South Park ©Copyright Trey Parker y Matt Stone.-Todos los derechos reservados
Lovely Vicious. Copyright Sara Wolf. (Libro).
Adorable Vicio. Copyright ScarFake. (Adaptación).
/!\ No tienen mucha relación los personajes del libro, con los personajes del Fanfict, básicamente porque las personalidades no cohincidían. Por esto, no es recomendable leer el libro para adelantar. No van a entender nada.
/!\Alternative Universe (AU).
»Extensión: 4.996
»Estructurα: Long Chapter.
»Clαim: Index.
»Rαted: T (Vocabulario soez).
Capítulo primero.
3 años.
9 semanas.
5 días.
Cuando ten a seis años, mi padre me dijo algo muy cierto, todo el mundo tiene una lista de tareas pendientes.
Me tomó otros once años crear una, pero gracias a un cierto idiota en mi vida; digo idiota, porque básicamente me he dado cuenta de que siento atracción hacia ambos sexos, mi lista se terminó:
1. No hables de amor.
2. No pienses en amor.
3. Pensar y hablar sobre el amor conduce al amor, que es el enemigo. No confraternizar con el enemigo. Incluso si esos actores cínicos en las películas hacen que parezca sensual, agradable y tentador, no caigas en la trampa. Es el mayor mal en el mundo, el peor villano jamás creado por la bombeadora de hormonas imbéciles adolescentes. Es el Joker, Lex Luthor, ese con sobrepeso que siempre fastidia a la Pandilla de Scooby-Doo. Es el jefe final de la broma enorme de un videojuego al que llamas tu vida.
Todo el mundo en la fiesta de Bárbara Stevens ahora tiene su propia lista de cosas por hacer, y la mayoría de ellos parecen idénticos a la siguiente:
1. Emborracharse
2. Ponerse más borracho
3. Tratar de no vomitar en cualquier persona linda.
4. Intentar anotar con la persona linda a la que estás intentando no vomitar encima.
Es una lista a prueba de todo que es fácil de seguir, incluso para los idiotas. Asegura que estás lo suficientemente borracho como para pensar que todo el mundo es lindo, así que no vomitas sobre nadie, y tratas de anotar con todo el mundo. Es básicamente un cómo para las personas que ven demasiado la MTV y piensan que tener diversión es emborracharse y salir con alguien que no recuerdan. Hace que todos los que están aquí sean intolerables. Sobre todo las chicas. Una de ellas coloca sus brazos alrededor de mis hombros, con su cara roja y murmurando sugestivamente sobre ir a un lugar más tranquilo. Arrugo mis labios y la empujo antes de apresurarme a la cocina. La gente está demasiado ocupada emborrachándose aquí como para molestarse en ligar con chicos. No es que liguen mucho conmigo. Tener ligues es todavía algo nuevo, una cosa extraña, porque las chicas y chicos generalmente no ligan con las chicos problemáticos y eso es lo que solía ser. El chico problema.
Coloco bien la parte del anorak naranja sobre mi camiseta de Disturb para asegurarme que lo cubre todo. Presumir tus huesos para toda la población genial de secundaria South Park, probablemente no es la mejor manera de hacer amigos influyentes. O amigos, y punto. Me conformar a con cualquiera. Caray, a este ritmo me conformar a con un enemigo. Sin un ancla, el mar de la escuela secundaria es el peor paseo del mundo.
—Kenny.— Un chico borracho chapotea hasta mí, su cabello negro pegado a su rostro por el sudor—. ¡Hoolaaaa! ¿Cómo... qué... estás haciendo aquí?
—¿Uh, sí?— Intento. Él se ríe. En ese momento aparece una chica, de cabello negro detrás de él y responde por ambos.
—Soy Wendy y él— señaló al chico —es Stan. Nos conocimos en historia de... planeta.
—¿Historia del Mundo?—ofrezco.
—¡Sí!— Aplaude el pelinegro y me señala—. Wow. Eres muy inteligente.
—Estaré muy mojado si no dejas eso.—Coloco su mano suavemente en posición vertical, con el vaso rojo de la cerveza precariamente goteando en el suelo y en mis jeans.
—Oh, ¿Estarás mojado?— Cierra sus dos ojos muy fuerte y sonríe. Cuando no reacciono, lo hace de nuevo. La chica tuerse el gesto y se cruza de brazos.
—¿Qué estás haciendo?— Pregunté.
—¡Guiñando!
—Stan, estás muy borracho—. Lo reprimió la chica, el pelinegro se tambaleó un poco para caminar y se alejó dejando a la chica y a mi, balbuceó algo sobre ir a buscar más bebida.
—De donde yo vengo, a eso se llama estar borracho—. Mencioné hacia Wendy, ella asinitió con la cabeza, dándome la razón.
—¿Borracho?— Gritó están desde un par de metros más adelante, se voltea levemente y mueve los labios formando una sonrisa, rociando un poco de cerveza sobre el tapete. —¡Ni siquiera un poco!— Wendy y yo reímos.
—Mira, es realmente...— hago una pausa mientras la chica me mira fijamente, —genial y gracias por hablar con el chico nuevo raro, pero creo que tiene que ir a descansar. O, posiblemente, volver atrás en el tiempo. Antes de la invención del licor.
—¡Eres tan gracioso!— Estalló en carcajads, a ella no se le notaba mucho lo ebria, al menos, lo ocultaba mejor que el sujeto que había estado aquí hace un rato. —¿Quién te invitó?
—Bebé.
—Ohhh, ella está haciendo esa cosa otra vez—. Wendy ríe. —¡No bebas el ponche!
—¿Qué cosa?— Stan pregunta desde mi espalda. Vaya, ese sujeto camina rápido o definitivamente no se alejó lo suficiente.
—Ella invita a tooodooooos los chicos nuevos a una fiesta. Si se quedan toda la noche sin llorar u orinarse, son geniales en nuestro libro—. Aclara la pelinegra con orgullo, de improviso le quita el vaso a Stan y da un largo sorbo de cerveza. Ahí todos consumen alcohol cómo si muriesen de sed. Suspiré. Genial. Siete horas bebiendo cerveza de mierda comprada por el hermano mayor de alguien; es el campo de pruebas para quién es genial y quién no lo es. Debería haber esperado eso de un aburrido y estéril pequeño barrio residencial de Colorado como éste.
—¿Qué hay en el ponche?— Inquirí, mirando por encima de mi hombro al recipiente de plástico gigante lleno de un líquido color rubí.
—Polvo lax... laxa... polvo para cagar!— Concluye Stan. Algunos chicos y chicas circulan alrededor de Wendy como tiburones, sólo esperando el momento en que pase el umbral de borracha a demasiado borracha como para protestar. El pelinegro y yo les miramos por encima de su hombro, cómo si lo hubiesemos planeado, ambos le tomamos una mano y la llevamos hacia el segundo piso. Dónde está tranquilo y no lleno de buitres en celo. Nos apoyamos en la barandilla y vemos el caos de abajo.
—Así que, ¿De dónde eres?— pregunta Stan. Ahora que no se balancea locamente, puedo mirarle bien. Su cabello oscuro y sus ojos claros hacen de él una de las pocas personas que es muy blanca en la escuela. Su piel es nieve, nieve sucia. Es muy atractivo. Mejor que la mayor a de los chicos de aquí, de todos modos, y sin duda mucho mejor que yo.
—Soy de Alabama— le digo—, Greenwood. Pequeño, un lugar aburrido. Un montón de mosquitos y deportistas de fútbol.
—¿Se parece mucho esto?— Wendy pregunta antes de reírse, tragando el resto de su cerveza. Alguien en la planta baja abre una lata de salchichas de cóctel y comienza a lanzarlas a su alrededor. Las chicas gritan y se agachan a recogerlas o sacarlas de sus cabellos y los chicos se las tiran unos a otros y tratan de sacarlas de las camisetas de las chicas. Una salchicha vuela y se queda atascada en el candelabro, y Stan dice: "Ohhhh" .
—A la madre de Bebé no le va a gustar eso— comenta la pelinegra, señalando el candelabro.
—Sus padres son probablemente unos snobs adinerados—. Se burla el chico.
—¿Cómo lo sabes?— Custioné curioso, luego me reprimí, ellos vivían ahí, el nuevo soy yo.
—Son VEOs o algo.
—CEOs1* (N/A: Director Ejecutivo). —Corrigíó Wendy.
—¡Sí! Supongo que es un trabajo muy importante, pero luego pienso muy duro en ello y ¿Cómo puede ser tan importante si se trata de sólo tres letras?
—Puedes estar en lo cierto. Algo muy borracho, pero definitivamente es algo—. Me sonríe. Wendy estira la mano para tocar una parte de mi cabello.
—Me gusta ese color.
—Amarillo canario— digo—. Así es como lo llamaba la caja.
—Oh, ¿te teñiste tú mismo? ¡Genial!
—Es natural... — Dejé en claro con un bufido. Seguro gastaría dinero en pintarme el cabello cómo lo hacían las chicas. Aunque parte del acuerdo que tengo conmigo mismo fue convertirme en una persona un poco más sociable, más agradable. Convertirme en una mejor persona. Dejar de ser la persona que iría a clubes sucios para beber y fumar sólo para pasar el rato con sus amigos. Pero ese ya no soy yo. No estoy en Greenwood. Estoy en South Park, Colorado. Nadie conoce al viejo yo, así que no voy a sacarlo a la luz sólo para avergonzar a mi nuevo yo. Estoy desesperado por amigos, no socialmente suicida. Hay una línea muy fina y patética entre los dos y estoy andando de puntillas sobre ella, como un auto con el motor recientemente ajustado, por un mecánico desconocido.
—Oh mierda— sisea Stan de repente—. No sabía que él estaría aquí.
Miro hacia donde están clavados sus ojos. Es inconfundible de quién est hablando. En medio del caos del lanzamiento de salchichas y borrachos bailando al son de Pitbull, es una isla de calma. Tiene que medir como metro ochenta por lo menos. Sus hombros son anchos, y todo en él es músculo, aunque se nota que es bastante delgado, su cintura, sus largas piernas, sus pómulos ridículamente perfilados. Su cabello desordenado no es rubio, es del todo negro, cómo el de Stan, aunque se ve azulado, es más como un color cambiante. A mi lado, Wendy le está comiendo con los ojos, con todo lo que tiene, y no es la única. Las chicas se han congelado cuando ha entrado, y los chicos le están dando miradas despectivas. Quienquiera que sea él, puedo decir que es una de esas personas que es popular de todas las maneras equivocadas.
Se adentra más a la fiesta, guardándose para sí. Normalmente asientes a la gente cuando entras, o buscas a alguien que conozcas en el mar de la multitud. Pero este chico no. Sólo camina. No tiene que caminar empujando a través de la gente, se apartan de forma natural. Es como si tuviera un escudo invisible alrededor de él. Lleva una expresión de aburrimiento permanente, como si todo a su alrededor le fuese poco interesante.
—Ese es Craig. Craig Tucker— susurra Stan—. Nunca viene a fiestas de este tipo. Están por debajo de él—. Algo en su tono de voz me avisó que estaba un tanto molesto por su presencia.
—¿Debajo de él? Está en la escuela secundaria, Stan, no en la maldita corte real...
—Tiene un apodo por aquí; Príncipe del Hielo. Así que es como un tipo de la realeza—. Wendy recuperó el habla para hablar de lo maravilloso que era el sujeto que acababa de entrar. Me río, me sigue Stan con una risa entrañosa. Cuando la cara de la chica sigue seria, nos detenemos.
—Espera, ¿No estás bromeando? ¿Realmente le llaman así?
—¡Bueno, sí! Igual que las chicas llaman a Token el quarterback "Tortilla Caliente" y al chico raro con demasiados cuchillos a quien le gusta pasar el rato alrededor de la biblioteca Creeper McJeepers. ¡Craig es el Príncipe de Hielo!
Se me escapa otra carcajada, y ésta debe de ser muy fuerte, ya que hace que Craig levante la vista. Ahora que est más cerca, puedo ver su cara también. La expresión de aburrimiento no le hace nada. Wendy me susurra "es lindo", pero eso no lo es todo. No tiene esa cara de niño lindo de la forma en que las chicas ríen nerviosamente acerca de dormir fuera de casa y entre clases. Es guapo, del tipo con ojos de león, nariz afilada, labios delgados, guapo que se ve en los anuncios de trajes italianos. Puedo ver por qué le llaman el Príncipe de Hielo. Aparte de la espesa niebla de pretensiones que le sigue, sus ojos son del color del fondo de un pozo, través de un azul tan oscuro que parece consumirte cuando los miras. Y están mirando directamente hacia mí. Stan hace un ruido inquietante parecido a un bufido pequeño y Wendy se esconde detrás de mi hombro.
—¡Nos está mirando a nosotros!— susurra.
—¿Por qué te escondes?
Stan murmura algo que no comprendí del todo. Pongo los ojos en blanco.
—Te gusta.
—¡No tan alto!— Aprieta mi cuello y estira.
—¡Ay, ay! No puedes tener mis vértebras, ¡las necesito!
—¡Entonces no digas cosas tan estúpidas como esas tan alto!
—¡Pero te gusta!
—¡Cállense!— Gruñe Stan, regañándonos a ambos, en éste momento ambos parecemos mucho más borrachos que él y eso es espeluznante. Wendy retuerce, y yo grito. Nuestro escándalo no está haciendo nada para evitar los ojos de Craig, o cualquier otra persona. Me las arreglo para hacer palanca con sus dedos en la parte de mi sistema nervioso que se asegura de mantener la respiración; una vez libre me cuelo en el baño para hacer pis. El baño es un desastre, y le doy palmaditas de simpatía antes de mi salida. Mantente fuerte, colega. De una forma u otra, todo esto va a terminar pronto. O caeremos todos muertos por intoxicación de alcohol, o tu taza erosionar por la acidez de los galones de vómito a las que has estado sometido. Es que ¿Te dan beneficios de jubilación? ¿No? Ellos deberían. Debemos protestar. Piquete. Unión Asociada de Inodoros.
Cuando he terminado de hablar con el inodoro de una manera completamente cuerda, me encuentro con la cosa exacta que no quer a ver; Wendy, en la planta baja de nuevo. Pero los chicos lo están dejando en paz. Todos excepto uno. O más bien, es un chico al que ella no está dejando en paz.
—N-normalmente no te veo en este tipo de fiestas— balbucea Wendy a otro, que no es más que el mismísimo Craig.
Él se burla:
—No. No me gusta especialmente rodar por el barro. Esta noche es una excepción—. Mira a su alrededor, torciendo el labio—. Pero, tú lo haces, supongo.
—¿Q-Qué? No, quiero decir, sí lo soy amiga de Bebé. Ella me hizo venir. Ni siquiera me gustan mucho estas fiestas...
—Hablas arrastrando las palabras y estás tropezándote. Apenas puedes controlar tu propio cuerpo. Si tienes que emborracharte para soportar las fiestas a las que tus amigos te hacen ir, entonces eres un idiota que ha hecho los amigos equivocados.
La expresión de Stan se pone rígida, como si le estuviera dando una bofetada. Lo veo apretar el puño, contemplando la escena desde el segundo piso, se voltea y se pierde entre la gente que hace de público para el espectáculo que Wendy y Craig protagonizan. Desvio la mirada hacia la chica, su expresión se trastorna y luego sus ojos empiezan a humedecerse. Mi sangre empieza a hervir, ¿Quién demonios se cree que es?
—Eso no es lo que quer a decir— intenta arreglar un poco la situación.
—Y pareces exactamente del tipo de chica que se queda con unos amigos a los que odia. Probablemente también te odian. Debe ser fácil, esconderlo detrás de todo ese alcohol y todas esas marcas.
Las lágrimas de Wendy no tardaron en aparecer y se deslizaron por sus mejillas, probablemente acabaran callendo ahí, luego de desbordarse de sus ojos. Craig sólo suspira.
—¿Eres tan cobarde qué lloras cuando alguien dice la verdad?
Mi corazón golpea en mi pecho. Aprieto los puños tan fuerte que no puedo sentir mis dedos. Empujo a un lado a un par de chicos y me lanzo a través de la multitud. Wendy no es mi amiga. Aquí nadie lo es. Pero ha sido agradable conmigo cuatro segundos, verdaderamente agradable, no el veneno azucarado de Bárbara de invitarme a la fiesta rara. Y cuatro segundos es más de lo que jamás pensé que iba a conseguir. Es lo máximo que he tenido en mucho tiempo. Los labios de Craig se curvan en una mueca de desprecio. Dilo. Di una cosa más, ni o bonito. Te reto.
—Eres patética.
Esa es la primera vez que golpeo en la cara a Craig Tucker. Y cuando mis nudillos se conectan con los pómulos estúpidamente bien hechos y se tambalea hacia atrás con una furiosa tormenta gestándose en sus ojos negros, de alguna manera me da la sensación de que no será la última.
—Pide disculpas a Wendy— exijo, y toda la casa se queda en silencio. Se inicia como una onda, la gente junto a mí y Wendy, y Craig cae en silencio. Y luego se mueve, saltando como una pulga, como una enfermedad, silenciosa y siniestra y se propaga más rápido que una imagen de un gato en Facebook. Es como si toda la fiesta se hubiese detenido, ralentizado sólo para ver lo que Craig va a hacer. Quieren un espectáculo. Son una manada de pequeñas y despiadadas hienas y yo acabo de morder al león. Tal vez Craig puede sentir eso, porque una vez que se recupera de la conmoción mira a su alrededor con cuidado, como si estuviera planeando su próximo movimiento, y luego me observa con una mirada tan fría que probablemente podría congelar la lava.
—A juzgar por tu expresión— cruzo los brazos y frunzo el ceño—, obtener un puñetazo por ser un idiota es algo nuevo.
Se frota la nariz con la mano, un poco de sangre corriendo por su boca. Lo lame tranquilamente de su dedo pulgar, y luego de sus labios. Wendy está con el rostro pálido y se queda en su lugar como un maniquí. La música resuena sordamente y el bajo golpea, lo único que se atreve a interferir con el tenso silencio en el que toda la habitación está esperando. Craig no habla. Así que lo hago yo.
—Permíteme utilizar palabras muy pequeñas para que lo entiendas —le digo con una lentitud exagerada—. Pide disculpas a Wendy por lo que has dicho antes.
Alguien se ríe entre la multitud. Susurros se mueven en los oídos de la gente y en sus bocas. No me importa lo que piensen, o si he fallado la estúpida fiesta de prueba. Sólo me importa que se disculpe con Wendy. Le ha hecho daño en más formas de las que sabe.
—¿Por qué estás tan interesado en defender a una chica que no conoces?— Craig finalmente me pregunta, su voz profunda y con una cualidad mortal en ella—. Corrígeme si me equivoco, pero ¿No eres nuevo? Eso explicaría tú estúpida ignorancia. ¿Tienen escuelas en Alabama? ¿O es que aprenden de los cocodrilos y los campesinos?
Un "ooooh" se propaga por la habitación. Un rubor se arrastra sobre mis mejillas, pero no dejo que me llegue. Me han dicho peores insultos. Esto no es nada. Me burlo:
—No puedo esperar y mirar, mientras un cabrón pisotea el corazón de otra chica. No es mi estilo.
Este segundo "ooooh" es mucho más fuerte. Siento que un brillo de orgullo florece en mi pecho. Mis manos y la cara están calientes, y estoy temblando, pero no voy a demostrarlo. No le voy a dejar ganar. No voy a dar marcha atrás. He lidiado con niños de mamá titulados como él por docenas en mi vieja escuela en Alabama. Todos son iguales intercambiamos insultos hasta que le humillo tanto delante de toda esta gente que no puede contraatacar. Esa es la mejor manera en que esto podría suceder. Wendy conseguiría su justicia.
Pero no es así como sucede. Él no contraataca. Se inclina a matar, sobre mi hombro, sus labios tan cerca que siento aire caliente pasando por encima del lóbulo de mi oreja.
—Porque te ha pasado a ti, ¿no es así?
Me quedo sin aliento. Trato de suprimirlo, pero me estremezco, y cuando Craig lo ve se ríe. El sonido es quebradizo y fresco, como una cosa congelada rompiéndose en dos, y levanta una mano como a modo de despedida a la habitación y sale por la puerta por la que ha entrado, el césped en la noche lleno de coches mal estacionados se lo traga.
La casa comienza a hablar de nuevo. La gente se ríe, baila y bebe de nuevo, besándose contra las paredes con un vigor renovado. El calor y el hielo chapotean en mis venas a la vez, una y otra vez. Mi corazón está siendo apretado por una pesada mano de hierro, y no puedo respirar. Stan pone una mano en mi hombro.
—¿Estás bien, Kenny?
¿Cómo lo sabía? ¿Podía realmente leerme así de bien? Sí, me pasó lo mismo a mí. Un chico me rompió el corazón, no, más que eso. Rompió mi alma, mi corazón, y lo que solía ser. Después de tres años, nueve semanas y cincuenta y un días, debería ser capaz de ocultarlo mejor. Así que ¿cómo iba a saberlo? Todo el mundo está mirándome. No puedo salir corriendo por la puerta, ya que es por ahí por donde se ha ido él, o van a asumir cosas. No puedo ir arriba para estar solo, o asumirán que él ha ganado. ¿Ganar qué? Todavía no estoy seguro, pero el antagonismo que se arqueaba entre nosotros se sentía como una fiebre, demasiado caliente y negándose a ser ignorado. No quiero nada más que acurrucarme en un lugar tranquilo y cuidar la costra que él ha arrancado de mi herida abierta, pero no puedo. La gente podía haber vuelto a la fiesta, pero también me están mirando para la confirmación de qué es exactamente lo que ha pasado, y lo que haga ahora determinará eso.
Me ha atacado en mi nivel más personal.
Ha abierto una herida en la que no quería volver a pensar, por la que vine aquí para escapar.
—¡Me ha dado un beso!— anuncio en voz alta a Stan—. ¡Ha sido asqueroso! ¡Un hombre me ha dado un beso! Toda lengua y nada de habilidad.
Los ojos de Wendy se ensanchan. Mis palabras se hacen eco de nuevo a mí a través de la música en fragmentos de voces de diferentes personas. Beso. Chico Nuevo. Craig Tucker. El Príncipe de Hielo ha besado al Chico Nuevo. Mientras se propaga, saco a Wendy de la mano y la llevo a la cocina. Está temblando. Pongo mis manos sobre sus hombros y la miro a los ojos.
—Tú... Tú y él... —comienza.
—No hemos hecho nada —murmuro—. Te lo juro. Acabo de decir eso para hacerlo quedar mal.
Sus ojos se iluminan momentáneamente y se oscurecen, y de alguna manera eso me pone más triste que enfadada. A ella todavía le gusta, incluso después de que le llamara patética frente a un montón de gente. Me siento tan mal por ella. Yo solía ser como ella y por eso me siento tan condenadamente mal por ella.
—¡No puedo creer que en realidad le hayas dado un puñetazo! —dice Wendy—. ¡Estás loco!
—Tú estás loca para que te guste un tipo como él —suspiro—. ¿Tu madre nunca te ha dicho que te mantenga alejada de los perros salvajes?
—¡No es un perro! —protesta—. Nunca me ha golpeado.
—Porque es gay, lo acabo de confirmar para todos.
—El problema es que también tú vas a quedar cómo gay—. Susurra escuetamente Stan reapareciendo, no me importa mucho aquello, no tengo conflicto con mi bisexualidad o lo que sea que yo sea. Lo que me causa curiosidad, es el hecho de que hubiese desaparecido cuando Craig trató así de mal a Wendy ¿No eran novios? Porque verdaderamente lo parecían. Quizás hasta eran hermanos, lo malo de ser nuevo, es que no sabes nada de nadie.
—Tiene novias universitarias maduras. Una nueva, cada semana—. Defiende Wendy a su príncipe.
—Porque las ha pedido de Rusia. O Saturno. Cualquiera que tenga más chicas tristemente desesperadas por dinero—. Me burlo nuevamente, me es imposible mantenerme serio cuando siento la adrenalina abriéndose paso por mis venas.
Wendy se tambalea, y la ayudo a sentarse en el suelo de madera pulida en la encimera de la cocina. Hay un gran armario. Lo siente contra su espalda, borracha lo abre y se arrastra al interior, cerrando las puertas detrás de ella. Me vuelvo muy paciente y comprensivo durante diez segundos completos y luego llamo. Un murmullo resuena desde el interior.
—Vete.
—Vamos. No lo siento. Se lo merecía, ¿de acuerdo?
—¡Me ha gustado desde cuarto grado! —se lamenta Wendy—. ¡Esa ha sido la primera vez que he hablado con él! ¡Y... vas y lo arruinas! ¡Se acabó! ¡Mi vida se ha acabado!
Sentí los pasos de Stan alejarse, me volteé para buscarlo con la mirada y no vi más que su sombra caminar por la sala, se reflejaba en una pared. Stan estaba molesto, pero supongo que de alguna manera, se había puesto furioso por lo que la chica acababa de decir. Pobre chico, debe ser horrible querer a alguien que no te quiere. Suspiré y volqué mi atención nuevamente en Wendy.
—Fue una vida bien vivida. —Asiento.
—¡No voy a morir realmente! —Abre de golpe las puertas del armario para llorarme.
—¡Ah, pero sí! En unos setenta años. Pero por ahora estás muy viva y muy borracha, así que creo que voy a llevarte a casa.
—¡No! Puedo conducir yo misma. —Sale del armario y rápidamente se desliza hacia abajo. La atrapo y tiro de ella, y juntos vamos a través de la puerta principal.
—Puedes conducir por ti misma a un acantilado, sí.
—¡Puede que lo haga! —gime Wendy—. ¡Craig me odia ahora!
—Oh no es así. Estoy segura de que te recordará con cariño como la chica número cuatrocientos treinta y seis a la que hizo llorar.
Wendy se echa a llorar, y yo la medio arrastro, medio tiro de ella a través del césped a mi pequeño escarabajo VW. Es verde y oxidado, con un faro roto y latas de cerveza que cubren el suelo, pero hace su trabajo de dejar que todo el mundo sepa que soy pobre y eso es realmente todo lo que pido de un coche. Iba a pedirle a Stan que la llevara, pero desde el momento en que se fue de la cocina, no volví a verlo. Seguramente se había ido, o quién sabe dónde se había metido.
—Kenny.
Una voz me llama. Wendy intenta darse la vuelta, pero está tan borracha que apenas se tambalea en su lugar un poco y eructa. La ayudo a subir al asiento y cierro la puerta, volviéndome hacia la voz. Bárbara Stevens camina hacia mí, rizos dorados rebotando y los ojos cafés brillantes. Es una pintoresca muñeca perfecta, con piel de porcelana, esbeltas proporciones, y una nariz de botón. Es como si Dios hubiera retocado toda la mierda de ella, y se quedó sin pintura para todos los demás, miró a todos los bebés que estaba arrojando a la Tierra y dijo "jaja uuups pero mira ésta es una obra maestra".
—¿Estás secuestrando a Wendy? —pregunta "Bebé", sonriendo con una sonrisa de muñeca de porcelana.
—Teóricamente, no soy para nada el tipo de persona que haría eso, pero también teóricamente si supiera cómo secuestrar a alguien por haberlo mirado en Google cuando estuve muy aburrido en las vacaciones de Navidad el año pasado, entonces teóricamente habría mucho más cloroformo y cinta adhesiva involucrados. En teoría.
—Sí, bueno, eso es muy interesante, pero voy a pedirte que me la devuelvas. La necesito aquí.
—Ella parece estar fuera de sí, y también está realmente disgustada debido a algunas cosas que no sé si has visto o no que han pasado.
—Lo he visto. Ha sido interesante. Probablemente lo más interesante que ha pasado en todo el año, además del intento de suicidio de Henrietta —dice Bebé. Me mira de arriba abajo, como si me viera en una nueva luz, y luego me señala—. Pero eso no excusa a Wendy de ciertas funciones que necesita llevar a cabo esta noche.
—¿Eso es un poco raro? ¿Como que, es una cosa muy vaga y amenazadora que decir acerca de alguien? Además no creo que seas su dueña y tiene que acostarse y relajarse, ¿así que la llevo a casa?
Ando alrededor del coche hacia el lado del conductor cuando la cara de Bebé se oscurece y se vuelve más del estilo de perfectamente mortal vampira.
—¿Por qué hablas en preguntas? —pregunta.
—¿Por qué lo haces tú? ¿Hablar en preguntas? —Estiro el cuello por encima del capó y mantengo el contacto visual.
Es como una osa. Una osa muy rica y muy grande, No puedo mirar a otro lado o va a atacar y utilizar mis entrañas para forrar su bolso Louis Vuitton.
—Si te vas ahora, no te voy a invitar a otra fiesta de nuevo.
—Está bien. Eso es algo bueno, ¿porque no creo que quiera asociarme con personas que dicen que los intentos de suicidio son interesantes? ¿Y qué hacen zumo de caca y fingen que es ponche? ¿Eso es casi tan malo como poner a Pitbull en bucle?
Entro rápidamente, arranco el coche, y salgo. Bárbara observa con una contracción indiferente aunque irritada en su ceja. Bajo la ventana cuando me acerco a ella.
—Eres como popular, ¿así que supongo que tengo que darte las gracias por invitarme? ¿También por amenazarme? Como que wow, esa ha sido una mala fiesta, ¿pero una muy buena amenaza? ¿Te doy dos estrellas por el esfuerzo? ¿Estoy balbuceando? —Hago una pausa—. ¿Continuarás estudiando en la escuela?
—Vas a mi escuela, idiota.
Lo ha hecho. Me ha llamado la palabra con i. La chica más popular de la escuela acaba de llamarme la palabra con i. O bien tengo que matarme a mí mismo, volver a Alabama, o conducir muy rápido y que no me importe una mierda. Piso el gas y giro en torno a una estatua de león mientras acelero por su camino de entrada, excepto que giro lo suficientemente rápido y uno de los testículos del león sale volando en una fina nube de hormigón. Dejo atrás un montón de nuevos enemigos y un león con un solo testículo y me llevo a casa una posible amiga que piensa que he arruinado su amor platónico e incluso si eso apesta aun así es mejor que lo que he vivido, que eran tan sólo tres años, nueve semanas, y cincuenta y un días de malos recuerdos.
Lo subí rapidito para no perder el enganche. Luego de éste ya será uno a la semana, probablemente será cada domingo, porque son los días que tengo tiempecito.
Si alguien está leyendo el libro y el fic, va a darse cuenta de que hablaba en serio con respecto a que no son muy parecidos. Otra cosa, si a pesar de mis suplicas de que no lo lean y lo hacen, si llegasen a encontrarlo en español ¿Me mandan link para bajarlo? Es un lío traducir y escrbir distinto al mismo tiempo.
De antebrazo,
ScarFake.
Contestando el review:
Gracias por darme la bienvenida. El nombre del librito está arribita cuando empieza el capítulo. Se llama "Lovely Vicious". La autora no es para nada conocida y creo que los libros no están todos en español. Éste lo he tenido que traducir para poder hacerlo fic. De nuevo gracias, ahora por dejarme un lindo review. Espero éste capítulo también te haya gustado.
