Hola, este es el segundo capítulo de la historia espero sea de su agrado.


CAPÍTULO 2: Esas crueles garras negras

El recuerdo se vio bruscamente interrumpido cuando Kendall notó una perturbación en algo que creía conocido.

- ¿No es él? ¿no llegaron de sus vacaciones? – pensó tras sentir una aparatosa caída y un quejido desconocido apenas audible. Le invadió la melancolía. Ella era fuerte si, habían muy pocas cosas en el mundo que la ponían de rodillas y aquello que lo lograba podía ser devastador y terminal para cualquier otro. Volvió a dormirse en un intento de fingir el dolor ¿o huir del él?

Las 8:00, vio el reloj y se sobresaltó porque para ella era mucho más tarde. La intensa luminosidad solar del verano llenaba su habitación, su madre había entrado poco antes y abrió las cortinas y ventanas. Casi hace despertar a la rubia adolescente, pero ella parecía disfrutar mucho esos últimos instantes de sueño, lo notó en su leve sonrisa y los arcos de sus cejas. Su gata Hansel ya entrada en años dormía plácidamente a su lado.

- Has pasado momentos que colapsarían a cualquier otra chica incluyéndome, hija. Confio en ti – le dijo mientras le besaba una mejilla, Kendall aún dormida se estrujó un poco pero no se molestó.

Si bien la entrada a la secundaria era a las 9:00, ella quería estar antes para cumplir su compromiso: de que esta gestión no habría nada ni nadie que le impidiera alcanzar el récord de la mejor estudiante del colegio, y con ello asegurar su futuro académico siendo el orgullo de su familia después de su hermana mayor. Era poco consciente de que tendría otra promesa que cumplir a la par con ello…que casi contrariaba a la anterior, además de un compromiso siniestro que debía superar o deshacerlo.

Una vez se bañó, vistió, desayunó y alistó, era tiempo de partir. Intercambió palabras en tono serio con sus padres antes de salir.

Esta vez el brillo del furioso Sol estival tenía competencia: una muchacha alta, esbelta de curvas definidas, largos cabellos de oro cuyo peinado apenas había cambiado desde la niñez recogido por una banda negra conservando el cerquillo recto característico. Vestía una falda oscura que apenas le cubría las rodillas, una camisa blanca como la nieve y un elegante suéter rosa, largos calcetines blancos que terminaban en unos finos zapatos femeninos negros con tacones no muy altos. Su rostro pulcro y hermoso con la nariz respingada herencia de su madre denotaba seguridad y elegancia. Colgaba un bolso colegial donde llevaba sus cuadernos y demás cosas.

Los extraños siempre se quedaban perplejos al verla caminar, ¿un ángel? No, mejor. En la calle no faltaban los silbidos y piropos a los que nunca tomaba en cuenta por más ingeniosos o provocativos que fueran. Los que no la conocían jurarían que era una modelo comprometida con un magnate o empresario, o al menos con cientos de pretendientes adinerados y que tenía la vida fácil y comprada. Nadie se imaginaba la dificil situación sentimental que atravesaba.

- ¡Cuidado! – escuchó mientras se dirigía a la parada del autobús del Colegio.

Unos niños como de 10 u 11 años que jugaban básquetbol mientras iban a la escuela habían arrojado su balón y se acercaba rápidamente y silbando a la cabeza de Kendall.

- ¡Wow! Dijeron al mismo tiempo cuando vieron como su dura pelota a una buena velocidad era detenida en seco en el aire por las manos de la joven.

- ¡Eso fue increíble amiga! – dijo una niña de pelo castaño con atuendo deportivo.

- ¡Se más cuidadosa Kendra! - perdone a mi hermana, señorita, es muy impulsiva, me arrojó la pelota con mucha fuerza y la esquive – replicó un niño rubio con uniforme escolar impecable.

- No es mi culpa que no puedas atrapar una pelota estando tan cerca de ti Clemens – contestó la niña con aires de triunfo.

- ¡Pero si me la lanzaste a 500 kilómetros por hora!

La pequeña discusión de los chiquillos le pareció extrañamente familiar y divertida.

- Niños jueguen con más cuidado, ¿qué tal si la próxima vez su pelota rueda a la calle y provoca un accidente? – les dijo con voz maternal.

- No si hay más chicas asombrosas como tú – le dijo la niña – pero que buenos reflejos tienes, ese tiro mío le habría arrancado la nariz o los dientes a otro – continuó en tono de broma.

Esto último trajo recuerdos oscuros a la joven rubia, quien se enfureció y dejó con las palabras en la boca a los hermanos arrojando su balón al césped cercano y marchándose súbitamente. Los dos se miraron como si hubieran roto un jarrón en casa.

Kendall tenía un paso apresurado y miraba el letrero de la parada del autobús con varios jóvenes hablando y algunos señalándola. Sus memorias volvían a aquellos últimos días de la gestión colegial pasada…


***************SEGUNDA PARTE DEL FLASHBACK PRINCIPAL***************

Los rayos solares iban mermando a medida que las nubes de tormenta se acercaban a la ciudad, el gimnasio se ensombreció mientras el acróbata y la intelectual lado a lado contemplaban en sus subconscientes una alocada idea, una que de otra forma racional habría sido imposible concebir. Sus manos se acercaban y no lo notaron, solo veían a la mesa de "Danza", no había nadie en contraste con "Hockey" y "Soccer" con 30 personas como mínimo cada una. Esas hileras humanas formaban un camino ininterrumpido parecía un pasillo invitándolos a cumplir lo que deseaban en ese momento ajeno a sus diferencias. Pero ese deseo era un globo que crecía y se elevaba hasta que la aguja del destino decidió ponerle fin.

- Kick! ¡Apresúrate, te guardé lugar no hay muchos cupos! - gritó un rubio enorme de poco menos de dos metros de alto pero con cara y voz casi de niño desde el medio de la fila de postulantes a "Quemados", su lugarteniente de raíces vikingas con quien comparte aventuras desde los pañales: Gunther Magnuson.

La magia se disipó, apartó rápidamente su mano de la de ella como si estuviera cerca de un avispero.

- ¡Voy para allá amigo! – le dijo el acróbata con la voz de alguien a quien interrumpen el sueño a las 3 de la mañana – Bueno Kendall, será mejor que busques un deporte donde uses más músculos además del cerebro – bromeó dirigiéndose a la rubia, los que estaban al final de las filas se rieron por la manera en que lo dijo.

Ella era consciente que sentía una inusual atracción y a la vez desprecio por el acróbata desde niños, pero había algo que hasta ese momento nunca pensó la rubia: que siempre que hacía equipo con Kick en lo que fuese (obligados claro por un maestro o fuerza mayor), y a pesar de todos los gritos, discusiones, desacuerdos, etc, salían triunfantes y arrasaban con la competencia sin importar que su actividad fuera deportiva o de estudio y cuando lo tenían todo listo y por ejecutar, aparecía un sentimiento mutuo más allá del compañerismo que sellaba y garantizaba sus victorias. Pero, poco tiempo después se disipaba y volvían a ser como perros y gatos.

Obviamente ella era más madura emocionalmente que Kick, a quien seguramente todavía no le pasó por la mente analizar aquello. La avalancha de emociones anteriores se transformó en un torrente de ira y frustración por no poder aprovechar esa misteriosa fuerza que ya percibía ahogada:

- Verás como fracasas está vez en tu deporte favorito Clarence Buttowski...será tu mayor y mejor recuerdo ahora que decidieron eliminarlo para siempre – replicó la rubia con la voz calmada, grave y a la vez tétrica de un ángel del Apocalipsis.

Kick percibió un sentimiento de culpa único en su corta vida, como si hubiera rayado una pintura cara, o cortado una cuerda de guitarra en plena melodía pero multiplicado por mil. Quería ignorarlo como pudo y sin éxito.

- No seas boba "amiga", tú tal vez me hayas superado en matemáticas, ciencias e historia todos estos años, pero jamás me venciste en deportes y mucho menos en "Quemados". Olvídalo, no quiero ver tu pálida cara fundida con el piso del gimnasio otra vez – respondió Kick, se escuchaban risas y expresiones de asombro del resto de estudiantes.

- Jummm! Expresó la rubia y se fue al final de la fila para "Quemados".

Él siguió rumbo hacia su amigo a solo dos personas de llegar a la mesa. Le dio una última vista a la rubia quien con una fría mirada asesina lo observaba, siempre le divirtió pasar por alto sus reglas y verla furibunda porque creía haber ganado, ahora sentía que iba en contra de algo poderoso que los miraba. Le levantó el pulgar a modo de desearle suerte, ella lo tomó como un gesto de burla y miró al suelo.

- Sopas – dijo en voz casi apagada.

- ¿Te pasa algo Kick? Nunca te vi tan mal por humillar a Kendal una y otra y otra vez desde que te conozco – dijo en tono preocupado el rubio que se llevaba un sándwich de mortadela a la boca.

- ¿Ehhh?, no jajaja, cómo crees que eso me pondría de malas Gunther, lo que sí me enfurece es que esta sea la última competencia de los Quemados - dijo con notoria falsedad.

- ¿Ya viste a nuestros adversarios? seguro tienen ganas de cobrar su venganza, los hicimos puré antes y para variar tu archienemiga puede unírseles, pero esta vez no es por diversión, nos jugamos un examen final…no estoy seguro de esto Kick, tal vez debas ir a bicicross extrema y yo a "Danza" con Jackie...no espera ya retiraron la mesa, creo que casi nadie se inscribió.

- No hay vuelta atrás amigo – le dijo mientras el encargado de su mesa le pasaba el bolígrafo para anotar su nombre – Nos jugamos el todo por el todo, si Quemados se va de la escuela quiero que nuestros nombres queden grabados en su memoria – dijo exaltado y haciendo su típico gesto de las manos cornutas en pose acrobática.

- Muy bien Clarence Francis Buttowski, ya está registrado – dijo el encargado en voz alta y chillona provocando la risa y burlas de los allí cercanos – ¡!Siguiente!

Su apodo Kick era reconocido, respetado y hasta temido en ese y en otros colegios, nadie lo llamaba de la otra forma, ni siquiera los profesores o sus padres, ni sus hermanos Brad y Brianna con quienes tampoco se llevaba del todo bien. Podría golpear a sus compañeros si lo molestaran con sus nombres, esta vez perdonaría a esa pobre mascota de la entrenadora que lo inscribió por no conocerlo, pero había alguien cerca que jamás dejaría de usar esa debilidad para atacarlo y provocarlo con la seguridad de que él no la tocaría.

- Lástima que ya no habrá vacantes - dijo en voz alta al salir de la mesa, provocando que muchos se retiren desanimados.

- Recuerda que las eliminatorias duran un solo un día, y al siguiente es la final. Espero que llegues hasta ahí, porque quisiera verte en lo más alto para luego bajarte de tu nube de una vez por todas Clarence Buttowski – musitó Kendall mientras veía a Kick y su amigo irse del gimnasio.

Agarró el bolígrafo pese a la advertencia de que tal vez su nombre no sea tomado en cuenta dentro los participantes.

***************FIN DE LA SEGUNDA PARTE DEL FLASHBACK***************

La rubia llegó a la parada del autobús y fue sacada de sus recuerdos en cuanto sintió una respiración pausada en su hombro, lo más incomodo desde...

- Tiempo sin vernos, Kendall Perkins, luces tan "increíble" como siempre – le susurró una voz, una que hubiese preferido no escuchar el resto del año.


Los recuerdos de Kendall divisan una tormenta y no solo una climática, en especial se vuelven más inestables cuando en su mente aparece ese sujeto que no supo valorar la misteriosa conexión que tienen. El reencuentro con muchos conocidos después de sus vacaciones solo aumentará el drama que le tocará vivir.

¡HASTA LA PRÓXIMA!