Disclaimer:

El Universo de Harry Potter, sus personajes y todo lo reconocible son propiedad de JK Rowling. Yo solo juego con sus creaciones y todo es sin fines de lucro. La trama de esta historia sí es mía y su distribución y/o traducción está prohibida sin mi previo consentimiento.


Capítulo dos.

Su bota de cuero pisó un charco de agua que le salpicó los pantalones, pero no se preocupó. Aumentó aún más la velocidad, si llegaba tarde lo más probable era que su tío le diera un castigo.

A pesar de estar en plena primavera aquí en Londres, la ciudad no se libraba de unas cuantas gotas, aunque estas parecían ser unas gotas más gruesas y abundantes de lo común. Comenzó a caminar más a la orilla para protegerse en los toldos de los mercados.

Él, al igual que la gran mayoría de los habitantes de ese hermoso lugar, no se sorprendió. El clima podía llegar a ser impredecible, y uno logra acostumbrarse a eso.

Aumentó tanto la velocidad de su "caminata" que ni se dio cuenta cuando comenzó a correr. Solo se percató de eso cuando oyó los latidos de su corazón y un gran ardor en su rostro. A pesar de la horrible temperatura, estaba sudando más de lo que las gotas de agua podían refrescarlo.

Finalmente llegó. Entre dos edificios muy elegantes y para gente con dinero había un angosto pero largo callejón. Curiosamente, aunque estaba casi seguro de que no era coincidencia, en el departamento de la derecha se hospeda esa sangre sucia con la que su tío está tan obsesionado. Esa que él tiene la misión de espiar y seguir cada uno de sus movimiento, y si es posible, conquistarla. Él creía que sus dotes físicos y su habilidad de coqueteo que da pena, sumado a la grandeza y seguridad de la chica era muy poco probable que eso llegara a suceder, por eso hoy su tío le dará unas instrucciones más específicas.

Mientras caminaba por el oscuro callejón, agudizando sus sentidos para no tropezar con algo en el piso, un charco volvió a mojarlo.

Él al principio no entendía para qué tanta organización, si solo bastaba con entrar al departamento y lanzarle un Avada Kedavra, pero luego su tío se lo explicó bien. Él fue un tonto al no verlo antes.

Debían eliminar a todas las sangre sucias, porque son ellas las que tienen hijos que no tendrán la sangre pura. Ellas serán las responsables de crear más y más familias impuras. Las mujeres tenían la culpa.

Entonces, eliminar a cada sangre sucia con planes de reproducirse estaba funcionando bastante bien. Su tío tenía algo así como un escuadrón y eran bastante buenos al no dejar pistas. La cosa es que, aunque no está embarazada, esa chica es la sangre sucia más conocida y aclamada por todos.

Al ser abogada mágica no solo ha aprobado leyes para su estúpida causa con los elfos, si no que también ha logrado algo de igualdad y respeto hacia los imbéciles sangre sucia como ella. Deshacerse de esa estúpida facilitará mucho más las cosas, pues luego la comunidad mágica no se alterará tanto con un asesinato como los que hacen ellos. Todo lo contrario. Estarán felices de que haya una sangre sucia menos.

Llegó al final del callejón, que era tan largo como una cuadra completa. Tomó su varita y con su mano libre comenzó a tantear en la muralla en la oscuridad, hasta que encontró un pequeño orificio que podría pasar desapercibido entre las irregularidades se los ladrillos. Puso la punta de su varita en el orificio y con un hechizo no verbal un montón de chispas azules cegó momentáneamente su visión, pero cuando la recuperó el muro de ladrillos se estaba cerrando a sus espaldas y él había llegado al lugar.

Era lo más lúgubre que había visto en el mundo, y lo peor es que era su hogar.

Parecía una cueva, y estaba bastante seguro de que lo era, a pesar de las negaciones de su tío. Cuando había reuniones con todo el escuadrón para planificar un nuevo asesinato era en ese lugar, nadie conocía la manera exacta de entrar, solo su tío y él. Lo que ellos no saben es que basta con un alohomora. Su tío dice que jamás sospecharán de un hechizo tan simple.

La iluminación era una pequeña ampolleta amarilla en el techo que con suerte Iluminaba los rincones de la casa. Su pobre luz apenas alumbraba el centro de la habitación de perímetro circular e irregular.

El agua logró colarse por las grietas, el parchado sofá para tres personas, en donde duerme su tío, estaba mojado. Él duerme en el piso con la manta más delgada, pero es importante que su tío descanse bien.

Más atrás había una mesa circular y pequeña y se las habían arreglado con magia para hacer un pequeño cuarto de baño.

La mesa estaba de más, porque siempre comían lo que vende en la calle o, con algo de suerte, van a un restaurante.

Sabía que el nuevo plan incluía que él se presentara a trabajar en el ministerio, así obtenían la ventaja de tener la comida de ese lugar. Aunque no sabía que clase de loco podría aceptarlo en cualquier trabajo, confiaba en que su tío tenía un buen plan.

Y hablando de su tío...

—Llegas tarde —gruñó. Estaba sentado en una de las sillas de la mesa, con una lata de cerveza abierta entre las manos.

—Lo siento —su voz salió temblorosa, no sabía si por el frío o por el miedo que le infundía su tío.

Hasta el día de hoy no sabía por qué le temía, él nunca le haría algo malo.

—Debes aprender a llegar a la hora, jovencito. La puntualidad es primordial en el crimen organizado, sobre todo en el mundo mágico. Cubrir cada huella de tu acto a tiempo es imprescindible —su voz gruesa hablaba con seriedad. Él no estaba enojado —. Ven aquí —estiró una de sus gordas piernas para que la silla del frente se apartara de la mesa, e hizo un gesto para que se sentara. Él obedeció.

—¿Vas a decirme qué debo hacer? —preguntó suavemente. Su tío asintió.

—Iván, tu misión es muy importante —le ofreció una lata de cerveza que él rechazó. Quería oír este tema tan importante estando sobrio. Su tolerancia al alcohol no era muy buena —. Debes ofrecerte a trabajar como secretario de la señorita Granger"

El ceño de Iván se arrugó, pero no interrumpió a su tío.

—Será bastante fácil lograr que te acepten, si sigues bien mis instrucciones —amenazó su tío elevando el dedo índice.

—¿Qué debo hacer, tío Mike? —preguntó sumisamente Iván, pues ese era el tono que utilizaba todo el tiempo. Su tío era superior a él en muchos sentidos y él no tenía derecho a igualarse.

—Hoy nuestra sangre sucia preferida está haciendo de dama de honor en la boda de su cuñada, así que quiero que vayas justo ahora con su jefe y logres convencerlo de que debes ser el secretario de Granger —su voz era quebrada y parecía que siempre estuviera gruñendo. Su cara regordete cubierta por una corta pero abundante barba negra y su cabello largo y bien peinado lo hacían ver poderoso.

—¿Cómo haré eso, tío? —en su tono se delataba que casi adoraba a su tío como si fuera un dios, y él no se esforzó en ocultar eso. Era algo parecido, después de todo.

—Utilizando tus grandes dotes de la convicción, y con estos argumento —le dijo entregándole un papel repleto de su indescifrable ortografía —. Anda, muchacho. Y haz que esté orgulloso de ti —le animó cubriendo su mano huesuda con una regordeta y morena, con más arrugas —. Ah, casi lo olvido. Intenta tardar un poco. Hay una sangre sucia encerrada en el baño de la que debo ocuparme —dijo levantándose de la silla y tomando un látigo de algún lugar que no alcanzó a ver.

Iván asintió con la cabeza y salió de su cueva, dispuesto a enorgullecer a su tío.


Una media hora después, Iván estaba sentado en el despacho del señor Johnson esperando para ser atendido por él.

En el camino había leído las razones que escribió su tío, que eran muy puntuales, e intentó desarrollar las ideas mentalmente. Ahora estaba listo para convencer a ese señor.

El despacho era muy grande, privilegios de un importante cargo en el ministerio. Las paredes eran azules y el piso de madera oscura. Habían muchos libreros, pero repletos de carpetas y archivadores, y el escritorio era enorme en forma de "L", con la cómoda silla de su dueño y dos sillas más del lado contrario. Él estaba sentado en en una de esas.

Al rato oyó que la puerta detrás de suyo se abría, y cuando giró era el señor Johnson. Se puso de pie para saludarlo y demostrar buenos modales.

—Buenos días... Lynch ¿me equivoco? —sonreía muy bondadosamente y tenía una carpeta en una de sus manos. Su cabellos era corto y rizado y tenía una barba que enmarcaba su rostro. Las canas le daban un aire de amabilidad.

—Sí, Iván Lynch. Solo llámeme Iván —respondió él, volviendo a tomar asiento cuando el señor Johnson hizo lo mismo en su propia silla.

—Bien, Iván. Como bien sabes este día es un poco especial, por la boda de Harry Potter. Muchos en el ministerio fueron invitados y no hay mucho personal. Por eso los que estamos aquí tenemos mucho trabajo extra. No me gusta hacer esto, pero lo mejor sería que vayamos directamente al grano —dijo muy respetuosamente.

—Por supuesto, señor. Vine para solicitar empleo —respondió puntualmente.

—Uff, ese tema lo debes ver con Her... la señorita Granger. Ella es la de mayor rango luego de mí, y por ende es la encargada de administrar quién trabaja en este Departamento. Todo aquí funciona gracias a ella.

Aunque no era parte del plan y no tenía mucha relevancia, Iván no pudo abstenerse de preguntar —. ¿Por qué no administra usted esos casos? quiero decir, es su departamento"

—Bueno, está prohibido que los jefes de Departamentos se encarguen de los contratos. Aún no entiendo por qué —terminó.

—Bien, es que quiero solicitar empleo como secretario de la señorita Granger —el señor frunció el ceño.

—¿Y eso? —preguntó extrañado.

—Bueno, es que ella debe estar tan repleta de papeleo... ayudarla me vendría bien. Soy muy organizado, puntual y eficiente. Necesito el dinero y ese trabajo me parece de maravilla. Además... ella necesita un secretario.

—No, claro que no —discrepó el señor, tal como lo tenía previsto —. Ella está perfectamente bien. Ya he hablado de este tema con ella y no quiere un secretario.

—Señor, no está bien que una persona tenga tanto trabajo sin ayuda. Yo la conozco un poco, y sé lo perfeccionista que es en su trabajo. ¿Acaso jamás ha pensado en la pesada carga que está poniendo bajo sus hombros? Usted lo dijo, después de todo, este departamento no sería nada sin ella. Y eso es porque se ocupa de absolutamente todo, incluso de lo que no le incumbe, y lo hace sin ayuda de nadie. Eso es peligroso, está mágicamente comprobado que tanta carga puede provocar ansiedad, estrés, crisis de pánico, crisis de angustia o depresión. Usted debe cuidar la salud de sus mejores trabajadores, no puede perderlos. Y tampoco puede desearle tanto mal a una persona que lo ha ayudado tanto.

No pensaba decir el discurso de corrido, pero el señor Johnson en serio no estaba para perder tiempo. Él necesitaba temas puntuales y rápidos, es cierto que hoy es un día ajetreado.

Media hora después su contrato ya estaba firmado. El señor era un hombre bueno, y la gente como él podría aprovecharse de eso. Quién diría que intentando proteger la salud mental de su mejor trabajadora estaba acercándola a su muerte segura.


Hola a todos, bueno aquí está el segundo capítulo.

Tenía pensado que en este capítulo fuera la boda de Harry, pero quise darle más intriga al asunto usando la versión del antagonista.

El próximo capítulo sí será la boda de Harry, desde la versión de Ron o Hermione. Aún no decido cuál, tal vez use el punto de vista de ambos, ya lo veremos.

Muchas personas ya leyeron el primer capítulo en muy poco tiempo. Un saludo a todas ellas y una abrazo enorme a quienes se mantengan.

Espero que les haya gustado y no pierdo las esperanzas de encontrar un Review.

Besos.