Nota Autor: Hola a todos, la razón por la cual esta historia no tiene resumen es porque realmente aún no sé exactamente qué voy a escribir, yo hace poco estaba muy frustrado porque no se me ocurría ninguna idea para un nuevo fic , así que, siguiendo un consejo de mi amigo Shock102, simplemente empecé a escribir a ver que salía, y este es el resultado, les prometo que apenas se me ocurra algo haré el resumen. Otra cosa que deben saber es que esta historia se desarrolla después de mis dos fics anteriores, Sueños de muerte y Confesión de amor, así que si aún no los han leído les recomiendo hacerlo. Los personajes de esta historia no tienen nada que ver con los del libro en FictionPress, solo usé los mismos nombres porque me gustan. Espero con esto resolver la duda de Lunita12349 Y ahora con la historia.

A Erbrow lo despertó una extraña sensación en su cuerpo, sentía como si estuviera durmiendo en la hierba y no en su cama de siempre, él abrió sus ojos y cuando se aclaró su visión se dio cuenta de que se encontraba en medio de un bosque. Inmediatamente al darse cuenta de dónde estaba lo primero que hizo fue pararse, pero al hacerlo perdió el equilibrio y calló hacia atrás, Erbrow ya se había preparado para recibir el golpe de la caída, pero este nunca llegó, algo había detenido su caída. El joven giró la cabeza para ver qué había detenido su caída y cuando vio lo que había allí perdió el equilibrio de nuevo y calló sobre su costado; el dolor atravesó su mente en ese momento, él se recuperó rápidamente y dirigió de nuevo su mirada hacia su parte trasera para asegurarse de que su vista no le fallaba, al parecer lo que vio no había sido ninguna jugarreta de su mente, allí en su espalda, justo después de sus piernas, había una larga cola de color negro y en la punta de esta había una afilada cuchilla metálica.

Erbrow comenzó a detallarse y se dio cuenta de que su piel café clara ya no estaba, en vez de esto estaba recubierto por una armadura de escamas negras, sus piernas ahora eran patas, de sus manos sobresalían unas afiladas garras grises y de que de su espalda salían un par de alas con membranas blancas casi tan grandes como su propio cuerpo, el joven casi se desmalla cuando miró en su entrepierna, por un momento pensó que había cambiado de sexo, pero a darse cuenta de que se había convertido en un dragón y recordar algo de anatomía de los reptiles se relajó y se maldijo por haber sido tan estúpido.

Erbrow entonces se tomó un tiempo para relajarse y pensar un poco en la situación, no sabía dónde estaba, no sabía cómo había llegado hasta ahí, y al parecer por alguna extraña razón había terminado convertido en un dragón, necesitaba respuestas, y si de algo estaba seguro, era de que no iba a obtenerlas si se quedaba ahí sentado. El joven entonces se paró sobre sus patas traseras, le costó un poco mantener el equilibrio, pero el final lo logró y comenzó a caminar a través del desconocido bosque.

No había pasado mucho tiempo cuando comenzó a escuchar a lo lejos el suave murmullo de un riachuelo, Erbrow pensó que lo mejor sería llegar hasta este, si lo seguía tal vez podría llevarlo a algún tipo de civilización, él entonces cambió de rumbo y siguió caminando hacia la fuente del ruido. Ya llevaba un rato caminando y comenzó a extrañarse de que aún no había llegado, aunque el ruido se hacía cada vez más fuerte, Erbrow pensó entonces que debido a su transformación su oído se había agudizado y ahora podía escuchar cosas que se encontraban a mayor distancia; aun así, otra cosa que comenzó a perturbarlo era un dolor creciente proveniente de sus patas y su cadera, al principio él intentó ignorarlo, pero entre más caminaba este se hacía cada vez más fuerte. A pesar del dolor constante que sentía, Erbrow siguió caminando hacia el sonido del riachuelo, hasta que por fin, luego de pasar a través de unos arbustos llegó al pequeño rio.

La última imagen que tuvo Erbrow un su cabeza fue la del riachuelo, porque justo después de haber llegado a él todo comenzó a desdibujarse y se fundió en la negrura.

Era temprano en la mañana y los rayos de luz que se filtraban por la ventana despertaron a Erbrow de su profundo sueño. Él se sentó un rato mientras terminaba de despertarse, entonces se acordó de su sueño e inmediatamente se miró para asegurarse de que sí fuera humano, el joven suspiró entonces al darse cuenta de que sí lo era y dirigió su mirada hacia el brazalete que le había dado su amigo ayer, mientras lo miraba comenzó a cuestionarse sobre su sueño, él nunca antes había tenido un sueño tan real como ese, casi parecía que hubiera sucedido realmente.

Un ruido de fuera trajo a Erbrow a la realidad, rápidamente cogió sus cosas y se dirigió al baño para arreglarse y prepararse para sus clases del día, una vez que estuvo listo cogió sus cosas y salió al parque del colegio, alrededor de este se encontraban todos los bloques de la institución, cada uno con su respectiva área, en el único en donde no se daban clases era donde estaban los dormitorios.

Erbrow se dirigió al bloque de humanidades para su clase de inglés, cuando entró vio que Hock estaba ya sentado en uno de los puestos, él se sentó al lado de su amigo.

-Ayer tuve un sueño muy extraño –Le dijo Erbrow a Hock.

-¿Qué tanto? –Le peguntó Hock intrigado.

-Pues… soñé que me había convertido en un dragón y que estaba perdido en un bosque –Le respondió Erbrow.

-A mí eso no me parece tan extraño, después de todo te gustan mucho los dragones ¿no? –

-En eso tienes razón –Explicó Erbrow –pero este sueño era muy diferente a cualquiera que haya tenido antes, era… tan real, incluso en un momento llegué a sentir dolor, ¿alguna vez has sentido dolor en un sueño? –Hock se quedó pensativo, viéndolo de esa manera, si era bastante extraño. Él se obligó a salir de sus pensamientos cuando el profesor entró al salón de clases, por ahora el tema del sueño tendría que esperar.

Spyro y Cynder entraron a la sala de entrenamiento del templo, esta tenía forma circular y era bastante grande, adentro podrían caber fácilmente unos sesenta dragones adultos. La pareja de dragones caminó hasta el centro de la sala, una vez allí se sentaron mirándose.

-¿Estás listo? –Dijo Cynder moviendo la cola con entusiasmo, Spyro asintió con la cabeza y ambos se separaron un par de metros y se pusieron en posición de combate.

-Cuando quieras –Dijo Spyro.

Cynder se abalanzó sobre Spyro a una velocidad increíble, el dragón apenas tuvo tiempo de rodar hacia un lado para esquivarla, justo cuando la dragona negra tocó el suelo lanzó una mortal bola de veneno, el dragón levantó un muro de tierra para protegerse, el líquido verde chocó contra el muro y este empezó a deshacerse. Spyro saltó por encima del muro y disparó varios misiles de tierra, la dragona los esquivó con gracia y disparó una ráfaga de viento que hizo que Spyro perdiera el equilibrio y callera al suelo, aprovechando esto Cynder corrió hacia el dragón y antes de que supiera qué había pasado lo inmovilizó en el suelo y puso su hoja de cola contra su garganta, el combate había terminado.

Cynder soltó a Spyro y le dio un poco de espacio para que pudiera levantarse del suelo.

-Veo que sigues tan veloz como siempre –Le dijo Spyro algo disgustado por su derrota, Cynder se dio cuenta de esto y rápidamente fue a su lado.

-No te preocupes por eso Spyro, sé que la próxima vez lo harás mejor –La dragona entonces le dio un suave beso en los labios, el cuerpo de Spyro se tensó y la sangre comenzó a subir a su rostro haciéndolo sonrojar. Cynder se rio y se separó un par de metros del dragón.

-¿Listo para otra ronda? –Spyro se sacudió su estupor y vio que Cynder ya estaba en posición para combatir moviendo la cola de un lado a otro en anticipación, el dragón entonces sonrió y se preparó para una segunda ronda, esta vez el resultado iba a ser diferente.

Ya era tarde en la ciudad de Warfang y los habitantes de la ciudad se preparaban para almorzar, Spyro y Cynder estaban saliendo de la sala de entrenamiento del templo y se dirigían hacia el comedor, ambos habían estado entrenando toda la mañana y decidieron tomarse un rato para comer y descansar.

Al llegar al comedor vieron que este ya estaba bastante ocupado, ellos estaban a punto de retirarse y esperar a que se vaciara un poco el lugar cuando escucharon una voz que los llamaba.

-Hey Spyro, Cynder, por aquí –Ambos dragones voltearon hacia la fuente y vieron que dos de sus amigos ya estaban en una mesa y los llamaban para que se sentaran con ellos. La pareja caminó hasta donde estaban los dos dragones y se sentaron con ellos.

-Flame, Ember, que gusto verlos por aquí –Saludó Cynder, Spyro hizo un gesto con su ala.

Flame era un dragón rojo con vientre y alas amarillas, físicamente es muy parecido a Spyro, solo tienen unas leves diferencias que son apenas apreciables. Ember es una dragona color rosa claro, sus ojos son de color azul suave, su vientre es crema claro y la membrana de sus alas es de un rosa blancuzco, además la punta de su cola tiene forma de corazón.

-Veo que no han venido en un buen momento, esto está completamente lleno –Les dijo Flame.

-Nosotros tenemos la costumbre de almorzar más tarde, no sabíamos que a esta hora habían tantos dragones –Dijo Spyro.

-¿Y qué los trae hoy a esta hora entonces? –Le preguntó Ember.

-Pues… esta mañana nos levantamos bastante temprano y decidimos ir a entrenar, supongo que por toda la actividad es que nos dio hambre –Dijo Spyro riéndose de sí mismo. En ese momento llegó un dragón a tomar su orden, todos pidieron sus comidas y el dragón se retiró. – ¿Ustedes ya saben que van a abrir una academia para dragones aquí en Warfang?-

-Si –Dijo Ember –Mi mamá me lo dijo esta mañana ¿qué emocionante, no? –Spyro resopló en desacuerdo.

-¿Y tú Flame? –

-Yo me enteré hoy gracias a Ember –Respondió el dragón rojo.

Los dragones siguieron hablando un rato hasta que llegaron sus comidas, todos comieron con gusto y siguieron charlando mientras lo hacían. Cuando terminaron Ember y Flame se despidieron porque tenían que ir a sus casas y Spyro y Cynder decidieron salir a volar un poco por fuera de la ciudad. La pareja de dragones levantó vuelo desde el templo y sobrevolaron los edificios de la ciudad, desde el cielo se podía apreciar las magníficas construcciones de los dragones y los topos, al final pasaron sobre las murallas y salieron al exterior.

Spyro y Cynder decidieron detenerse en un pequeño lago que había en el centro de un bosque para beber un poco de agua. Los dragones aterrizaron suavemente sobre la hierba y caminaron hasta el borde del lago. Cynder se agachó para beber y en ese momento a Spyro se le ocurrió una idea, sonriendo maliciosamente el dragón púrpura se volteó y golpeó fuertemente el agua con su cola, Cynder gritó asustada cuando una gran cantidad de agua calló sobre ella empapándola, Spyro se rio a carcajadas al ver su reacción.

-¿Te parece muy gracioso eh? –Cynder entonces se lanzó sobre Spyro y lo tiró al agua, luego de un momento la cabeza del dragón salió a la superficie, ahora era el turno de ella para reírse. El dragón juguetón la agarró y la tiró al agua con él, ambos se quedaron nadando y lanzándose agua, los dragones no paraban de reír mientras disfrutaban de su juego.

Poco a poco la tarde fue cayendo y el cielo entonces comenzó a tomar un tono anaranjado, Spyro y Cynder entonces salieron del agua y volaron a una montaña cercana. Desde allí podían apreciar cómo los últimos rayos de sol bañaban el Valle de Avalar y se reflejaba sobre la ciudad de Warfang haciendo que pareciera que estuviera hecha de oro. Cynder recostó su cabeza sobre el hombro de Spyro y él acarició suavemente su espalda con su pata, ella ronroneó suavemente en respuesta.

Los dos amantes se quedaron así hasta que el sol se ocultó y una brisa fría comenzó a soplar, Spyro se acostó debajo de un árbol cercano y Cynder se hizo a su lado y se apretó contra su cuerpo para calmar la cesación de frío que sentía, el dragón notó esto y puso un ala sobre su cuerpo para protegerla del viento, ella le sonrió tiernamente en respuesta y recostó su cabeza sobre sus patas, Spyro hizo lo mismo y en poco tiempo los dos dragones se quedaron profundamente dormidos.

Erbrow y Hock habían terminado sus clases y ahora estaban sentados en una banca del parque hablando, Hock le había estado dando vueltas a lo que le había dicho Erbrow sobre su sueño, pero no había conseguido llegar a ninguna parte.

-No lo sé Erbrow… no encuentro nada con lo que pueda relacionarse tu sueño, tal vez es solo eso… un sueño y ya –Erbrow negó con la cabeza sin estar de acuerdo con su amigo, estaba bastante seguro de que lo que había visto había sido real, desgraciadamente el único argumento que tenía para defender su teoría se basaba en su experiencia personal y no tenía ningún tipo de prueba que la fundamentara.

-¿Te has dado cuenta que los brazaletes no pueden abrirse? –Dijo Erbrow cambiando el tema ya que no iban a llegar a ninguna parte con lo del sueño.

-Sí, ayer por la noche lo estuve observando y me di cuenta de eso, parece que fuera una única pieza –Hock se frotó las cienes con los dedos –Eso solamente me lleva a cuestionarme si realmente son brazaletes – Erbrow se quedó pensativo, no había considerado esa posibilidad.

-Tienes razón, pero aun no podemos asegurar que no lo sean, si lo son deben tener alguna manera de abrirse –Hock asintió con la cabeza.

-¿Qué propongas que hagamos entonces? –

-Busquemos la forma de abrirlos, es lo único que podemos hacer por ahora –Erbrow se levantó luego de decir esto.

-¿A dónde vas? –Preguntó Hock.

-A mi habitación, recuerda que hay tarea de química –Respondió Erbrow.

-Está bien, nos vemos más tarde para la comida entonces –Erbrow asintió con la cabeza y se fue.

Cuando entró a su habitación sacó su cuaderno de química y un lápiz, se sentó en su escritorio y se dispuso a hacer su tarea, en menos de quince minutos terminó da hacer los ejercicios que le habían puesto. De todas las materias en las que mejor le iba era en química y en física, para Erbrow eran muy fáciles.

Una vez que guardó sus cosas, cogió el brazalete y se puso a examinarlo de nuevo, seguía sin encontrar ningún tipo de mecanismo para abrirlo. Erbrow estaba a punto de rendirse cuando accidentalmente pasó su dedo pulgar sobre la gema y la presionó, el brazalete desprendió un sonido y se abrió por la parte inferior.

-Así que sí podías abrirte –Dijo Erbrow sonriendo, después de todo si eran brazaletes.

Ahora que había logrado su objetivo y sabía cómo funcionaba el brazalete él decidió ponérselo, solo quería hacerlo por diversión, para ver cómo le quedaba. Erbrow pasó el brazalete a través de su mano, y una vez lo ajustó en el punto justo lo cerró sobre su muñeca. Él se examinó y vio que encajaba perfectamente en su muñeca, pero de pronto la gema blanca comenzó a brillar y la temperatura del brazalete comenzó a aumentar, Erbrow presionó la gema de nuevo para quitarse el brazalete pero no pasó nada.

El joven ahora comenzó a asustarse, la temperatura del brazalete seguía aumentando y ya estaba empezando a dolerle la muñeca por el calor, todos los esfuerzos de Erbrow por quitarse el brazalete fueron en vano. La gema entonces comenzó a brillar tanto que cegó a Erbrow, incluso la desde fuera, por debajo de la puerta, se podía ver la intensa luz que desprendía el objeto. De repente todo quedó a oscuras de nuevo y la habitación estaba completamente vacía, solo quedaban quemaduras en las paredes.