¡Hola a todos otra vez! ¡Vaya, no pensé que ésta historia tuviera tanto éxito! ¡Muchas gracias por darle la oportunidad! Pues aquí está el capítulo 2 donde veremos en realidad qué está pasando. Habrá muchos más personajes metidos además de Jack y Aster. Quisiera hacer este un fic largo xD

Gracias a:

Nefertari Queen, Guest y Pawchii-Chan por sus comentarios ¡Los adoro! Y gracias También a los lectores anónimos =D

Disclaimer.-Nada es mío. Solo escribo con estos personajes por diversión.


Capitulo 2

Ingenua Mentira

Aster llegó a su departamento. Le dieron ganas de darse una bofetada ¿Una escultura para su boda? ¿En serio? ¿De dónde había sacado una idea tan más ridícula? ¡Maldita sea! No podía ser más patético de lo que se sentía. Caminó con pasos fuertes hacia la cocina, pensando que debería cenar algo.

Realmente, no quería hacer nada. Jack Frost se veía mucho más apuesto teniéndolo en frente. Sus sonrisas eran hermosas, siempre lo hacía con sinceridad y parecía tan amable, con sus ojos brillando todo el tiempo. Lo miraba dedicándole absoluta atención, siendo profesional al anotar cada mísera cosa en esa libreta más que dispuesto a hacer un buen trabajo.

No pudo evitarlo. Se sintió un poco nervioso. Nunca se había sentido así por una persona en toda su vida. Jack era demasiado joven. No podía tener más de veinticinco el muchacho. Y un talento abrumador.

Pero no le había pasado por alto la manera en que Tooth sonreía (la secretaria) y cómo él le hablaba con tanto cariño. Seguramente era su novia. Ese pensamiento hizo que cerrara el refrigerador con fuerza, repentinamente sin apetito. Le removía el estómago pensar que la primera persona en la que había sentido realmente interés en tanto tiempo no podría corresponderle.

Se dejó caer en su cama, de un segundo al otro se sintió cansadísimo. Al menos volvería a verlo mañana. Sí, lo vería otra vez. Tendría la oportunidad de ver esos chispeantes ojos azules un tiempo más. Después de todo, iba a hacer una estatua para su "boda". Frunció el ceño ¿De dónde había salido eso? Definitivamente se había puesto mucho más nervioso de lo que pensó.

Además, había pedido una estatua en forma de conejo… repentinamente rio. Sin gracia, solo por su tontería. Su hermana estaría atacada de la risa de haber visto la forma tan nerviosa que adoptó estando frente a ese muchacho.

Su teléfono celular sonó en ese momento. Aster se removió en la cama para agarrarlo en el bolso de su pantalón.

"¿Qué?" contestó.

"¡Qué humor!" se quejó la voz al otro lado "¿Qué te pasa, Aster?"

Rodó los ojos.

"Ah, Hola Sophie" saludó a su hermana repentinamente con una voz suave "¿Pasó algo? ¿En qué te puedo ayudar?"

"En que yo te puedo ayudar" corrigió "¿Y bien? ¿Conociste a Jack?"

Maldijo un poco el hecho de que su hermana le consiguiera la dirección del establecimiento. Y también le incitara a conocer al joven escultor de hielo.

"Sí"

"¿Y ya tuvieron esa charla 'entre artistas', como tú la llamas?"

"No…"

Sophie tardó un poco en responderle.

"¿Por qué no? Te veías muy ansioso en conocer su técnica…"

"Bueno, hubo improvistos pero…" repentinamente recordó que su familia iba a tener una cena de despedida, antes de que sus tíos y padre regresaran a Australia "¿Cuándo iba a ser esa cena familiar, Soph?"

"En dos semanas. Papá y mamá no han parado de recorrer el estado. Creo que quieren recorrer el país… en fin ¿Por qué la pregunta?"

"Nada más, por saber"

Su hermana hizo un sonido semejante al 'ajam' y un silencio tenso le incitó a seguir hablando.

"¡Bueno! Quizá… quizá lleve al evento una estatua de hielo"

"¿Estatua de hielo? ¿Por qué…?"

Repentinamente siguió un silencio. Aster casi pudo escuchar cómo los interruptores en la mente de su hermana comenzaban a trabajar para sacar conclusiones de todo lo que estaba pasando. Rodó los ojos cuando escuchó el grito emocionado de Sophie. Ella era demasiado perspicaz, algo que cuando eran más jóvenes era muy molesto. Aunque siendo realistas, ahora estaba siendo también molesto.

"¡Te gustó!" gritó Sophie "¡Jack te gusto! Vaya, debí suponerlo ¡es demasiado guapo! ¿a que no? ¡Ay, Aster esto es grandioso!"

"No sé que tiene de grandioso"

"Considerando que has sido un solterón amargado por muchos años ¡Sí es grandioso!"

"Bueno, si le sumo que tiene novia, entonces deja de ser grandioso"

Sophie jadeó antes de responder.

"¿Novia? ¡Ah, la secretaria esa!"

"Sí. La trata con mucho cariño. No creo que sea simplemente una empleada más"

Sophie tardó un poco en responder, haciendo ruidos raros y curiosamente infantiles que le sacaron una sonrisa a Aster.

"Bueno, yo diría que no perdieras la esperanza" susurró "¿Cuál es el lema de los Bunnymud, al final?"

"La esperanza nunca muere" dijeron los dos al mismo tiempo y rieron suavemente.

"Supongo que en eso tienes razón, Soph" Aster se sentó en la cama "Pero aún así no quiero hacerme ilusiones"

"No discutiré eso" se escucharon unos ruidos a la distancia "Lo siento. Tengo que colgar"

"Eso supuse ¿Todo bien en la luna de miel? Se supone que ya llegaron ¿verdad?"

"Sí, terminamos de desempacar. Gracias, todo nos fue de maravilla"

"Me alegro"

"Bueno ¡te llamo mañana, hermano mayor!"

"Hasta mañana hermanita"

Ella fue la primera en colgar y Aster se quedó mirando su celular hasta que la pantalla se bloqueo. Después de eso, lo colocó encima del buró.

Se puso de pie, aún era muy temprano y no podría dormir. Caminó hacia el escritorio que tenía en su recámara. De repente se le ocurrió una idea para matar tiempo.

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Una vez que Aster salió de la tienda, Tooth inmediatamente voló hacia Jack con una enorme sonrisa.

"¡Ahh!" gritó, haciendo que Jack se estremeciera al verla "¡Wow!"

Llena de un entusiasmo que sobrepasaba el usual, la chica retiró las tazas de chocolate sin dejarle a Jack terminarse el suyo y se puso a saltar hacia el pequeño lavabo, lanzándolos sin cuidado.

"¿Qué te pasa?" inquirió repentinamente asustado por su amiga "¿Estás bien?"

"¡Volaron chispas!" gritó repentinamente, mordiéndose por un momento el labio "Es decir… tú y el señor Bunnymund ¡wow!"

Tooth se veía realmente emocionada. Y lo estaba. La chica varias veces había comentado que le parecía extraño ver a Jack tan joven y solo. A lo que él replicaba que ella era más joven que él. De alguna manera, las parejas siempre eran un tema de discusión.

Jack bajó los ojos ante la declaración de Tooth.

"¿Fui muy obvio?" susurró.

"¡No solamente tú!" dijo emocionada "Él se veía tan nervioso… oh, estoy segura que le gustaste"

Jack negó suavemente con la cabeza, causando una expresión de desconcierto en su amiga.

"Él estaba nervioso porque quiere darle una sorpresa a su novia. Me pidió una escultura para su boda"

La mirada de Tooth mostró una inmensa sorpresa. Su expresión cayó de repente y miró a Jack como si no pudiera comprender lo que estaba diciendo.

"¿Qué?" dijo "¿Se va a casar?"

Jack asintió.

"Sí. Quiere una escultura en forma de conejo" sonrió tristemente.

Tooth miró en el rostro de su jefe/amigo la tristeza. Jack realmente había sentido esa atracción por Aster. Y Tooth lo sabía, lo había visto. Y juraría haber visto lo mismo en el señor Bunnymund…

"Jack, yo…"

"Está bien" le dedicó una espléndida sonrisa, poniéndose de pie "Tengo que terminar dos esculturas. Y empezar los bocetos de la nueva" le guiñó el ojo coquetamente "Dime si se ofrece algo más, querida"

Tooth lo miró ir hacia el estudio. Frunció el ceño. Ella siempre había sido demasiado buena al leer las emociones de las personas. Con pocas palabras, entendía perfectamente el pasado de todos y sabía cómo ayudarlos. Muchos le dijeron que debía ser psicóloga, pero se encogía de hombros ante esa sugerencia. No, los dientes era lo suyo. Dar consejos, era exclusivo de sus amigos.

Jack era en cierto modo su jefe. Pero nunca lo sintió como tal. Se llevaban demasiado bien y si era cierto que él le pagaba, la diferencia de edades entre los dos era tan escasa (de tres años) que podían hablar interminablemente de sus problemas como dos inseparables amigos. A Tooth le gustaba pensar que eran realmente amigos.

Y ella había visto, cuando Bunnymund y Jack se vieron a los ojos, estrechándose la mano en forma de saludo y tomando asiento en esa mesa… ella había visto la chispa en ambos ojos. Era una chispa que rara vez se veía, una que pocas veces tuvo el placer de contemplar. La atracción, el sentimiento y el romance que emanaron sólo de conversar unos cuantos minutos… oh, serían ciegos si no se daban cuenta. Habían hecho una conexión profunda.

No le cabía en la mente cómo es que Bunnymund se iba a casar. No era posible. Él había entrado en la tienda nervioso, como buscando a alguien antes de separar su cita. Y mientras esperaba en la mesa por la llegada de Jack se veía tan ansioso. No. Algo estaba mal en todo ese cuento.

Tooth frunció el ceño con determinación antes de agarrar un libro que debía estudiar para un examen próximo. Esos dos realmente eran el uno para el otro. Pero ¿Cómo podría hacérselos notar?

Jack entró en el estudio y prendió la música clásica a todo volumen. Se colocó la chaqueta, pero nada más. Sacó sus instrumentos y se puso a trabajar. La música comenzó a nivelar la intensidad de sus emociones contenidas mientras veía la forma en que hielo iba cambiando de apariencia bajo sus manos.

Siempre le había encantado su trabajo. Cuando era niño, le fascinaba el invierno. Se la pasaba horas jugando entre la nieve y su madre sufrió año con año en que se enfermaba por las horas que pasaba jugando bajo climas fríos. Eso con los años lo hizo inmune al frío. Con una sonrisa recordó a sus amigos y a sus hermanos, las interminables peleas de bolas de nieve y la forma en que deslizaban por los trineos. También cuando esculpían en nieve formas y figuras, era tan divertido.

Pero el hielo lo conoció en su adolescencia y se convirtió en su pasión. Le encantaba cómo podía tomar esa agua congelada y doblegarla a su merced para que consiguiera formas imposibles. Se sentía poderoso y talentoso, como un verdadero espíritu invernal que le inyectaba algo de vida a la frialdad.

Pero en ésta ocasión no hubo esa sensación. Se encontraba desanimado y en parte era por Aster. Suspiró mientras continuaba cincelando. Era ridículo. Acababa de conocerlo. Su mente le traicionaba diciéndole que había visto a ese hombre en algunos lugares antes, topándose por causalidad en diferentes partes de la ciudad. Bueno, quizá eso era cierto. Pero le restó importancia.

Bunnymund era un hombre comprometido que entró a su tienda buscando una escultura como sorpresa para su novia, la que iba a ser su esposa. Acababa de conocerlo. Pero estaba tan atraído por él. Por esas sonrisas espléndidas y muy amables, por ese cuerpo envidiable, por ese rostro tan varonil y atractivo. Era exactamente el tipo de hombre que siempre soñó como pareja. Al menos en apariencia.

Con un suspiro nuevo se apartó de la escultura. Estaba realmente bien, pero le faltaba algo. Frunció el ceño, sin reconocer del todo qué hacía falta. Bajó la mirada guardando los instrumentos. No tenía más ánimos de continuar en ese ambiente.

En vez de eso, salió del estudio. Tenía bocetos que empezar.

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Jack llegó a su departamento con una expresión de cansancio y resignación. Al cerrar la puerta se percató de que el foco de la sala estaba prendido. Y además, se escuchaban ruidos que provenían de la cocina.

Repentinamente asustado, Jack agarró un bate de béisbol que siempre tenía cerca del umbral y lo sostuvo en sus manos como un arma, caminando hacia la cocina. Pudo escuchar más ruidos y también los pasos de unos tenis rechinando sobre el suelo de madera. Se asomó y sólo vio un bulto algo alto. Después de eso, saltó con el bate estirado como una amenaza.

"¡AHHH!" el grito era tanto de él como de su compañero.

El susto al menos les dejó verse a los ojos. Jack se relajó y el bate cayó al suelo mientras respiraba hondo.

"¡¿Qué te pasa?!" gritó Jamie "¡Casi me matas del susto!"

"¿Yo? ¡No se supone que deberías estar aquí!" gritó Jack de regreso, antes de recuperar el ritmo de su respiración "Bueno… ¿Qué paso? Deberías estar en Burguess"

Burguess era el pueblo natal de Jack. Estaba a dos horas de camión de la ciudad. Ahí vivían sus padres y también su hermano. Los visitaba cada fin de semana, o incluso más si le sobraba tiempo.

Jamie bajó un poco la cabeza. Tenía diecisiete años. Y era el hermano menor de toda la familia. Jack siempre había tenido muchísimo aprecio a sus dos hermanos. Pero Jamie últimamente parecía estar en malos pasos. El chico había terminado la escuela, pero no había querido ir a la universidad. Y sus padres le decían que solía pasarse el día entero en la calle, sin hacer nada más que estar con un grupo de amigos que seguramente fumaban y bebían. Las pocas veces que Jack había visto al grupo de amigos de Jamie tampoco dudó que incluso consumieran drogas.

"Sobre eso…" empezó Jamie "Tuve una discusión muy fuerte con papá y mamá"

"¿Así que escapaste?"

"¡No! Bueno sí… pero ¡vine aquí! Eres mi hermano. Técnicamente no escape"

Jack resopló recargándose en la barra de la cocina.

"¿Papá y mamá saben que estás aquí?"

"No"

"Entonces les llamaré y les diré. O se morirán del susto"

"Pero ellos me obligarán a volver y no quiero" le miró fijamente con el ceño fruncido.

"¿Y qué pretendes hacer aquí?" dijo Jack "¿Buscar empleo? ¿Estudiar medio tiempo?"

"Yo… aún no lo sé"

Jack estaba sorprendido. No esperaba ver a su hermano menor en casa. Siempre pensó que la primera opción a donde iría en caso de escapar sería Pippa. Su hermana también vivía en la ciudad, a la siguiente cuadra de hecho. Ella se había recibido como maestra y enseñaba en la escuela primaria desde hace año y medio. Tenía veinticuatro años.

Cuando tenía diecisiete años Jack dejó de estudiar y se fue a la ciudad donde tomó infinidad de cursos artísticos que le ayudaran a perfeccionar el tallado en hielo. Duró años trabajando como loco, estudiando en las noches y viviendo en un cuarto de cuatro metros de área hasta que a los veintidós ahorró lo suficiente para poner su primer y pequeño taller. Tuvo demasiados contratiempos los primeros dos años. Y al tercero un crecimiento envidiable, conforme fue puliendo su técnica, aumentando la propaganda y dándose a conocer entre la gente. Ahora tenía veintiocho años. Pero llegar a donde estaba le costó cada gota de sudor derramada. Estaba orgulloso con lo que había conseguido gracias a su esfuerzo y talento.

Sus padres habían estado decepcionados en un principio porque querían mandarlo a la universidad. Por eso cuando Pippa sí continuó estudiando se volvió en la consentida de la casa durante algunos años. Fue en ese tiempo que Jack estuvo más ausente porque se estaba desviviendo por conseguir su sueño. Y Jamie creció con sus dos hermanos lejos, cada uno tomando un camino diferente para cumplir sus propósitos. Discutiendo entre ellos por la forma en que sus hijos habían tomado sus decisiones, los señores Frost no se percataron de que Jamie estaba convirtiéndose en un adolescente confundido y que necesitaba más atención. No al menos hasta que fue demasiado tarde.

Jack a veces pensaba que de haber pasado más tiempo con Jamie quizá el chico hubiera querido continuar estudiando. Pero eso era pasado. Y en el presente, su hermano estaba ahí frente a él. Confiando en él lo suficiente como para ir a su casa pidiéndole ayuda.

Jamie se sorprendió mucho cuando su hermano mayor le dio un corto abrazo y una gran sonrisa.

"Bueno, mañana hablaremos más de esto" le dijo "¿Cenaste algo? ¿Tienes hambre?"

"Tengo mucha hambre" contestó "Pero no he comido nada"

"Bien. Comeremos algo y luego iremos a dormir ¿te parece?"

Jamie asintió. Siempre había visto a su hermano mayor como una especie de superhéroe. Había conquistado su sueño él solo, yéndose por el camino difícil.

Hicieron una cena ligera y comieron bromeando, sin tocar temas importantes. Jamie había traído un poco de ropa con él y las cosas que cupieron en su mochila. Jack lo llevó a la habitación de invitados y le deseó buenas noches.

De repente entendió porque Jamie acudió con él. Pippa nunca le hubiera permitido escapar de casa, su hermana lo hubiera metido en su auto y llevado a rastras hasta la casa de sus padres, amarrándolo de ser necesario. Pero él no haría eso. Sabía lo que se sentía cuando el mundo te llamaba hacia lugares diferentes. Y sabía que de regresar con sus padres, escaparía otra vez, y quién sabe a dónde o con quién se iría en ésa ocasión. Prefería mejor tenerlo en su departamento, sabiendo que estaba sano y salvo y bajo sus cuidados. Quizá en ese tiempo juntos podría ayudarlo y hacer que encontrara su lugar en la enorme ciudad.

Jack llamó a sus padres y les calmó diciéndoles que Jamie estaba con él, pero la discusión se alargó cuando les confirmó que no regresaría por ahora. Sus padres estaban histéricos, querían a su hijo más pequeño en casa. Jack fue inflexible en eso. Jamie estaba con él, así que estaría a salvo. A reticencia sus padres lo aceptaron.

Al final, cuando se acostó en su cama, Jack respiró muy hondo.

Habían pasado demasiadas cosas ese día.


¡Qué revoltijo! ¿No creen? Peeero bueno faltan más personajes de aparecer. Y más historia que desarrollar. ¡Muchas gracias por leer! No se olviden de dejar su lindo comentario por favor que es como alimento a mi musa.

~TONF