"Glance at Twilight"
Todos y todo de Stephenie Meyer. Personajes con los que se queden con cara de WTF y parte de la trama de ImCupcake.
Cambié Summary:
"Ella siente vergüenza, pero si yo pudiera soñar, soñaría con ella." "Vale, Edward. Eres el vampiro más acosador del planeta" Estar atrapada en mi libro favorito era hasta cierto punto increíble y, hasta otro, agotador.
T porque estoy loca y creo que pueden salir visiblemente traumados así hable de Winnie Pooh y Panditas -aclaro, no lo haré- entonces o.o ... enjoy (:
No aparecerán frases del libro. Solo eventos, pero ninguno exactamente como se describe. SHAY NO ES UNA MARY SUE. NO VA A CAMBIAR NADA. Todo es parte del Show.
¡IMPORTANTE DE LEER!: Hice una 'portada' para el fic, el enlace esta disponible en mi perfil en la parte del, principio, me encantaría saber que opinan (:
Chapter 2: Strike One.
"Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de estos."
-William Sakespeare.
Me removí incómoda en el asiento de la patrulla. Charlie se había ofrecido a que me quedara en su casa, cosa que realmente apreciaba mucho. No tenía ni idea de como iba a lograr sacar de mis pensamientos que en realidad estaba en mi libro favorito y no en la realidad mientras estuviera en el instituto —en el que, por cierto, habían exigido que entrara—.
Tampoco sabía como iba a hablarle a Bella. No era gran fan de ella y, aunque no me caía del todo mal, si alguna vez se comportaba de manera idiota como en los libros tendría que hacer un gran esfuerzo para no recriminarle un cambio de cerebro.
Mi diagnostico en el hospital había sido amnesia selectiva. No los culpaba. No podía simplemente aparecer y decir que venía de East Port, Maine, que mi madre se llamaba Alexa Palvin, que mi padre me había dejado antes de que naciera, y que mi mejor amigo, William, me había raptado para ir a tomar chocolate caliente con malvaviscos en su nuevo auto, y que todo había terminado en un gran desastre donde el auto chocaba y no tenía ni idea de como había llegado a Forks al despertar. No.
Porque se suponía que yo había sido golpeada en la cabeza con un arma en Port Angeles y no secuestrada por mi mejor amigo.
Así que mi respuesta cuando me habían preguntado 'Bueno, es imposible que hayas terminado aquí desde Maine. ¿Qué mas pasó, según tú?' Según tú. ¡Entonces ya creían que estaba loca, yay!
En fin, sólo había respondido:
— No se. —Esa fue, básicamente, mi respuesta a todas las demás preguntas. No me gustaba ser interrogada, mucho menos por unos tipos que no conocía y que no me creerían nada de lo que les dijera. Me habían dicho que probablemente era amnesia y que recuperaría la memoria en unas semanas.
Ahora tenía miedo. Si aquí estaba, después de que Will había chocado el auto, ¿Eso no significaba que estaba muerta? Por lo menos en alguna clase de vida surreal si estaba. No era lógicamente posible que estuviera dentro de un libro.
Claro que nada en mi vida nunca había sido lógico.
Solté un bostezo, a pesar de haber estado en coma cuarenta y ocho horas, sentía como si sólo se me hubiera permitido dormir dos. Me sentía cansada y, por sobre todo, agotada.
Cuando llegamos a la casa, Charlie me abrió la puerta del copiloto y me dio un pequeño tour por la casa. Me dijo que dormiría en el sofá, por que no había un cuarto de huéspedes o algo que se le pareciese y a mi me pareció que estaba bien. Ya estaba haciendo demasiado por una desconocida, de todas formas.
Avisé a Charlie que, si no le importaba, me daría una ducha. Había estado de acuerdo. Subiendo las escaleras, escuché que telefoneaba a alguien, a Bella probablemente. Diciéndole que una loca recién salida de un coma y amnésica se quedaría a dormir unos días en su casa.
Le daría las gracias, pero era simplemente demasiado difícil para mí. No estaba acostumbrada a agradecer y tener que hacerlo era raro. Practicaría varias veces con el espejo antes de poder decírselo a la cara.
Al entrar en el baño y cerrar la puerta, una sensación extraña me envolvió. Algo que no había experimentado nunca. Algo que iba desde el centro de mi estómago hasta mi boca y amenazaba con explotar. Me mordí el labio con fuerza para no gritar.
Era enserio. Estaba en mi libro favorito y no tenía ni idea de si era obra del espíritu santo o si mi conciencia estaba jugando al Ave María. Una media sonrisa se curvó en mis labios, bufé ligeramente y negué con la cabeza un par de veces.
— Vas a terminar loca de remate, Shay —me dije de a mi misma, con una risita. Abrí la llave que tenía la 'H' de hot grabada y empecé a quitarme la ropa. Cuando el humo empezó a empañar el espejo, entré cuidadosamente en la ducha. A pesar de que me gustara la lluvia y amara el frío, bañarme con agua fría o incluso helada no era de mi agrado.
Me encantaba el agua caliente hasta el punto donde la piel te ardía. Al terminar de bañarme y cerrar la llave, abrí la cortina y tanteé el aire en busca de la toalla, que encontré después de intentar por todo el lugar.
Me sequé y vestí lo más rápido que pude y, al notar que no había ningún cepillo en el baño, salí —no sin antes colgar la toalla— y me dirigí hacia la habitación de la derecha. El cuarto de Bella. No me costó mucho trabajo hallar el cepillo, pero dudé antes de tomarlo. Suspiré y bajé las escaleras rápidamente.
— Oye, Charlie, ¿Crees que a Bella le importaría si tomo su cepillo? —pregunté, subiendo el tono de voz.
— No, no creo —musitó una chica, saliendo de la cocina. Bella.
— ¡Ay, dios! Perdóname, no sabía que ya habías llegado —hice una mueca.
— Descuida —medió sonrió— ¿Shay, verdad? —asentí con la cabeza. Charlie ya debía de haberle contado los pormenores de porque estaba ahí y de quien era también.
— Shay Debray —contesté, aunque fuera innecesario dar mi apellido—. Un gusto —di la mejor sonrisa que pude, extendiendo la mano. Bella la tomó.
— Igualmente —agitó mi mano y me dedicó una pequeña sonrisa.
— Entonces, ¿Puedo usar tu cepillo? —pregunté, poniendo cara de corderito. Se me daba bastante bien, sucede que las cosas pasaban de una manera mágica y mística cada que la hacía. Bella dejó escapar una carcajada y asintió con la cabeza, al tiempo que ambas nos dábamos la vuelta y subíamos a su habitación.
Cuando llegamos, ella se sentó al borde de la cama y yo me planté frente a su espejo y comencé a cepillar mi cabello.
— Bonito cabello —comentó, mirándome de reojo, algo titubeante. Yo le sonreí, aunque no me gustara mi apariencia física, otros parecían verme de manera curiosa, como si fuera de otro planeta. Como si la combinación de el color de mis ojos, con la combinación del color de mi cabello, aparentaran convertirme en la persona mas presumida de todo el planeta. La verdad era que todos pensaban eso de mi a primera instancia, pero luego se daban cuenta que de presumida no tenía un pelo.
— Gracias, supongo. El tuyo me gusta mas —caminé hacia ella y revolví un poco su cabello, riendo. Ella rió conmigo. Eso era bueno, por que yo pensaba que Bella nunca reía o sonreía mas que una vez al año, cosa que era medio rara. Era bueno saber que yo podría hace que eso cambiara. Bella lucía de una forma diferente con el cabello castaño ondulado alborotado.
Me senté a su lado y seguí cepillando mi larga, rubia y lacia cabellera. Los mechones fueron tomando forma a medida que mi cabello se secaba.
Recordé a mi hermana Camryn metiendo su dedo índice en los bucles y me sorprendí a mi misma sonriendo. Sacudí la cabeza después de unos instantes y sin poder evitarlo, mi facciones adoptaron una faceta triste.
— ¿Qué tienes? —pregunto Bella, tartamudeando un poco en la 'Q' de el principio. Intenté sonreír sin mucho éxito. Sí, estaba en mi libro favorito con las personas que siempre había querido conocer, pero no tenía idea de como salir. Todo esto era irreal, una fantasía. Quería ver a mi hermana, a mis amigos. A mi mamá y mi padrastro no, pero a mi padre biológico si.
— Nada... yo... extraño a mi familia —solté. No sé por qué, pero presentía que la iba a extrañar todavía un buen tiempo más. Además, tenía curiosidad de que había pasado con Will después del accidente.
— No te preocupes. Seguro recuerdas algo pronto y puedes volver con ellos —trató de consolarme, pero era imposible. No tenía ni idea de como volvería o de sí alguna vez iba a volver y eso... bueno, no era un panorama para nada alentador.
— Sí, seguro que sí —medio sonreí. Bella no tenía porque enterarse de que en realidad era un personaje de tinta y papel y que yo en realidad no tenía amnesia. Seguí cepillando mi cabello lacio, dándole forma. Mire a Bella con mis curiosos ojos verdes, enfocándolos en el café chocolate de los suyos. Mi sonrisa se ensanchó, iba a disfrutar de los libros mientras estuviera en la historia.
Bella y yo hablamos toda la tarde. Me dio un buen trabajo lograr que ella empezar a hablar, de hecho, tuve que contarle cosas de mí.
— Bueno, no he tenido una vida realmente interesante —había comentado, acomodándome en su cama y cruzando las piernas—. Mi padre biológico vive en Inglaterra, nunca lo conocí y ni ganas de hacerlo. Me he mudado unas cien veces por que mi mamá escapa de alguien, o algo. No se que. Mi padrastro es un tipo que se cree mi dueño y eso me molesta mucho. Mi mamá apenas si me hace caso por estar prestándole atención y he tenido que cobrármelas durmiendo en el auto o en cualquier lugar. A veces he vuelto después de varios días... bueno, en la escuela no soy precisamente la chica mas sociable del planeta. Usualmente tengo la nariz bien metida en los libros, me encantan —finalicé, soltando una risa cantarina al terminar el relato resumido sobre mi vida.
— Oh —Bella alzó las cejas, como si no se terminara de creer todo lo que había dicho. Era mi vida resumida, un pedazo sobre mi día a día y para mí ya era algo totalmente normal—. Bueno... a diferencia de ti, mi vida en serio no ha sido interesante. Mi mamá huyó de este pueblo y mi padre cuando era chica, hacia Phoenix, veía a Charlie cada cuanto y... luego mi mamá se casó con Phil, un beisbolista. Iban a ir a vivir a Jacksonville y accedí a vivir un tiempo con mi papá, aquí. Así que me tienes encerrada en este pueblo —suspiró.
— Hey, no es tan malo —rodé los ojos, tratando de infundirle ánimos—, estoy segura de que tu vida va a cambiar muy pronto. Será mas emocionante que la de muchas personas.
— ¿Cómo sabes eso? —me miró con el ceño fruncido. Abrí los ojos muy grandes, y puse expresión seria.
— Soy vidente —estallé en carcajadas al ver la cara de Bella y negué con la cabeza—. Nah, es el sexto sentido femenino supongo. Confía en mi —le guiñé un ojo. Bella medio sonrió. No tenía nada de malo darle una pequeña pista de lo que le deparaba en el futuro, ¿cierto?—. Por cierto... ¿A dónde fue Charlie?
— A la comisaría. Aparentemente el doctor que te revisó quería que buscaran tu expediente.
— ¿En los archivos criminales? —me tensé. Mierda, sí que encontrarían mucha basura de mi si investigaban en los archivos criminales.
— No —rió—. En los archivos comunes y corrientes que hay en las computadoras normales de todas las comisarías del mundo.
— Ah, claro —suspiré, aliviada. Nos miramos por unos instantes y juntas reímos—. Por un momento pensé que me encerrarían de nuevo.
— ¿Haz cometido algún delito? —Bella abrió los ojos como platos.
— Nada grave: graffitis, peleas clandestinas... nada digno de contar, pero aún así dramatizaban mucho sobre aquellos asuntos —me encogí de hombros, incorporándome y depositando el cepillo en su respectivo lugar. Bella tragó pesadamente—. No voy a golpearte, o a robarte nada —musité, con una ceja arqueada y una sonrisa divertida. Bella se ruborizó—. Descuida, no eres la primera persona que me cree capaz de algo así. No es de sorprenderse después de que cuento que he estado encerrada en la cárcel, aunque haya sido sólo por un par de horas.
— Perdona, yo...
— Oye, no te preocupes —me encogí de hombros, restándole importancia—. ¿Y qué tal los chicos? —Bella se ruborizó hasta el punto de adquirir el color de un tomate.
— Pues... esta este chico... se llama Edward y... no lo sé. Es muy raro. Hoy hablamos, la primera vez que tenemos una charla decente. Por que la primera vez enserio, salió huyendo como si oliera a drenaje y deshechos tóxicos, ¿sabes? De hecho, no fue al instituto durante... bueno mucho tiempo —oh, si tan solo supiera que olía para él más delicioso que la rosa misma—. Es... extraño. Pero me gusta —alzó los hombros, y yo esbocé una gran sonrisa.
— Bueno, ya lo conoceré. ¿Por qué no bajamos y le preparamos la cena a Charlie, ah? Apuesto que estará hambriento cuando vuelva de investigar mi vida —la tome de la mano y la ayudé a impulsarse e incorporarse de la cama. Asintió con la cabeza y ambas fuimos escaleras abajo.
— Bien, podríamos preparar el plato favorito de Charlie: lasaña. O... podríamos hacer algo dulce como... no se, un pastel o...
— ¡Muffins! ¡Si, mi mamá los hacía cuando yo era pequeña! Después de un tiempo los extrañé y los aprendí a hacer yo misma. Para ese entonces, solo hacia unos cuantos para mi, contando el hecho de que mi mama a penas si me mira —reí, mirando a mi al rededor.
— Podríamos intentarlo —terció Bella, sonriendo. Yo solo asentí.
— A ver: dos Huevos, una taza de Harina, Chocolate derretido, una cucharada de mantequilla y quizá una de azúcar, si les gusta lo dulce.
— Traeré todo. Incluyendo el azúcar —me guiñó un ojo, sonriendo. Le devolví la sonrisa.
Bella y yo nos apresuramos a hacer los panquecillos. Al terminar y meterlos en el horno, nos tumbamos en las sillas. Suspiramos al mismo tiempo, ¿quién dijo que cocinar no era una tarea agitada?
— Sabes, tengo curiosidad... —comentó Bella, mirándome de reojo— Charlie dice que tienes amnesia, pero yo veo que recuerdas todo bastante bien —frunció el ceño.
— Bueno, es que el dice que es imposible que haya llegado hasta Port Angeles desde Maine sin saber como. Supongo que he olvidado si iba de viaje, si nos habíamos mudado de nuevo, o.. no lo sé. Sólo lo olvidé —me crucé de brazos. Me preguntaba que tan fácil sería engañar a todos con eso de que no tenía ni idea de como había llegado hasta ahí, pero dado a que no podía decirles que todos estaban en un libro, lo veía como una salida de lo mas normal.
— Ya veo —murmuró, justo para cuando el timbre del horno sonó. Estaban listos. Ambas fuimos y sacamos la bandeja de seis panquecillos con cuidado. Suponíamos que cada uno se comería dos, y sí no, yo podría comerme el extra de Charlie y Bella. No tenía ningún problema con eso.
Dejamos que se enfriaran sobre la mesa mientras veíamos una película en la sala. Todas contra John.
— Dios, Jesse Metcalfe esta tan jodidamente... BIEN —murmuré con los ojos bien abiertos, Bella solo rió, negando con la cabeza. En ese momento, se escuchó como la manija de la puerta giraba, Bella y yo volteamos en el instante para encontrarnos con un Charlie adormilado.
— Buenas noches, papá.
— Buenas noches Bella, Shay —respondió, mirándonos a ambas despectivamente—. Shay... no hay nada sobre ti. No al menos en los archivos públicos, eso es bastante raro... bueno, en fin, buenas noches, chicas —me mordí el labio inferior. ¿Será que en este mundo irreal yo no existía?
— Igualmente... ¡Bella y yo tenemos la cena lista! —solté, sin poder contenerme. Charlie arqueó una ceja, Bella le pidió que lo siguiera hasta la cocina y yo apagué el televisor, junto con el DVD.
— ¿Son Panqués? —preguntó Charlie, oliendo el aire. Bella y yo asentimos con la cabeza, los tres nos sentamos a comer muffins, que por cierto estaban total y completamente deliciosos.
— Papá, tengo una idea. Shay no tiene por que quedarse a dormir en el sofá —entorné los ojos en dirección a Bella. ¿Cómo que no? ¿Entonces en dónde?—. Puede dormir en mi habitación. Podemos instalar el colchón inflable a un lado de mi cama y puede dormir ahí —se encogió de hombros. Medio sonreí.
— Vaya... ¡Me quieres! —celebré, mordiendo mi panqué. Bella rió.
— Bueno, no veo el problema de eso —Charlie suspiró, terminándose su muffin—. Pero ustedes tendrán que ponerla, estoy demasiado cansado.
— ¡No hay problema! —exclamé, con una gran sonrisa. Era un gran progreso caerle bien a la familia Swan. Al menos para mí.
Charlie subió después de unos instantes y de comerse sus dos panquecillos. Yo me comí los míos y Bella también. No sería la primera ves que comeríamos muffins.
— Vale, es hora de hacer tu cama y dormir —dijo Bella, despegándose de la silla. Yo la seguí, apagando la luz de la cocina.
•••
El repentino frío con el que se había hecho la habitación me despertó abruptamente de mi sueño. Me removí varias veces, dando vueltas en el colchón inflable. Intente dormir con las mantas cubriéndome hasta la cabeza, pero el frío no se fue, de hecho, estaba todavía mas fuerte.
"Edward" pensé al instante, emitiendo un quejido sordo. Abrí los ojos lentamente, aunque no se podía distinguir nada, por la luz que se colaba de la ventana pude distinguir el reflejo de unos ojos dorados. Estaba demasiado somnolienta y no sabía lo que decía... o pensaba. Por que realmente no abrí la boca en ningún momento.
"Por el amor de dios, Edward. Déjame dormir, ya se que tu no duermes por ser vampiro y que Bella tiene el sueño mas pesado que una ballena, pero yo me despierto con cualquier cosa"
Mala idea, Shay.
Al instante me vi a mi misma en el exterior, sólo con la pijama que Bella me había prestado.
— ¡¿Pero que- —grité, sin terminar la frase, enfocando la vista en Edward—. Ah, muy bien. Estoy medio idiota. Genial. Se suponía que no tenía que decir o... pensar... o lo que fuera. No tenía que hacer nada. Estúpida yo.
— Algo así —respondió el, con su aterciopelada voz. Y tuve que hacer un gran esfuerzo para no derretirme. En sentido figurado, claro.
— Ja-ja, muy gracioso. ¿Qué quieres? —pregunté, sacudiéndome las ramitas y las hojas que se habían pegado a la pijama.
— ¿Cómo lo sabes?
— ¿Saber qué? —decidí jugarle a la tonta por un rato a ver cuánta paciencia poseía Edward Cullen.
— Tú sabes qué —respondió, medio tajante.
— Nooo, no lo sé —tercié, con una sonrisita socarrona.
— Claro que sí, vamos, admítelo. Lo sabes. Lo sabes todo. No se cómo y dudo que vivas para cuando lo averigüe.
— Gracias por tu optimismo —rodé los ojos, con evidente sarcasmo—. Si no me matan, prometo no decirle a Bella que la acosas —reí, en plan de broma. Edward me miró con seriedad.
— No la acoso... es sólo que... es muy difícil explicarlo, sabes.
— Bueno, ya que me despertaste, dudo que pueda volver a conciliar el sueño. Así que, tengo toda la noche para escucharte —me senté en las raíces de un árbol. Pensé en cualquier cosa que me distrajera de hacerle saber que, en efecto, yo sabía que pasaba. Sabía como iba a terminar eso dos años después, me sabía toda la historia. Pero no podía dejar que nadie lo supiera.
— Bueno... hoy hablé bien con ella... por primera vez. Bueno, por primera vez me refiero a hablar bien. No me contó muchas cosas, sólo hablamos de ella y... bueno. Ya está —terminó, sentándose ágil y elegantemente al lado mío.
— No, menso —reí—. Todo eso ya me lo contó Bella. Me refiero a por qué es difícil.
— Por que... Shay, puede que sepas qué somos. Pero no lo que podemos hacer —musitó muy bajo, perdiéndose en algún punto ciego del bosque. El evidente punto de que ya se sabía mi nombre no me pasó desapercibido. Pero, sin embargo, no me sorprendió. Leía mentes, así que era algo simple de adivinar—. ¡¿Lo sabes?
— ¡Mierda, Edward! Deja de meterte en mi cabeza y deja que mínimo intente engañarte con mi pésima actuación —bufé, cruzándome de brazos—. Sí, lo sé. —observé su expresión— ¡No se cómo! Solo lo sé, ¿Está bien? Creo que es por el accidente o lo que sea, quizá... no sé, ¡tengo superpoderes o algo! y... carajo, no me mires así, me haces sentir como una loca —suspiré.
— ¿Y no lo estás?
— Mira quien lo dice, el chico vampiro —dije con sarcasmo, rodando los ojos. En parte, era cierto que no lo sabía. Al menos en este mundo, lo era. La única historia que leer de mi cabeza, estaba segura que no la creería y pensaría que me la estaba inventando.
— Bueno, ya. Ambos estamos chiflados, ¿Te parece bien?
— Perfectamente —bostecé—. Escucha, se que dije que no podría dormir en todo lo que restaba de la noche. Dado que restan dos horas para que sea tiempo de levantarme e ir al instituto donde me encontraré contigo y tu familia, sugiero que me lleves de vuelta a la casa a que pueda dormir, por que enserio estoy muy cansada, y que luego sigas acosando a Bella o vayas a cambiarte a tu casa.
— Buena idea —rió. Me incorporé.
— Eh, mira, no creo que pueda escalar y- —en un instante ya estaba de vuelta acostada en el colchón inflable, con Edward parado a mi lado—. Gracias —musité muy bajo.
— De nada —me sonrió, dándose media vuelta para irse.
— ¿Edward? —se giró para verme. Medio sonreí— Antes de que decidan matarme, juro que no voy a decir nada. Lo prometo —suspiré. Edward asintió con la cabeza y salió por la ventana. Me acomodé en el colchón para volver a dormir.
— Gracias —susurró una vos a mi oído, helandome el cuello—. Supongo que luego podrás recompensarme ayudándome con Bella, te veo mañana —soltó una risita, que me provocó cosquillas.
'Aprovechado' Pensé para que él me escuchara y luego, simplemente me dormí.
TERMINE! considerarían ser linda y bonitas y dejarle un review precioso a su hermosa autora? *-*
Yo se que quieren :D
Además, dejar reviews hace bajar de peso :3
okno, mentí. Pero en fin, sean lindas y dejen un review, así actualizo rápido :D
Si no dejan, tienen cara de mosca ._.
okno, tampoco. Hasta una próxima actualización :D
-Cupcake :D
