I
Abrí el servicio de mensajería instantanea esperando, cruzando los dedos porque todos olvidaran mi fatídico cumpleaños, después de todo me había negado a ir a Forks por estas fechas, alegando siempre algo que hacer. Allí residía mi padre y mis amigos, los Cullen, los Hale y por supuesto los Cleawather, Jake era punto aparte junto con Angela, en realidad ella era la única amiga que había hecho por merito propio todo el resto los conocí por ser hija del Jefe Swan. Pero bueno…
Debussy dice:
Feliz cumpleaños Bells
lamb dice:
Ni me lo recuerdes Cullen
Debussy dice:
Creí que ya no aparecerías, estuve todo el día esperándote para saludarte
lamb dice:
¿por algo será?, Ja! Oficialmente ha dejado de ser mi cumpleaños
Debussy dice:
Igual alcance a saludarla señorita
Por supuesto Edward no se le olvidaría mi fatídica fecha, debería sentirme honrada que me hablara después de todo era única mujer fuera de su familia con la que mantenía contacto, luego de lo de Jane Paretti su primera y única novia, le diera las calabazas hace varios años de ello. Desde que ella lo dejó, la muy descarada comenzó una nueva relación sin terminar con él, Edward odiaba a la raza humana en general y las mujeres en particular a todas sin distinción de color, edad o religión
De todas maneras yo no lo veía a Edward desde que tenía 16 años, cuando él se marcho a estudiar a Harvard leyes, supongo que por eso no me odiaba porque para el siempre sería la adolescente o la niñita.
Y en gran parte tenía razón porque yo en muchos sentidos seguía siendo una niña, aunque tuviera la mentalidad de una anciana, demasiado responsable y precavida ¿pero como no?, cuando vives tus 10 primeros años con un adolescente encerrado en el cuerpo de tu madre no tienes otra alternativa. Luego cuando me fui a vivir con Charlie mi padre; comencé a hacerme cargo a cargo absoluto de la casa.
Demasiado madura para mi edad mientras crecía, no "perdía" el tiempo en tonteras como chicos y así heme aquí la única mujer virgen hasta de labios a los 25. Si porque ni siquiera había dado mi primer beso. Ya era demasiado tarde para quejarse, quizás la mejor opción fuese entrar a un convento.
Aunque no tenía muy claro de que servía una monja que tenía un magister en economía de mercado y era asesora financiera.
Baje de mi Volvo hacia el aeropuerto, le prometí a Edward ir a buscarlo, hace unos días me aviso que su bufete abriría una nueva sucursal aquí en New York y él estaría a cargo, asique se vendría a vivir aquí, ya había alquilado un departamento pero, ya que yo estaba disponible aprovecharía de abusar de su pobre amiga, osea yo y tenerla de chofer particular. Después de casi 10 años nos volveríamos a ver, trate de recordarlo, pero era difícil, claro que tenía las fotografías pero no eran muchas que digamos, sin contar de que era de adolescente ya que rehuía de las cámaras, sabía que tenía el cabello cobrizo, era pálido como su padre y sus ojos eran igual a los de Esme, un verde esmeralda, lo recordaba alto y delgado, con un extraño atractivo, Alice siempre repetía que no entendía como su hermano conseguía mantener a todas las víboras a raya, no es que pensara que no era atractivo ¿pero para tanto?.
-Bells ¿no me saludas?- alguien me susurro al oído, con voz aterciopelada, casi me caigo de la banca del susto, me volteé a verlo y fue peor aún
Frente a mi tenía sonriendo torcidamente al mejor espécimen de la raza humana, ¡era un semental!, negué con la cabeza, ¡que estoy pensando! es simplemente Edward, claro lo observe objetivamente, allí de pie medio inclinado, ciertamente pasaba el metro ochenta, iba vestido con jeans y una camisa blanca con pequeñas líneas negras de manera vertical, la pendra se adhería a su ancha espalda, y su fuerte pecho, que se podía adivinar por los tres primeros botones abiertos, la tela se tensaba ante sus brazos poderosos, y que decir de los jeans que se ajustaban a unas anchas y largas piernas. En resumen tenía un cuerpo que llamaba al pecado.
-¿Edward?- pregunté insegura
-esperabas alguien más Bells- rodo los ojos, si era Edward su rostro ahora más anguloso deja ver un quijada fuerte, nariz recta y pómulos altos, cubierto por una piel tersa y gruesa que ahora parecía cubierta por una insipiente barba- obviamente que soy yo
-si ya me di cuenta, sigues "tan dulce" como siempre- dije sarcástica
Ya hace unas semanas que Edward había llegado, luego de superar la primera impresión al verlo, mi mente racional me mantenía segura, simplemente era un amigo, pero cuando me descuidaba, el potente atractivo de Edward se hacía notar. Hoy como todos los días estábamos en un restaurante, compartiendo almuerzo y exquisito café, mientras discutíamos como es tradición
-vamos Edward, sabes perfectamente los beneficios del matrimonio- el tema de hoy era ese, no se ni porque lo defendía, mis padres eran divorciados, quizás solo fuera por llevarle la contraria y verlo furioso, pero siempre caballero- tu mejor que nadie deberías saberlo, mira el ejemplo de tus padres Esme y Carlisle ¿Qué llevaran casi 30 años de matrimonio?
-son la excepción, la mayoría de los matrimonio son una farsa, los cónyuges solo buscan dinero o que se yo- contraataco perdiendo la paciencia- definitivamente esto me tiene asqueado, considero firmemente volverme sacerdote, el matrimonio es un circo
- por su puesto que no, piensa Edward, en todos los beneficios que aporta esa unión, es una excelente inversión, si lo meditas fríamente aumenta la expectativa de vida en cerca de 5 años, proporciona estabilidad económica, disminuye considerablemente las patologías, asegura un buen pasar a los hijos, se sabe que hasta perciben mayores ingresos..
-esta bien, tienes un buen punto-me respondió revolviéndose su ya alborotada cabellera- es una buena inversión, pero…
-no me vengas con que no encuentras mujer- negué con la cabeza- Edward tienes atractivo físico, una fortuna considerable, eres en resumen un hombre exitoso, tienes status eso te permite adquirir cualquier mujer que este soltera, puedes darte el gusto de regodear, el mercado es muy amplio
No es que él o yo consideráramos a las personas valores transables, pero era la única manera de verlo objetivamente, no podía decirle
*ey Edward encontraras tu alma gemela*
Eso lo mandaría directamente al seminario.
Él me miraba con una expresión indescifrable
-no es fácil sabes- yo puse los ojos en blanco- ¿entonces por qué estas sola?
Eso dolió, tuve que desviar la mirada, era cierto estaba y me moriría sola
-pues es diferente, yo no tengo nada especial, mi apariencia es normal y puede que sea inteligente o al menos con neuronas suficientes, pero en general los hombres no buscan eso… buscan buenos implantes de silicona y cuerpos hechos a manos… yo le tengo odio a los hospitales, ya pasé mucho en ellos, no me meteré a un quirófano
Edward simplemente se carcajeó, porque sabía de primera mano mi tendencia accidentes y los show que hacia de pequeña para evitar las consultas al medico, por lo que su padre, tenía que atenderme en casa y armar una serie de tretas para hacerme los controles.
Las semanas corrían veloces y pronto sería navidad, hoy estaba especialmente susceptible, por lo que mi amigo había aparecido al rescate para invitarme a un pub donde conversábamos
-¿mal día en la bolsa?-preguntó curioso
-no, las acciones estuvieron en alza y me han contratado una naviera internacional
Nos invadió un cómodo silencio mientras él jugaba con su Martini y yo divagaba, lo mire y me encontré con sus poderosos orbes verdes que me escrutaban
-¿sabes? estuve pensando en la discusión del otro día
-ya… ¿y en cual sería? Mira que cada día discutimos algo- sonreí divertida, él se limitó a fruncirme el ceño
- es cierto, siempre discutimos- bufó frustrado
-es genial, me encanta sacarte de quicio
-¿ósea lo haces apropósito?- preguntó con falso tono de indignado
-sip, me encanta contradecirte, te vez adorable, es como si quisieras zarandearme pero siempre te contienes
-soy un caballero y tu una dama ¿recuerdas?-ahora claramente divertido- eres una traviesa, sabes perfectamente que no puedo hacerte nada y juegas conmigo
Me encogí de hombros, recordé la discusión con Renee
-¿Qué pasa Bells?
-discutí con mi madre, ya sabes lo típico, que ¿Por qué estoy sola?, que me estoy volviendo amargada, y vieja. Entiendo su preocupación pero no necesito que me metan el dedo a la llaga.
-te entiendo, Esme no deja de hostigarme con su preocupación y me ha exigido que para las fiestas valla a Forks
-suerte con eso- respondí
-¿sabes? creo que tengo la solución, para nuestro problema
-por favor ilumíname- dije mientras jugaba con mi trago, en realidad necesitaba que el mismísimo arcángel Gabriel viniera a explicarme el lio de mi vida
-en realidad fue tu idea, o en parte
-¿mía?- levante la vista para encontrarme con su mirada resuelta
-claro, el otro día cuando me diste a conocer, cuan rentable era el matrimonio, una excelente inversión
-solo lo decía para contradecirte
-lo se, pero no le quita lo cierto- sonrió ladinamente
-¿el punto es?- aun no entendía a donde quería llegar, tome un sorbo de mi bebida
-cásate conmigo
Me atragante con el licor y comencé a toser como condenada, mientras Edward me palmeaba muy tranquilo la espalda cuando logre recuperar el aliento
-¿estas loco?¿o te fumaste algo?- el me miraba tranquilo- jajaja fue broma, casi me matas Cullen
-yo no bromeó con eso Bella- se había puesto serio, tenía pintada en la cara la misma expresión que lo hacia ser uno de los mejores abogados del país, trague en seco- hablo en serio, te estoy pidiendo formalmente que te cases conmigo, de hecho ya tengo el anillo
Me espanté más al verlo sacar del bolsillo de una cajita de terciopelo azul
-¡Edward! – dije con espanto- basta si!, esto no es gracioso
-si gustas me pongo de rodillas- lo fulmine con la mirada, él me hizo caso omiso- bien como quieras, el punto es que luego de la conversación que tuvimos aquel día descubrí que tenías razón casarme sería una decisión realmente acertada, pero sabes perfectamente que nunca me voy a perder, siempre quiero lo mejor y teniendo en cuenta, lo que dijiste que puedo elegir lo que el "mercado me ofrece", llegue a la conclusión que tu eres lo mejor, posees valores cimentados, nos conocemos bien y congeniamos, los que nos llevaría un buen matrimonio, eres una mujer muy inteligente y admiro eso…
-alto, alto, tiempo fuera- ¡Dios! Habla en serio- Cullen… piensa en lo que estas diciendo, no somos ni novios ni siquiera nos atraemos físicamente
"¡ja! Cariño esa no te lo crees ni tu"
¡Genial! Mi conciencia hace aparición
-novios podemos serlo, pero creo firmemente que funcionaria de maravilla
-Edward, no funcionaria
-¿Por qué?- pregunto tranquilo
-aparte de lo obvio- gesticule
-¿lo obvio?- ahora me miraba claramente confundido
-si mírate- un perfecto y sexy hombre que me acaba de pedir matrimonio – y mírame, desentonamos, eres…eres un espécimen superior y yo con suerte alcanzo la media
Me observo ceñudo
-no te ves con claridad
-claridad mi abuela. Edward deja de decir tonteras
-acabas de decirme que soy un espécimen superior, no deberías estar feliz en vez de espantada
-Edward…
-Isabella, sabes perfectamente que cuando me propongo algo lo consigo, y esta vez te quiero como esposa, o me caso contigo o eres responsable exclusivo de que vuelva sacerdote, se lo diré a Esme y a Alice
-¡eso es extorción!-gemí desesperada
-tómalo como quieras
-y si digo que no porque…
-¿Por qué que?, ya compre el anillo y tiene grabado tu nombre- me sonrió divertido, sabía perfectamente cuanto detestaba que gastaran dinero en mi- dame la oportunidad para convencerte que seré un buen prospecto
-Edward no se trata de ti…- se me estaban agotando los argumentos, y su sonrisa triunfal me decía que él ya lo sabía
-¿sino de mi?, vamos Bella no pierdes nada con aceptarme de esposo… nos conocemos demasiado para que utilices esos pobres argumentos que no te convencen ni a ti misma, sin contar de que hablas con un abogado que gana cada uno de sus casos
-Edward te suplico que entres en razón- implore
-Jamás en mi vida he sido más razonable Isabella, eres la mejor opción que tengo y no la dejaré pasar, nos entendemos como amigos…
-como amigos bien haz dicho bien, no necesariamente como pareja…
-hagamos la prueba, nada perdemos-dijo seguro- nuestras familias no tienen porque enterarse, si no funciona prometo no molestarte más y todo tal cual como si nada hubiese pasado
-eeeh – ¡Dios si estas escuchando ayúdame!
"oh por favor, mira el regalo que te manda y tu te regodeas"
¡tu cállate!
-una semana de prueba
-esta bien- me di por vencida, de nada servía luchar contra Edward cuando tenía las batallas ganadas desde antes de comenzarla, el comenzó a abrir la dichosa cajita azul
-ALTO DIJE PROVAR NO ACEPTE COMPROMETERME CONTIGO, VUELVE A ESCONDER ESA DICHOSA CAJITA- grite desesperada, para darme cuenta que todo el local nos observaba- eres… un…
El se limito a carcajearse mientras yo inventaba un nuevo tono de sonrojo
-¿entonces novios?-preguntó como quien no quiere la cosa
-Dios, en lo que me estoy metiendo- gemí, él se limitó a jugar con mi mano, extrañamente ese contacto mando una serie de descargas eléctricas, una pequeña, pequeñísima parte de mi cerebro repetía "error" en apenas un susurro- esta bien Cullen tu ganas, pero será bajo mis reglas
Edward entrecerró los ojos
-¿Cuáles?
-primero empezamos mañana, demasiadas emociones por esta noche
-bueno-dijo divertido
-¡no te burles! Es en serio, no le diremos a nadie- frunció el ceño- no me mires así, puedes decir que sales con alguien, pero ni se te ocurra nombrarme, no quiero a Alice danzando alrededor mío
-tu ganas
-y por ultimo será una semana de prueba, si no resulta…si no congeniamos como pareja, te olvidaras de esto
-ten por seguro que serás la nueva señora Cullen
