POV RENESMEE

La discoteca estaba abarrotada de gente, mi mejor amiga Helen, una chica morena, alta, delgada, ojos marrones, y muy extrovertida, y yo estábamos bailando en el centro de la pista, desde que la había conocido esa es mi rutina, salir de fiesta un día sí y otro también, emborracharme y llegar al amanecer a casa, dónde mi "simpática" madre me espera para darme el sermón en mitad del dolor de cabeza. Genial, siempre la misma monserga, que si "Renesmee, tienes que madurar" o "Esto no son comportamientos para una señorita de tu clase" o esta es buena "Tú hermana Bella no hacia eso a tu edad" ¿A quién le importa lo que hacía a los dieciséis mi aburrida hermana? A mí no.

-Eh, mira Nessie.- dijo señalando a un tipo que estaba en la barra, era guapo pero nada del otro mundo.- No para mirarte el trasero.

-No creo.- respondí girando disimuladamente, era cierto, el tipo no dejaba de mirarme las piernas, que las tenía descubiertas pues solo llevaba un minivestido azul marino con la espalda descubierta y brillante.- Creo que tienes razón.

-Venga, tíratelo.- definitivamente mi amiga tenía alguna que otra copa de más encima. Ella no era virgen y pensaba que yo tampoco, pero para mí por muy alocada que fuera, la virginidad era importante perderla con alguien especial.

-Helen…

-Como si fueras virgen, además el tipo tiene su encanto, voy a pedir otra bebida, y a lo mejor te lo quito.- se dirigió a dónde estaba el tipo moviendo las caderas descaradamente.

En menos de dos minutos estaba liándose con él, ya tenía plan para la noche y yo no me encontraba de ánimos para más fiesta.

Iba a salir del lugar cuando alguien tiro de mí a la fuerza, grité pero con la música tan alta no se escuchó, era un hombre, su aliento destilaba un horrible olor a alcohol.

Empezó a acercarme a su cuerpo mientras yo forcejeaba por soltarme, esto nunca me había pasado y a decir verdad estaba cagada de miedo.

-¡Suéltame!- dije forcejeando, intentando salir de su agarre.

El tipo más se pegaba a mí, ¡Qué pesado!, ¿no entendía que yo no quería nada con él?

Entonces, como caído del cielo, apareció el hombre más guapo que haya visto en mi vida y lo empujó lejos.

-¿No sabes respetar a las mujeres?- le dijo mientras lo mandaba lejos, el tipo evaluó las posibilidades que tenía de ganar en su estado contra ese hombre musculoso, de dos metros que me había salvado, así que se marchó.

-Gracias.- le dije intentando que se me escuchara por encima de la música tan alta.

Me sonrió, ahora que me fijaba era más guapo aún, tenía unos ojazos grandes, nariz perfecta, piel tostada, y cabello negro. Y yo le sonreí embobada.

Salimos del lugar, yo iba en las nubes, embobada ante semejante hombre que me había salvado.

-Muchas gracias en serio, ese tipo estaba borracho.- dije rápidamente.

-Ya me di cuenta.- volvió a mirarme y yo me perdí en sus ojos.- Por cierto mi nombre es Jacob.

-El mío Renesmee.- el puso una cara rara.- Pero me dicen Nessie.

-Ok, está mejor Nessie.- concedió.

Estuvimos hablando de trivialidades, el me dijo que era fotógrafo, y que estuvo viviendo en La Push, una reserva en Forks. Realmente no escuché mucho, porque me quedaba mirándolo embobada, pero el rato que estuvimos hablando fue maravilloso.

Miré el reloj, las 2:00 am, y me moría de sueño, además de que me sentía un poco achispada.

-Encantada de conocerte Jacob.- le tendí la mano.

-Igualmente Nessie.- me acercó a su cuerpo y me estremecí.- Y ten cuidado con los tipos borrachos.

Claro, yo como una tonta pensando que me iba a besar.

Entré a casa intentando hacer el menor ruido, ni siquiera encendí las luces, caminé descalza con mis taconazos en la mano, pero mi intento fue frustrado cuando se encendieron las luces y mi madre salió con los brazos cruzados.

-Hola mamá.- mierda, ¡que cazadón!- ¿No puedes dormir?

-Eres una desconsiderada.- me gritó tirándome del brazo y a rastras me llevó al salón.- No puedo creer que todas las noches hagas eso, ¿qué ritmo de vida llevas tú?

-Tengo casi diecisiete años, soy joven, ¡me gusta divertirme!

-Llevas una vida de libertinaje.- ya comenzamos con el mismo sermón de siempre.- Yo no te eduqué así.

-Es mi vida, no hago nada malo.- le intenté explicarme pero ella me calló abofeteándome, mi mejilla ardía.

-Esto ya rebasa los límites, niña.- me miraba furiosa.- Te irás, te irás a Forks con tu hermana, lo he estado pensando y es lo mejor.

-Pero…- intenté protestar pero siguió hablando ignorándome.

-Lo he estado pensando e incluso he hablado con ella y me ha dicho que no hay problema, allí terminarás tu estudios.

-¡Eso es injusto!

-¡Cállate!- volvió a gritarme.- Te irás y punto, mañana a primera hora te irás, lo he recapacitado y es lo mejor.

-Eres muy injusta.- me fui de allí corriendo a mi habitación, tendría que preparar mis maletas.

Odio Forks, odio Forks, ¿por qué? Es injusto, ese pueblito pequeño, lluvioso y todo verde.

Y aquí estoy, en un taxi, viendo cómo se aproxima el cartel de "Bienvenidos a Forks", pensando en cómo mi vida va a cambiar, y encima no dejaba de pensar en Jacob.

Jacob… ¿algún día lo volveré a ver?