Capítulo 2: Chaîne de Douleur
Empecé a rasgar sus ropas violentamente; esta vez sabía que era virgen, mis deseos de lastimarlo crecieron más y más. Comencé a lamer su suave cuello repetidamente mientras mis manos recorrían su cuerpo.
Noté lo asustado que estaba, no me pudo importar menos. Mis uñas se hundieron en la piel de sus piernas como hoy por la tarde. Luego pasó algo que no me esperaba, la criatura juntó sus fuerzas y me dio una patada el estómago logrando librarse de mí por un momento.
Pude alcanzarlo y aventarlo hacia la pared; tomé mi cinturón y comencé a golpearlo, ningún esclavo se había atrevido a tanta osadía y aunque fuese ésta la primera vez no podía pasar desapercibida.
Me rogaba que me detuviera, me pedía perdón. Eso sólo hizo que le pegara más ya que estaba abriendo la boca sin que yo se lo pidiera, y se lo hice saber en ese momento para que supiera que ninguno de sus movimientos le pertenecía a él sino a mí. Cuando terminé de azotarlo tomé sus piernas y las abrí para ponerme entre ellas.
Su cara estaba empapada con lágrimas y su cuerpo temblaba del dolor. Todavía se le oían unos cuantos sollozos, le dí una cachetada para que dejara de llorar. Trató de contener su llanto, ya había entendido que ni siquiera se le era permitido llorar sin mi consentimiento.
Acerque mi ya erecto miembro a él, ésto lo puso muy nervioso. Por alguna razón me detuve; sintiendo que lo que hacía estaba mal. Un nuevo sentimiento, culpa. Que estupidez, ya había tratado así a varios esclavos y nunca me sentí de esa manera.
¿Qué tenía él de especial? Que sabía el idiota de mi amigo que me interesaba tanto ahora. La dulce idea que acaricié por días de tener su cuerpo ya carecía de sentido, no era que no lo deseaba ahora me moría por tenerlo de una vez. Sin embargo; me estaba arrepintiendo de haberlo hecho sufrir tanto, como si me hubiese hecho daño a mi mismo. El erizo bajo mi cuerpo tenía los ojos fuertemente cerrados, esperando más dolor de mi parte.
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Temblaba mucho...Que
horror...Porque a mi? Las lágrimas no cesaban, seguían saliendo.
Parecían diamantes al pasar mis mejillas, que ahora era un oscuro
púrpura, su mano marcada y tenía sangre en el labio inferior. Mi
espalda ardía, mí color azul era mas bien rojo de tanta
sangre.
''Basta..Mejor máteme...TODOS son ..Iguales...Solo nos ven como una basura! Nos roban de nuestras familias, nos roban libertad y nos roban inocencia! Todos son iguales...Si no te pueden comprarte humillan, te lastiman...y te hacen pedir y pedir perdón...'' MI Voz se quebraba cada vez más y lo mire
''Eso te enseño tu madre?...A golpear! a utilizar!'' No podía contener mi llanto y dolor '' ANDALE! Que esperas! viólame! para eso me compraste! HAZLO!''
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Nadie, desde el
primer geisha que compré, me había desafiado de ese modo. Sus ojos
jade parecían gemas en el fuego. Ya no quería lastimarlo, ni
siquiera para enseñarlo a mostrar respeto por su amo.
Me acerqué lentamente a su cuello, él alejó su cabeza un poco pero yo me incliné más y aflojé su collar carmesí para poder plantar varios suaves besos en su cuello. Seguí con su pecho aduraznado; su cuerpo daba pequeños saltos, señal de que lo disfrutaba. Nunca me había importado que mis esclavos sintieran placer, incluso me enfadaba que lo disfrutaran. Pero mi alma se llenaba de un extraño sentimiento al verlo gozar ésto, el cual se fue rápidamente al verlo llorar de nuevo.
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''N-NO ME
TOQUE!!!'' Le di una fuerte patada y salí corriendo de ahí ,me
deslicé unos pantalones en el camino y seguí corriendo. Varios de
sus guardias me intentaron de detener pero lo que hacia era morderles
fuertemente el cuello para hacerlos sangrar y que me soltaran. Todo
iba bien hasta que miles se puso en mi camino ''M-Muévete,no me
hagas que te lastime!'' Miles solo sonrío un poco
''No me moveré...Aya afuera hay mucho mas peligro...No te dejara salir'' Se acerco a mi y me dio un suave abrazo...
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Volvió a desafiarme,
esta vez este hecho no me enfadó. Si hubiese sido cualquier otro
esclavo, sin dudarlo, lo habría mandado matar. Me puse de pie y me
vestí para seguirlo, ordené a mis guardias que lo atraparan y no le
hicieran daño alguno.
Nunca me había pasado ésto; al tocarlo con mis labios sentí un gran gozo al pensar que le estaba gustando lo que le hacía. Por un momento ya no sentí ese vacío que me había estado carcomiendo el alma, ¿acaso era una ilusión temporal para engañar mi soledad y amargura? ó tal vez era el sentimiento de estar arreglando de alguna manera el daño que le había hecho.
Ya no sé que sentir, la justificación que me traía el hecho de tener a mi nombre un esclavo me daba el derecho a tratarlo como se me diera la gana. Ahora eso era diferente, al oír a mi geisha reclamar contra estos tratos mi alma se halló conmovida por la tristeza y tierna furia con las que pronunció sus palabras.
Tierna furia, ya que en ese momento era la pura imagen de la vulnerabilidad e inocencia. Hasta que volvió a arremeter contra mí logrando huir de mis arrepentidas caricias, quizá si no le hubiera hecho daño en un principio todo hubiera terminado diferente.
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Sentí un golpe en la nuca y
caí en un oscuro abismo...El abismo se volvió cada vez más hermoso
porque sentía paz en mí. Esta soñando con mi familia y mi gran
amor Silver....(ewww ¬.¬XD) A Silver lo mataron por querer
rescatarme de mi viejo Amo. Se volvió una pesadilla, al recordar
como lo mataron el dolor y miedo regreso
''Nooo! Silver!'' Me senté con los ojos bien abiertos y respirando agitado, sudor bajaba por mi frente hasta mi mejilla y mire a los alrededores, mis manos estaban encadenadas a la cama...
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Abrí
la puerta y me encontré a mi geisha agitado y sudando. Cuando me
acerqué a él me miró enfadado y empezó a tirar violentamente de
las cadenas que le había mandado poner. Si lo hubiera dejado suelto
no me dejaría tocarlo. Me subí a la cama junto a él y lo abracé,
sólo recibí una fuerte mordida en mi brazo derecho. Lo dejé así
por un rato, no me importaba que me arrancara la piel.
Yo no era bueno disculpándome, y menos con alguien a quien se me había enseñado no dirigir la palabra salvo para ordenar. Así que lo único que hice fue acariciar su herida espalda cerúlea suavemente con la mano izquierda para no hacerle sentir dolor; ya que no podía levantar con libertad mi mano derecha, me limité a acariciar su bien formado costado.
Me odiaba a mi mismo por mostrarme tan débil frente a un esclavo, un cautivo, un geisha, un objeto, un oprimido... un ser que podría terminar siendo mi perdición.
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''Q-ue hace?'' Pregunte
curioso y decidí dejar mi rencor atrás, que le pasa a este sujeto?
primero viene a mi como un maestro de odio y lujuria, y ahora me
acaricia? el mundo es un desorden..Pura gente
loca.
Sentí como lentamente quitaba su mandíbula de mi brazo; me observó con confusión, sin señas de resentimiento o venganza. Tomé sus mejillas delicadamente con mis palmas obscuras y junté mis labios con los de él.
Coloqué cuidadosamente su espalda sobre las sabanas de seda tan suaves como su pelaje mismo; no, su piel era más fina. Comencé a besar su cuerpo; lenta y pasionalmente, pero con el frenesí de mi deseo ardiente nunca antes sentido previamente al hacer mío a alguien.
Sus cristales esmeraldas miraban al techo, con la zozobra propia de un mancebo jamás tocado de esta manera. De su boca emanaban ligeros y agitados gemidos, los cuales se intensificaron al poner mis manos en sus muslos vírgenes, después puse mi atención en su ahora despierto y confundido miembro.
Ya quería estar dentro de él; sentirlo mío esa noche y para siempre, ser el primero en arrebatar su pureza y virginidad. Pero antes quería que me lo pidiera, que me pidiera aliviar su fuego que mis candentes acciones habían encendido dentro de su alma, cuerpo y nublado pensamiento.
Tomé la llave de sus grilletes y lo liberé del acero atándolo a la cama; así sus aterciopeladas muñecas mientras mi miembro viajó cerca de su entrepierna y esperé la reacción de mi acalorado esclavo.
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Suaves
besos.
Lindas caricias.
Adrenalina dentro de mi...Que esto lo
que siento? acaso deseo que continúe? porque lo estoy besando?
porqué no lo estoy golpeando en vez de rasguñarle la espalda para
darle placer? estoy confundido...Mi cuerpo ahora es el que
manda.
Acaso lo estoy dejando morder mi cuello? Él lo disfruta bastante pero...Al igual yo? Le abrí la camisa para acariciarle el pecho, porque me excita al ver su cuerpo sobre el mío? Porque disfruto sentir mi piel junto a la suya, si hace unas horas me daba asco?...No lo se, no lo comprendo pero creo que a mi cuerpo no le molesta que este confundido.
Mi geisha había dejado su estado pasivo para participar en este acto. Sentí sus uñas hundirse en mi piel placenteramente antes de que me desabrochara la camisa para acariciar mi blanco pecho.
Esto me daba la seguridad de continuar con lo siguiente, me quité completamente la camisa y los pantalones que solamente tenía abiertos para acercar mi erección a su cuerpo.
El suceso que más me deleitaba se convirtió en el más odiado; tenía penetrarlo, hacerlo pasar inmenso dolor. Olvidé contemplar esto; siendo virgen estos dolores aumentan, por eso se puede notar en la cópula la diferencia entre un esclavo virgen y uno que no lo es más.
Lo tomé de las caderas y lo forcé a voltearse boca abajo; no pudo hacerlo completamente ya que su duro miembro le estorbaba, así que quedó con la mejilla en la almohada, sus brazos extendidos contra el colchón, con su pecho y abdomen medio tocando la sabana, su erección yaciendo de lado y sus piernas ligeramente abiertas. Esta posición no le agradó mucho; ya no le permitía participar en lo absoluto, lo supe por el ligero gruñido que emitió.
Tenía que hacerlo, así no sentiría tanto dolor. Me subí encima de el y le agarré las muñecas; abrí mas sus piernas y empujé mi verga a él causándole un lastimero grito, mordí repetida y suavemente su nuca y masajeé su falo para distraerlo de su tormento.
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Era de esperarse, era virgen; era
normal que doliera, pero tanto? Respire agitado al sentir su verga ir
mas y mas profundo en mi entrada. Algunos gemidos de placer, y otros
de dolor. Él me aprieto de las caderas y decidió meterlo todo
completo, un poco de sangre empezó a salir porque el había o estaba
golpeando mi próstata. Eso lo excito y dejo varios gemidos de placer
salir de su propia boca.
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Apriete las
sabanas y deje unos gritos bajos de placer, ya me estaba
acostumbrando a su tamaño, lo ultimo que sentí fue su semen dentro
de mi, el semen bajo por mi pierna derecha un color amarillo-rojizo
por el rojo de mi sangre.
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Ya había sido
mío, su respiración era rápida y violenta como la mía. Moví mi
verga fuera de él notando que lo había hecho sangrar un poco. Me
acosté a su lado, lo abracé fuertemente y recorrí su espalda con
mi mano. Levanté su mentón con mi mano, lo miré fijamente en sus
ojos color jade y lo volví a besar; esta vez introducí mi lengua a
su boca, explorando cada rincón de esa húmeda caverna haciéndolo
gemir cuando pasé por debajo de su propia
lengua.
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Aun su pasión no se ha apagado,
toqué su lengua con la mía y nuestras lenguas bailaron buscando
a un ganador. Me faltaba cada vez mas aire así que el rompió el
beso y acomodo su cabeza sobre la mía, dejando mi cara en su pecho
blanco. Era tan suave...Olía tan rico y su cuerpo era tibio...Morfeo
ya me andaba buscando, quería que volviera a dormir. Pero no se si
mi Amo me dejara hacerlo...
Cuando iba decir algo escuchaba suaves ronquidos salir de el...Solté una pequeña risita, creo que no le importara que duerma con el o si? intente salir de la cama pero uno de sus brazos estaba alrededor de mi cintura y apretaba con fuerza, lo tomare como un no. Me acomode de nuevo y deje que la luz de la luna me dejara dormir.
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Cuando
desperté tenía a mi geisha zafiro abrazado. Nunca había dejado que
un esclavo durmiera junto a mí, siempre les había ordenado irse
después de la cópula. Sin embargo; me gustaba tener a mi erizo
cobalto en mis brazos, y me estaba dando cuenta que me gustaba verlo
dormir. Su respiración era tranquila y apacible, hasta que oí unos
pequeños sollozos salir de su boca. Lo abracé más fuerte y comencé
a acariciar su espalda para calmarlo. Cuando se sosegó, me paré de
la cama. Tenía cosas por hacer, me di un baño y me vestí. Ordené
a Tails que le ofreciese a mi geisha de desayunar en cuanto
despertara.
