Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.


Capítulo 2:

El Alcaide y el Guardián.


Ty Lee's POV:

Desperté por una fuerte alarma que sonó y alborotó a toda la prisión. Me alisé el cabello y me hice mi habitual trenza. Tenía que encontrar a Mai lo más pronto posible y preguntarle cómo estaba, para mi sorpresa Mai estaba afuera de mi celda esperándome con un peinado completamente diferente al que estaba acostumbrada, traía su cabello peinado en una cola de caballo. Vi a mi amiga y puedo decir por sus ojos que estuvo llorando.

- ¡Hey! ¿Qué fue esa alarma? - pregunté tratando de sonar lo más normal posible.

- No lo sé, creo que es para que todos nos reunamos en el patio o algo así. No creo que sea para anunciar el delicioso desayuno - dijo Mai con su habitual sarcasmo.

Seguimos a todos los demás y como bien predijo Mai, esa alarma era para reunirnos en el patio. Un guardia de alto rango subió a una especie de estrado y se aclaró la garganta.

- Como todos ya se habrán enterado, tras el incidente de escape que se presentó en los últimos días, las cosas cambiarán en esta prisión y el primer cambio será el alcaide - comenzaron los murmullos entre los reos de la prisión.

- Mai, ¿no el alcaide era tu...? - comencé a decir.

- Cállate Ty Lee, aquí no - me interrumpió mi amiga.

- Les presento al señor Ryu, su nuevo alcaide - una figura comenzó a acercarse al estrado.

Cuando dijo nuevo alcaide me imaginé a un hombre anciano y feo, pero la verdad era que ese Ryu era muy joven. No pasaba los 20 años y no era feo, tenía el cabello castaño claro y parecía que se ejercitaba diario.

- Buenos días presos, como ya les dijo su oficial, yo seré el nuevo alcaide. No se metan conmigo y no me meteré con ustedes. No violen las reglas y no serán castigados. Manténganse siempre al margen - de nuevo comenzaron los murmullos.

- Que arrogante - escuché que murmuró Mai.

- ¿Mai? - No me contesto. - Mai, ¿qué paso con el otro alcaide? – pregunté.

- Ty, aquí no, ya te lo dije. Habláremos más tarde – contestó. La miré pero ni siquiera volteó a verme.

- ¡Silencio! - gritó el nuevo alcaide Ryu y todos se callaron. – Todos, regresen a sus celdas. Sus nuevas tareas serán asignadas en un par de horas, una vez que se les hayan asignado éstas, serán capaces de tomar el desayuno - con esto, todos comenzamos a movernos de regreso a nuestras celdas. Mai se movía rápido entre la multitud y yo trataba de seguirla de cerca.

- ¡Mai! ¡Mai! ¡Espera! - le grité.

- ¿Qué quieres Ty Lee? - me gritó enojada y se volteó hacia a mí, mientras los otros prisioneros se seguían moviendo.

- Quiero que hablemos, quiero que me digas qué está pasando, que me expliques qué tengo que hacer - le supliqué y sentí como mis ojos se llenaban poco a poco de lágrimas.

- Ty, no es el momento. Te prometo que habláremos en el desayuno, aún tengo muchas cosas qué pensar - con eso se siguió moviendo hacia su celda y me percate que estaba al lado de la mía.

Mai se metió y cerró la puerta sin siquiera voltear a verme. Seguí mi camino, pero sentía que los pies me pesaban. Una vez que llegué a mi celda, hice lo mismo que Mai y me senté. ¿Qué le sucede? ¿Por qué no me habla? ¿Estará enojada porque Zuko la dejó o porque su tío fue destituido? ¡Pero... yo no tengo la culpa! Quiero que me hable y me expliqué qué está pasando. Lo único que sé, es que tengo más miedo del que me gustaría admitir.

Mai's POV:

Sentía que Ty Lee me asfixiaba con sus preguntas y no era que no quisiera hablar con ella, lo que pasa es que no sé cómo contestarle o qué decirle. Prefiero mantenerme al margen como todos me han dicho desde que llegué aquí. Me recosté de nuevo en el catre y seguí preguntándome a mí misma qué me depararía el destino aquí dentro. ¿Qué castigos me pondría Azula? Estaba segura de que la princesa no se quedaría de brazos cruzados después de lo que hice y mucho menos porque Ty Lee, por alguna extraña razón la traicionó por mí. Aún no me explico por qué Ty Lee traicionó a Azula, eran mejores amigas, éramos mejores amigas. ¡Maldita sea! ¿Por qué me tuve que enamorar de Zuko? ¿Por qué? Lo único por lo que deseó salir de este maldito lugar es para ir y golpearlo en la cara y gritarle cuanto lo odio.

Pensaba en eso, pero mis pensamientos se vieron interrumpidos porque escuché pasos afuera de mi preciosa celda, volteé a ver hacia la puerta y ésta se abrió.

- Buenos días dulzura, ¿disfrutaste tu primer día en este hermoso cuarto de lujo? – dijo burlonamente el mismo guardia que me había escoltado el día anterior, a lo que sólo rodé mis ojos y no contesté.

- Shun, déjala en paz, ¿no ves que no está teniendo un buen día? - dijo otro guardia, ni siquiera lo miré. Tal vez, después haría un comentario estúpido sobre mi situación.

- ¡Vamos Kenta! Sólo es un poco de diversión gratis - dijo el tal Shun.

- Siempre es lo mismo contigo, vete, yo me encargaré de ella - le ordenó Kenta.

- De acuerdo, nos vemos por aquí dulzura - se burló de nuevo Shun. Definitivamente era un completo estúpido.

Una vez que Shun dejó mi celda, Kenta cerró la puerta delicadamente.

- Eres Mai, ¿cierto? - preguntó con voz amable, le iba a contestar, pero recordé las palabras de mi tío: "No digas quién eres," y no respondí.

- Escucha, estoy aquí para ayudarte. Tu tío me dio esto para ti - Kenta extendió una caja finamente tallada con un emblema en la tapa. Sabía que el emblema era el de mi familia. Me senté en el catre y tomé la caja.

- ¿Qué es? – pregunté con incredulidad.

- No lo sé, no me dio autorización de abrirlo, sólo me dijo que fue lo que pediste - explicó el guardia, nuestras miradas se encontraron por un segundo y abrí la caja.

Vi que dentro había un cuaderno, un pincel de escritura y una pequeña bolsa. Al abrir el cuaderno me di cuenta de que estaba en blanco y al abrir la bolsa noté que tenía monedas de oro.

- ¿Para qué el oro?

- El dinero te puede servir mucho aquí dentro, claro, si sabes usarlo – explicó.

- ¿Usarlo? ¿Qué uso podría darle? Quiero decir, ¿qué puedo comprar que sea lo suficientemente bueno aquí adentro? - pregunte mientras contaba el contenido de la bolsa.

- Bueno, puedes comprar un guardaespaldas o uno que otro artículo de limpieza – volteé a ver al guardia.

Kenta era un hombre alto, algunos centímetros por arriba de mí, cabello negro y ojos cafés claro, tenía el cuerpo fuerte de un guardia y a comparación de los otros era bastante amable. Parecía que tenía unos 17 o 18 años.

- No necesito protección de nadie y creo que no tengo que estar muy limpia aquí adentro - dije mientras guardaba la bolsa de oro y cerraba la caja.

- Si tú lo dices... y ya sé que no necesitas protección, derribaste a la mayoría de los guardias más experimentados tú sola - dijo Kenta con una sonrisa burlona.

- Y... ¿por qué me ayudas? - pregunté curiosa. No era normal que un guardia me ayudara tan desinteresadamente por más amable que fuera.

- Bueno... le debo varios favores a tu tío, además el ex-alcaide era como un padre para mí - explicó con un aire sombrío.

- ¿Qué quieres a cambio? - pregunté, aún seguía sin creerme sus palabras.

- Nada, es en serio. Es un favor para tu tío, de ahora en adelante seré algo así como tu guardián.

- Mi guardián, ¿eh? - le pregunté con el ceño fruncido.

- Ajá, regresaré en la noche para traerte una almohada y una cobija. Si tengo suerte, un poco de comida decente.

- Si eres mi guardián o algo así, ¿podrías cuidar también a Ty Lee? Es la chica que entró ayer conmigo - de alguna forma quería que mi amiga estuviera también protegida en este horrible lugar.

- Supongo, pero eso te costaría un favor a ti - explicó Kenta, quien tenía de nuevo una sonrisa burlona en la boca.

- ¿Dinero o qué quieres? ¿No que era un favor para mi tío? - le dije subiendo un poco el tono.

- ¡Ja! Tranquila Princesa Mai, el favor de cuidarte o servirte o como lo quieras ver es para tu tío. Cuidar a tu amiga es un favor para ti, pero no, no quiero dinero y te cobraré el favor cuando sea necesario. Te veo en la noche, ¡ah, se me olvidaba! El nuevo alcaide te quiere conocer y asignar tus tareas personalmente, vendrán por ti en unos minutos, será mejor que estés lista - y con eso Kenta salió de la celda.

¿Princesa Mai? ¡Genial! Será un lindo apodo aquí en la prisión. Suspiré, ¿así que el nuevo alcaide me quiere conocer personalmente? Qué extraño... ¿por qué? ¿Por qué traicioné a la Princesa...? ¿Tareas? No creo que Azula haya sido tan benévola conmigo, creo que el tal Kenta quería decir castigos. En fin, miré la caja de madera que reposaba en mi regazo y sonreí un poco. Mi tío hizo lo que prometió, me ayudó como pudo. Escondí la caja abajo del catre y traté de que se notara lo menos posible. Estaba haciendo eso, cuando escuché pasos afuera de mi celda de nuevo. De repente la puerta se abrió.

- El alcaide quiere verte - dijo un guardia con la voz gruesa y me sujetó del brazo.

Y ahí vamos de nuevo, caminando en dirección a la oficina que solía ser de mi tío, vi la puerta de madera una vez más y el guardia tocó la puerta.

- Pasen - escuché una voz que venía desde adentro. El guardia de la voz gruesa me metió a empujones a la oficina y me sentó en una silla enfrente al escritorio del nuevo alcaide.

- ¿Algo más en lo que le pueda servir Alcaide Ryu? - preguntó el guardia.

-No, sólo quédate cerca, te llamaré cuando la tengas que regresar a su celda - dijo el alcaide sin dejar de mirar un papel que tenía entre sus manos. El guardia hizo una reverencia y salió de la oficina. - Entiendo que te llamas Mai, ¿verdad? - preguntó el nuevo alcaide, sentí cómo levantó la mirada hacia mí y me limité a asentir levemente. - Respóndeme, en este expediente no dice que padezcas del habla y otra cosa mírame cuando te hable.

- Sí - dije en forma silenciosa y levanté la mirada hacia él. Me di cuenta de que sus ojos eran verdes y su cabello era café, más claro del que pensaba que era cuando lo vi en el estrado aquella mañana y se veía, por su cuerpo, que entrenaba bastante.

- ¿Sí qué? - dijo subiendo la voz.

- Sí, me llamo Mai - dije más fuerte.

- Aquí dice que fuiste acusada de alta traición y por lo que comentan, gracias a ti ocurrió la primera fuga en toda la historia de La Roca Hirviente. A pesar de tus crímenes, debo decir que estoy impresionado.

- ¿Gracias? - dije con sarcasmo.

- No deberías de estar orgullosa, gracias a eso tu tío fue destituido - sus palabras me cayeron como un balde de agua fría, pero aun así no me arrepentía de mis acciones. A final de cuentas, había salvado a Zuko y de alguna forma a las personas con las que escapó.

- Y gracias a eso salve a gente inocente de la muerte, de eso me puedo sentir orgullosa.

- ¿Gente inocente? Curioso término para nombrar a traidores. Y es mucho más curioso viniendo de una joven de noble linaje - me dijo con un pequeño tono burlón, mientras regresaba por un segundo la vista al papel que aún seguía en sus manos.

- Eran personas inocentes, pero... ¿qué sabe usted sobre ellos? Ni siquiera los conocía - dije mientras trataba de ver que decía el papel que el alcaide leía.

- Tienes razón, no los conocía, pero no nos hagamos tontos niña, al decir "gente inocente," te refieres al Príncipe Zuko - Zuko... ¿cómo se atrevía ese idiota a decir su nombre de una manera tan altanera?

- ¿Niña? Curiosa palabra para referirse a una persona que sólo es unos cuantos años menor que usted - si el tal Alcaide Ryu quería jugar, entonces iba a jugar con él.

- ¿Acaso me conoces lo suficiente como para decir mi edad? Creo que no te deberías dejar llevar por las apariencias - creo que este hombre si quiere jugar. - En fin, Mai tal vez tengas razón y no sea tan mayor como el antiguo alcaide y a lo mejor ayudaste a escapar a gente a la cual llamas inocente, pero eso no importa demasiado, ahora estas aquí en la prisión y puedo hacer de ti lo que se antoje - dijo levantando la mirada con una sonrisa de lado.

- ¿Soy una especie de esclava ahora? – pregunté. ¿Entonces servirle a este hombre era el castigo que Azula tenía planeado para mí? Tal vez, no sería tan malo después de todo.

- Más o menos, eres MI esclava, eso sólo después de tus respectivas torturas.

- ¿Torturas? ¿Tu esclava? - creo que hablé demasiado rápido, Azula sí que quería verme sufrir.

- La Princesa ordenó ciertas torturas para ti y tu amiga, Ty Lee, ¿ese es su nombre? - preguntó Ryu y bajó su mirada a el papel que reposaba en su escritorio para confirmar lo que acababa de decir.

- ¿También habrá torturas para Ty Lee? ¿Qué clase de torturas? - pregunté un poco más alarmada. Ty Lee estaba aquí por mi culpa, no quería que le pasara nada

- Torturas, ¿no sabes lo que son? ¿Acaso no te enseñaron que son las torturas? - rodé mis ojos. Por supuesto que sabía que son las torturas - Pero te explicaré. Las torturas, como ya sabes, fueron ordenadas por la Princesa Azula y previamente revisadas por el Señor del Fuego Ozai. Consisten prácticamente en unas cuantas horas en los congeladores, días sin alimento y uno que otro latigazo en la espalda. ¡Ah! No olvidando que tienen que limpiar o ayudar en la cocina como los otros prisioneros - mis ojos se abrieron como platos, ni Ty Lee ni yo éramos maestras fuego como para sobrevivir al congelador, los latigazos y limpiar eran una cosa, pero el congelador era otra

- ¿Y si pido que también las sesiones de tortura de Ty Lee sean para mí? - iba a mantener mi promesa con Ty Lee, no iba a dejar que le pasara nada.

- Eso sería tener agallas y pensaría que eres masoquista, pero sí haces eso... bueno no tendrías tiempo para mí - vi a Ryu a los ojos, ¿así que sí iba en serio lo de ser su esclava?

- Si seré tu esclava, ¿qué clase de tareas tendré que hacer? ¿Lavar tu ropa interior o algo así? - dije con un tono burlón.

- No lo sé, es una posibilidad. La verdad es que esta carta dice que puedo hacer lo que desee contigo. Si quiero que laves mi ropa, lavas mi ropa. Si quiero que hagas otras cosas, haces otras cosas - miré a Ryu con desprecio, apuesto a que me pondrá hacer cosas desagradables sólo para su diversión.

- Aun así, quiero los castigos de Ty Lee.

- Eso lo negociaremos luego... por ahora ve a tu celda que más tarde tendrás tareas que hacer y tu primera sesión de tortura - iba a insistir con lo de las torturas de Ty Lee, pero antes de que pudiera decir algo, el alcaide Ryu llamó al guardia para que me llevara de regreso a mi celda.


Nota del autor: El nuevo alcaide se ha presentado. ¿Qué se traerá entre manos ese Ryu? Por otro lado, Kenta cuidará de Mai y por lo visto de Ty Lee también. Espero que les esté gustando esta historia. Actualizaré pronto.

- GirlFanatic30.