Disclaimer: SNK no me pertenece, ¿cuántas veces lo repetiré?
Como he dicho, este fic participa en el Rivetra Week: Tercer día: Últimos Momentos
"El café amargo y la sonrisa final."
Lo primero que notó sobre la mesa al despertar y prepararse aquella mañana, tan temprano como de costumbre y antes que muchas de las personas que ahí se encontraban fue una taza de café.
La típica taza de café que le preparaba su subordinada, levantándose temprano para poder tenerle la bebida caliente lista.
Apenas levantó su mirada para notar a aquella subordinada dormida sobre la mesa, con sus brazos apoyados sobre la mesa y su cabeza recostada sobre éstos, notó que había varios papeles a su alrededor y frunció el ceño; detestaba ver tal desorden pero...se contuvo después de todo la chica tuvo aquél agradable aunque innecesario gesto con él.
Se sentó con cuidado, tomando la taza con esa forma tan característica que él tenía y con cuidado sacó un papel que estaba sobre la mesa, notando que era la caligrafía de la muchacha. Él no solía tocar las cosas, mucho menos muy personales, de otros porque sí sin embargo, ¿qué más podía hacer?
Leyó muy por encima que se trataba de una carta para su padre y nuevamente dejó el escrito sobre la mesa como estaba antes. Se levantó de su asiento unos segundos y tomando la capa de la chica que estaba sobre el respaldo del asiento la colocó sobre los hombros ajenos.
—Chica tonta —chasqueó la lengua al hablar. Encima que se quedaba dormida sobre la mesa por hacerle un café (que por fortuna seguía caliente, de lo contrario la habría despertado). Una vez hecho aquello se volvió a sentar terminando en silencio su café, apenas dulce.
—Sa-Sargento… —la voz adormilada de Petra le hizo mirarla. Notando su cabello despeinado, cubriéndole parte del rostro.
—Mejor será que vayas a tu dormitorio a dormir un poco, aún es muy temprano para que los cadetes estén despiertos, Petra. Tendremos una misión.
Petra entornó los ojos un poco más de lo que ya estaban, viéndose dormida.
—Lo sé, estaba algo preocupada por la misión de hoy…
—Sólo es ir y volver —contradijo el mayor, mirándola de reojo.
—Sí… —la joven apoyó su codo sobre la mesa y su mano se dirigió a su cabello. —Es sólo que...tengo la intuición de que algo más sucederá, sé que es una tontería.
Levi no dijo nada, tan sólo se quedó mirando la taza de café que sostenía con sus dedos.
—Eso sólo se sabrá cuando suceda, Petra… —y no dijo nada más, bebió el último sorbo de café preparado por la menor y se enderezó, lavando en completo silencio la taza para dejarla nuevamente en la mesa. —Ve a descansar.
—Sí, Sargento —la chica se levantó con lentitud y le miró unos segundos, sonriendo. —Sargento… —le llamó cuando éste estaba ya en el umbral de la puerta.
—Dime, Petra.
—Nada, es sólo que...me alegra pasar unos momentos a solas con usted —le sonrió para luego encaminarse hacia su dormitorio, pasando a su lado. —Nos vemos luego, Sargento.
Levi sólo se le quedó mirando, algo sorprendido pese a que su rostro se viese inmutable.
—Nos vemos, Petra… —murmuró aquellas palabras cuando la chica abandonó la sala, volteó la mirada hacia atrás notando la taza que había lavado y los papeles que Petra dejó. Se acercó, tomó entre sus dedos aquellas hojas y observó que la primer hoja era aquella carta.
Esta vez se dedicó a leer la carta, suspirando finalmente.
Sentía que aquel día sería muy largo.
Notas de la Autora:
He de decir que amo estos escritos ligeramente tristes para los personajes pero angustiantes para los fans (?).
