2."No pertenezco a este mundo"

Sonó la alarma de su teléfono, la pelirosa lo apago de inmediato ya que se encontraba despierta pues no pudo pegar un ojo en casi toda la noche pensando como iba a ser su nueva vida…ya no iba a estar con su amiga mejor amiga Hikari, ni con su amigo Ryo, iba a tener la súper mega herencia de su tía Tsunade, pero antes tenia que casarse con algún chico adinerado, por supuesto un hijo de papito del instituto más costoso de la ciudad de Konoha, para poder conseguirla. Por un lado se sentía feliz ya que no iba a tener más problemas con las cuentas, ni con ahorrar, ni que iba a comer el mes que venia y ese tipo de cosas…pero no estaba muy segura si podía cumplir aquella condición.

Como iba a conseguir gustarle a un chico de esa clase si ella siempre había sido una persona que no llamaba mucho la atención, lo único llamativo que tenía era su extraño y largo cabello rosa y sus lindos ojos esmeralda, cosa que en su colegio no era bien visto, los únicos que la aceptan como realmente era, eran sus amigos que ya no podía volver a ver.

Se levantó sin animo, se miro al espejo y se vio unas ojeras a causa del insomnio, miró el reloj aun le quedaba tiempo suficiente para arreglarse un poco porque aunque no tuviera muchas ganas de empezar su nueva vida, tenia que causar una buena impresión para así cumplir la condición y tener la codiciada herencia.

Se dirigió al baño, se ducho rápidamente, se puso su nuevo uniforme y se maquillo para disimular sus ojeras y mientras se peinaba se escucha el sonido del timbre. La pelirrosa se asoma por la ventana de su pieza que daba a la calle y casi se desmaya al ver una inmensa limosina negra a afuera de su pequeña casa y a un mayordomo ya de edad al frente de su puerta. Ve que su mamá abre la puerta y hace pasar al mayordomo, y siente unos pasos apresurados hacia su pieza su madre entra a su pieza con una cara de felicidad, de emoción y de cansancio, aunque los dos primeros son buenos sentimientos, mezclados con cansancio no te hace lucir muy bien pensó la pelirrosa.

-¡¡Hija estas lista??...te vienen a buscar- le dijo su madre que no cabía de la emoción.

-Hai- respondió tomando su maleta con sus pocas cosas y sus preciados libros de biología que había comprado ahorrando casi todo un año

Su madre la acompaño hasta la entrada casi llorando de la emoción repitiendo como la enésima vez de que tenía mucha suerte de haber tenido una hermana tan generosa como Tsunade, de que estaba orgullosa de su linda hija, que ya no tenían que preocuparse más de las deudas, que irían de vacaciones a Hawai, y ese tipo de cosas.( Claro que Sakura no le había dicho nada de la condición)

-Señorita, permítame su maleta- le dijo el mayordomo, Sakura le tendió su maleta sintiéndose un poco rara por tanta atención.

-Gracias…-

-sígame, por favor- La pelirosa le hizo caso y lo siguió hasta la limosina el mayordomo le abrió la puerta, pero antes de entrar se despidió con un fuerte abrazo a su madre.

La limosina se veía igual de grande por dentro, se sentó al lado de la ventana viendo como el vehiculo se alejaba de su casa, de sus amigos, de su ciudad y de su antigua vida y se acercaba a una gigantesca mansión que se encontraba a las afueras de la ciudad, cruzaron la gran puerta principal, un hermoso parque lleno de árboles en flor hasta llegar a la puerta de entrada donde se encontraban algunos alumnos y alumnas saliendo de sus autos costosos, otros entrando al edificio con sus gigantescas maletas llena de ropa costosa, otros hablando y riendo con sus amigos.

El mayordomo le abrió la puerta y le hizo un educadamente un ademán con la mano para que saliera, Sakura lo quedo mirando con los ojos como plato como diciendo, nunca había pensado en estar en un ambiente como este, el mayordomo tosió un poco para que la pelirrosa saliera de su asombro, cosa que hizo reaccionar a la joven salio de la limosina torpemente, el mayordomo le entrego su maleta y un papel con algunas indicaciones.

-Que tenga un buen día señorita- le dijo amablemente dejando a la joven sola

-Es…espera un momento…-dijo inútilmente ya que el anciano ya se había ido, miro hacia el frente y se encontró con casi todos esos niños ricos mirándola como bicho raro

-No pertenezco a este mundo- pensó

CONTINUARA...

Princces-Zelda: Gracias por tu review, y que bueno que te haya gustado...saludos