"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO I: "Un día como pocos"

-¡No puedes hacerme esto! ¡¿Por qué te aferras así?!- se escuchó exclamar a una voz muy furiosa.

-Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión. Espero que te haya quedado claro.- respondió otra voz, en tono seco y con un rostro inexpresivo.

-¡Al diablo con eso! Yo no pienso seguir con esta farsa. ¡Me largo de aquí!- volvió a protestar la voz que estaba molesta.

-Tú no te vas a ir de aquí, no mientras tengas dentro de ti lo más valioso para mí y ¿puedes dejar de gritar?, no quiero que se arme un escándalo por esto.- siguió diciendo la otra voz casi al borde perder los papeles.

-¡No me importa!, que todo el mundo se entere de la clase de persona que eres. ¿Como puedes hacerlo?- reprochó la voz exaltada ya con lágrimas en los ojos.

-No hagas un melodrama donde no lo hay. Desde un inicio te expliqué perfectamente como eran las cosas. Además, ésta no es una telenovela en donde los protagonistas se casan y son felices para siempre. Si he permanecido junto a ti todo este tiempo, aguantando tus niñerías y teatritos es por que tienes algo que me importa demasiado.- dijo la otra voz con un tono serio.

-Pues vamos a ver, cuanto te dura eso, cariño.- ultimó mirándolo con odio, un profundo y concentrado odio.

Abrió sus ojos color miel de un solo golpe. Su corazón estaba latiendo muy rápido y respiraba entrecortadamente. Se llevó una mano a la frente… como suponía: estaba transpirando a mares. Miró el reloj sobre su mesa de noche: eran las 4 de la madrugada. Sólo había llegado a dormir 3 horas.

Otra vez había vuelto a tener esa pesadilla. Pero estos días se estaba haciendo más frecuente.

-¡Por qué tengo que recordarlo de nuevo!- pensó furioso.- Eso quedó muerto y enterrado en el pasado. Así debe quedarse.

Se levantó de su cama en dirección a la ducha. No quería dormirse nuevamente, porque estaba seguro que volvería a tener esa pesadilla.

Se quitó la ropa de dormir y abrió la llave de la regadera. El agua estaba helada, pero tal vez lo ayudaría a salir del trance en el que había entrado. Estuvo así durante una hora.

Al salir del baño, se cambió un terno, hoy tenía que ir a trabajar, pero antes debía hacer algo muy importante.

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-¿Papá?, pensé que ya te habías ido a la revista.- dijo la primogénita de Shaoran Li mirando extrañada como su padre hacía el desayuno.

-Hola, princesa. Hoy te levantaste muy temprano.- respondió el ambarino con una sonrisa.- Pensé que aún seguías durmiendo.

-Me desperté a las 6:00 am., no podía con la emoción del primer día de clases.- dijo Rei con una enorme sonrisa.

-Ya veo, eso pensé. Por ello, quise hacerte yo mismo el desayuno y llevarte a la escuela.- contestó el joven padre.

-¿Eh? ¿Llevarme a la escuela?, ¡no!- exclamó apresuradamente la menor de los Li.

-¿Por qué no?- preguntó el presidente de "L&H" con un gran signo de interrogación sobre la cabeza.

-Se nota que no entiendes nada sobre las mujeres ¿verdad, Shaoran?- se escuchó que dijo una voz femenina.- Rei ya esta bastante grande como para que su papá la vaya a dejar a la escuela. ¡Primito, en que tiempos vives!

-¡Tía Meilin!- exclamó Rei Li mirando a la mujer de ojos escarlata que estaba parada sobre el marco de la puerta, cruzada de brazos y con una sonrisa burlona.

-Hola, primita "querida".- dijo saludando el hombre de cabellos chocolate a la recién llegada.- Y ese milagro, tú no sueles ser muy madrugadora.

-Nada de lo que digas hoy, va a opacar la felicidad que siento en este momento.- dijo la mujer de negra cabellera riéndose a carcajadas.- Por fin, mi sobrina favorita, va a salir de esta prisión en la que la has tenido cautiva y va a conocer a muchos chicos guapos en la secundaria.

El ambarino, al escuchar el comentario, casi se atraganta con un pedazo de pan que introdujo a su boca. Luego de que pudo respirar, le brotó una venita en la frente. Cuando no, su prima y sus "oportunos" comentarios.

-Y dime, cariño, por lo que veo, al fin el ogro de tu padre te ha dejado salir de la mansión del terror, ¿no?- dijo la morena mirando a su sobrina.

Rei solo atinó a reír por los comentarios de la prima de su padre. Definitivamente, ella era la única que la divertía tanto.

-Algo así, tía. Hoy voy a mi primer día como alumna de 4º de secundaria. Sólo espero que me vaya muy bien.- respondió la nieta de Ieran Li con una amplia sonrisa.

-Entiendo, pero que esperamos, ¡vamos a tu alcoba! Te voy a poner preciosa, más de lo que ya eres, para que impactes a todos con esos ojazos grises tan lindos que tienes. Vas a ver que varios muchachos te van a pedir tu teléfono. Y si por allí consigues novio, no te preocupes, que para eso me tienes a mí. Yo me voy a encargar de que tu padre no te fastidie con el tema y si quieres te puedo unos consejitos para que…- dijo la mujer de ojos escarlata siendo interrumpida por su primo.

-¡Deja de meterle ideas en la cabeza a mi hija!- gritó Shaoran con la cara roja por la ira y rodeado de un aura negra.

A Rei le salió una gotita en la nuca. ¡Uy!, al parecer su papá se había molestado. Su tía la hacía reír mucho con sus comentarios, pero lo que a ella le causaba mucha gracia, a su progenitor no tanto.

Sería mejor que vaya a alistar sus cosas, sino se le podría hacer tarde para su primer día de escuela. Mientras tanto dejaría que esos dos sigan en su conversación, por que al parecer la charla "amena" tenía para rato.

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-¡Me quedé dormida!- exclamó una castaña mientras salía despavorida de la cama, hacía una maratón hasta el baño a cepillarse los dientes y corría por toda la habitación buscando su ropa de trabajo.

Aún no se duchaba y ya eran 20 para las 7, lo peor de todo era que justo hoy se le había ocurrido a su celular malograrse. ¡Hoy! Cuando se suponía que debía llegar temprano y triunfal a la revista, con su artículo bajo el brazo. No todo puede ser perfecto en esta vida.

Juraba que jamás volvería a comprar un teléfono móvil en la tienda de ese Takashi Yamazaki. Ella tan inocente le creyó cuando le dijo que el teléfono era el mejor del lugar, el más moderno, con audio supersónico, televisión satelital y no recordaba que otras cosas más.

¡Claro! Ahora entendía porque sus amigas y los que atendían se reían cuando Yamazaki hablaba del condenado aparatejo ese: ¡Todo era mentira!

Pero eso no importaba ahora, lo primordial era apurarse o la despedirían por tardona. Sólo rogaba que la cabeza de la empresa aún no haya llegado o se metería en grandes problemas.

-Por favor.- pensó la ojiverde mirando al cielo.- Compadécete de mi aunque sea un poquito.

Se duchó, cambió, peinó y bajó las escaleras lo más rápido que pudo: ¡tenía que hacer el desayuno para todos!

-Porque siempre tienes que hacer tanto ruido con tus patas. No hay duda de que sigues siendo un monstruo.- escuchó la chica Kinomoto que le decían. Cuando miró a donde se escuchaba la voz, lanzó una mirada llena de furia.

-¡YO NO SOY NINGÚN MONSTRUO!- exclamó, a viva voz, la joven de ojos verdes con una venita en la sien.

-¿A no?, cuando bajaste las escaleras haciendo tanta bulla, no parecía eso.- dijo el hijo de Fujitaka Kinomoto con mucha ironía.

-Hermano…- respondió la castaña en un tono de advertencia.

-Muy buenos días, querida Sakura.- interrumpió una voz femenina.- ¿Qué tal dormiste?

-¿Eh?- preguntó la hermana de Touya mirando hacia la cocina.- Hola Kaho, perdóname, es que no te vi.- le surgió una enorme gota en la nuca.- Bien, pero ¿por qué están ustedes haciendo el desayuno?, se suponía que hoy me tocaba a mí.- puso cara de no entender.

-Lo sabemos.- sonrió dulcemente la pelirroja.- Pero, ayer Touya me comentó que estabas haciendo tu trabajo para la revista y que te ibas a quedar hasta tarde. Me pareció prudente hacer el desayuno, para que puedas descansar un poco más.- respondió la esposa de su hermano mayor.

-Gracias, no debieron haberse molestado.- dijo Sakura apenada. Su cuñada era un verdadero ángel.

-Dale las gracias a Touya, la idea fue suya.- contestó su cuñada con una sonrisa afable.

El mayor de los hermanos Kinomoto miró a otro lado con una cara como de niño al que habían pillado haciendo algo indebido. Definitivamente, Kaho era la única que sabía sacar el lado encantador del bruto de su hermano.

-Buenos días padre, madre y tía Sakura.- se escuchó decir de forma respetuosa a una voz varonil.

-¡Que bien! ¡Hoy desayunaremos hot cakes!- dijo una voz femenina con una gran sonrisa.

-Hola, cariño.- dijo Kaho mirando con una sonrisa a sus dos hijos.

-No crees que primero se debe saludar, señorita.- le reprochó Touya a la recién llegada.

-¡Upss! ¡Perdón!- exclamó la atolondrada muchachita cubriéndose la boca haciendo un gesto curioso.- Hola pa, ma, Yuyú y Sak. ¡Que tal!

-Que forma de saludar es esa, jovencita.- respondió Kinomoto mirando con una ceja alzada a Nakuru.

Yue con un rostro inexpresivo miró a su melliza y pensó: -¿En verdad eran hermanos?

-¡Ay papá! ¡No te enojes!, era sólo una bromita para alegrar la mañana.- contestó la sobrina de Sakura haciendo un rostro angelical.

-La mesa está servida. Por favor, siéntense en sus lugares o se harán tarde para llegar a la escuela.- dijo Kaho, interrumpiendo la conversación.

Cuando la ojiverde escuchó la palabra "TARDE", despertó y horrorizada vio su reloj.- ¡Oh no! ¡Estoy muy retrasada!- Dicho lo anterior desayunó apresuradamente (por lo cual casi se atora) y se despidió de todos en la cocina.

-Esa monstruo nunca va a cambiar. Desde que era niña, cuando se levantaba tarde, desayunaba en menos de 5 minutos.- dijo Touya con un cansado suspiro.

-¡Te oí!- se escuchó que exclamaron, antes del portazo siguiente que indicaba la salida de la castaña.

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-¿No te olvidas nada?- preguntó algo preocupado el joven padre, mirando como su hija entraba a las instalaciones de la secundaria.

-Ya te dije que no, papá. Traje todo.- dijo con una expresión cansada, la sobrina de Meilin. Le llevaba preguntando lo mismo desde que abordaron el automóvil. Miró hacia un costado y no pudo evitar poner un semblante serio.- ¿Puedes decirles a los guardaespaldas que se retiren?

-¿De qué hablas, Rei? Me pediste que no vinieran a cuidarte y yo he cumplido mi palabra.- comentó Shaoran mirándola con un gesto nervioso.

-Señor Li, no se haga el inocente conmigo, porque de eso no tiene nada.- respondió la jovencita, señalando a los hombres y mujeres vestidos con uniformes de alumnos, en un tono de reproche.- Los estudiantes de la secundaria no miden más de un metro noventa, además no tienen esos rostros tan hoscos y serios como ellos.

Al hombre de ojos color miel, le surgió una gran gota en la nuca. Su hija era muy observadora. ¡Rayos!, no debió haberle echo caso al tonto de Eriol con lo de los disfraces de escolares. Pero ya se las pagaría en la oficina.

-Acaso, ¿no me tienes confianza, papá? Si es por los comentarios de mi tía, no te preocupes, no le pienso hacer caso. Además, ya la conoces, le encanta hacerte enfadar.- dijo la linda muchachita con dulce tono de voz.

-No desconfío de ti, cariño.- dijo el hijo de Ieran Li.- De esos muchachos y sus hormonas alborotadas, si.- pensó, pero no se lo diría nunca o pensaría que era un padre celoso y sobre protector. Algo que él NO era.

-Bueno, entonces haz que ellos se retiren a cuidar la mansión, que para eso se les paga.- contestó haciendo una sonrisita forzada.

-No lo creo, señorita. Todos no se van a ir, ¿quién te va a ayudar después?; deja, al menos, que se quede Akane e Hiroshi.- dijo con un tono serio el presidente de "L&H".

-Pero…- suplicó Rei, antes de aceptar refunfuñando. La verdad que su padre tenía algo de razón: necesitaba que alguien la cargue para poder sentarse en su pupitre y salir en el descanso. Pero no iba darle el gusto, aunque (también) no era bueno hacerlo enfadar, porque sino llegaría a la revista hecho un dragón.- Está bien, pero sólo a ellos y diles que se mantengan lejos de mi salón. No los quiero ver rondar muy cerca de mí. Si los necesito, los llamaré.

-¿Por qué no? Como tú has dicho, para eso se les paga, hija. No por algo se llaman "guardaespaldas".- dijo Li, moviendo sus dedos formando unas comillas.

-Es vergonzoso andar con unos mastodontes por los pasillos de la escuela, papá. La idea es que pueda llegar a entablar amistades, ¿no crees? Bueno, por lo menos ella no se ve tan tenebrosa como él.- dijo, frunciendo el ceño, la hija del ambarino mientras ojeaba a la mujer vestida con uniforme escolar de secundaria, que se encontraba a unos metros de ambos.- Te recuerdo que ya no soy una niña pequeña como para que me estén cuidando las 24 horas del día y me sigan hasta para ir al baño.

-Como quieras.- aceptó de mala gana el hombre.- Anda, ve o se te hará tarde.

-Al que se le va a hacer tarde es a otro. ¿No se supone que hoy revisas lo que irá en la revista?- dijo, levantando la ceja, la más joven de la familia Li.

-Es verdad. Bueno, cuídate mucho, cariño.- respondió el ambarino, dándole un beso en la frente.

Subió al automóvil y se enrumbó a la oficina. Hoy sería para todos un día muy estresante.

-¿Nos vamos señorita?- preguntó Akane, una de las guardaespaldas, seguida por un hombre alto de rostro rudo.

-Sí, pero antes…- dijo mirándolos a ambos divertidamente de pies a cabeza.- ¿Se piensan quedar con esos uniformes? O será que ¿les gustaron porque les recuerda a su época escolar?

A los de seguridad les salió una gotita en la nuca. La idea había sido de su jefe y "Donde manda capitán, no manda marinero", ¿no?

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-Me van a despedir, me van a despedir, me van despedir.- pensaba muy preocupada Sakura, mientras intentaba correr apresuradamente, camino a su trabajo. ¡¿Por qué demonios se le ocurrió justo ese día ponerse tacones?! ¡Ah! Sí, porque pensaba ir presentable a trabajar. Claro, si se levantaba a la hora planeada.

Cuando estaba en la escuela era una de las más rápidas corredoras, sin embargo el hecho de usar zapatos altos, no le estaban ayudando mucho que digamos.

En el interior del tren bala, ya se acaba las uñas por la espera, que bueno que ese tipo de transporte a uno lo dejaban en un dos por tres en la estación.

El pánico se coló dentro su cuerpo cuando estaba cada vez más cerca del lugar. Sólo rogaba –no, IMPLORABA– que no haya llegado su jefe o sino la botarían a patadas. El presidente de la revista era conocido por todos como un hombre cascarrabias y muy puntual, por lo cual exigía lo mismo a sus trabajadores.

Ella no lo conocía en persona, puesto que antes trabajaba en el décimo piso (como asistente de Lya Wong) y la oficina central estaba en el veinteavo y último piso, pero si lo había visto una vez en una revista de los hombres más influyentes del mundo. ¡Rayos! Tendría que apurarse para entrar al ascensor, eran ¡20 pisos! Unos largos e interminables 20 pisos.

Cuando por fin llegó, ya se quedaba sin aire. Levantó la vista para ver el ascensor y éste estaba a punto de cerrarse.

-¡Oh no!- exclamó, para luego correr embalada hasta las puertas del elevador.- Espere, por favor.

Con las justas alcanzó a entrar, pero gracias a la prisa que tenía, tumbó a un hombre y encima cayó con él.

-¡Auch!- exclamó el desconocido antes de caer. Habían chocado sus cabezas al impactar.- ¿Acaso no tiene ojos para ver por dónde anda?

-Lo siento muchísimo, discúlpeme, por favor.- dijo Sakura muy apenada y levantándose de golpe.- No fue mi intención.

-¡Ya me ensució el traje!- se quejó el hombre de cabellos chocolate, limpiando su terno.

-En verdad, lo lamento. Perdóneme, señor.- dijo la castaña inclinando muchas veces su cabeza.

¡Pin! Sonó, indicando que el ascensor se había detenido para recoger a alguien en otro piso.

La ojiverde salió disparada; no sabía en que piso estaba, pero prefería mil veces subir las escaleras, a ver la cara furiosa del hombre al que había tumbado hace un instante.

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Mientras tanto, en el elevador…

-¡Hey! mi querido amigo, ¿qué le hiciste a la linda muchacha?- preguntó un hombre de gafas con una miradita como de cómplice.- ¿No me digas que por fin dejaste el celibato y…?

-Déjate de payasadas, Eriol.- respondió de forma sarcástica Shaoran Li.- Cuando no, tú y tus "castos" pensamientos.

El aludido río a carcajadas por la cara de fastidio que había puesto el ambarino. Cuando ya no pudo más, se trató de tranquilizar. Carraspeó y le preguntó en tono burlón: -Entonces, ¿por qué ella salió con la cara muy roja y la ropa algo sucia? Y ¡Oh!- abrió la boca en forma de "o", exageradamente.- Tú estás exactamente igual, mi pillín amigo. Con que en el ascensor, eh. Vaya que sabes darle un "buen" uso a las instalaciones de tu revista.- dijo pícaramente.

-Ja ja ja.- rió con sorna el aludido.- Debiste de haberte graduado de payaso, eres muy gracioso, Eriol.- contestó sarcásticamente el ambarino y luego de lanzarle una mirada fulminante agregó.- La chica esa, entró corriendo cuando yo ya había ingresado, me tumbó, cayó sobre mí y así fue como nos ensuciamos.- explicó el gerente general de "L&H" mirándolo con una cara…

-No se preocupe señor presidente, sus intimidades no me interesan. Prefiero concentrarme en algo mucho más importante: en mí.- respondió egocéntricamente el hombre de cabello azul, para luego soltar otra nueva carcajada.

-¿Cuándo madurarás?- dijo Li entrecerrando los ojos.- Tienes casi 30 y aún te sigues comportando como todo un chiquillo. Un mocoso pervertido y perverso.

-¡Wow, wow, wow! Tranquil man, relax, take it easy! Guárdate los regañitos para los empleados.- dijo con ademán.- Mira que hoy te toca revisar lo que irá en la revista y con el geniecito que te manejas, arde Troya, compañero.- contestó con una sonrisita el socio de Shaoran.

-Eres caso perdido.- sólo atinó a decir el hijo de Ieran Li.- Y por cierto, ¿qué hacías tú en el octavo piso? ¿No se supone que tu oficina está también en el último piso, un poquito más lejos de la mía?- preguntó mirándolo de reojo.- No me digas que otra vez fuiste a ver a la encargada de la publicidad de la revista.

El hombre de ojos azul índigo volvió a reírse en forma triunfal: -Oh, yeah, tú me conoces muy bien, amigo mío: jamás me doy por vencido cuando algo en verdad me interesa.- dijo chasqueando la lengua y con un guiño de ojos.- ¿Y qué crees?

-Te volvió a decir que no.- afirmó el ambarino con una sonrisa burlona.

-¡Bah! Hombre de poca fe.- dijo en forma irónica el ojiazul.- Ya veo cuanta confianza le tienes a tu mejor amigo.- chasqueó la lengua.

¡Pin! Sonó, indicando que habían llegado al último piso.

Ambos hombres caminaron en dirección a la oficina central. Shaoran Li sabía perfectamente que a su amigo aún te faltaba contarle todo lo que le había pasado y no lo dejaría tranquilo hasta que él sepa todos los detalles.

-Muy buenos días, señor Li; señor Hiragizawa.- saludó la secretaria del presidente de "L&H".

-Buenos días, Akemi.- saludó el de cabellos chocolate.- Avísales a todos que en 15 minutos empezamos. Cualquier cosa: por el intercomunicador.

-Si, señor Li. Como usted diga.- respondió la muchacha, antes de que los socios entraran.

Se aseguró de que ambos hombres entrasen a la oficina general, para luego coger la bocina y marcar los números de todas las secretarias: -Atención a todas las unidades, el águila aterrizó al nido, en 15 minutos comienza el exterminio. Repito, el águila aterrizó al nido, en 15 minutos comienza el exterminio.

En ese momento todo el edificio se hizo un alboroto organizado. ¿Existe eso? La respuesta: sí. Y es que, cuando la secretaria de presidencia decía que el águila (entiéndase, Shaoran Li) aterrizaba en el nido (oficina del mismo): todo el mundo se ponía como loco y debía organizarse lo más rápido posible antes de que comience el exterminio (la revisión).

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Mientras tanto dentro de la oficina central…

-Entonces, dices que te dio su teléfono y, por lo tanto, saldrá contigo el sábado.- dijo desinteresadamente el hijo de Ieran Li, sentado en su silla acolchonada.

-Y contigo también.- afirmó Hiragizawa señalando con el dedo mientras sonreía ampliamente.

-¿Cómo dices, idiota?- preguntó sorprendido.- Déjate de tonterías y explícate.

-Lo que pasa, mi querido señor gerente, es que me dijo que saldría conmigo, siempre y cuando llevara un amigo. Tú sabes, tiene una amiga que está sola y necesita relajarse, conocer gente y que no la podía dejar sola mientras ella se divertía; entiendes, ¿verdad?

-Entiendo...- dijo Li con tono serio.

-¡Qué bien!; quedamos en ir al karaoke y después a cenar. A ella le encanta cantar y yo me defiendo en el campo.- añadió feliz.- Sé que a ti no te gusta cantar pero…- dijo siendo interrumpido por el hombre de ojos miel.

-…que tendrás que buscarte otro amigo a quien llevar, porque en lo que respecta a mí. No pienso ir contigo.- completó con expresión decidida el padre de Rei Li.

-¡Hey! Amigo… ¡oye! vamos, no puedes hacerme esto.- replicó el ojiazul.- Tú ERES mi mejor amigo, mi hermano del alma, mi compañero. Shaoran, nosotros somos inseparables: somos como el pan y la mantequilla, como el gordo y el flaco, como Batman y Robin, como Tom y Jerry, ¡por dios! No puedes negarte.

-¿Acabaste con tu breve discurso melodramático?- preguntó el hombre de ojos miel alzando ligeramente sus pobladas cejas.- En primer lugar, no me gusta la mantequilla. Y en segundo lugar, sino quieres llevar a otro amigo, pues cancélale y problema solucionado. Mira que, para romper corazones, eres todo un experto.

-¡¿Se te zafó un tornillo?! ¡No puedo hacer eso!- exclamó el peli azul como si Li hubiera dicho una blasfemia de padre y señor mío.- ¿Tú sabes el cuerpo de diosa que tiene esa mujer?- interrogó con una mueca ladina.- La boquita… y ni que decir de los ojitos: un color amatista inigualable.

Li puso los ojos en blanco ante el comentario de su mejor amigo. Allí iba de nuevo, Eriol y sus perversidades.

-Sabes, en el mundo existen millones de mujeres con esas características. Escoge una a la que no le guste salir en parejas y asunto arreglado.- respondió con una sonrisa forzada el presidente de "L&H".

-Yo no quiero otra chica, la quiero a ella. Además, no sólo es por su físico, también por su personalidad, su voz… Todo de ella es bello.- dijo suspirando, con una sonrisita de felicidad, Hiragizawa.

-Cualquiera diría que estás enamorado.- afirmó Li, en un tono burlón, levantando la ceja.

Eriol estalló en carcajadas, definitivamente, su amigo sabía como hacerlo reír.

-Un momento…- pensó el ojiazul y entonces una idea se le vino a la mente.

Se paró del sillón en donde estaba y luego acercándose le dijo: -Tienes toda la razón, amigo. Últimamente me he sentido raro cuando estoy con ella y ahora que lo mencionas, puede que sea eso.- dijo mirándolo "asustado".- Oh, cielos, ¡tienes razón! ¡Estoy total y perdidamente enamorado de Tomoyo Daidouji!

Shaoran no lo podía creer: Eriol ¿enamorado? Definitivamente, o su amigo le estaba tomando el pelo o el fin del mundo estaba cerca.

-Hermano, no seas cruel… ¿Vas a dejar que tu enamorado amigo no siente, por fin, cabeza con la chica a la que ama con todas sus fuerzas?- le preguntó con un tono mortificado el ojiazul.

Li seguía aún incrédulo. Le parecía imposible, irreal, irónico… ¿absurdo?, que su socio le esté hablando en serio. Pero a toda persona se le debía dar el beneficio de la duda, ¿no?

-Todavía no lo termino de convencer.- pensó el peli azul.- ¡¿Qué hago?!... ¡ah! ¡Ya sé!

Entonces en el tono más melancólico que pudo hablar le dijo: -Socio, sé que siempre me he caracterizado por ser un inmaduro, irresponsable y mujeriego. Pero, en serio… quiero cambiar. He pensado mucho lo que me has dicho y creo que… tienes razón, siempre tienes razón.- Li alzó una ceja dubitativo. Su socio continuó.- Uno no puede andar por la vida como picaflor bebiendo el néctar de las flores en las que se pose. Amigo, ahora que encontré a la mujer de mi vida, lo entiendo todo.

El ambarino se cruzó de brazos en forma pensativa, al parecer, Eriol estaba hablando en serio.

-Ahora el golpe final.- pensó el peli azul.

Y para convencerlo, de una vez por todas, le dijo:- Shaoran, quiero tener una linda casa y cuando llegue de trabajar… ver a mi linda esposa, darle un tierno beso y saludar a mis pequeños con un gran abrazo…

El hombre de ojos miel ya no aguantó más y rió a carcajadas.

-¿Me puedes decir de que te estás riendo?- preguntó, con el ceño fruncido, Eriol Hiragizawa.

El castaño le quería responder, pero simplemente no podía parar de reír.

Así estuvo durante un buen rato, pero al parecer su mejor amigo ya se estaba empezando a enfadar. Mejor trataría de tranquilizarse y así poder hablarle. Carraspeó y le dijo: -¿En verdad pensaste que te iba a creer todo ese teatro? ¿Tan inocente te parezco?

A Eriol le salió una gotita en la nuca. ¿No se había oído convincente? ¿Tan mal actuaba?

-¡Ah! Pero tienes que admitir que estuve apunto de convencerte. Tu cara lo decía todo.- respondió, con tono triunfante, el hombre de gafas.

-Mi querido e iluso amigo, eres un pésimo actor, ¿sabías eso?- continuó Li.- Sin embargo, tienes razón: al inicio casi, casi me convences, pero cuando hablaste de tu esposa y tus hijos, se te cayó por completo la máscara. Por sino lo recordaste al momento de tu actuación, hace tiempo me dijiste que jamás de los jamases pisarías una iglesia y mucho menos para darle el sí a una mujer.

Al aludido le volvió a salir una gota en la nuca, pero esta vez una enorme. ¿Cómo no se había acordado de ese pequeño detalle?

-Bueno ni modo, al menos lo intenté. Voy a tener a decirle a Tomoyito que no podré salir con ella.- dijo abatido el ojiazul.

-Iré contigo.- contestó el ambarino mirándolo con una sonrisa indescriptible.

-Shao, no seas cruel, no juegues así con mis sentimientos.- le reprochó Hiragizawa con una cara de supuesta indignación y la mano al corazón.

-Hablo en serio.- respondió el padre de Rei Li.- Me has dado tanta, pero tanta lástima que pensé: ¿Por qué no he de apoyarte?

-Viejo, tú sí que sabes como hacerme feliz.- dijo el hombre de anteojos, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Aún no acabo, señor Hiragizawa.- contestó Li con tono serio.- Voy a tomarme la molestia y el tiempo de acompañarte con una condición.

-Lo sabía, tanta maravilla no podía ser cierta.- respondió el ojiazul con una cara como de hombre que se siente usado (¿existirán?).

-Ésta es la primera y la última vez que te pienso acompañar a una de tus citas. No habrá próxima, así que si "la mujer de tu vida".- hizo unas comillas imaginarias con sus dedos.- Te pide volver a salir en parejas, te inventarás una excusa porque no saldré de nuevo contigo.- dijo con tono amenazante el hijo de Ieran Li.- Recuerda, tengo una preciosa hija que cuidar y responsabilidades que cumplir.

-Trato hecho.- aceptó el peli azul extendiendo la mano en señal de acuerdo. Li estrechó su mano.

-Ahora, vámonos a la sala de juntas "hombre perdidamente enamorado", que la reunión no comienza sin mí.- contestó el presidente de "L&H" levantándose de su asiento en dirección a la habitación contigua a su amplia oficina.

A Eriol se le escapó una sonora carcajada. Él un hombre "enamorado", ¡Ja! Ahora entendía por qué su mejor amigo no se tragó su actuación, era muy difícil que él llegue a amar a una mujer. Además, Tomoyo Daidouji sólo le gustaba para divertirse un rato, no sentía nada más por ella… ¿o sí?

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Hace aproximadamente unos 10 minutos, en el baño de mujeres….

Se terminó de limpiar la falda que traía puesta y que hace unos minutos se había ensuciado por toparse con un tipo en el elevador. Se arregló el moño que hizo esta mañana y retocó un poco el escaso maquillaje que llegó a ponerse (odiaba pintarse exageradamente).

Salió de los servicios del último piso y lo que vio la dejó perpleja: ¡Allí afuera todo era un alboroto!

Caminó por los pasillos de las instalaciones –no sin antes casi tropezarse con medio mundo– y justo cuando se disponía a preguntar donde quedaba la sala de juntas, alguien la cogió por los hombros, haciendo que dé un respingo debido al susto.

-¿Dónde te habías metido? ¿Me puedes explicar por qué apagaste tu móvil?- dijo una voz femenina en tono de reproche.- ¡Llevo llamándote toda la mañana!

-Eres tú.- respondió la castaña viendo a su interlocutora.- ¡No vuelvas a hacer eso!, ¡casi me matas de la impresión!- se quejó la ojiverde con una mano en el pecho y tratando de recuperar el oxígeno perdido.

-¡Tengo algo muy importante que contarte!- exclamó la mejor amiga de Sakura, con una sonrisita divertida.

-¿Qué sucede?- preguntó extrañada Sakura.

-El sábado… ¡nos vamos de rumba!- exclamó la amatista dando un saltito de felicidad.

-¿Nos vamos?, eso suena a mucha gente, Tomoyo.- replicó la chica de ojos verdes.- Además si fuéramos, algo que veo muy poco probable, ¿por qué motivo sería?

-Señorita Daidouji, la junta ya va a comenzar.- interrumpió la secretaria de presidencia.- El señor Li no tarda en llegar.

-Gracias, Akemi.- le dijo a la joven. Luego volteó hacia su mejor amiga: - Vamos, Sakura, después te sigo contando.

Ambas mujeres entraron a la sala del "exterminio" y se sentaron en dos lugares contiguos. Había muchas personas sentadas alrededor de la larga mesa, incluida su exjefa, Lya Wong, la cual la miraba despectivamente sobre el hombro. ¿Ahora entienden por qué le caía tan mal?

-Oye, Tomoyo, ¿cómo es el señor Li?- preguntó la de cabello castaño en tono muy bajito de voz.- Yo sólo lo he visto una vez en una revista, pero ya no me acuerdo de su cara.

-¡Es verdad! ¡Es la primera vez que vienes aquí! Eso quiere decir que acabaste tu artículo, ¿verdad?- preguntó en voz baja la chica de ojos violeta.- No te preocupes, ya no demora en venir. Es bastante puntual.

-¿En serio?- dijo Sakura.- ¿Y es cierto eso de que un cascarrabias cuando algo no le gusta?

-Sí. Pero un consejo: No lo contradigas, jamás le preguntes nada y habla en tono seguro.- contestó la morena.

A la castaña le brotaron sobre la cabeza muchos signos de interrogación. ¿Qué haga qué?

-Muy buenos días, señores y señoritas.- se escuchó decir a una voz grave.- Espero que salgamos temprano hoy día.

A la chica de ojos verdes casi se le cae la mandíbula de su lugar cuando vio al presidente de "L&H". Ese terno, esos ojos y el cabello color chocolate…

-¡Ay dios!- pensó para sí Sakura, mientras no le quitaba la vista de encima al hombre que hace un rato había tirado al suelo del ascensor, el cual, al parecer, la había reconocido y ahora la observaba (como leyéndole el alma), con esa mirada tan intimidante.

¿Por qué estas cosas le sucedían sólo a ella?

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: ¡Hola, hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien, yo aquí con el primer capítulo, hace unos días publiqué el prólogo. Recuerden que les prometí actualizar siempre. ¿Y bien? ¿Que tal les pareció el capítulo? A mi dejó con ganas de saber que pasará con la pobre de Sakura y miren que soy la que escribo nwn.

Definitivamente me maté de la risa con el breve discurso de convencimiento de Eriol, jajajajaja. Será todo un conquistador, pero es muy malo actuando. ¡Y Meilin!, ¡toda una tía con un carácter muy particular! Jajajaja

Ojalá les haya gustado este chap y no se preocupen, que en unos días publico el siguiente. En verdad, ¡estoy muy entusiasmada con esta historia!

Cuídense mucho y DEJEN REVIEW.

¡Sayonara!

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"