Miro hacia atrás solo para ver como un guardia cerraba la puerta dejándolo encerrado en aquella habitación, pero no estaba solo, habían dos guardias custodiando que no hiciera nada raro.

Soltando un suspiro tomo haciendo para ver a través de un cristal a la heroína que lo había llevado a prisión. Tomo el teléfono colgado a su costado, su visitante lo imito y ambos iniciaron su conversación.

-Segunda vez en la semana, ¿sabes? estoy comenzando a creer que te estas enamorando de mi- Comenzó izuku, sonriendo de esa manera en la que solo el sabia como hacerlo.

Las mejillas de la heroína se tiñeron de rojo, quizás aun no se acostumbraba a las indirectas románticas que le dedicaba el reo, cada una de ellas la hacían sonrojarse y a la vez, mas ganas de volver a sentarse en esa silla cada vez que se acababa la hora de visita.

Tomando un poco de aire solo atino a decir.

-No te hagas ilusiones prematuras midoriya-san, no estoy interesada en ese tipo de relaciones-

-¿Ni siquiera conmigo?- Dijo casi instantáneamente al momento en el que Tsuyu termino de hablar.

Fue repentino, y volvió a sonrojarse. Otra vez había caído ante el.

Desde que había sido capturado por "Froppy" había estado varios días yendo a juicios con ayuda de su abogado en busca de recudir sus años en prisión, tal vez lo había ayudado, y su condena solo había sido dada por doce años. Bueno, la cosa es que durante ese tiempo estuvo preso en las pequeñas prisiones de la comisaria de la ciudad, pero al tiempo de dar por terminado el juicio fue trasladado a una prisión para villanos. ¿El problema? Que allí se encontraban los villanos mas peligrosos y...izuku compartiría celda con uno de ellos, y rezaba porque fuera el mas amable de ellos, aunque sus posibilidades eran pocas.

Llevaba dos días allí, y en esos dos días no había recibido una brutal golpiza a diferencia de otros, lo cual según su abogado era un milagro, al menos por ahora, pues bien sabia que la suerte no le duraría por el resto de los años que tenia de cárcel. No lo admitía, pero izuku sentía miedo al momento en que el seria la victima de los matones de la cárcel.

Sacudió la cabeza desviando aquellos pensamiento, ahora no estaba allí, con ellos. estaba con ella y solo se concentraría en su voz y figura detrás del cristal.

-Tengo otros intereses- Respondió.

-¿Tu familia?-

Ella asintió.

Izuku permaneció en silencio unos segundos, buscando tema de conversación, si no hablaba ahora posiblemente ella se aburra y se vaya, no quería eso, le gustaba estar en esa silla charlando con ella y no allí adentro.

-Mi madre vino ayer, le hable de ti...-

Tsuyu tomo atención a sus palabras, ¿hablarle de ella a su madre? ¿Enserio?

-¿De que? No estamos comprometidos ni nada por el estilo, midoriya-

-Oh, Me halaga su deseo de que estemos comprometidos para poder hablarle de ti a mi madre-

-¿Q-que?- Trago saliva, otra vez había empezado -No me refería a eso...-

-¿A hijos entobces?-

Bien ya se estaba pasando de la raya.

Izuku sonrió feliz al ver las reacciones de la heroína antes su palabras, lo hacia sentirse bine, de cierta manera.

Miro atrás por instinto, el guardia lo vio y le señalo el reloj. Izuku chasqueo la lengua en señal de molestia, quedaba poco tiempo.

-¿Sucede algo?-

-Nada Asui, solo tus ojos que me llevan directo hacia la luna-

-Emm...Midoriya...-

-Sin avergonzarse Asui, sabes que me encantas-

Bien, ahora si se estaba poniendo raro. Pensaba la heroína.

Llamo su atención el guardia que se acercaba al joven, lo tomo del hombro y lo levanto con brusquedad causando que el teléfono soltara su mano.

-Se termino el tiempo, ladrón-

El peliverde lo miro molesto, y la heroína podía entender el porque.

El guardia lo arrastro hasta la salida de la sala, pero antes de eso, Tsuyu golpeo con sus nudillos la ventana llamando la atención tanto del joven como del guardia.

No sabia porque lo había hecho, su cuerpo actuó por propia voluntad, pero algo si sabia, que aquella acción que estaría apunto de cometer si era algo que paso por su mente. Formo una figura con cada una de sus manos, y las junto formando un corazón.

Tal vez fue una acción bastante apresurada, pero por alguna razón a la chica se le vinieron ganas de mostrar esa muestra de afecto hacia el reo.

Para sorpresa de Tsuyu, Izuku se sonrojo, sonrió y se fue feliz con el guardia de vuelta a su celda.

Tantos piropos que lanzaba el peliverde, pero uno solo dedicado hacia a el lo hacia sonrojar tanto como el lo hacia con ella.

Ese día Tsuyu aprendió que la mejor arma de Midoriya también era su mayor debilidad.

...

:v

Esto también fue hecho a la primera.

Finalmente cuando deje de jugar LoL y quise dedicarle un rato a escribir el capitulo de alguna historia...pues no llego nada, ni una puta idea de continuación, podría decirse que un bloqueo mental.

Así que ¿que historia podría escribir en donde no me importaría dejar la cagada porque no tenia una idea principal para el capitulo? pues este.

Apenas me puse a escribir cada palabra que ponía fue porque se me ocurrió al momento, tal vez esta es la única "historia" donde cuando tenga bloqueos mentales con mis historia principales actualice esta :v

Y bueno pues...

:v

...

-Camina-

El guardia dio otro empujón al peliverde, causando que casi cayera al suelo por un tropiezo.

-Tks...haber camina tu con estas esposas para pies-

Tal vez la molestia del momento lo llevo a decir eso, era la primera vez que le respondía de esa manera a un guardia y posiblemente en el futuro se lo pensaría dos veces antes de hacer lo mismo.

De todas formas, los guardias de esa prisión no se comparaban a los de la comisaria de la ciudad.

Un golpe seco mando al joven directo al suelo, para luego darle una patada.

-Estate consciente de tu posición basura- Le escupió mientras le daba otra patada -¡Anda, levanta!-

Izuku se levanto con la mirada gacha, lo anotaría en su libreta mental. El primer golpe fue al segundo día, y ni siquiera fue uno de los villanos presos, si no el propio guardia.

Llegaron a la celda a la que seria su hogar desde el día anterior, aunque ahora había un pequeño cambio. Había alguien allí, en su cama, la del camarote de arriba.

-Saluda a tu nuevo compañero, ladrón-

Levanto la mirada en cuanto ya se encontraba dentro, y unos ojos rojos aterradores lo miraban desde el camarote.

-¿Y este maldito que? ¡No compartiré habitación con una maldita basura, guardia de mierda!-

El guardia lo ignoro y se fue dejándolo a los dos solos.

-Eh...esa es mi cama...-

-¿Que dices?- Se dejo caer al suelo quedando frente a izuku? -¿Hablas de mi cama?-

-No, no, sera mi ca...- Se detuvo al ver unas especies de pelotas de metal cubriendo sus manos, quizás eso es lo que mantiene sellado su don, pensó izuku.

Iba a volver a mirar a su nuevo compañero pero una de esas pelotas golpeo su cara...

Adiós al compañero amable que deseaba izuku...

No podría haberle tocado alguien tan...explosivo.