Hola a todos, gracias por el apoyo.
Como les dije este es un reto personal y los retos personales, no los abandono.
Amo escribir y que quede claro que este fic no lo dejo y espero que no pase de Marzo.
Como les dije, la historia sería bastante explicita, para los que me preguntaron si la seguiría, les digo que sí. No me gusta abandonar.
Encarecidamente les pido que me recomienden fic que ustedes crean que me llamen la atención. Ya sea Harry Potter Crepúsculo, Inuyasha y Naruto acepto de todo menos Yuri.
YA SABEN ESTO ES RATED M
Con ustedes…
Inocencia Perdida.
Pov. Bella.
Llegué al colegio y estacione mi autocicleta.
Tomé mis cosas y bajé de ella poniéndole seguro.
Entré al colegio, me dirigí al baño y analicé mi aspecto.
Arreglé mi peinado y estiré mis ropas.
Asentí mirándome al espejo y salí del tocador, para luego dirigirme a mi salón.
Entré al aula y tomé asiento en el primer pupitre que da a la ventana.
Saqué mis apuntes de física.
Si. Física.
Se supone que a mis trece años, debería estar en segundo o tercero, pero luego de varios exámenes de conocimientos y el año que me pasaron en primaria, estoy en quinto año.
En la primaria, me esforzaba al máximo para que mi padre me mirara y por eso sacaba las mejores calificaciones por lo cual me subieron de año.
Y a menudo estudiaba y trataba de entender todo lo que pudiera.
Y estaba feliz con mis logros.
Mis tiempos libres, estudiaba física y química, de ambas materias, intentaba probar todo a base de experimentos y demás cosas, ganando así ferias científicas.
Pero mi padre nada de eso notó.
Pero no importaba, algún día lo haría.
Mis hermanastras, si estaban en tercer curso.
Salí de mis cavilaciones, cuando llegó el profesor de Física.
-. Buenos días muchachos, hoy amanecí con ganas de mandarles un trabajo en grupo. Quiero que me hagan un proyecto sobre hidráulica para exponerlo la próxima semana. Más bien el próximo viernes.
-. En grupos de cuantos?- preguntó Lauren.
-. De cuatro por la complejidad del proyecto- esto no me gustaba nada.
De lo que si estaba segura era de que iba a ir sola.
-. Vamos con Isabella- cerré los ojos y negué con la cabeza.
Ellas querían ir conmigo, ya que elegían mi casa y por ende veían al Señor Cullen, mi vecino.
Pero ese no era el problema, por mi podían verlo todo lo que quisieran. El problema fue que la última vez llenaron mi casa de gente y formaron una fiesta, que solo el Señor Cullen pudo parar y eso fue porque me vio molesta tratando de sacarlos de mi casa.
Levanté lentamente la mano-. Si Isabella?
-. Voy sola- el asintió rendido.
-. Pero te descontaré el quince por ciento por no trabajar en grupo- asentí.
No me importaba con tal de no tenerlas en mi casa.
La clase terminó y esas chicas se acercaron a mí.
-. Eres una egoísta Isabella.
Las ignoré.
-. Ella lo que quiere es quedarse con su vecino- nada más alejado de la verdad.
El señor Cullen, era apuesto pero no me gustaba de ese modo, es más de ningún modo.
Era solo mi vecino.
Hasta el momento, nunca me había llamado la atención ningún chico.
Creo que leer, me había hecho muy exigente.
Y si bien mi vecino era guapo, algo en su mirar o su aura no me hacia clic.
Y por encima de todo, era mucho mayor que yo.
Así que no le prestaba mucha atención.
-. Sola- ellas me miraron con desdén.
La profesora de Matemáticas, llegó y mientras daba sus clases, se escuchó el ruido de una explosión, las alarmas sonaron y nos evacuaron.
Al parecer, fue un problema en el laboratorio de Química.
Nos enviaron a casa, y yo más que feliz me fui a la mía.
Cuando llegué, me bajé y cuando iba a sacar mi mochila, se quedó atascada así que me incliné, tratando de sacarla.
De repente, sentí que me tapaban la nariz y la boca con un pañuelo, traté de ver quien era pero la oscuridad me consumió.
******ECIS******
Me desperté, y sentí que besaban mi cuello.
Me removí.
No entendía nada, era muy confuso.
Me desperté del todo al sentir que mordía mi pezón.
Grité.
Lo que vi me dejó en shock.
Era el señor Cullen, desnudo y yo tambien lo estaba.
-. Aléjese!- traté de apartarlo pero él me lo impidió-. No por favor – me sentía tan impotente.
Halé sus cabellos cobrizos en un intento por apartarlo de mi, pero cuando tiré de su cabello, el hizo lo mismo con mi pezón.
Grité.
Empecé a patear y gritar de frustración.
Me paralicé, cuando sentí sus dedos ahí.
Quise alejarlo, pero él hizo algo raro con sus dedos, que me hizo gemir.
Mis sollozos eran incontrolables y trataba de evitar que el siguiera tocándome.
-. No por favor- lloró más.
-. Quedate quieta- me gruñó. Esa no era su voz.
Su voz era terciopelada y transmitía tranquilidad, esta me daba miedo.
Cuando intenté alejarlo de mis pechos, me tomó las manos con brutalidad y las colocó a cada lado de mi cuerpo.
-. Ayuda!-empecé a gritar y tratar de patalear.
Las sensaciones que atravesaban mi cuerpo eran indescriptibles.
Sentía miedo, asco, rabia, y placer…
Pero predominaban las tres primeras.
Odiaba tener la edad que tenia y no poder contener mis hormonas.
-. Ayúdenme por favor…- gritaba incontrolablemente, aun sabiendo que nadie más que nosotros dos habitaba esta zona.
-. Sabes que nadie te ayudará…- su cuerpo fue bajando, hasta que llegó a mi intimidad.
-. No! Suélteme por favor- sentí que pasaba su lengua por ahí.
Miré a todos lados, tratando de pensar, pero no podía.
Traté de patear, pero él con una de sus manos, inmovilizó mis muslos.
Pequeños gemidos, escapaban de mis labios, mientras yo trataba en vano de acallarlos. Me sentía sucia, y de lo peor por sentir aquello.
Quería que ese hombre parara, que me dejara.
Con la mano libre, halé su cabello-. No… ya déjeme- arañé su rostro.
Sentí como apretaba más mi muslo y mi otra muñeca, haciendo que lo soltara por el dolor.
Su boca siguió atormentándome, y no sé qué sucedió, que sentí un cosquilleo en mi bajo vientre.
-. Dios mío ayúdame- miraba toda la habitación, trataba de removerme, pero no podía.
Varios espasmos recorrieron mi cuerpo y el siguió lamiendo y besando mi centro.
-. No…- me pregunté que había hecho yo para merecer esto.
Volvió a subir por mi cuerpo, besando todo a su paso.
-. Eres mía- dijo mirándome a los ojos. Sus ojos que antes eran de color verde esmeralda, ahora eran de un tono más oscuro.
-. Déjame…- lo vi dudar y el color de sus ojos fluctuar.
Me dolía el cuerpo, pero eso no se comparó con lo que sucedió o el dolor que sentí.
Un grito desgarrador salió de mis labios.
-. NOOOO- traté de apartarlo, buscando apaciguar el dolor que sentía.
Estaba desesperada, abrumada y dolorida.
-. Quedate quieta de una maldita vez, o sino dolerá mas- traté de calmarme, pero me era imposible.
-. Por qué? Que te hice?- le preguntaba.
-. Te amo- estaba mal. No entendía como decía amarme si yo ni siquiera le hablaba-. Ese día de la cena con tu familia, en tu antigua casa, te vi y mi instinto de reclamó. Poco a poco, averigüé sobre ti, te veía ir y venir de la escuela y me encantaba. Luego te mudaste y te pude ver más seguido. No sabes cuánto me contuve, pero ya no pude. Necesitaba demostrarte que te amaba y que eres mía. Que me perteneces, que nos pertenecemos- empezó a moverse y yo traté de apartarlo. De nuevo. Sin lograr nada.
Lo que él me decía era inconcebible. Estaba enfermo.
-. Déjame, salte por favor- pequeños gemidos salieron de mis labios.
Yo no quería esto, pero no entendía por qué mi cuerpo respondía.
-. Mi amor, te amo- dijo mientras se apropiaba de mis labios.
Lo mordí y él me embistió con fuerza.
No sé cuantas veces más hizo eso, solo sé que el cosquilleo en mi bajo vientre regresó y volví a sentir lo mismo que la vez anterior.
Al rato él se quedó quieto.
Solo quería que se apartara, que saliera de mi cuerpo, que ya no me tocara.
Que no me hiciera más daño.
Tenía tantas ganas de borrarlo de mi cuerpo, pero no tenía fuerzas para moverme.
La oscuridad quería apoderarse de ella.
Pero antes de que lo lograra, escuchó:
-. Perdóname mi amor- era esa voz suave y aterciopelada que ella recordaba.
Bueno aquí esta, espero que les guste. Pensé hacerlo más intenso pero me reprimí por algunos de los comentarios en los que me pedían que no fuese tan cruel. Les agradecería encarecidamente, que me recomendaran historias que ustedes creen que me puedan gustar.
Si quieren otro capítulo, nos leemos mañana.
Besos.
Gracias por los comentarios, favoritos y alertas. No se preocupen no pretendo abandonar mis historias y espero terminarla en marzo.
Espero que me apoyen tanto como en el primer capítulo. Si no es mucho pedir.
Danielle Franks.
