Venganza
TheSiner
Seducción
Resultó que el El-Niño-Que-Vivio no sólo había olvidado a Lucius. Él no recordaba nada, incluso quien era él. Eso hizo la elección más fácil para Lucius. Iba a explotar la debilidad de Potter. Su venganza iba a ser más… exquisita. La muerte en realidad no era lo peor que podía pasarle a alguien.
Harry Potter estaba tan perdido que no fue difícil convencerlo de que eran amigos y que sería mucho mejor que se quedara aquí con él hasta que recuperara su memoria.
-Oh, ¿te conozco? yo… todo está como borroso,- el chico de cabello negro bostezo.
-¿Tienes hambre… Harry?- Lucius pregunto con amabilidad. Era extraño llamar al chico por su nombre de pila, pero los Slytherin siempre se adaptaban con rapidez.
-Erm, creo que sí,- el joven mago frunció el ceño y luego hizo una cara graciosa, que era totalmente inadecuada, considerando lo que había sucedido ayer y… dolorosamente adorable.
Lucius le ordeno a un elfo domestico que trajera comida, algo ligero. Poco después de comer unos sándwiches Harry se durmió. Eso estaba bien para Lucius Malfoy. Seria paciente; el mocoso descansaría hoy. Su anfitrión tenía planes mañana para Potter. Lucius miro fríamente a la pequeña forma en la cama abrazando la almohada. Una cosita dulce. Implementar sus planes podría resultar muy placentero en realidad.
Harry abrió sus ojos y bostezo. Miro alrededor y noto al misterioso y atractivo (se sonrojo ligeramente ante el pensamiento) hombre de cabello rubio sentado en el sillón al lado de su cama.
-¡Buenos días, Lucius!- el muchacho saludo energéticamente.
La alegría era tan inadecuada considerando la situación. El mundo mágico aun estaba de duelo por sus seres queridos perdidos en la guerra. Pero Harry estaba felizmente inconsciente a todo eso.
-¿Como estas hoy?- Lucius pregunto educado.
-Yo… aun no lo recuerdo,- el chico de cabello oscuro hizo un mohín. Lucius encontró el gesto en los labios llenos del muchacho completamente... entrañable. El Slytherin decidió que definitivamente disfrutaría este juego.
-Está bien Harry. Estoy seguro que tus memorias volverán, sólo dale algo de tiempo,- le aseguro el hombre. -¡Ahora levántate! Vamos a desayunar.-
-¡Claro!- Harry sonrió. Su amigo era tan amable y... si, hermoso. -Emm, ¿o debería cambiarme?- pregunto el chico apuntando a sus piyamas.
Lucius sonrió, se puso de pie y caminó hacia el closet donde tomo una bata verde: -Esto debería servirte. Ponla sobre tu piyama. No es necesario que te vistas para esta comida.-
El chico se levanto de la cama sobre piernas temblorosas y comenzó a avanzar hacia Lucius.
-¡Oops!- dijo al tropezar con la mullida alfombra en el piso. Sólo para ser atrapado por los fuertes brazos de Lucius alrededor de su cintura.
-¡Lo siento!- Harry se sonrojo profundamente sin saber exactamente por qué. Era tan extraño – sentir dos brazos fuertes tocándolo y estar siendo presionado contra el cuerpo de otro hombre, que olía tan diferente del suyo, extrañamente masculino.
-No te preocupes chico,- lo tranquilizo Lucius. Estaba tan cerca que Harry podía sentir su cálido aliento acariciando su oído, cosa que hizo que un escalofrió recorriera su espalda. Harry se enderezo y dejo que Lucius lo ayudara a ponerse la bata.
Lucius sonrió para sí mismo al dejar sus manos en los hombros de Harry más tiempo del necesario pretendiendo alisar la tela de la bata. El chico era fácil de leer y manipular además de muy sensible al contacto humano. Casi parecía como si él se apoyara en cada toque un poco más.
Más que suficiente.
El primer desayuno compartido fue más que agradable. Lucius descubrió que era fácil llevarse bien con Potter. El chico era un poco tímido al principio, pero cuando estuvo seguro de que nadie iba a atacarlo, se relajo de inmediato.
Harry estuvo aliviado de descubrir que recordaba algunos modales en la mesa. Lucius le remarco que había más de ellos, pero Harry sólo rodo sus ojos y demostrativamente bebió su jugo de calabaza de la manera más ruidosa posible. Lucius trato de darle una mirada severa, pero fallo miserablemente cuando Harry comenzó a cortar su tostada usando tenedor y cuchillo mientras ponía un rostro arrogante.
Lucius no pudo evitar sonreír ante las payasadas del chico. Nunca nadie había actuado así en compañía del heredero Malfoy. Ni siquiera cuando había sido un niño. De forma tan… normal. Le habían temido, lo respetaban, trataban de adularlo o lo odiaban. Quizás había algo de beneficio al tener a alguien sin memorias de su estatus alrededor.
Si sólo ese alguien no hubiera sido Harry Potter. La sonrisa de Lucius se congelo en su rostro. ¿Cómo podría? ¿Cómo podría olvidar porque había dejado al mocoso aquí? Y tan pronto. Eso estaba mal. Muy mal. ¡Tenía que odiar al chico! ¡Tenía que lastimarlo!
-Lucius… ¿sucede algo?- Harry pregunto tentativamente. La expresión de su acompañante había cambiado tan drásticamente que… casi daba miedo.
Lucius salió de su trance: -No, no sucede nada. Regresa a tu habitación ahora. Necesitas tomar un baño y cambiarte. Hay algunas cosas que necesito hacer. Te buscare mas tarde para llevarte a dar un paseo,- Lucius se levanto de su silla y salió con rapidez fuera de la habitación, dejando atrás a un completamente confundido Harry.
Harry se tomo su tiempo remojándose en la enorme bañera. Un elfo domestico la había preparado para él. Al parecer Harry recordaba cosas que sabía, hechos, como elfos domésticos en general, pero no recordaba personas o eventos específicos.
Cuando salió de la bañera, se envolvió en una toalla grande y esponjosa. Verde oliva. Había mucho verde en esta casa. Era extraño. Por lo que había visto, esta era una casa muy grande. Era extraño que Lucius viviera aquí solo.
Harry encontró una muda de ropa en la cama además de ropa interior. Casi de su tamaño. Quizás un poco más grande.
Harry se estaba poniendo terriblemente aburrido cuando Lucius toco a su puerta. El muchacho estaba encantado de ver a su anfitrión. El hombre de verdad era algo espectacular. Harry se pregunto cómo se habían vuelto amigos, eran tan diferentes.
-¡Hola!-
-Hola, Harry,- Lucius lo saludo gentil. -¿Te gustaría dar un paseo?-
-¡Claro!- el muchacho estaba tan entusiasmado que lucía como un cachorrito mirando a su dueño con sus grandes ojos verdes.
Caminaron al jardín Malfoy. El día estaba precioso. Harry corría por ahí, oliendo las flores y haciéndole un millón de preguntas a su acompañante mayor.
Nada significativo sucedió en los dos días siguientes y estaba bien. Harry se estaba acostumbrando a la mansión, explorando las vastas bibliotecas y para diversión de Lucius haciendo amistad con los elfos domésticos. Lucius tuvo que chequear todos los hechizos de cerradura y proteger algunas habitaciones; no quería que Potter muriera prematuramente de manera dolorosa.
Potter era una criatura extraña. Algo que Lucius no podía comprender. A veces el chico era muy abierto, juguetón y osado, y de repente algo lo hacía retraerse y se volvía una persona casi asustada, tímida e insegura. Pero eso no era importante para Lucius. Interesante. Pero no importante.
Había comenzado a probar los límites. Lucius estaba tocando a Harry más y más, haciéndolo lucir casual, sin intención e inocente. Harry se sonrojaba como loco y había comenzado a tartamudear. Lucius sonreía por dentro ante esto. Harry estaba atraído hacia él. Ajeno a todo eso, el muchacho estaba pensando lo mismo. Lucius pillo al chico observándolo con una expresión soñadora en el rostro y distraído por su presencia en varias ocasiones. Probablemente el adolescente no podía comprender porque el hombre lo afectaba de esa amera.
El inexperto Gryffindor era una presa fácil.
En el cuarto día de la llegada de Harry, desayunaron y como siempre Harry hizo reír a Lucius. Lucius no pudo evitarlo. Más tarde se odiaría a sí mismo por caer en los encantos de Potter, pero a veces era fácil olvidar la verdadera razón por la que tenía a Harry alrededor.
Después del desayuno Lucius fue a su oficina a revisar el correo matutino. '¡HARRY POTTER, EL SALVADOR DEL MUNDO MAGICO AUN ESTA DESAPARECIDO!' algo así había estado en la portada del 'El Profeta' desde la Batalla Final. Lucius Malfoy bufo. La mayoría del mundo mágico estaba celebrando o buscando a Potter. Y no tenían idea.
Lucius le lanzo un incendio al periódico y se dirigió a la biblioteca para reunirse con Potter. Su pequeño invitado en realidad estaba distrayéndolo de sus tristes pensamientos y memorias.
Cuando Lucius abrió la puerta vio a Harry parado frente al retrato de su hijo sus ojos fijos en el rostro de Draco.
-¿Que estás haciendo?- pregunto Lucius, con la voz quebrada ligeramente.
-Lo conozco,- comenzó el chico. Luego vacilo: -¿Lo conozco?-
-Si…- era difícil para Lucius mantener la voz firme.
-¿Es tu hijo?- pregunto Harry.
-Sí,- respondió Lucius. Su corazón se estaba poniendo pesado, como plomo, amenazando salírsele del cuerpo para caer al piso.
-¿Dónde está?- ¡La Entrometida criatura seguía haciendo preguntas!
-Muerto.- la respuesta de Lucius fue seca. Siguió mirando la imagen de su hijo un tiempo. ¡Necesitaba hacer algo! ¡Quería mirar al mocoso a los ojos y estrangularlo! ¡Era su culpa! ¡Todo era culpa de Potter!
Lucius camino hacia Harry, agarro al chico por los hombros y lo giro. La rabia de Lucius se desvaneció momentáneamente al ver lágrimas recorriendo el pálido rostro de Harry.
-¿Porque… porque estas llorando?- pregunto el hombre, su voz apenas audible.
-Yo…yo…- Harry trato de alejar su mirada, pero Lucius no lo dejo, tomando su rostro de corazón entre sus manos. -Yo… yo lo conocía y sé que lo amaba, pero ni siquiera puedo recordarlo para llorar apropiadamente su muerte.-
Lucius no podía… acerco a Harry contra su pecho, dejándolo esconder sus lagrimas. Lucius comenzó a sobar la espalda del chico con una de sus manos y con la otra acaricio el sedoso cabello negro. Harry estaba llorando con el corazón y Lucius lo acerco aun más hacia él y beso la cabeza de Harry.
Harry no podía parar de llorar. El mago mayor deseaba poder llorar así. Pero no podía soportar ver al chico de esa manera. Lucius se inclino: -Shh, chico, no llores, shh. Todo va a salir bien.- susurro dulcemente en el oído de Harry y con ternura beso el suave lóbulo de la oreja del muchacho inhalando el aroma de su dulce piel. Se siento bien y lo hizo nuevamente.
Lucius sintió el cuerpo moverse contra el suyo y lo soltó ligeramente. Miro hacia abajo. Dos grandes ojos llenos de lagrimas que parecían esmeraldas liquidas, estaban observándolo. Maldición, podría ahogarse en esas piscinas esmeralda. Lucius limpio algo de las lágrimas de las mejillas del chico con su pulgar.
Se acerco y beso la frente de Harry y luego cuidadosamente rozo con sus labios la nariz del chico. Entonces Lucius comenzó a recorrer con suaves besos la mejilla de Harry acercándose cada vez más a sus dulces labios. Lucius se estaba impacientando. No podía esperar más; necesitaba saborear al chico. Después de quedarse un rato en la esquina de la boca del muchacho finalmente reclamo los labios de Harry.
Lucius comenzó mordisqueando el suave labio inferior, y luego comenzó a lamer y chupar sus labios antes de finalmente pedir entrada. Harry separo sus labios en respuesta a las acciones del hombre y sintió la especializada lengua invadir su boca. Lucius estaba explorando y saboreando. Era gentil, pero persistente. Harry se derritió en el apasionado beso; la piel le hormigueaba y las rodillas le temblaban.
Las manos de Lucius siguieron acariciando la espalda de Harry, colándose bajo la polera del chico ansioso de alcanzar la suave piel allí. Harry gimió en la boca de Lucius. Era maravilloso. ¿Como algo podía sentirse tan bien? ¿Cómo alguien podía hacerlo sentir tan bien?
El muchacho sintió que se le doblaban las rodillas y se aferro a la camisa de Lucius. El mago sintió temblar a Harry ligeramente. Era emocionante poder hacerle esto a Harry. Lucius bajo sus manos y agarro el trasero del chico levantando al considerablemente más bajo y ligero joven. Harry instintivamente levanto sus piernas y las envolvió en la cintura de Lucius.
Lucius caminó hacia el sofá al otro lado de la biblioteca, mientras continuaba asaltando la boca del muchacho, dejando que sus labios se separaran sólo para respirar. Medio acostó a Harry de espaldas contra el sofá de cuero quedando sobre el chico. Lucius retiro sus labios de la boca del chico sólo para comenzar a besar su cuello y pecho… ¿cuándo le había sacado la polera a Harry?
Lucius dejo de besar al muchacho y lo miro a los ojos. Luego paso sus dedos por la negra cabellera alborotada del chico.
-Pese a lo mucho que estoy disfrutando esto debemos parar antes que lleguemos muy lejos.-
-¿Por qué?- pregunto Harry luciendo tan inocente como un niño que no sabe nada de la maldad y la traición del mundo. Con voz ronca, labios rojos y la cara ruborizada Harry se veía tan deseable que Lucius casi olvido el 'porque'. Pero ahora no era el momento apropiado. Y tampoco el lugar correcto.
-Porque si,- respondió Lucius y puso al Gryffindor de cabello negro en su regazo, abrazándolo con fuerza y enterrado su nariz en el cabello del muchacho. Se quedaron así, sosteniéndose, escuchando la respiración del otro y mirando el fuego.
Harry puso mala cara, porque fue enviado a su habitación; Lucius le dijo que tenía otros asuntos. ¿Que otros asuntos tenia después de besar a su joven invitado como lo había hecho esta mañana?
Harry estudio algunas ediciones antiguas del 'Semanario de Quidditch' y entonces, cuando estuvo realmente aburrido, el chico llamo a Droopy y trato de convencerlo de jugar una partida de ajedrez mágico. Eso no era en realidad un desafío, porque el elfo no era muy hábil, pero al menos podía conversarle. Harry le hizo muchas preguntas y descubrió que había algunas de ellas que el elfo no tenía permitido responder. Eran órdenes de Lucius. Harry frunció el ceño. No le gusto eso para nada. ¿Que estaba escondiendo Lucius? ¿Porque el hombre estaba siendo condescendiente con él?
Cerca de la hora de la cena, Lucius finalmente toco a la puerta y entro a la habitación de Harry. Harry fingió estar más interesado en su libro que en su visitante. Estaba determinado a mostrarle algo de actitud. ¡Él no era un niño!
-Harry, amor,- Lucius levanto una ceja. -Tienes el libro boca abajo.-
Harry lo ignoro. No se iba a derretir porque Lucius lo había llamado 'amor'.
-Luces hermoso cuando estas enojado,- dijo bromeando Lucius.
Luces hermoso cuando estas enojado…una voz, una voz en su cabeza, una voz similar diciendo lo mismo… casi veía su rostro… Pero Harry no tuvo tiempo de contemplar. Largos dedos atacaron los costados del muchacho y Harry se largo a reír.
-¡Para! ¡No! ¡Lucius!- Harry estaba riendo.
-¿Por qué debería parar? No es mi culpa que seas cosquilloso.-
-¡Luc, para! No puedo…- Harry se removió, tratando de evitar el ataque.
-Prométeme que ya no tendrás esa cara,- demando Lucius.
-¡Lo prometo! ¡Lo prometo! ¡Ppp-para ahora!- exclamo el adolescente.
Lucius soltó a su presa le dio un casto beso en la punta de la nariz al chico. -Vamos,- agarro a Harry por el brazo y levanto al joven mago de la cama.
-Cierra tus ojos,- le ordeno Lucius cuando se detuvieron frente a la puerta al otro lado del pasillo. Harry obedeció y fue guiado a la habitación.
-Puedes mirar ahora,- susurro el hombre en el oído de la belleza de cabello negro parada a su lado. Harry se estremeció, pero fue un buen tipo de estremecimiento.
Harry abrió los ojos y jadeo. Era maravilloso. La habitación lucia espectacular. Había lirios blancos en todas partes – su aroma, era intoxicante. La habitación estaba iluminada por velas y pequeñas linternas rojas que flotaban en el aire. Harry jadeo. Y de repente perdió el piso bajo sus pies cuando Lucius con facilidad tomo al ligero chico en sus brazos y lo acarreo al otro extremo de la habitación.
Harry fue depositado en el suave sofá. De inmediato se hundió en las suaves almohadas de plumas. -Caray,- fue todo lo que pudo decir. Lucius sonrió de medio lado y eso le gano una palmada en el brazo.
-¡Ayy! ¿Estás enojón esta noche? ¿Puedo hacer algo para arreglarte el ánimo?- susurro Lucius muy cerca del oído hipersensible del Gryffindor.
-Bueno, quizás,- susurro el chico su voz temblando ligeramente.
-Hm, quizás esto funcione,- Lucius se inclinó sobre la mesa de café enfrente del sofá que estaba llena de golosinas diversas y tomo una fresa. Lucius unto la dulce fresa en chocolate derretido y luego la llevo a los deliciosos labios del chico.
-Mmm, quizás,- Harry casi ronroneo abriendo su boca obedientemente ante la dulce golosina.
Lucius siguió alimentando a su joven acompañante con todo tipo de golosinas simultáneamente lamiendo y besando su cuello y acariciando sus labios con trozos de fruta. Harry regreso el favor. Al final el joven estaba tan relajado – que sentía como si estuviera flotando en una nube color de rosa. Eso sonaba estúpido, pero era la única manera en que Harry podía describir sus emociones.
-¿Te sientes bien amor?- pregunto Lucius.
-Sí,- Harry ronroneo mientras la mano de Lucius sensualmente acariciaba su abdomen plano. Harry se estaba calentando y estaba dolorosamente excitado. Sabía lo que eso significaba. Harry había estado excitado antes. De alguna manera estaba seguro que era algo que pasaba a menudo con los adolescentes. Sin embargo sólo tenía una vaga idea sobre lo que vendría después. En realidad iban a… acaso alguna vez había… tenia la fuerte sensación de que nunca había hecho algo así. Esa parte le daba miedo. Estaba… ¿estaba enamorado de Lucius?
-¿Harry?-
-¿Hm?-
-Podemos avanzar esto mas, pero solo si tu quieres…- ofreció el hombre con voz ronca, acariciando la oreja de su acompañante con su cálido aliento.
¿Quería? Si, él quería esto lo que fuera 'esto'. Harry asintió y Lucius lo tomo en sus brazos y lo llevo a través de la puerta, a lo que obviamente era el dormitorio. Harry fue ubicado en el medio de la cama y besado con tanta gentileza y cuidado que los ojos casi se le llenaron de lagrimas.
-Lucius,- susurro el muchacho.
-¿Si?-
-Yo… yo no sé qué… no sé nada sobre esto,- Harry se sonrojo.
-No te preocupes,- susurro Lucius sacándole la camisa a Harry. "Sólo acuéstate. Yo me encargare de todo."
Lucius estaba mirando dormir a su amante. Todavía no era un hombre. Pero tampoco era un niño. Tan dulce, sensible y… ¡maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! A Lucius le encantaría quedarse con este pequeño manjar. Si era honesto...
Y sólo por tener esos pensamientos Lucius estaba traicionando a su hijo. Tenía que hacer lo que era necesario.
Era fácil olvidar su deber cuando se sumergió en su amante, tan caliente y apretado. Cuando Harry gimió y grito su nombre al correrse. Cuando Harry reía, cuando hacia malas caras o metía mucho ruido al beber su jugo de calabaza, a propósito, para molestar y divertir a Lucius.
Pero los Malfoy sostenían su honor y deber sobre todo lo demás. Aun sobre pequeños chicos hermosos.
