Hola!
Muchas gracias por leer, aqui el segundo cap, aqui los caps pareceran un poquito tediosos pero aun aumentado de intesidad...
Adios.
Edward-wiz
Royal Chocolate
Capítulo 2.
El regreso de Harry Potter
Caminaba a paso tranquilo por los pasillos del colegio, algunos retratos le miraban con asombro y otros simplemente se desaparecían, quizás irían a otros cuadros del colegio a informar lo que estaba pasando. A varios pasos de ahí se topo con el viejo conserje Filch, seguía igual que antes solo que está vez su vieja compañera "la señora Norris" no estaba con él.
– ¡Ah! Eres tú – dijo con desgano –ya me había preocupado, los alumnos no llegan al colegio sino hasta dentro de unas horas más –
–Decidí venir temprano esta vez pues tengo unos asuntos que tratar con su señora directora –
–No entiendo como una persona como tú puede ocupar un cargo tan importante en está escuela – dijo mordaz –de no ser porque no puedo hacer nada… –
–Nunca haz podido hacer nada Filch – respondió de la misma manera –pero me agrada saber que tengo ya un buen amigo con quien charlar por las noches –
– ¡Bah! – gruño molesto.
– ¿Qué ha pasado con la señora Norris, Argus? – Pregunto el hombre –hace ya rato que no te veo con ella –
–La señora Norris – pudo ver como su rostro se ensombrecía –fue alcanzada por una maldición de uno de los mortífagos, no pude hacer nada –
– ¡Cuánto lo siento! – dijo bajando un poco la mirada.
–Ah vaya ya era hora – se escucho una tercera voz y les llamo la atención.
–Profesora Mcgonagall – dijo Filch –ya todo está listo para le llegada de los mocosos y aquí tiene las indicaciones de este año – saco de su bolsillo un arrugado pergamino y se lo entrego.
–Gracias Argus – respondió sonriente –ahora me podrías dejar a solas con… –
–De nada – se apresuro a interrumpir el viejo conserje.
–Anda, anda – dijo molesta, odiaba que le interrumpieran –y tú – miro al recién llegado –acompáñame que te mostraré cual es tu despacho –
La madriguera estaba silenciosa como de costumbre ese primero de septiembre, Ginny en silencio acomodaba las cosas en su baúl y de reojo miraba una caja encima de un buro cercano a la puerta de su habitación, la caja tenía encima tres cartas, tres cartas que había intentando en vano hacerle llegar a Harry Potter y todas habían regresado sin respuesta, sin abrir y sin siquiera ser recibidas. Su mayor decepción fue recibir aquella caja el día de cumpleaños diecisiete, dentro de ella estaban la mayoría de los detalles que le había dado a Harry por su noviazgo cuando andaban en sexto curso y con gran sorpresa encontró una vieja nota, está decía "Para Ginebra Weasley" y venía acompañada de aquel viejo collar que él le había regalado.
"Yo conservaré esta mitad, el vendedor me dijo que quien lo llevará y hubiese entregado la otra mitad a la persona que amaba, su amor sería duradero y eterno, estaremos juntos por siempre Ginny, no es fabuloso".
–Menuda porquería – dijo lanzando un hechizo contra aquella caja, hechizo que fue repelido por otro hechizo de su madre.
– ¡Ginny! – dijo sorprendida.
–Mamá – bajo la mirada y las lágrimas nuevamente aparecieron en su rostro.
–Hija, recuerda todo lo que hablamos el día de tú cumpleaños – se acerco hasta ella y la abrazo –si el destino así lo quiere, tendrás una oportunidad de remediar el error que cometiste –
– ¡Me odia mamá! – Lloró con fuerza –Harry me odia –
–Lo que le hiciste fue muy cruel querida, fuiste sumamente dura con él – le levanto la mirada y le seco las lágrimas –pero si de algo estoy segura es que ese chico no puede odiar a nadie amor y sino me equivoco aún te quiere pequeña –
– ¡Nos vamos ya! – Dijo cambiando de tema –llegaremos por la chimenea de Mcgonagall y se molestará si nos retrasamos –
–No llegaremos por la chimenea de Mcgonagall, Ginny – le miro sonriente –me ha dicho que por cuestiones técnicas tendremos que llegar por la chimenea del aula de DCAO –
– ¡Grandioso! – dijo con sarcasmo.
La señora Weasley había tenido esa mañana que viajar de emergencia a casa de la Tía Muriel y es por eso que pidió autorización de la directora de llegar por la Red Flu con su hija antes de que el banquete de bienvenida comenzará. Ginny vestida en su túnica del colegio miraba impaciente a su madre quien checaba algunas cosas de la chimenea y luego dando un cómodo suspiro indico que debían entrar ya. Tras lo que a Ginny le pareció una eternidad al fin llegaron al colegio, siendo más específicos a la chimenea del aula de lo que ahora era la clase de Defensa Mágica.
–Anda querida apúrate – dijo su madre ayudándole a jalar sus cosas – ¡Buenas noches! – se percato de la presencia del que parecía ser el maestro de Defensa Mágica.
–Ah buenas noches, supongo que usted debe ser la persona que me menciono Minerva – dijo con frialdad –señora Weasley le pediré deje a su hija aquí y usted se retire –
–Quizás debería de hablar con la profesora Mcgonagall sobre… – algo indignada intentaba ver el rostro de aquel hombre, desafortunadamente la iluminación era escasa y solo algunas velas iluminaban tenuemente su silueta.
–Eh recibido instrucciones de Minerva, la señorita Weasley debe irse cuanto antes al Gran comedor, pues dentro de poco iniciará la ceremonia – su voz seguía siendo siniestra.
–Siendo así – dijo alzando una ceja –Ginny querida haz lo que tú maestro dice, te escribiré pronto –
–Adiós mamá – la pelirroja jalaba su baúl pero de nuevo la voz del maestro le detuvo.
–Deje eso ahí señorita Weasley – dijo con dureza –acaso no ha escuchado que la ceremonia está por comenzar, yo me encargaré del equipaje –
Ginny dejo el baúl ahí y comenzó a salir, su corazón por alguna razón latía desbocado, quizás era que por primera vez regresaba de nuevo a clases a un período en el que ni Hermione, ni su amado Harry estarían ahí. Pudo escuchar a su madre gritar de sorpresa como si se encontrará con un viejo conocido y justo cuando intentaba ver que había pasado, la profesora Mcgonagall apareció y la jalo de ahí.
–Es tarde señorita Weasley – dijo apurada –es una fortuna que me haya retrasado un poco, de no ser así su interrupción sería desastrosa –
–Profesora quien era ese hombre tan amargado ahí dentro – pregunto mientras le seguía el paso.
–Era el nuevo maestro de Defensa contra las Artes Oscuras, es su primera vez regresando a este colegio después de un tiempo, quizás este algo confundido, eso es todo – sonrió misteriosamente.
La señora Weasley miraba nostálgica al hombre frente a ella, su cabello negro estaba igual de desordenado que siempre y aunque ahora llevaba unas gafas sencillas y modernas, aquellos ojos verdes que tanto le identificaban lo descubrirían ante cualquiera, aquel hombre era sin dudar, Harry James Potter; su complexión antes delgada ahora musculosa daban a entender que se la había pasado haciendo ejercicio y aunque a consideración de la señora Weasley, Harry estaba más atractivo que antes, sus ojos reflejaban una tristeza y frialdad sorprendente.
–Harry querido – dijo conteniendo el llanto.
–Señora Weasley – sonriente agito su varita y el despacho adquirió su forma normal, ahora se había llenada de cuadros de algunos magos famosos y duelos grandiosos, un librero repleto de libros al fondo y un escritorio decorado con algunos portarretratos vivientes, entre ellos, estaba uno que llamo su atención.
–Veo que… –
–No quisiera ser grosero señora Weasley, pero ahora como maestro de Hogwarts – pudo ver más sorpresa en el rostro de la mujer –debo estar presente en la ceremonia de selección –
–Lo entiendo querido, lo entiendo – sonrió –me tenías tan preocupada, pero es bueno saber que estás bien –
–Gracias por preocuparse por mí – sonrió también.
–Querido yo lamento lo de Gin… –
–Señora Weasley creo que con lo que pasó con Fred es suficiente para hacerle cargar un peso extra – dijo con firmeza –y de una vez le aclaro que no tome este puesto por hacerle daño a su hija –
Molly camino hasta él, le abrazo y le dio un rápido beso en la mejilla, Harry pudo verla aún sonriente mientras se esfumaba entre las llamas de la chimenea. Harry antes de partir hacia el Gran Comedor, estaba un poco nervioso, camino hasta su escritorio y tomo una foto de ahí.
–No se porque acepte este puesto – miraba con nostalgia la fotografía –quizás fue el deseo de verte una vez más pequeña – beso con ternura la fotografía en sus manos, en ella se veía a una chica pelirroja sonreír con frenesí mientras un chico de cabellos negros era reprendido por el Señor Weasley.
–Y porque me lo prometiste a mí – se escucho una pacífica voz proveniente de uno de los retratos –ya lo olvidaste Harry –
–No profesor, no lo eh olvidado – suspiro y dejo la foto nuevamente en el escritorio, se acomodo la capa y salió del despacho.
El gran Comedor estaba realmente abarrotado de estudiantes, la profesora Mcgonagall miraba con orgullo a todos los alumnos que regresaban contentos al colegio, el gran número de estudiantes nuevos listos para iniciar curso en Hogwarts hacían expresiones de asombro al ver el techo del salón o a los fantasmas escabullirse entre las mesas. Hoy daba la bienvenida a tres profesores totalmente novatos a tres de las asignaturas más importantes del colegio.
–Sonuros – con su varita en la garganta hizo callar el alboroto del salón –Antes que nada quiero darle la bienvenida a todos los alumnos que pese a lo sucedido en el ciclo pasado decidieron regresar – un parejo aplauso sonó por todo el gran comedor y Mcgonagall alzando la mano los hizo parar.
Mc: Aunque pensaba dar un detallado y dedicado discurso de bienvenida me temo que solo bastaría decir "Bienvenidos a todos", como verán ahora el sorteo de las casas fue echo por un viejo cáliz mágico que escoge al azar a una casa para cada alumno nuevo, una ceremonia nueva y sencilla.
Todo el salón comenzó a aplaudir con más fuerza que anteriormente y algunos vítores se escucharon por parte de los alumnos de séptimo, Mcgonagall nuevamente hizo callar a todos con su mano levantada y señalo tres lugares vacíos justo a lado de su gran silla al centro de la mesa.
–Tres lugares vacíos que corresponden a los nuevos responsables de guiarles en el camino de la magia, démosle una calurosa bienvenida a Neville Longbottom, nuevo profesor de Herbología y jefe de la casa de Hufflepuff –
Por una de las puertas laterales entro un hombre robusto, era apenas un joven de 18 años pero su cara reflejaba una madurez impresionante para un adolescente de esa edad. En una de las mesas una chica de cabellos rubios vitoreo con fuerza el nombre de Neville al igual que algunos miembros de la casa de Gryffindor, este ligeramente sonrojado pidió a la chica de Ravenclaw guardará silencio.
–Bienvenido profesor Longbottom – sonrió un poco –también Gryffindor tiene un nuevo jefe de casa y vaya que me complace informarles quien será, démosle también una calurosa bienvenida a Harry Potter, quien a partir de hoy será el profesor de la nueva materia llamada Defensa Mágica, antes Defensa contra las Artes Oscuras –
Ginny quien no ponía atención a las palabras de la vieja profesora de Hogwarts giro sumamente sorprendida su rostro hasta la puerta lateral por la que Neville había aparecido esperando comprobar si lo que había escuchado era real, su corazón latía desbocado por segunda ocasión, Harry Potter estaría como jefe de su casa y como su profesor; nerviosa clavo con más fuerzas su ojos en la puerta pero nada paso, nadie apareció.
– ¿Profesor Potter? – con un ligero grado de sorpresa, Mcgonagall miró hacia la puerta por la que debía entrar.
Pero el sonido de un "¡Oh!" a coro por parte de los Gryffindor hizo a todos girar hacia donde se armaba el escándalo. Harry Potter haciendo un magnífico uso de magia había aparecido en la mesa de los guindo con amarillo dando un espectacular giro.
–Acá – una voz algo ronca pero con un poco de cortesía llamo la atención de Mcgonagall.
–Ah profesor Potter – dijo tranquila –bienvenido a la escuela – dijo como mero trámite.
Todo el salón estallo en gritos y aplausos, era una grata sorpresa saber quien sería el mago que les enseñaría ha hacer magia y defenderse de los magos peligrosos. Ginny sin embargo tenía el corazón bombeando sangre a toda prisa, sus mejillas estaban sonrojadas como un tomate, Harry estaba parado justo detrás de ella, podía sentir su cercanía y su distintivo olor a menta que tanto le gustaba.
–Hola Ginny – escucho en su oído la pelirroja, apenas era un murmullo inaudible pero era su voz, ronca y cortés, acaso su corazón le estaba jugando una mala pasada, ¿Harry le había saludado?
–Ha… – se giro un poco para verlo, pero el moreno ya no estaba, este ahora se había aparecido junto a Hagrid en la mesa de los profesores y platicaba amenamente con él.
La profesora Mcgonagall recibió una nota por parte del pequeño profesor de encantamientos y diciendo que más tarde anunciarían al tercer nuevo maestro de Hogwarts invito a todos a comenzar la cena. La cena pasó con suma tranquilidad, de vez en cuando algunos alumnos intentaban hacer magia con sus varitas pero no podían y solo hacían más escándalo que magia. Ginny por su parte buscó nerviosa la mirada del profesor de Defensa Mágica fallando en la mayoría de los intentos, pero fue hasta que estaban probando el postre que pudo hacer una breve pero detallada conexión, su rostro estaba fino y la modificación de sus lentes le hacían parecer más apuesto, noto también que sus ojos verdes ahora estaban apagados y con cierto toque de soledad en ellos, eso le apachurro el corazón.
El moreno se puso de pie y diciéndole algunas cosas a Mcgonagall que estaba a su izquierda, se encamino hacia la mesa de Gryffindor, Neville había hecho lo mismo pero fue hasta la mesa de Hufflepuff.
–Señor Hunter – nuevamente el corazón de Ginny se paralizó –apenas comienza el curso y no quiero tener que quitarle puntos a mí casa, guarde esas baratijas muggles –
Nuevamente el moreno se había parado detrás de la pelirroja y está vez lo miro de cerca, su sorpresa llego al ver como esté girando su rostro en cuanto el suyo se encontró con el de él y se puso a regañar a un alumno de tercero que estaba sentado justo frente a ella. Estuvo regañando a varios alumnos más en su camino a la puerta y lo vio al fin salir del Gran Comedor, esa era su gran oportunidad, era su oportunidad de alcanzarle y aclarar las cosas. Nerviosa y procurando no llamar la atención salió justo detrás de Harry, lo vio doblar en una esquina más delante y lo siguió, su corazón latía a prisa y sus pies luchaban por seguir su paso cuando una varita la hizo detenerse en seco justo al doblar la esquina.
–Señorita Weasley – su voz sonó fría y con algo de rencor –"Sigues estando tan bella" ¿Qué se supone que hace al seguirme? –
–Yo… – sus mejillas estaban encendidas –Harry yo… –
–Profesor Potter, señorita Weasley – dijo con firmeza y bajo la varita –tanta confianza se toma –
–Necesito hablar contigo, digo con usted – corrigió nerviosa.
– ¿Es sobre algún asunto relacionado con la casa Gryffindor o Defensa Mágica? – dijo con más dureza que antes.
–Realmente yo… quería decir que… –
–Esas no son respuestas – se comenzó a girar –no tengo mucho tiempo para escuchar sus tartamudeos –
–Harry yo… – su cuerpo no respondía y las palabras simplemente no salían, Harry estaba siendo muy dura con ella.
–Buenas noches señorita Weasley – ondeo su capa con clase y le dio la espalda –y más vale que se vaya al dormitorio si no desea escuchar el discurso de la directora, no toleraré ninguna falta o castigo porque se quedo rezagada en los pasillos, la contraseña del retrato es "Soledad" – siguió caminando y la dejo ahí con las lágrimas luchando por salir sin piedad.
Con una solitaria lágrima resbalando por su mejilla lo vio desaparecer al final del pasillo, se sentía mal, deseaba llegar a la sala común de Gryffindor y comunicarle a su madre que cuanto antes abandonar Hogwarts, Harry la odiaba y eso le dolía en el alma, no soportaría ver sus desplantes o su indiferencia cuando amaba con toda el alma a aquel hombre, caminaba lentamente hasta que una mano le detuvo.
–Ginny – esa voz era muy conocida para ella, sabia a quien pertenecía y eso le había dado un poco de alivio.
– ¡Hermione! – Dijo girándose para ver a una castaña forzar una sonrisa y mirarle con tranquilidad –Hermione – no pudo más y el llanto por fin le invadió.
–Solo está lastimado Ginny, lo heriste mucho con todo aquello que le dijiste – intento calmarla –pero no te preocupes, si ese tonto te la pone difícil se topará con la jefa de Ravenclaw –
–Hermione tú… – dijo asombrada.
–Así es, ahora soy la Profesora Hermione Granger – río un poco animando a la Weasley –llegue tarde por culpa de tú hermano Ron, pero soy la profesora de Transformaciones y jefa de la casa de Ravenclaw, cuando llegue pude ver a Harry regañar a Hunter y salir de aquí, tu le seguías y creí conveniente alcanzarlos para evitar un desastre – alzo lo hombros.
– ¡Genial! – dijo algo animada pero nuevamente triste.
–Anda ve a dormir que cierta persona tendrá unas cuantas palabras conmigo – sin dejarle responder nada más, Hermione se encamino hacia el mismo lugar por el que Harry había desaparecido.
Su paso era rápido y silencioso, escuchaba un viejo radio tocar una canción de las Brujas de Macbeth, estaba cerca del despacho de Harry. Al fin llego hasta una puerta negra y con el emblema de Gryffindor en ella, toco tres veces hasta que finalmente escucho un simple "pase".
–Buenas noches, Harry – se escucho de pronto y el moreno quien escribía al mismo tiempo que tarareaba la canción que sonaba en la vieja radio cerca del librero levanto la vista.
–Ah profesora Hermione – dijo con más respeto que emoción de ver a su vieja amiga –buenas noches, ¿algún problema? – fingió una sonrisa.
–En realidad venía tratar ciertos asuntos contigo Potter – dijo molesta –el primero de ellos es "Porque carajos nos haces pasar tanta mortificación, acaso estás idiota, todos pensábamos lo peor, que estabas desaparecido, secuestrado, muerto o que se yo" – le señalo con violencia.
–Debía estar solo, además mandaba mensajes con Kreacher para asegurarles que estaba bien – respondió sin inmutarse –necesitaba pensar muchas cosas y prepararme en tranquilidad para mi nuevo trabajo –
–Pero sabes que pude ayudarte Harry, sabías que podías contar conmigo y sin embargo te ocultaste a sufrir tú solo – dijo aún molesta – ¿acaso no confías en quien te salvo el trasero tantas veces desde que estábamos en primer grado? –
– ¡Estaba devastado Hermione! – le respondió de igual manera –estaba totalmente dolido, era una persona nueva en esto del amor y me sentía pésimo, no tenía cabeza para pensar en más cosas que huir lejos de todo –
–Nuevo en el amor, ¿qué hay de Cho? – le miro esperando una respuesta a eso.
–Con Cho fue una estupidez, ni siquiera fuimos novios, solo fue una chica que me gustaba y punto – le grito –con Ginny fue otra cosa muy distinta, me entiendes, una cosa muy diferente y hermosa –
–Si tan hermosa fue – le señalo nuevamente – ¿porqué la tratas con tanto odio?, vi lo que hiciste con ella hace unos momentos y Molly me platico lo duro que fuiste también con ella –
– ¿Con odio Hermione? – se burlo – ¿qué esperabas que hiciera?, que la abrazará y le dijera "Hola Ginny, me pateaste el culo y me hiciste sentir el peor hombre del mundo, además de que me destrozaste el corazón, pero no pasa nada, de ahora en delante sacarás buenas notas, seremos muy buenos amigos y todo será felicidad" –
–Yo… –
–Lo siento Hermione pero no voy a ser bondadoso solo porque es parte de un pasado que intento olvidar – suspiro y se puso de pie totalmente encolerizado.
– ¿Entonces planeas vengarte de ella?, ahora entiendo porque aceptaste este puesto – dijo con decepción.
– ¿Venganza? – Se giro y su rostro estaba rojo del coraje – ¿Entonces tú aceptaste el puesto de profesora también para detenerme de mi venganza contra Ginny? –
– ¡Claro que no! – dijo indignada.
–Entonces no juzgues mis decisiones sin conocer su motivo – le respondió mordaz –yo acepte este puesto porque hace ya tiempo me ofrecieron el cargo, mucho antes de todo lo que paso con ella y no porque quiera vengarme –
–Pero con lo que haces lo aparentas – le dijo sorprendida.
–Tú podrías vengarte de la persona que más amas en el mundo Herms – le dijo sorprendiéndola aún más –no Hermione, no podrías así como sabes que yo tampoco lo haría, amo a Ginny, pero eso no da pie a que le tendré consideraciones especiales solo porque la amo o porque es la hermana de mi mejor amigo –
–Dumbledore las tenía contigo –
–No metas al viejo en esto – dijo firme – ¿que esperas que haga? –
– ¡Que la dejes hablar contigo! – Dijo también con firmeza – ¡que escuches lo que tiene que decirte! –
–Lo hice una vez y escuche suficiente, ¿acaso sabes lo que me dijo aquella noche Hermione? –
–No y no tengo porque –
–Para mi Ginebra Weasley es una alumna más de este colegio, una alumna que llevará clases con un maestro amargado y dolido – sonrió con ironía –lo siento Hermione pero hay palabras que no se pueden olvidar, ahora si me permites tengo que terminar de hacer los horarios de los alumnos de Gryffindor –
–Está bien – dijo dando un hondo suspiro –te quiero Harry y entiende que me preocupas –
–Yo también te quiero Herms, sabes que eres muy especial para mí – dijo mirándole directo a los ojos –pero hoy no es noche de reencuentros, tengo cosas que pensar –
–Lo sé James – dijo acercándose a él y abrazándolo con fuerza –solo recuerda que Ginny aún te ama y lo demostró está noche –
– ¡Hasta mañana Jean! – Dijo en toque de queda y se separó de ella –hablaremos en el almuerzo de mañana – la vio salir negando con la cabeza.
Apunto su varita hacia la puerta y la sello con un hechizo, la discusión con Hermione fue sumamente dura y fuerte, la castaña era una hermana para él y quizás tenía razón, él estaba siendo muy duro con Ginny, la amaba con locura y desenfreno, pero ella había dejado muy en claro que le odiaba y que no lo quería ver y eso estaba haciendo, tratar de mantenerse alejado, muy alejado de ella, al principio pensó que vengarse de Ginny era una buena idea, pero el no era Lord Voldemort o algún mortífago, él si tenía sentimientos.
La mañana llego con tranquilidad al colegio Hogwarts, el gran comedor nuevamente estaba abarrotado como la noche anterior, el rico olor a huevos y pan tostado animaba a los alumnos a despertarse de una vez por todas, los profesores repartían con rapidez los horarios de clases mientras algunos escandalosos chicos de primero recibían el correo.
–Aquí tiene su horario señorita Weasley – dijo Harry sonriéndole.
–Gracias – lo tomo y bajo la mirada apenada.
Su horario si que estaba muy cargado en este curso, llevaría dos horas de Defensa Mágica y dos de Transformaciones por la mañana, tenía libre todo el rato siguiente hasta después de la comida donde dos horas de Encantamientos y dos de Pociones le esperaban para finalizar el día. Noto que ahora no llevaba Herbología.
–Profesor Potter – dijo ella normalmente.
– ¿Sí? –el moreno se detuvo y la miro directo a los ojos.
– ¿Por qué no llevo Herbología? – intento esquivar su mirada.
–Eso es fácil de responder – río –usted puso que no deseaba realizar el EXTASIS de Herbología, pero si lo desea creo que tiene la nota en regla – se llevo la mano a la barbilla –hablaré con el profesor Longbottom y llevará la clase –
–Claro, pero… –
–Tendrá Herbología todos los martes y jueves, dos horas en el Invernadero siete – termino sonriente –ahora si me permite tengo que seguir entregando los horarios – se giro y siguió su labor.
–Gracias – dijo en susurro, su corazón por lo menos estaba contento esa mañana, Harry había sido más tranquilo y amable con ella.
– ¿Nos vamos a clase? – el moreno profesor miro a todos los alumnos de séptimo, ya había terminado de repartir los horarios –Aula 7, enseguida les alcanzo – tomo camino hacia Hermione que le esperaba sonriente en la entrada del Gran Comedor.
Continuará…
