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Perfect

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Hikaru Hoshi

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Capitulo 2: Yoh, cállate.

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-Anna…-

-…-

-…A…Annita…-

-Callate!-

-Mira…te… te traje unos dulces-

La puerta se entreabrió un poco, dejando ver solamente la mitad del furioso rostro de la rubia.

-Bien… espera-

Yoh se quedo frente a la puerta de la rubia, que no había salido desde la hora de la comida, o mejor dicho, desde que él, le había dicho a su prometida que tal vez debería dejar de comer un poco…

Sacudió la cabeza para apartar el horrendo grito que había escuchado, intentando no sentirse tan culpable, ¡era solo un comentario!, ¿Por qué las mujeres se lo tomaban todo tan apecho?. Intento escuchar que era lo que estaba haciendo Anna a través de la puerta, pero solo escucho el frufrú de la tela, y cinco segundos más tarde Anna ya le estaba abriendo la puerta… y comiéndose los dulces…

Yoh intento disimular el hecho de que ni siquiera se había fijado cuando le había quitado la pequeña bandeja con los dulces, y al ver que ella le daba la espalda camino a la ventana, lo tomo como una señal de que la ofrenda de paz había funcionado –por el momento al menos- y de que podía entrar a su habitación.

Estaba intentando sacar el tema sin herir el orgullo femenino –una tarea realmente imposible-cuando Anna rompió el pequeño silencio que se había formando.

-¿En verdad crees eso?- pregunto Anna desde la ventana, vestía un grueso suéter y unos pants, que Yoh nunca le había visto puestos.

-¿El qué?- preguntó comenzando a sudar frio.

-Que estoy…-pero las palabras no le salieron, y solo agacho la mirada, llevándose otro dulce a la boca.

El castaño suspiro al ver a su prometida tan vulnerable, en verdad no había querido hacerla sentir mal, ¡para nada!, si para él, Anna era la cosa más perfecta, linda –mandona- y elegante que jamás había conocido. Tenia que reparar su error.

-Claro que no, también las embarazadas se ven muy lindas cuando engordan!- exclamo con total orgullo el castaño, sin saber que ya había cavado su propia tumba…

Todo paso tan rápido que Yoh ni siquiera lo sintió, la bandejita callo al piso haciendo un sonido sordo, desparramando dulces por toda la habitación, y en menos de un parpadeo el ya se encontraba inconsciente, volando más alto de lo que Chocolove jamás voló.

Anna respiraba fuertemente, ese Yoh, era un total idiota!, sentía su rostro enrojecido del coraje, de la furia contenida, le demostraría, le demostraría a el y a todos los demás idiotas que se atrevieran a decirle gorda, que ella era perfecta. La mujer más hermosa que hubieran visto jamás.

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La mañana había amanecido nublada y con un poco de viento, pero aun así el día era lindo. Anna salió a dar un paseo –pasar con Yoh ese día no era una opción- y en la calle aun podían verse adornos de las festividades pasadas. Camino sin rumbo, hacia el centro de la ciudad, viendo vistosos escaparates de tiendas de ropa, -a las que ni siquiera se acerco, puesto que esos maniquíes estaban demasiado delgados para su gusto- y se detuvo en una pequeña cafetería para desayunar algo.

Se sentó en una pequeña mesa en el fondo y la camarera le dio el menú casi de inmediato, el lugar estaba caliente y tenía buen ambiente, aunque a esas horas todavía estaba un poco vacio. Mientras contemplaba el menú, Anna pensó en sus opciones, tal vez empezará a vomitar…¡jamás!, bueno, ¿que tal matarse de hambre?… tal vez mejor no… ¿y si se mataba haciendo ejercicio…?

Cerró el menú, lista para ordenar un poco de café y tal vez unos Hot Cakes… -con tocino y mucha miel- pensando en todas las dietas, operaciones y entrenamientos que acudían a su cabeza. Rechazándolos todos por pereza, maldito Yoh, era su culpa que ella se hubiera hecho tan floja, ya que era ÉL el que siempre le cumplía sus caprichos, nunca le decía que no, así que si, todo esto era culpa de Yoh. Además, estúpido Yoh, con su cuerpo delgado y musculoso, alto y bronceado, como si el idiota fuera una especie de maldito modelo de ropa interior…

Mientras le daba su pedido a la camarera, siguió pensando en lo bien que estaba Yoh, bueno, el idiota de Yoh, ese seria su nuevo nombre; y decidió que mientras ella no adelgazara ó Yoh engordara, no se tomaría fotos junto a él, ni siquiera se pararía junto a él en el calle o donde alguien pudiera verlos y pensar que ella estaba gorda.

Anna relajó los hombros, mientras la camarera le servía su café y sus Hot cakes, estúpido Yoh, además de molestarla con sus comentarios estúpidos y su estúpido cuerpo – ¿no seria mejor estupendo?- también la estaba acomplejando.

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Mientras tanto en la pensión, Yoh soltaba un estornudo, el castaño imagino quien podría estarlo mandando tanto al demonio como para que no dejaran de zumbarle los oídos, y solo pensó en una persona, la que debería de estar ahí frente a el, desayunando junto a el como todos los días, pero que desde hacia dos días no le dirigía la palabra.

Un suspiro.

-En verdad, Yoh- se dijo a si mismo en el silencio de la pensión- eres un idiota.

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Hola! Aquí actualizando, jaja, este capitulo es más…mmm…. Una creación para dar a entender lo mal que puede ser un comentario en el momento menos oportuno xD

Muchisimas gracias a todas aquellas lindas personitas que me dejaron review en el capitulo pasado!! Son lo máximo :D

Gracias a:

Banechitax

Hikari Nightroad Ryu

sangoluna

Tenshi no Kitsune

Katsumi Kurosawa

Haruko Hinako

Nakontany

Hpcs2 - Suprema Onmyoji Isah (¿no tienes una cuenta en DeviantArt? xD)

Koriitah

fernanda asakura

banex

Ghia-Hikari

Porcelaine Silvi

En serio, muchísimas gracias!, prometo hacer el fic lo mas divertido posible!

Hasta luego!