Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos.
-Segundo-
Sora Takenouchi – Diseñadora de modas
"La moda no es una imposición, sino una elección por placer en la que cada uno debe encontrar aquello con lo que se siente identificado."
Gianfranco Feré, diseñador italiano.
Su madre quería que fuera florista como ella; una dama, como solía decirle. Ella quería ser futbolista profesional o cualquier cosa que estuviera lejos de las aspiraciones de su progenitora. Nunca vistió como una señorita ni le importó su aspecto, llevaba el cabello corto, usaba pantalones en lugar de faldas.
Al final resultó ser un arma de doble filo. Por una parte se decía que hacía lo correcto al demostrarle que no podía amoldarla a su antojo como una figura de cera, que una madre debía querer a su hija tal y como era; por el otro le dolía no cumplir con sus expectativas, pero no hablemos de eso que nunca le gustó hacerlo.
Taichi decía que era una buena futbolista, que si entrenaba llegaría a ser mejor que un hombre. Sora ya no sabe si recuerda cómo patear un balón, se le hace que con esos tacones sería un poco difícil.
Se mira en el espejo como hace cada mañana y observa largamente a esa extraña que está en el reflejo, esa extraña que no es ella, no puede serlo y sin embargo, lo es. Los espejos no mienten. Tiene el cabello por debajo de los hombros y lleva puesto un vestido celeste a juego con sus zapatos, incluso se puso aretes.
Hazlo por mí, Sora. Le dijo Tai cuando se convirtió en diplomático. Si al menos tú te conviertes en futbolista, será como si yo lo hubiera hecho. Pero no lo hizo, no pudo. —Perdóname, Tai —susurra a menudo. Ya no sabe porqué se disculpa, si por no haber cumplido el sueño por los dos o por traicionarse a sí misma, eligiendo una profesión que jamás soñó.
Es la verdad, nunca creyó que acabaría siendo diseñadora de modas, de la misma forma que no pensó que podía ser feliz haciéndolo, porque aunque no es la misma profesión que ejerció su madre, que lleva muerta ya diez años, de algún modo siente que la hace feliz. Que irónico querer hacer feliz a alguien cuando ya no está a tu lado. Siente que le rinde honor y lo único que lamenta es que no esté allí para verla.
Creyó que al convertirse en diseñadora de modas se estaba rindiendo, que estaba traicionando sus ideales. ¿Cómo podía gustarle algo que siempre criticó?
Le tomó un tiempo comprender que a veces lo que más se critica es a lo que más se presta atención y ella de algún modo se había encantado de la magia que podían hacer los diseñadores con las telas más simples del mundo. Entró en la carrera por un gusto incipiente que no sabía de dónde provenía, pero se quedó en ella porque encontró un lugar donde podía ayudar a otras chicas a encontrarse a sí mismas, elegir qué vestir sin sentir la presión de la sociedad sobre ellas, así como ella lo había hecho.
—¿Estás orgullosa, mamá? —se pregunta algunas veces.
Yamato siempre le dice que sí. Ella lamenta no estar tan segura al respecto, pero en alguna parte de su corazón, en lo más profundo, donde no hay dudas ni temores, ni pizca de razón que espante el amor que siente por lo que hace, cree que sí.
Notas finales:
Hola :)
Este...primero que todo quiero hacer una aclaración sobre el fanfic en general. Puse drabbles/viñetas porque habrá algunos cortitos y otros más extensos, aunque me gustaría que todos fuesen cortos, pero suelo extenderme más de la cuenta, así que preferí dejar un margen más amplio. Intentaré que no superen las quinientas palabras, en este me he pasado un poquito.
Lo escribí de muchas formas y ésta fue la que más me convenció, pese a que incorporé otros elementos anexos. Me cuesta mucho empatizar con Sora, es mi personaje menos favorito de todos y sólo recientemente he podido ir cogiéndole cariño, así que espero que haya sido de vuestro agrado.
Muchas gracias a Ivymon, Angelique Kaulitz-Cullen-Black y El susurro del viento por sus comentarios. También a quienes leyeron y no se animaron a comentar.
¡Hasta el próximo drabble/viñeta!
