-¿Qué es esto, Potter

-¿Qué es esto, Potter?- le preguntó Lily, atrapándola con agilidad.

James se limitó a sonreírle y salir por el hueco del retrato seguido por sus amigos.

Lily agitó la cajita con curiosidad, consciente de que todas las personas que había en la sala común la observaban, y la abrió. De su interior salió revoloteando la dorada y rebelde snitch. Lily se quedó petrificada. Era la snitch que James tanto adoraba, y se la había dado a ella, pero... ¿Por qué se la daba? Hacia pocos días que le había echado en cara que se pasaba el día jugando con ella y, si se ponía a pensar, era desde entonces que James se veía bastante alicaído, aunque ella apenas lo había notado porque estaba pensando en Severus, y en la terrible mirada de desprecio que le dedicó cuando lo fue a defender de Potter, pero era cierto que ya no cambiaba de novia cada semana, lo cierto era que últimamente ni siquiera parecía tener novia. Hacía varios días que no gastaba ninguna de sus bromas de "merodeador" que la hacían ponerse histérica, y tampoco le había vuelto a pedir que saliera con él cada vez que se cruzaban en un pasillo, como llevaba 3 años haciendo. Desde luego, James estaba triste, pero la pregunta era ¿Por qué?

Todos estos pensamientos pasaron por la mente de Lily en tan solo unos segundos, los que tardó en reaccionar, atrapar la brillante pelotita antes de que escapara de su alcance y subir apresuradamente al dormitorio de las chicas. Una vez allí se sentó en el hueco de la ventana y se puso a mirar las estrellas, que brillaban titilantes en el despejado cielo. Estaba tan abstraída pensando en la razón del cambio de actitud de James, que no se dio cuenta de que Mary había entrado en la estancia y se hallaba delante de ella.

- ¡Lily!- la llamó- ¡Lily!

La pelirroja tardó unos segundos en reaccionar, y se giró lentamente hacia su compañera.

-¿Qué quieres, Mary?

-¿En qué pensabas?- le preguntó la rubia con curiosidad.

- Eh... en nada... -dijo Lily, volviendo a mirar por la ventana.

-Vamos, Lily... a mí puedes contármelo- comentó Mary, sentándose junto a su amiga.

-Ya te lo he dicho, no estaba pensando en nada.

- Venga ya, Lily... con Erika puede que te funcione, pero a mí no puedes engañarme. Dime en qué piensas, o al menos qué te pasa- le pidió Mary, algo preocupada.

- Estaba pensando en lo que ha hecho hoy James- confesó Lily lacónicamente-¿Por qué me regala su snitch? No lo entiendo- preguntó, intentando parecer indiferente, tarea en la que fracasó estrepitosamente.

Para su sorpresa, Mary se rió disimuladamente.

- ¿De qué te ríes?

-No me río- replicó Mary, intentando reprimir su sonrisa- Así que resulta que estás así por Potter... después de todo va a tener razón cuando dice que en el fondo lo quieres...

-¡Mary!- exclamó Lily, algo enojada, a la vez que se sonrojaba ligeramente- ¡No digas tonterías! Claro que no tiene razón, pero me ha sorprendido, sólo eso.

- De acuerdo, de acuerdo- intentó apaciguarla Mary, aun divertida- No es a mí a quien tiene que convencer.

-¡Ya vale!- la reprendió Lily- Estoy hablando en serio. No es normal que James se comporte así.- pronunció esas palabras casi sin darse cuenta. Ni siquiera advirtió que lo había llamado "James" en lugar de su frío y estudiado Potter hasta que las hubo dicho, detalle que no le pasó inadvertido a su amiga.

- Así que ahora ya es James...

-¡Déjalo ya, Mary! No es lo que estas pensando, desde luego que no.

-¡Vale, vale!, Como tú quieras... - replicó Mary sin dejar de sonreír.

- Entonces, ¿ tienes idea de a qué ha venido que James me regale esto?- le preguntó, ahora seria, mostrándole la dorada snitch, que mantenía apretada en su mano.

- No sé... la única explicación razonable que se me ocurre es que todo lo que lleva diciéndote 3 años sea verdad...

-No, no, no- la interrumpió Lily- eso no es posible.

-¿Por qué no, Lily?¿Por qué te niegas a crees que por una vez James pueda ser sincero?

- Porque no, Mary, porque eso es imposible.

- Lo que tu digas... – dijo Mary quedamente, ante la rotunda negativa de Lily- En ese caso, puedes preguntarle a Lupin. Tal vez él pueda decirte algo.

- Tienes razón, Remus seguro que sabe lo que le pasa. Mañana en Aritmancia le preguntaré.

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Estaban sentados en la ultima fila de la clase de Aritmancia, y, mientras el profesor explicaba, Lily interrogaba sigilosamente a Remus. -¿Qué le pasa a James?

Remus sonrió al notar que la pelirroja ya no llamaba a su amigo "Potter".

-Pregúntaselo a él- le replicó el licántropo-. Yo no puedo decirte nada.

- Remus puedes decirme que no quieres, y lo entenderé. Vale, no lo entenderé, pero eso ahora da igual- añadió al ver como la miraba Remus-, pero no puedes decirme que no puedes, porque los dos sabemos que lo sabes, y nadie te obliga a callarte. Así que, ¿no puedes o no quieres?

- No quiero- confesó el muchacho.

-¿ Y por qué no quieres?- lo pinchó Lily.

- Porque eso es algo que tienes que solucionar con James, no conmigo. Si estas preocupada por él, ve y díselo. Seguro que él te responde mejor que yo.

- Nada de eso. No pienso preguntárselo a James.

- ¿Por qué no?

- ¡Porque no!- le respondió Lily, quizá en voz demasiado alta, porque el profesor Toteru se volvió hacia ella.

-¿Le sucede algo, señorita Evans?

- No, nada, profesor- le respondió Lily, enrojeciendo.

Tras lanzarle una mirada de advertencia, el profesor se volvió y siguió dando clase.

- No voy a preguntarle a James, - repitió Lily en voz mas baja esta vez-, y como a ti se te ocurra decirle algo de lo que hemos hablado, no vuelvo a dirigirte la palabra en toda mi vida.- añadió

Remus simplemente sonrió y dirigió su mirada al profesor. ¡Qué cabezota podía llegar a ser esa chica!

Cuando Lily se reunió con Mary en el Gran Comedor, la rubia ya estaba esperándola, muerta de curiosidad.

- ¿ Qué?¿Qué te ha dicho?

-Tranquilízate, Mary. No ha querido decirme nada- le respondió Lily secamente.

-¿Por qué?

- Según él, porque es algo que tengo que resolver con Potter. Quiere que vaya y le pregunte a él. ¿Puedes creerlo?

-No te enfades conmigo, pero estoy de acuerdo con Lupin. No te vendría mal hablar con James sin que sea para regañarle, para variar.

-¡ Mary! No puedo creerlo, ¿me estas diciendo que hable con el dios del egocentrismo?

En ese momento Erika se sentó en la mesa, al lado de Lily.

-¿Qué te ha pasado? Tú siempre eres la primera en llegar.

- Slughorn me ha retenido en un pasillo para decirme que nos espera a las dos mañana por la noche en la mazmorra de siempre para una de sus fiestas.

-¡ Genial Lily! Es tu oportunidad para hablar con James.

- Vamos a ver Mary. NO VOY A HABLAR CON POTTER- dijo Lily, pronunciando la última frase vocalizando todo lo posible.

- Perdón, pero ¿Qué me he perdido?- preguntó Erika.

- Ayer James le regaló su snitch a Lily, y ella está preocupada por él, porque cree que no es normal que se comporte así- le resumió rápidamente Mary- Esta mañana en Aritmancia le ha preguntado a Lupin y él le ha dicho que tiene que hablar con James, y yo estoy de acuerdo con eso, y considero que la fiesta de Slughorn es el momento perfecto.

-¡ Qué lástima perdérmelo! Soy inoportuna hasta para que me castiguen- se quejó Erika.

-¿Cómo te fue el castigo con McGonagall?

-Me puso a limpiar todos los premios del salón de los trofeos. ¡Sin magia! Mi brazo no volverá a ser el mismo.

Las chicas terminaron de comer y se dirigieron a su próxima clase, Defensa Contra las Artes Oscuras. Estaban subiendo las escaleras del primer piso, donde se encontraba el aula, cuando la profesora McGonagall se cruzó con ellas.

- ¡Señorita Evans! Espere un momento.

Lily se volvió para atender a la profesora.

- Sólo quería informarle de que mañana por la noche deben hacer ronda como prefectos. Informe al señor Lupin, por favor.

-¡Genial!- dijo Lily, cuando la profesora se marchó- Es una lástima que tenga que perderme la fiesta de Slughorn, pero no tendré que encontrarme con Potter.

-Ah, ¿pero vuelve a ser Potter?

-¡Mary!- la reprendió Lily.

Cuando llegaron al aula de Defensa, la mayoría de los alumnos ya estaban allí. Lily se acercó a los merodeadores, que estaban junto a la puerta rodeados de admiradoras, y se puso frente a Lupin.

- Mañana tenemos que hacer ronda por los pasillos- le informó.

Es ese momento la puerta del aula se abrió, y el profesor Peasegood los hizo pasar.

- Hoy vamos a hacer un repaso de las criaturas a las que deberán enfrentarse en su TIMO práctico de Defensa Contra las Artes Oscuras, que realizaran esta tarde, como ya deberían saber. Comenzaremos con un boggart. - Con un movimiento de su varita, todas las mesas se aproximaron a las paredes, dejando un amplio espacio en el centro. El profesor colocó una caja en el suelo, y fue llamando a los alumnos de uno en uno. Lily observó como sus compañeros se enfrentaban al boggart, que iba adquiriendo diversas formas, cuando Mary la llamó.

- James no deja de mirarte- le susurró.

- No le mires- le ordenó Lily, y levantó la cabeza lo justo para comprobar que le había hecho caso.

- Lily Evans- llamó el profesor en ese momento.

Lily se colocó en el centro del aula. El profesor apuntó con su varita a la caja y de ella salió una enorme figura negra y encapuchada; por debajo de la capa asomaba una mano viscosa, corrompida... luego un frío tan penetrante que ahogaba se extendió por el aula. Las luces comenzaron a parpadear hasta apagarse. Nadie hablaba, todos sentían el efecto del dementor. Lily estaba paralizada mientras veía como el dementor avanzaba hacia ella.

- ¡Venga, Lily, puedes con él!- exclamó alguien, pero los sentidos de la pelirroja no funcionaban lo suficiente como para identificar la voz. Levantó la varita con dificultad, al mismo tiempo que el dementor seguía aproximándose a ella. Lentamente la criatura cogió la capucha con sus pútridas manos.

-Ri... ¡Riddíkulo!- dijo Lily entrecortadamente.

La criatura que ahora estaba frente a ella vestía una llamativa túnica amarillo chillón con enormes flores de colores. Hubo una carcajada general en el aula, y Lily volvió a su sitio.

-¿Cómo estás?- le preguntó Erika, preocupada por la palidez de su amiga.

- Estoy bien, ¿Quién ha sido el que me ha hecho reaccionar?

- James- le respondió Erika-. No ha dejado de mirarte ni un momento.

-¿En serio?

-Claro que sí, ya te lo dije antes- intervino Mary, susurrando.

-¿Qué querrá?

-No sé, aunque puede que te mire por eso que tu no quieres aceptar pero que las tres sabemos- replicó Mary.

-¡Mary Macdonald!- llamó en ese momento el profesor.

Mary se colocó ante la caja, de ella salió una mujer de pelo negro tan largo que llegaba hasta el suelo y con un huesudo rostro de color verde. Abrió la boca y un sobrenatural y agudo grito hizo a todos estremecerse. La banshee fue aumentando el volumen de su grito y...

-¡Riddíkulo!- gritó Mary.

La banshee se llevó la mano a la garganta, que emitió un sonido ronco.

La chica volvió con Lily, y retomó la conversación como si no hubiese habido ninguna interrupción.

-Entonces, ¿Qué piensas hacer?¿Cuándo vas a hablar con James?

-Eso, ¿Cuándo?- preguntó Erika.

- Y otra vez... ya os lo he dicho: NO voy a hablar con Potter.

Mary y Erika se limitaron a rodar los ojos y ver como sus compañeros se enfrentaban al boggart, que fue adquiriendo múltiples formas.

-¡James Potter!- llamó el profesor.

James se separó de sus amigos, casi inconscientemente se desordenó el pelo de color azabache, le sonrió a Lily, y se colocó frente a la caja.