Naruto no me pertenece, es propiedad absoluta de Masashi.

¡Hola a todos! ¡Ya estoy de vuelta y esta vez con un nuevo cap.! ¡KYYA! Me emocioné mucho cuando abrí la página y vi los comentarios, favoritos y seguidores que tenía. ¡MUCHAS GRACIAS!

¡Vamos a responder los comentarios!:

Francis: ¡Me alegra que te haya gustado! No sé, quien sabe… ¡buajajajaja! *risa malvada*

Gab: ¡Kya! ¡Hentai con Itachi-sama! ¡ME DERRITO!

HinataElric: ¡Gracias! ¡Aún no se ha puesto interesante, esto es solo el comienzo XD!

wendyI0327: ¡¿Verdad que sí?! Les tiraría fotos hasta cuando se cepillan los dientes, pondría cámaras y micrófonos en todos lados! …Lo siento, acabo de volverme a ver Mirai Nikki.

Makaa-chan: Pues ya no tienes que esperar más, aquí está la conti!

Bugs Bonny: Itachi es tan SEXY! Y claro está que Sasuke no se queda atrás, obvio; pero seamos sinceras: Itachi tiene más experiencia en estos temas XD! Si, Hinata-hime tiene mucha suerte, y va a necesitarla muy seguido con estos lobos hambrientos si quiere sobrevivir.

Utatane Armstrong: ¡Gracias por la lección! Esperaba encontrar lectores como tú que buscan mucho más allá de lo que muestra la historia. Gracias nuevamente por aconsejarme, seguiré tu consejo lo mejor que pueda. ¡Yo también LA AMO! Fue la primera canción que escuché de Vocaloid y la que más me ha gustado. También vi ese manga- junto a Poison of Blue- creo que lo tengo regado por la CPU, después te diré el nombre. Y sí, se trata sobre venenos. Según ellos Cantarella es un veneno creado a partir de los intestinos putrefactos de jabalíes y algunas plantas venenosas, con lo de intestinos putrefactos ya me parece letal. ¡MUCHAS GRACIAS!

Sin más, comencemos.

~O~O~O~: Cambio de punto de vista.

~O~O~O~: Final

Capítulo 2:

–Es usted muy amable, Itachi–Halagó la pelinegra.

–Para nada, es mi deber como hermano mayor–Le sonrió–Y no me trates de usted, me hace sentir mayor–

–Pero…–

–Tengo 18–Respondió a una pregunta no formulada.

– ¿…18…?–Se notó sorprendida–Parece mayor–Susurró más para sí que para el pelinegro.

–Puedes ser cruel, Hinata–Bromeó Itachi sonriéndole ladinamente.

Hinata se sonrojó y desvió la mirada avergonzada. ¿Por qué sonreía así? La hacía temblar.

–E-es que tiene un aura muy potente, p-por eso pensé que quizás–Lo observó–unos 24...–Volvió a susurrar.

–Vaya, no sabía que me veía con tanta experiencia–hizo cierto énfasis en la última palabra, pero la pelinegra no le encontró sentido por lo que sonrió aún más, su hermana era muy despistada.

Ella sonrojó más y apartó la mirada. Apenas susurraba, ¿Cómo podía oírla? ¿Sería vampiro? …Obviamente no, eso solo existía en las novelas y obras que leía. Aunque, debía admitir, que Itachi era una representación de estos seres: Serios, de belleza, inteligencia, aura imponente.

–Sus altezas–Uno de los mayordomos se acercó a ellos y le susurró algo al oído del pelinegro.

–En un momento estoy ahí–Tras lo dicho, el mayordomo se retiró–Debo disculparme, lady–Se volteó a hacia ella para quedar frente con frente. Él debía encorvarse un poco, le llevaba dos cabezas si acaso–Requieren mi presencia–

–No hay problema–Por alguna razón, se sintió aliviada, se tensaba solo de sentir la mirada oscura sobre ella.

–Sigue recto y encontraras el "laberinto"–La vio desconfiada–No te preocupes, no hay forma de perderse–La tranquilizó–Es un buen lugar para leer. Entonces, me retiró–Volvió a besar los nudillos de la pelinegra antes de dar la vuelta y marcharse al interior del castillo.

Una vez lo perdió de vista se dio el lujo de suspirar lentamente hasta recuperar su compostura. Ahí fue cuando se dio cuenta de lo tensados que se encontraban sus músculos. Observó el libro y sonrió, mejor no se preocupaba y se ponía a leer, algo que realmente le gustaba. Sin pensarlo más, comenzó a andar en la dirección que el pelinegro le había dicho y así encontró el "laberinto" de rosas. Entreabrió los labios en señal de admiración ante lo que veía. Era grande el "laberinto". Se adentró a él notando el cuidado que le daban, siguió el camino empedrado hasta que llegó a lo que supuso sería el centro del "laberinto, notando que todos los caminos llegaban a él, no había forma de perderse.

El centro, de forma circular, era amplio, podrías correr en él sin problemas; uno que otro banco de mármol blanco adornados con cojines de distintos colores y delgadas farolas para iluminar se situaban en la estancia. El lugar era sencillo, tranquilo, en otras palabras: un lugar ideal para relajarse y obtener una buena lectura. Sonrió mientras se sentaba en uno de los cómodos bancos y abría su libro en la página 159, donde residía una tira azul como marcador. Entusiasmada comenzó su lectura, pero no llegó a leer dos líneas cuando una chillona voz la distrajo.

– ¿Por qué siempre me tratas mal? Yo te amo–Hinata entrecerró sus cejas. El "Te amo" es muy grande para ser utilizado así a la ligera.

–Ya te lo dije, no me interesas–Escuchó una voz masculina.

–Pero…–

–Eres una molestia–

Hinata abrió más sus ojos por la sorpresa. Vale, tal vez porque nunca había conocido a alguien tan directo, aunque aún no sabía de quien se trataba, pero ya le caían mal sus modales que, obviamente, no tenía. Escuchó el sollozo de la que identificó como la chica y escuchó sus pasos cerca. De repente se sintió nerviosa que hasta se levantó del banco, la chica debía pasar por aquí seguro; y así fue, pero pasó a su lado corriendo y limpiándose las lágrimas, por lo que no notó su presencia, haciéndola suspirar de alivio. No quería que la categorizaran de algo indebido por una simple casualidad.

–Vaya–Dio un pequeño brinco y dejó caer su libro al suelo del susto al oír la voz en su espalda y sentir su aliento en su nunca.

Se volteó mientras retrocedían tres pasos para luego quedarse inmóvil.

Frente a ella había un joven, seguramente de su edad, de alborotados cabellos negros secos, de piel pálida, ojos rasgados y de color negro opaco, su expresión era de seriedad. Aquel joven era hermoso, podría decir que Itachi, este joven, y su propio primo Neiji, eran los jóvenes más bellos que había conocido; también debía mencionar que este joven frente a ella tenía mucho-demasiado- parecido a Itachi. Observó sus ojos y se sintió desfallecer. ¡Que poder tenía esa mirada! Era demasiado penetrante, mucho más que la de Itachi, tenía demasiada presión en ellos; que decir de su aura, grande, daba la sensación de haberse acabado el oxígeno.

~O~O~O~

–Vaya–Había dicho por el simple hecho de encontrar a aquella joven que, seguramente, había escuchado la conversación.

Aprovechó que se encontraba tras de ella para respirar en su nuca. Abrió sus ojos sorpresivamente ante el olor que ella desprendía. Olía a canela junto a las flores de lavanda. La vio voltearse y retroceder unos cuantos pasos sorprendida. Frunció levemente el ceño. Nunca había visto un par de ojos como los de ella, eran muy claros. Dejando de lado sus ojos, su larga cabellera negra azulina que la hacía parecer aún más blanca, la joven era linda; pero aquel rostro tan angelical daba más contaste a aquel exuberante y voluptuoso cuerpo.

No, no era ningún pervertido, pero había que admitir que la joven tenía muy buenos dotes, estaba seguro que ni con las dos manos podía cubrir uno de ellos. Se enfadó por su propio pensamiento. Pasar tiempo con su maestro Kakashi no había sido buena idea, mucho menos ver aquellas obras eróticas que siempre llevaba.

–Oye–La llamó y vio como temblaba. ¿Qué le pasaba? No la había asustado de gran manera–Respira, estás pálida, –Y era cierto–no fue para tanto–

La observó respirar y sorprenderse por eso. Esa joven era extraña, muy extraña. No es como si hubiera un fantasma, ni siquiera existían. Entrecerró sus ojos observándola mejor. Parecía un cordero a punto de ser masacrado por su depredador. El pensamiento le hizo gracia, sin demostrarlo abiertamente. Tal vez y podía entretenerse un rato…

–Veo que te gusta escuchar conversaciones ajenas–Atacó a la joven viéndola enrojecer.

Sí, ella era un corderito en peligro.

~O~O~O~

–Oye–Tembló al escuchar su voz–Respira, estás pálida, no fue para tanto–En ese momento se dio cuenta que había dejado de respirar, fue un alivio para sus pulmones volver a llenarse de aire–Veo que te gusta escuchar conversaciones ajenas–Él se cruzó de brazos aun serio.

Ella enrojeció ante su equivocada…bueno, no tan equivocada idea. Los había escuchado, era cierto, pero no fue por que quiso, fue pura casualidad. Intentó abrir su boca para poder explicar la situación, pero las vocales no le salían. ¡Por favor que dejara de mirarla!

–Y-yo…– ¡Lo consiguió!–…Lo s-s-siento, no fue mi i-intención–Se disculpó mientras cerraba los puños tratando de controlar su temblor.

–Ya no importa si te disculpas, ya lo escuchaste–

Ella levó sus manos a su pecho mientras comenzaba a jugar con sus propios dedos, una manía adquirida desde su infancia que demostraba cuando ella se encontraba nerviosa, y bajaba su mirada al suelo.

–Compénsalo–Lo escuchó nuevamente haciéndola levantar la mirada.

– ¿P-perdone?– ¿Compensar?

–Compénsalo–Lo vio acercarse a ella a paso lento pero seguro–No me basta con una disculpa–

Trató de retroceder, pero fue inútil, una mirada de él la hizo volver a quedar inmóvil en su sitio. ¡Por dios! ¡Era una tortura! Cuando Hinata se dio cuenta él ya estaba a centímetros de ella. El joven le sacaba una cabeza.

–Mírame–Sonó como una orden… no, era una orden.

Comenzó a alzar su cabeza para poder observarlo con lentitud. Encontró que el rostro del joven estaba a pocos centímetros del de ella, haciéndola sonrojar y boquear en señal de nerviosismo. ¡Estaba invadiendo su espacio personal! Vio como la mirada de él vago desde sus ojos hasta sus labios. ¡Por favor que parara! Quería llorar, ya sentía que se acumulaban las lágrimas en sus ojos. ¡Demasiada presión!

–Sasuke–Escuchó la familiar voz de Itachi y se sintió salvada al ver como el joven, llamado Sasuke, se alejaba de ella, aunque solo un paso, pero era algo–Acabo de ver a Sakura, salió llorando–

Sasuke chasqueó la lengua en señal de molestia. Itachi dirigió su mirada a la pelinegra notando como se encontraba con la cabeza gacha y apretaba su vestido.

–Hinata–Le llamó el pelinegro mayor, haciendo que la joven levantara su mirada hacia él. Lo vio sonreír tranquilizadora y comprensivamente, como si supiera lo que había hecho aquel otro joven–Siento mucho haberte dejado sola–Se disculpó.

–N-no se preocupe por eso–Comenzó a temblar nuevamente.

Ahora si se iba a desmayar si no se largaba dentro de los próximos 15 minutos, si la presión de Sasuke era demasiada, sumando la de Itachi era más que demasiado, ella no podía soportarla.

–Veo que ya se han conocido–Itachi observó a su hermano entrecerrando los ojos, parecía molesto. Tal vez y si se había dado cuenta de la actitud del otro joven–Hinata, él es Sasuke Uchiha, el segundo príncipe. Sasuke, ella es Hinata, nuestra hermanastra menor–Ambos pelinegros menores abrieron los ojos sorpresivamente.

Bueno, Hinata se recobró rápido, ciertamente tenían mucho parecido entre ellos.

~O~O~O~

–Compénsalo–Comenzó a caminar hacia ella–No me basta con una disculpa–

La vio intentar retroceder, pero con una mirada suya bastó para que se detuviera. Se rió en su interior, era muy manejable, extraña; un conejo a punto de ser devorado por un lobo. Se acercó tanto que podía oler el aroma a canela que ella en sí tenía.

–Mírame–Le ordenó.

Ella comenzó a levantar su cabeza para poder observarlo, ya que él era una cabeza más grande que ella. Una vez hizo su cometido, volvió a observar esos ojos. Eran muy extraños, nunca había visto unos parecidos, eso lo llenaba de curiosidad. Siguió escrudiñando su rostro hasta que se topó con sus labios. De repente, su garganta se secó. Sus labios se veían muy suaves, estaba tentado a probarlos, y con aquel lindo boqueo no lo ayudaba.

–Sasuke–Escuchó la voz de su hermano, haciéndolo retroceder un paso molesto. Itachi siempre llegaba en el mejor momento–Acabo de ver a Sakura, salió llorando–Sasuke chasqueó la lengua más molesto, no podía importarle menos.

Vio a su hermano mayor mirar a la joven–Hinata–La llamó, ¿así se llamaba ella?–Siento haberte dejado sola–Se disculpó.

–N-no se preocupe–Escuchó nuevamente la voz de ella.

La observó nuevamente. ¿De dónde se conocían ella y su hermano? Nunca la había visto en el castillo, mucho menos en la ciudadela. Ella temblaba levemente, se notaba lo nerviosa que se encontraba, al parecer era muy tímida.

–Veo que ya se han conocido–Sintió la mirada molesta de su hermano, pero la ignoró olímpicamente–Hinata, él es Sasuke Uchiha, el segundo príncipe. Sasuke, ella es Hinata, nuestra hermanastra menor–Les presentó.

Abrió sus ojos sorprendido. ¿Ella era la hermana que les había dicho su padre? ¿Cuándo habían llegado?

~O~O~O~

–Así que aquí estaban–La voz de Fugaku la sacó de sus cavilaciones y la hizo voltear para encontrarse al Rey.

–Padre–Saludó Itachi.

– Ya se han conocido–Fugaku observó a Hinata, la cual se notaba cohibida–Espero que mis hijos se hayan presentado correctamente–El Rey no observó a Itachi, se quedó mirando a Sasuke, el cual volteó su mirada molesto.

–S-sí, no se preocupe por eso–

–Es una buena noticia–Dijo el Rey–Vamos adentro, ya casi cae la noche y la cena está a punto de ser servida–

Comenzaron a caminar en dirección al castillo. Hinata pudo relajar sus hombros, pero aun así sentía la mirada de ambos pelinegros sobre ella. ¿Qué pasaba? Primero Itachi, ahora Sasuke. ¿Tenía algo raro? ¿O acaso era tan patética que les hacía gracia? ¿Y qué pasaba con esa mirada de depredadores? La asustaban. Notando que ambos hermanos tenían la misma mirada, decidió pensar que tal vez era de familia.

~O~O~O~

Noticas que nadie Lee:

¿Cómo ha quedado? Tuve que hacer muchos cambios en este cap. Con el original porque el hermano menor que yo cree en mi novela es un mujeriego, y bueno, Sasuke no es un mujeriego…creo. Traté de acoplarlo a su personalidad, pero creo que no lo hice lo suficientemente bien. Díganme ustedes ¡por favor sean sinceros!

¡SASUKE HENTAI!

¡Nos vemos! Dejen comentarios y críticas, ¡Todo es bienvenido!