queda en silencio, parecía no haber nadie. ¿Qué no había visto esa niña que se iba con un delincuente posiblemente muy peligroso? Es más no entendían a que se debía el comportamiento acelerado de la rubia.
Al no querer que su amiga, "ahora deficiente mental" quedará en evidencia pregunto al educador que se encontraba también algo ausente-profesor, podría explicar de nuevo como se harán las exposiciones, no pude anotar todos los puntos- no podía permitir que se llevara ningún loquero a su confidente de hacía cuatro años.
-s-sí, es verdad. Bien clase apunten lo que voy a escribir en la pizarra-continuó el sujeto.
-S-sakura, ¿tu s-sabes qué le pasó a Ino?- pregunto Hinata con curiosidad.
-Tal vez locura- respondió simple y seria la pelirrosa, después acomodo sus lentes un poco mejor en el puente de su nariz. Hinata se quedó como la inicio pero no pregunto más.
Muchos saludos
