Buenos días/tardes/noches a todos, este es el primer fanfic que subo y realmente espero esté todo en orden, Bueno, vamos a comenzar.
Kuroshitsuji no me pertenece, pero todos los personajes incluidos en este fanfic en particular son de mi creación personal.
Sin más preámbulo, el Fanfic.
8:30 am.
-Joven amo, es hora de levantarse- El mayordomo entra en la habitación silbando suavemente una melodía infantil mientras empuja una especie de carrito en el cual trae una jarra de leche tibia junto con una rebanada de pie de limón, los cubiertos y vajilla correspondientes, pero mientras tanto un joven amo dormía tranquilamente, sin siquiera inmutarse – ¿Ve porque debe acostarse más temprano?... Joven amo- Luego de abrir las cortinas de par en par y las ventanas para ventilar la habitación, se inclinó sobre la cama del menor, sacudiéndolo ligeramente con la mano –Despierte my little prince, hoy tiene mucho que hacer y su rosa no lo esperará toda la vida… Apresúrese, se la podría comer el cordero-
Al ver como se reía quedito pero no abría los ojos sin importar cuanto llamara, el frustrado mayordomo suspiró con pesadez, apartando las frazadas de la cama haciendo que el niño se acurrucada aún más en posición fetal, dándole la espalda.
-5 Minutos más…- susurró a penas, entre sueños mientras tomaba la cabecera para cubrir su rostro. Su mayordomo no podía dejarlo así, ¡Tenía mucho trabajo que hacer hoy! Debía hacer que se levantara al instante.
-My prince… Si no se levanta- Estiró una de sus manos, acariciando la cintura del chico por en sima de la camisa de dormir, provocándole un ligero respingo por el cosquilleo. Apartó la cabecera que le estorbaba el camino al rostro de su amo mientras se acercaba a su oreja para susurrar muy suavemente –… Tendré que molestarlo… hasta que lo haga-
-¡Ah! ¡No hagas eso!- Se sentó de un salto en la cama, tapándose las orejas y frotando efusivamente la que escuchó el mensaje –¡Te pasas de la raya!-
-Tiene usted orejas muy sensible mi lord- Se reía nada más, ya junto al carrito, sirviendo todo en una bandeja para entregársela al menor, quien permanecía con la mano cubriendo su oreja mientras un mohín decoraba su rostro.
-Ya cállate- Estiró la mano, recibiendo l tasa de leche –A veces puedes ser muy molesto, Damián… Y esto no es te…- Reclamó al olfatear el cálido aroma a leche fresca.
-Las indicaciones del doctor fueron muy claras, joven amo, a su cuerpo le hace falta calcio…- Depositó el plato con pie de limón sobre la bandeja -… Y vitamina C-
-No me gusta la leche… ¿Eso es pie de limón?- Dejó la tasa en la bandeja y, tanteando con las manos alcanzó el plato y el tenedor, comenzando a comer con una infantil sonrisa.
-Veo que el desayuno de hoy no requiere de una mayor presentación. Preparé un bocadillo corriente para su poco entrenado paladar, espero lo disfrute- Su amo sonrió levemente, probando y aprobando el desayuno –Me alegra ver que ya está de buen humor-
-Es que odio que me despiertes así, Damián…- El menor entrecerró los ojos frunciendo ligeramente el entrecejo, pero a la segunda probada de su pie se le olvidó el enojo por completo -¿Que tenemos para hoy?-
-A las 10:00 tiene clases de Braille con la señorita Erina, a las 12:00 Debe revisar los contratos y el papeleo antes de las 2:00 ya que vendrá el señor Hamillton a un almuerzo de negocios, a las 5:00, hora estimada de retiro del señor Hamillton, tendrá tiempo para cambiarse y asistir al baile que organiza su prometida, Lady Berenice a las 19:00 horas-
-Ya se leer, no entiendo porque tengo que ir aun a esas clases- A pesar de su ceguera, su rostro era realmente expresivo, el entrecejo dejaba ver claramente su desagrado –No me gusta la maestra, siempre se disculpa cuando usa la palabra "mirar" frente a mi como si yo no la usara, por eso le puse su nombre a dos de las gallinas- Estiró el brazo señalando en dirección al jardín, pero sin mover la cabeza en ningún momento. En alguna parte del jardín, dos gallinas llamadas Erina picoteaban el piso en busca de granos.
-Tiene que agilizar su lectura joven amo, si no practica perderá la costumbre, no queremos que eso ocurra o podría ser un blanco fácil para cualquier estafador intentando aprovecharse de sus decorativos ojos- Le entregó una servilleta –Pero siempre podemos cambiar a la señorita Erina por alguien menos…-
-Remilgado…-
-Me alegra ver que se amplía su vocabulario, joven amo…-
9:00
Luego del desayuno el joven Birdwhistle se dejó vestir por su mayordomo. A pesar de estar acostumbrado a vestirse por sí solo en tiempos pasados, Damián insistía en ayudarlo, después de todo, las ropas que se veía en la necesidad de usar ahora eran mucho más complejas que la "vulgar" camisa y pantalón que solia usar, la poca practica con ese tipo de prendas lo obligaban a requerir asistencia.
-Damián ¿De qué color es tu cabello?- Preguntó, estirando una mano intentando palpar la cabellera ajena.
-Blanco, joven amo- Cerraba los botones de su camisa tranquilamente mientras aliviaba la curiosidad del menor, pero este aun parecía muy extrañado con la respuesta –El blanco no es exactamente un color, es como la luz, es frio, cálido, luminoso y hasta cegador, es el conjunto de todos los colores, no solo uno-
-Hm…- El joven soltó un suspiro pesado, levantando el rostro hacia el techo mientras su mayordomo subía sus calcetas y le calzaba los zapatos –Es un poco largo…- Mencionó luego de inclinarse y tantear a penas las puntas del cabello de su servidor, el cual llegaba hasta sus hombros con un corte algo irregular y liso.
-Así es joven amo ¿Cree que deba recortarlo un poco?-
-No, así está bien…- Continuaba delineando su cabello con la yema de los dedos.
-¿No me veré muy indecente para el protocolo esperado en un mayordomo?- No detenía su trabajo, seguía siempre preocupado de la vestimenta ajena, pero subía la mirada ocasionalmente para ver el rostro curioso de su amo.
-¿Qué esperas que responda?... Si, luces indecente con tu cabello largo, deberías peinarlo como todos los otros mayordomos que veo a diario ¿Qué opinas?- Dijo, sarcástico pero manteniendo una sonrisa en su rostro.
-En tal caso lo cortaré lo antes posible joven amo- Sonríe divertido mientras toma las manos del menor, apartándolas de su cabello e invitándolo a ponerse de pie para acomodar su corbata.
-No, no lo cortes…- Estiró las manos hasta su cabeza nuevamente, tocando las puntas de su cabello, rozando delicadamente su rostro con las palmas –Me gusta largo…- la piel del mayor era fría, lisa y algo fibrosa, no podía evitar pensar en lo agradable que era al tacto a pesar de lo helada que estaba.
-En tal caso lo amarraré para no lucir fuera de lugar, no quisiera avergonzarlo frente a los clientes- Se apartó el cabello del rostro, echándolo para atrás con la mano, dejándose hacer por el menor que, muy por el contrario a él, tenía unas manos cálidas y tersas las cuales en contraste con su fría piel, llegaban a quemar.
-Me parece bien…-
10:00
El joven Birdwhistle ya se encontraba en la biblioteca de la mansión con la profesora, Miss Erina, quien casi lloraba al ver los inservibles ojos del menor preguntándose por que Dios le haría semejante cosa a una criatura tan joven. Por su parte, Benjamin quería estrangularla.
La hora en la que los amos estudian es la hora a la que los Mayordomos trabajan incansablemente para hacer lo más ameno posible su retorno junto con el dia a dia para sus jóvenes amos.
-El joven príncipe posee un desarrollado sentido del gusto debido a su pequeña discapacidad- Damián tenía la mala costumbre de murmurar sus pensamientos constantemente, en especial a solas, por lo que los planes para hoy se escuchaban claramente –Por lo cual es algo quisquilloso con la comida, esto complica ligeramente los almuerzos diarios, el sazón debe ser sutil y la temperatura perfecta para la…-
-Damián, lo estás haciendo de nuevo- Comentó una chica de esponjoso cabello castaño atado en dos coletas, abriéndose paso en la cocina mientras bostezaba sin ánimos y ataba a su cintura un delantal que hacia juego con su atuendo de sirvienta.
-Oh, Jolyne, justo a tiempo, sobre las tareas de hoy…- Damián se giró solo un momento para tomar entre sus brazos una pesada caja la cual depositó sobre las manos de la dama –Quiero que pulas la vajilla para el almuerzo, que limpies la sala de estar, laves la ropa del amo, limpies las ventanas, barras la entrada, saques a Alexander, le des un baño y…- Fue interrumpido por la chica quien simplemente le tapó la boca con el dedo índice.
-¡Bien! Comenzaré, pero me das muchas tareas, voy a creer que no te caigo bien- Mencionó con un tono inocente en su voz –Y yo que te quiero tanto…-
-…- El desagrado en sus ojos era más que evidente, apartó la mano de su boca y continuó con lo suyo –Por favor dile a Kanon que debo darle sus tareas para hoy-
-¡Yes, mi caballero!- La chica salió, canturreando alegremente mientras llevaba la caja como si fuera nada.
-Una puta… no podía ser una dama de alcurnia, ni una bailarina o un chico educado, no… tenía que ser una puta- Refunfuñaba entre dientes al pensar que no podía echarla a la calle, no tenía nada en contra de la prostitución, pero su carácter no hacía más que arruinar el ambiente.
11:30
Ya en la sala, tocaba ver la decoración para la cena.
-La decoración no suele ser mayor problema para el amo, pero no podemos descuidar la apariencia cuando tenemos visitas tan importantes, está en juego constante la reputación de la familia Birdwhistle, por lo que he seleccionado una gama de tonos burdeos que destaquen los bellos ojos del amo y… hm- Se quedó pensativo mientras sujetaba las muestras de tela –¿Debería destacarlos u ocultarlos?...-
-Creo que destacarlos estaría bien…- Damián se volteó para ver al tembloroso Kanon, un sirviente asiático con lentes que fue un chihuahua en su vida pasada, según Benjamin –D-digo… hay que demostrar que los ojos del amo son… el orgullo de la familia ¿no?...- El mayordomo sonrió ante las palabras del joven sirviente.
-Kanon, una de las pocas personas a las que puedo llamar mi amigo- Dio unos pasos hacia el chico de su misma altura, quien temblaba más y más por cada paso que daba –Siempre tan asertivo ¡me alegra que decidieras venir! Tengo tu lista de tareas para hoy, necesito que transcribas el papeleo del amo para que pueda revisarlo por sí solo, pero antes…- Fue entonces cuando le entregó un rastrillo casado de quien sabe dónde –Quiero que riegues las plantas y que hagas que el jardín brille como una tasita de plata ¿me entendiste?-
-… ¿El jardín?- Se le notaba desanimado –Pero… ya sabes que no me gustan este tipo de trabajos al aire libre…-
-Sé que lo tuyo es lo teórico, Kanon, pero eso es lo que me agrada de ti ¡eres bueno en todo lo que haces! Ahora toma el rastrillo y ve a sacar las hojas caídas del jardín antes de que te vea de nuevo- Su tono era bastante burlón, en realidad.
-Pero… ¿no hay nada más que pueda hacer?... ¿quizás la cena?... ¿o llevar el té al amo?... ¿lo que sea?...-
-No hay problema, mi estimado- Posa una mano firmemente sobre su hombro, mostrando una amplia sonrisa –¡Siempre puedes hablar con Jolyne para que cambie sus tareas contigo!- El joven sirviente se tiñó de color rojo mientras despedía vapor por el alza de presión. Tomó el rastrillo y salió al patio, resignado.
-Ahí está ¡el tutor más atento y eficiente del mundo! Me alegra tenerte con nosotros y lo sabes- movía la mano, despidiéndose de su colega.
-Hai…-
12:00
-¿Necesita ayuda para leer los papeles, joven amo?- Mencionó el atento mayordomo, quien se encontraba junto con su amo en el despacho junto con una gran pila de papeles sobre el escritorio, transcritos en braille.
-No, déjame hacerlo solo…- Insistía el menor mientras tocaba los papeles con la llena de los dedos. Los papeles tenían ciertas "protuberancias" que le permitían palpar las letras.
-De acuerdo, le traeré él te mientras tanto- Dijo mientras se acercaba al carrito que siempre lo acompañaba a la hora del té.
-Ajam…- Seguía muy concentrado en lo que estaba haciendo como para entender que decía el otro.
-Dígame, como le fue en la clase con la señorita Erina?- Sirviendo el té.
-Como siempre, de hecho creo que comenzó a llorar- El chico tomó un lápiz, firmando uno de los papeles –Y casi lloro con ella, no la soporto…-
-Quizás usted le recuerda a sus nietos- Entregándole la taza de té la cual fue recibida sin demora.
-Hm… ¿No puede ser Kanon quien me haga clases?- Dando un sorbo a su tasa de té.
-Lo lamento joven amo, pero Kanon tiene quizás un nivel muy avanzado para usted, el será bueno en muchas cosas, pero no explicando, todo le parece fácil… además- Sacudió ligeramente el escritorio con ambas manos –El segundo piso vibra cada vez que viene aquí, no creo que usted pueda concentrarse en sus estudios durante un terremoto- El menor soltó una risita inocente la cual fue correspondida por su servidor.
-Es como un enorme perro chihuahua- Su sonrisa infantil siempre iluminaba la habitación, y el ambiente una vez más era de paz y tranquilidad para ambos, incluso en momentos de trabajo tedioso.
13:30
-¿Alexander? ¿Dónde estas perrito?- Jolyne se encontraba en el jardín buscando a la mascota de la familia, el perro Golden, Alexander, quien requería de un buen baño –Vamos perrito, tenemos que dejarte hermoso para que te vean las visitas y digan "¡Uy! ¡Que criatura más preciosa! ¡El joven amo tiene buen gusto para las mascotas!"- En eso, el amigable perro de pelaje dorado llegó corriendo con un extraño artículo en su hocico, depositándolo a los pies de la chica con intenciones de jugar –¿Que es esto?...- Al verlo supo inmediatamente que era parte de la manguera del jardín donde se encontraba Kanon –Ay… ¡pequeño travieso! Sé que es flaco y largo pero Kanon no es tu juguete ni una barita, ven, vamos a buscarlo para que te disculpes- El perro seguía a la dama hasta el jardín trasero sin tapujo alguno.
Al llegar, la escena presenciada por la dama era… peculiar. Habían trozos de manguera y huellas por todas partes, barro, pétalos de flores, todo despedazado, la escalera tirada junto al árbol y por supuesto, Kanon colgado de una de las ramas, a lo cual la espectadora no pudo contener unas buenas y poco elegantes carcajadas.
-¡Jajaja, ay, pobresillo! ¡Malo Alexander, malo!- Regañó al perro mientras corría a rescatar al sirviente, entregándole la escalera para que bajara.
Unos minutos después, Kanon estaba abajo, a salvo y desesperado por el desastre en el jardín.
-¡Damián me va a matar! ¡¿Que haré?!-
-Cálmate, seguramente el entenderá, no es tu culpa tener ese increíble magnetismo animal- Le daba palmaditas en la espalda para consolarlo.
-¡Pero las visitas llegaran en media hora!-
-Bueno, podemos terminar todo entre los dos, soy tu colega, ¡puedo ayudarte!- El joven la miró con los ojos iluminados y al borde del llanto –Pero claro, luego tú me deberás un favor, cielo- tocó la punta de su nariz con el dedo índice, sonriente, por otro lado el chico estaba por orinarse en los pantalones, aparentemente los "favores" de la chica siempre eran… inapropiados.
-… Veo que te ganó el perro, Kanon- Damián ya estaba en el jardín, enterado de todo lo ocurrido. Ambos sirvientes se veían nerviosos -… Yo arreglaré todo esto, ustedes vayan a bañar a… esa cosa- El pequeño Alexander miraba a Damián como si fuera el amor de su vida, por lo que hiso falta que entre ambos arrastraran al perro para llevarlo a bañar.
-… Bien… comencemos- Una vez a solas, a una velocidad sobrehumana, aquel mayordomo barrió las hojas, cembro flores nuevas, regó el pasto para quitar esas huellas y manchas de barro sobre este, podó las plantas, guardó las herramientas, todo en menos de 10 minutos y casi como si jugara al tiro al blanco, no creo haga falta hacer mayor énfasis en el detalle de ese breve periodo de tiempo.
-Nunca me canso de ver esto…- Mencionó la chica, que aun ni comenzaba a bañar al perro.
-…- Suspiró molesto –¿Que es tan importante que te trae hasta aquí y evita que hagas tus tareas?...-
-Kanon dice que el señor Hamilton llegará 10 minutos antes de lo planeado, pero que entrará a la mansión 10 minutos más tarde y por lo visto trae compañía- Sonreía traviesa al pensar en lo divertida que sería esta tarde de juegos.
-Entiendo… Bueno, habrá que darles la bienvenida 10 minutos antes- Se limpió la tierra de los zapatos en la alfombra de la entrada –Que visitas tan impacientes… Iré a preparar al joven amo, ustedes encárguense de los preparativos… y no dejen salir al perro, no quiero que regrese lleno de tierra- Ambos se retiraron para encargarse de sus propias tareas.
Mientras tanto, el señor Hamillton se encontraba en camino a la mansión, dispuesto a obtener un trato benéfico para su persona y hacer todo lo necesario por conseguirlo.
Continuará...
Ok, este es el primer capitulo (Ya que el anterior es técnicamente una introducción) Les ruego comentarios y que me digan en que podría mejorar.
Siento que cometí un error al subir tan pronto este fanfic ya que, sinceramente no se si seré capaz de ser constante con el, ahora la tensión de "Tengo que subir otro capitulo rapido!" Es estresante, pero supongo que son "Gajes del oficio".
Se despide: TheBlindPrince.
