Recordatorio del capítulo anterior:
- Van a permitir que nos matemos...- murmuró aún sin comprender, más para si mismo. Pero al momento, una voz tras ellos, en la misma celda, le respondió.
- Nadie va a matar a nadie.- Conocía de sobras ese tono, así que lentamente, Loki se volvió hacia la mujer.
- Ya tardabas, madre.
Irya abrió sus ojos al escuchar una nueva voz ahí dentro. Esa mujer había aparecido de la nada. Comenzaba a creer que se estaba volviendo loca o que la herida que no terminaba de cerrarse le estaba afectando realmente. Aún se sujetaba el costado, que no dejaba de sangrar, intentando levantarse con un débil gemido de dolor, aunque le fue imposible.
Frigga estaba hierática, seria.
- ¿Así recibes a tus compañeros, Loki?
Loki le dedicó la mejor de sus ladinas sonrisas.
- Solo a los que intentan matarme.- se cruzó de brazos.- ¿Puedes explicarme porqué tengo que recibir yo a ningún compañero? Creí que Odín no quería que dispusiese de contacto con ningún otro ser viviente durante mi aislamiento. De ahí viene la palabra. Aislar.
Frigga juntó sus manos por delante, con una aparente tranquilidad.
- Tu padre ha debido de cambiar de idea, entonces. - La mujer puso los ojos sobre la maltrecha muchacha y, pese a su situación, no se acercó a socorrerla. Miró un instante al guardia que aún vigilaba la escena - Avisad a los curanderos. Que vengan a recogerla. - Sus palabras sonaban como un mero trámite. Sólo era una prisionera más. Miró a su alrededor y suspiró con debilidad - Y traed nuevo mobiliario, por favor...
Loki sonrió satisfecho y se paseó por el penoso espacio mientras el guardia corría a dar la orden.
- Si, por lo visto decidió que era mejor quitarme de en medio encerrándome con un licántropo asesino. Si quería matarme, ¿porqué no lo dijo antes? Con clavarme el hacha habría bastado.
Frigga cerró los ojos unos segundos, armándose de paciencia.
- Quizás lo que quiere tu padre es que aprendas a compartir. Somos culpables de no haber logrado inculcártelo... Quizás aprendas de este modo.
Loki soltó un bufido sarcástico, negando levemente con la cabeza, sin poder tragarse las tonterías que pretendían hacerle creer.
- Así que poner en peligro mi integridad y la de todos mis bienes es una mera lección para que aprenda a compartir. Si, tiene sentido.
- Vamos, Loki... Todos sabemos que esa chiquilla no puede hacerte daño. Y lo muebles son reemplazables...
Irya observaba la escena entre dolores, sin ser capaz de aceptar que estaban hablando de ella sin mirarla, como si fuera un simple mueble.
- Espera... ¿Es... tu madre?- acabó preguntando.
- No, realmente no lo es. Solo es la Reina de Asgard.
Frigga no se movió del sitio, intentando hacer ver a su hijo que sus palabras no le dolían, aunque le costara disimularlo. Aún así, apretó ligeramente los labios ante sus palabras.
- Sí, soy su madre, por mucho que le moleste admitirlo.- contestó a la loba, sin tan siquiera mirarla. Y entonces la celda se abrió, dejando entrar a un guardia que, tras poner unos grilletes de plata a la prisionera, la alzó del suelo para llevarla a la enfermería, seguidos por un par de sanadores.
- ¡Eh! Con más cuidado...- se quejaba ella mientras era arrastrada hasta desaparecer.
Sin volver a mirar a su madre, Loki se sentó en su lecho. Cogió un libro cercano y lo ojeó sin prestarle atención.
- Entonces... ¿cuantos compañeros de celda más dices que necesito para aprender la lección de "Todos hermanos"?
Frigga estaba molesta con él, y se le notaba.
- Esa chica es sólo una prisionera, pero he visto lo que has hecho, Loki... Ha sido un ataque cobarde. ¿Qué pretendes, matarla? Está a la espera de juicio.
- Solo quería llamar vuestra atención. - se defendió con gesto inocente antes de reír ligeramente. Pero entonces paró, pues su mente ataba cabos. Y se puso en pie, frente a ella.- ¿Eso es lo que pretende Odín? ¿Que no se celebre ese juicio? Está claro que no espera que esa niña me mate... Pero yo a ella muy posiblemente. Y él tan bien como tú sabe que no llevo bien lo de ponerme a la altura de la plebe... Y menos aún compartir Mis cosas con criminales.- había desviado la mirada, pensativo, hasta que por último la clavó en ella.- Quiere que la mate.- llegó a la conclusión.
Frigga se tensó ligeramente. Claro que era lo que Odín pretendía, pero ella para nada estaba de acuerdo. Desde luego, eso de que acababa de llevarla a curación su marido no lo sabía, y esperaba que así siguiera siendo.
- Yo sólo confío en que no vuelvas a herirla. Todo el mundo merece un juicio justo.
Loki sonrió ampliamente, astuto como él solo y orgulloso de verse con la certeza una vez más de su parte. Y la morbosa curiosidad lo embargó, volviendo a sentarse en la cama, ofreciéndole un sitio a su lado, palmeando las sábanas.
- Cuéntame más. ¿Qué ha hecho esa pobre chica para que Odín la vea como una amenaza?
Frigga se acercó apenas un par de pasos hacia él y, finalmente, se sentó a su lado. Su imagen pareció desvanecerse por unos segundos cuando su cuerpo tocó la cama, pero pronto volvió a estabilizarse.
- Tu padre no me ha contado mucho... Ya sabes como es. Pero se conoce que esa niña ha asesinado a doce personas. Es extraño, ¿Verdad? La ves y parece un ángel...
Loki no la habría descrito precisamente así.
- Será por su capacidad para volverse una fiera descerebrada y asesina.- dijo sin darle muchas vueltas.- No creo que fuese consciente de esos asesinatos. Quizás es por ello que Odín la quiere hacer desaparecer, porque no puede culparla pero tampoco dejarla libre.
En ese momento un par de magos aparecieron tras el campo de fuerza. Loki ya sabía a qué venían, así que solo tuvo que observar como la habitación cambiaba por segundos, dejándola al fin con un aspecto impecable y con nuevos muebles adornándola. Luego volvieron a quedar los dos a solas.
- Creo que todos tenemos la certeza de que esa niña no es consciente de lo peligrosa que es.– Frigga miró hacia el rincón vacío donde la chica había estado tumbada y ella misma creó una sencillo jergón con un par de mantas y una pequeña almohada - No va a dormir siempre en el suelo, por más que tú te empeñes... - No era nada comparado con la cama de su hijo, pero sí algo más cómodo que el suelo.
Loki la miró sentado a su lado, perdiendo la malicia de su mirada, esta vez dejando sus sentimientos a la vista.
- Eres demasiado misericordiosa.- No lo decía por el favor del jergón, lo decía por él.- ¿Cuando te cansarás de visitarme para recibir solo malas contestaciones?
Frigga le respondió con una sonrisa, aunque era un gesto cargado de tristeza. Alzó su mano hasta acariciarle la mejilla con su tacto intangible, volviendo a desvanecerse con debilidad su proyección.
- Siempre serás mi niño, por mucho que te empeñes en querer alejarte de los que te quieren. - Sus ojos se llenaron de resignación. Cada noche deseaba que todo volviera a ser como antes, pero sabía que nada podía cambiar después de lo que Loki había hecho.
El príncipe prisionero cerró los ojos cuando esa caricia nunca llegó, deseándola realmente. Por muy de hielo que estuviese hecho, ansiaba el contacto, el cariño de aquella mujer. Y llevaba ya tantos meses sin él que ya le estaba pasando factura a su torturada mente.
- Ese niño murió hace mucho.- murmuró amargo, bajando la mirada. Y captó la tristeza de ella, como se desmoronaba por dentro. Sintiéndose culpable, intentó coger una de sus finas manos.- Madre, yo no...- pero la mano se evaporó una vez más.
Frigga luchó para que sus ojos no se encharcaran en lágrimas. Ella también intentó sentir su mano, pero su imagen no hacía más que fundirse con la de él.
- Yo sólo quiero tener la esperanza de recuperar a mi hijo, de saber que sigo teniéndole, aunque sea aquí dentro. No importa lo que tu padre, tu hermano o todo Asgard piense, yo sigo creyendo en ti. Y, aún así, nunca me has respondido... ¿Por qué? ¿En qué fallé? - Llevaba meses martirizándose, algo se le había escapado - ¿Es por tu hermano?
Loki se mordió el interior del labio, reteniendo así el odio que sentía cada vez que alguien consideraba a Odín su progenitor, pero se contuvo, murmurando para si mismo.
- Él no es mi padre.- Luego la miró a los ojos, sin entender porqué se echaba las culpas de ese modo.- ¿Por mi hermano? ¿Por ti? No, todo fue por él, por ese rey mentiroso y ladrón. Todo lo hice por conseguir que se sintiese orgulloso de mi. ¡Y mírame! Esto es lo que he conseguido de él.- señaló su alrededor con más que indignación.- No me hagas hablar más o cargaré las culpas con quien no debo.
Frigga escuchaba a su hijo, sin ser capaz de reconocerlo.
- Odín siempre estuvo orgulloso de ti, aunque no lo vieras - Se guardó el volver a nombrarlo como su padre y sólo bajó débilmente la mirada. Sabía lo que él había hecho, pero seguía siendo su hijo el que estaba encerrado allí - Él no fue más mentiroso que yo. Quizás debimos decirte de donde procedías, pero temíamos... que pasase esto. - Echó una débil ojeada a su alrededor.
De repente, Loki rió sarcástico y amargo.
- ¡Y que bien lo habéis evitado!- se puso en pie sin poderse estar quieto ante aquel tema. Le alteraba demasiado.- Él me estuvo jurando toda mi vida que había nacido para ser rey. Que podía ser un igual, tan bueno como Thor. Pero fui desterrado, ¡desterrado por intentar salvaros a todos de la guerra que THOR empezó! ¿Lo metisteis a él en una mazmorra por ello? No, ¡claro que no! ¡Pero yo intento dominar un mundo en peligro de autodestruirse y se me trata como a un criminal!- le espetó paseándose de un lado a otro.- El mismo trato, decía. Los dos seréis reyes, decía. ¡Y MÍRAME!
Frigga se levantó entonces, tan tensa como él.
- ¡No supiste esperar tu momento! ¡Thor es el mayor, el heredero! ¡Fuiste incapaz de esperar tu oportunidad! - No solía gritar, raras veces lo hacía, pero sentía que Loki veía todo distorsionado - No estás encerrado por querer gobernar, sino por asesinar a miles de seres en tu propio beneficio. ¡Seres inocentes!
A Loki se le habían llenado los ojos de lágrimas sin derramar. De rabia y desconsuelo. Nunca las dejaría caer. Ni por sus justificadas acciones fallidas ni por nadie.
- Inocentes o no, se cruzaron en el camino de la Guerra. Y las guerras traen muertes. Sino pregúntaselo a Odín. Él sabe de sobras lo que es asesinar a inocentes.- dijo entre dientes, venenoso, con la vista clavada en ella.- No vais a convencerme de un delito que no he cometido. Puedo ser rey y si tengo que buscar un mundo al que dominar, lo haré cueste lo que cueste.
Frigga entrecerró los ojos, tan afectada como él por esa conversación.
- Estarás equivocado hasta el día que dejes de pensar que ser rey es dominar a nadie.
Y entonces el portón de las mazmorras se escuchó. Los guardias traían de nuevo a Irya. Esta ya parecía curada, aunque aún se le veía débil, pálida y ojerosa. Parecía que había recibido un baño y ropa nueva, un sencillo vestido azul pálido de tirantes y unos botines marrones bajos, pues lo anterior había quedado hecho pedazos.
Los guardias se pararon frente a la mazmorra mientras comenzaban a quitarle los grilletes a la chica. El príncipe frunció el ceño ante el comentario de Frigga, pero antes de poder seguir, también se volvió hacia los recién llegados, mostrando un gesto de hastío en cuanto recordó que aún disponía de compañera. ¿Porqué no murió desangrada? Con lo fácil que habría sido así para todos...
Frigga miró duramente a la prisionera.
- Considera el jergón y la ropa nueva como un regalo. La próxima vez que destroces la celda de mi hijo lo lamentarás mucho más de lo que lo has hecho hoy.- Era protectora, demasiado en ocasiones. Irya le miró sin comprender. Si la celda había terminado así era por culpa de Loki, la había presionado. Ya sabía de quien había sacado el carácter ese paliducho.
- ¡Al fondo!- le ordenó al prisionero uno de los guardias, otro de tantos, inquietos todos a la hora de tener que tratar con el príncipe desquiciado.
Rotando los ojos ante el cansino mandato del carcelero, Loki se volvió a sentar en su lecho mientras entraban a su compañera y volvían a activar la energía que los mantenía allí dentro.
- Dime al menos que no recibiré más compañía que ésta. No estoy dispuesto a soportar uno más. Por mucho deseo que sea para Odín, mataré a los siguientes sin dudarlo.
Irya agradeció que esta vez los guardias no la empujasen dentro, pues entró por sí misma antes. Se quedó de pie acariciándose sus propias manos, nerviosa, sin saber muy bien como comportarse. No pintaba nada en esa conversación familiar.
- Ehm... Buenas tardes, o noches... - No sabía exactamente qué era y, además, después de decirlo y de las miradas que madre e hijo le echaron, se sintió aun más estúpida. No dijo nada más, caminó ligera y sin mirarlos hasta su jergón y se sentó, intentando pasar desapercibida.
Solo entonces Frigga volvió a mirar a su hijo tras un suspiro.
- Te doy mi palabra de que no habrá más compañía... Al igual que le he dicho a ella, a ti también te pido compostura, hijo mío - Pese a la débil reprimenda, sonrió acercándose, intentando acariciarle la mejilla, aunque su imagen volvió a difuminarse - Tengo que irme ahora. Intentaré venir a verte lo antes posible.
Aunque no lo aparentase, Loki no le quitó atención de encima a la loba. Aún recordaba en qué se había convertido y algo le decía que podía volver a serlo cuando quisiese. A su madre le dedicó una media sonrisa algo cansada. Odíaba aquellas despedidas, temiendo en secreto que algún día la reina rompiese la rutina para siempre más. Total, ya le extrañaba que siguiese allí.
- Aquí estaré.- le prometió irónico antes de verla difuminarse hasta desaparecer por completo. Luego echó otra mirada recelosa a la loba y se acomodó tumbado con la cabeza sobre las manos.- Dime tu nombre.
Irya siguió mirando el espacio que unos segundos antes había ocupado la reina y que ahora estaba totalmente vacío por cuestión de magia. Pese a las duras palabras que le había brindado, admiraba la elegancia y la belleza de Frigga. Para una loba criada entre montañas, ver a esa mujer, con ese precioso vestido y esa melena dorada, con esa soberbia propia de una reina, le maravillaba, sintiéndose aun más poca cosa. Salió de su ensimismamiento cuando el hijo se dirigió a ella. Por unos segundos dudó en si le hablaba, pero claro, ¿a quién si no?
- Ehm... Irya. ¿Y tú? - No, aún no sabía su nombre. Aunque era evidente que todos allí le tenían pavor.
Loki cerró los ojos y alzó un dedo, corrigiéndola así.
- Nada. De. Preguntas. ¿Recuerdas? Solo las puedo hacer yo.- abrió los ojos de nuevo para mirarla con una ceja arqueada.- Aún así, te vendrá bien conocer el nombre que debes temer. Loki. Sin más. Pero tú debes llamarme señor. ¿Entendido?
Irya tardó unos segundos, intentando asimilar lo que estaba diciendo, pero terminó por asentir. Había entrado confiada en esa celda, pero después de conocer de lo que era capaz de hacer ese hombre, prefería mantenerlo calmado. Se abrazó las rodillas intentando acomodarse en el jergón, sin retirar la mirada de él. Le tenía respeto, pero no miedo, al menos, de momento.
- Entendido.
Loki sonrió satisfecho, y con cierta picardía. Si aquello iba bien, podía haber descubierto el lado positivo de tener compañía. Aunque para ella no fuese a tener nada de bueno. Volvió a acomodar su mano tras la nuca y prosiguió.
- Bien, Irya. Siguiente concepto a aprender: Cualquier orden que te dé, la acatarás. Porque soy tu príncipe y porque sino, te mato.- explicó con simpleza antes de señalar con la mirada la estantería que había al lado.- ¿Ves ese libro rojo de ahí? Cógelo y tráemelo.
Irya alzó una de sus castañas cejas al escucharle. ¿Ordenarle ahí dentro? Poca tarea iba a tener... Vaya príncipe. Se rió para sus adentros. Un príncipe encerrado en una jaula de oro, nunca mejor dicho.
Se levantó con un pequeño suspiro, cogió el libro y caminó hasta él mientras observaba la cubierta de éste. No tenía ni idea de leer, en su mundo no era común, pero siempre le había entrado curiosidad. Se quedó a los pies de su cama, extendiendo el brazo para ofrecérselo. Iba a tener que armarse de paciencia ahí dentro.
Loki atendió a sus reacciones, y su sonrisa no hizo más que aumentar, verdaderamente divertido. Y hacia siglos que no se divertía. No desde que tiró al hombre de metal por el ventanal de aquel rascacielos.
Cogió el libro y siguió mirándola con suspicacia hasta unos segundos después, dejando que se inquietase.
- No sabes leer, ¿verdad, chica lobo? Te debiste criar en los bosques...- antes de que pudiese responder, la calló con otro dedo en alto.- No quiero saber nada de ti. Pero cuéntame tú, ¿sabes algo sobre mi?
Irya no sentía vergüenza de admitir que no sabía leer ni escribir, en su mundo era lo común, lo normal. Nadie del bosque necesitaba saber ese tipo de cosas, se aprendías otras muchas, bastante más útiles desde su punto de vista. Iba a contestar cogiendo aire cuando volvió a callarla. Al escuchar su pregunta, negó con la cabeza.
- Vengo de demasiado lejos como para saber algo de esta tierra.
Eso le decepcionó un poco. ¿Qué tan lejos sería eso para no haber escuchado hablar del príncipe desterrado y Dios del Caos? Luego entendió que solo era una palurda más de una civilización de salvajes y no merecía la pena pedirle más que la completa ignorancia.
- Quizás te honre algún día con alguna de mis míticas hazañas. Pero ahora no me apetece. Devuelve ésto a su sitio.- le tendió el libro y con toda la malicia, lo dejó caer al suelo justo antes de que lo agarrase.- Ops. Recógelo, ¿a qué esperas?
Irya tuvo que aguantar sus pavonerías, y lo hizo estoica, pero cuando el libro cayó al suelo, sus músculos parecieron tensarse. Ese maltrato y humillación gratuito le molestaba, y mucho. Sintió como sus colmillos crecían tras sus labios, pero pronto lo disimuló, agachándose y recogiendo el libro, apretándolo entre sus delgados dedos, y dejándolo de nuevo en la estantería.
- Como ordenes. - Eso último lo dijo con algo de burla.
A Loki no se le pasaba una. Es más, estaba tanteando el terreno. ¿Hasta dónde podía llegar sin que aquella bomba explotase? Siguiéndole con la mirada, no se movió de su cómodo sitio aunque siguiese alerta.
- Si planeas transformarte en esa terrible bestia, avísame. No voy a tolerar un destrozo más. Porque ten bien claro que si sigues viva aún es porque Odín se alegraría de tu muerte. Y yo no quiero tenerlo contento.
Irya se puso de puntillas para dejar el libro en la estantería, algo más alta que ella. Cuando le escuchó, se giró hacia él, molesta por sus palabras.
- ¿Acaso piensas que puedo saber cuando voy a transformarme? No estaría aquí si tuviera ese control... - Tomó aire algo entristecida. Muchos de los suyos habían aprendido a dominar sus transformaciones, pero ella siempre había sido incapaz.
Loki ladeó ligeramente la cabeza sin dejar de mirarla.
- Sabes cuando tu corazón se acelera y tu cuerpo empieza a mutar. A eso me refiero.- frunciendo el ceño, viendo que la loba aún mantenía cierto carácter, decidió pisoteárselo con una simple pregunta.- ¿A cuantos inocentes destripaste hasta la muerte?
Irya sintió un pinchazo en sus entrañas ante esa pregunta. Sabía que la respuesta para nada le interesaba, sabía que lo hacía por simple diversión, por hundirla aun más. Volvió a su jergón, tardando en contestar e intentando disimular lo mucho que le costaba hablar de ese tema.
- Yo no he matado a ningún inocente. Esos hombres vinieron del cielo y atacaron mi mundo, masacrando a los míos e intentando imponer su ley. Yo sólo me defendí. - Y sí, se refería a los asgardianos. Éstos habían puesto orden allí como en tantas otras tierras e Irya había tenido la mala suerte de cruzarse con ellos.
Loki frunció más el ceño, sin esperar esa respuesta. No eran sus crímenes los que le interesaban, sino los de su supuesta gente. Así que se incorporó lentamente, tomando en ella toda su atención.
- Espera... ¿Has dicho que Asgard invadió tu planeta a la fuerza, masacrándoos?
Irya sintió por primera vez que a alguien le interesaba su historia. Desde que la habían apresado, había tenido que contarla mil veces, recibiendo como respuesta acusaciones o simple indiferencia.
- En mis tierras últimamente habían revueltas, la gente estaba descontenta... aunque no sé exactamente porque, nunca me ha gustado meterme en problemas y yo vivía alejada. Una mañana unos hombres enormes bajaron del cielo e impusieron su ley. Todo ser que se negaba, era hecho prisionero. Hubo una batalla y muchos de los míos murieron... Yo ni tan siquiera estaba en ella, me escondí. Pero esos asgardianos me encontraron y me amenazaron... Yo me asusté, no pude evitarlo... - Cerró los ojos. Le dolían esos recuerdos. No tenía constancia de como los mató, pero cuando despertó se encontró a casi una decena de cadáveres a su alrededor. Se encogió asustada - Yo no quería matarles... Ni tan siquiera me acuerdo de como lo hice. Sólo recuerdo un enorme golpe. Cuando abrí los ojos volvía a tener esta forma y un gigante rubio me arrastraba.
Loki la escuchó con atención como no había hecho desde que llegó. Eran unos datos interesantes, sobre todo por la parte que le tocaba al bondadoso Odín. Tenía gracia que él precisamente fuese acusando a Loki de querer dominar un mundo. Pero algo no le cuadraba. Aún así, el último detalle le llamó más la atención, sonriendo con sorna.
- Así que conociste a mi hermanito Thor. ¿Fue él el que impidió que tú corrieses el mismo fin que el resto?- No le extrañaría. Tan típico de él salvar a damiselas atractivas. Espera... ¿acababa de considerar atractiva a aquella aldeana?
Irya alzó de nuevo la cabeza al escucharle, mirándole incrédula.
- ¿Me estás diciendo que ese gigante rubio y bruto es tu hermano? No me lo creo, es muy fuerte... - Se aclaró la garganta al darse cuenta de lo que acababa de decir - Bueno... No digo que tú no lo seas, pero... No sé. No os parecéis.
Loki entrecerró su mirada ante tal indirecto insulto, conservando aún parte de su antiguo orgullo de príncipe intocable. Aunque al final lo dejó correr, conformándose con los calificativos que había recibido el otro.
- Eso es porque no somos hermanos realmente.- obvió sin dar más detalles al respecto.- ¿Porqué Odín masacró a tu gente? No puede ser que fuese por una simple controversia. ¿Qué iba a encontrar de interesante en un amasijo de salvajes sin experiencia ni cultura alguna?- sopló al fin con un sarcasmo hiriente pero no pretendido.
Irya le fulminó con la mirada ante tales palabras, dispuesta a llevarse una disculpa, pero terminó por dejarlo pasar. Mejor eso a enfrentarse a él y terminar de nuevo acuchillada.
- No lo sé, vinieron del cielo. Sólo escuché decir que ese Odín estaba muy interesado en la sustancia de la montaña.
Loki mantuvo su mirada a ese intento en vano de plantarle cara, con actitud de superioridad. Y como no, fue lista y se lo pensó dos veces. Apoyando la espalda en la pared, supo encontrar esa pieza que le faltaba en el puzzle.
- ¿Que tipo de sustancia?
Irya se encogió de hombros.
- No es nada especial... Parece un pedrusco negro, en realidad. En mi tierra la conocemos como Okur... Significa rayo. Si chocas esas pìedras, producen energía. Nosotros intentamos mantenerlas lejos, porque son peligrosas... Por eso vivimos lejos de la montaña donde están, hay enormes cantidades y ya ha habido muchos accidentes. Si se golpeasen con la suficiente fuerza, se crearía un campo capaz de llevarse por delante medio mundo. Nadie debe conseguirlas nunca.
Loki abrió ligeramente la boca por la sorpresa de volver a escuchar sobre esas piedras. Hacía años había leído acerca de las fuerzas más peligrosas conocidas en los nueve mundos y más allá de éstos. Solo eran rumores inciertos sobre civilizaciones perdidas que no habían sabido sacar rendimiento de esas gemas y más valía que siguiesen así. Y escuchar de eso a boca de una muchacha cualquiera lo dejó a cuadros.
- Lo conozco... Y por lo visto Odín también. No creo que fuese una coincidencia que os visitase.- la miró después de mantener la mirada perdida en esos pensamientos.- Bueno... Al menos ya sabemos porqué el rey de Asgard te quiere muerta.
Muchísimas gracias a todas las personas que nos han dado su voto de confianza añadiendo el fic a favs y follows. Y sobre todo a las que toman su tiempo en además comentar, sois geniales!
La historia sigue ;)
Dato a añadir: Para los que quieran ponerle cara a Irya, tened en cuenta a la actriz Lyndsy Fonseca. Excepto en el variante de que sus ojos son violetas y su aspecto es bastante más andrajoso xD Estos salvajes...
