Hola de nuevo! He tardado un poco más de lo que había pensado, porque tuve que reescribir parte, y despues no sabía continuar pero por fin tengo este nuevo capítulo. Así que sin más os lo dejo.

Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pretenecen, yo solamente los uso a mi antojo.

Atención, lo que esta en cursiva es Flashback, pero no me gusta especificarlo dentro del texto.

Disfrutad!


"Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado."

Lord Alfred Tennyson (1809-1892) Poeta inglés.

— ¿Viaja por negocios o por placer?

Fuyuka levantó la mirada sorprendida, ni siquiera se había dado cuenta de que se había sentado alguien a su lado.

— Supongo que por placer, sí— respondió con una sonrisa cansada— ¿Usted?— Preguntó por simple educación al joven que estaba a su lado. No le interesaba lo mas mínimo su vida, bastante tenía ella con la suya.

— Negocios — respondió este con una sonrisa que le iba a su cara como anillo al dedo. Rostro afilado, mirada orgullosa, sonrisa autosuficiente. Seguro que ahora empezaría a hablarle de su vida. — Soy abogado de una gran multinacional. Voy a ocuparme de la fusión con empresa pequeña, no muy importante. Aunque a la que se le puede sacar provecho. Sin embargo también tengo espacio para el placer. — Finalizó ensanchando aun más su sonrisa y mirándola de arriba abajo.

Además de petardo, un ligón del tres al cuarto. Fuyuka contuvo una risa y decidió que era necesaria la utilización de los auriculares. Por lo menos para seguir pensando.

Hacía menos de 3 horas que se había despedido de sus mejores amigos, de su padre y de Fubuki. Ninguna de las tres escenas fue agradable. Aunque nunca esperó que fuesen agradables. Si cerraba los ojos todavía podía ver el rostro de decepción de su padre, las miradas cómplices y comprensivas de Goenji y Mamoru y la expresión de total dolor de Shiro.

Fuyuka todavía tenía el recuerdo claro y vivo del primer día en que ella y Fubuki se habían visto. Había sido en el primer año de instituto, con 16 años recién cumplidos. Fubuki había sido transferido al Raimon con una beca de estudios debido al deporte. Por medio de Goenji lo conoció y empezaron a hablar. Su sonrisa era preciosa, demasiado tierna y dulce para un chico, al igual que su carácter. Suponía que eso era lo que le había enamorado de él. Shiro no se le había confesado hasta dos años más tarde. Un defecto que compartían los dos, eran demasiado tímidos. Y ahora 6 años después de empezar era cuando Fuyuka se daba cuenta de que Shiro podía ser lo que quería, pero no lo que necesitaba.

En el fondo siempre lo había sabido. Ella aceptaba los sentimientos de Fubuki, la habían hecho muy feliz, pero no tenía tan claro que los compartiese de la misma forma que él. Pero él había sido la primera persona que la había querido como más que una amiga, y ella a él durante un tiempo también. Algo le debía. Podían haber seguido así por mucho tiempo, tal vez por el resto de su vida. Tal vez hasta se habrían casado como Shiro había planeado.

¿Había hecho lo que debía? ¿Qué es más importante, quedarte con lo que tienes y hasta ese momento querías, o lanzarte a la aventura de buscar y encontrar lo que de verdad necesitas? ¿Debía haberse quedado con Shiro, o con Fudo? ¿O había hecho bien en irse?

Fudo, era simplemente Fudo. Había sentido que era distinto desde el primer momento en el que se vieron, cuando juntaron sus miradas… y lo sintió. Sintió ese sentimiento del que tanto se habla. El típico "cuando lo miras, te estremeces, es como si no existiera nadie más que él". Típico tópico, sí, pero auténtico. Hacía mucho tiempo que no se había sentido así. Si es que alguna vez lo había sentido.

Nunca había dudado de que quisiera a Shiro, nunca nadie podría dudarlo. Pero ya no le quería como antes. Lo sentía, sentía no compartir el mismo sentimiento, pero esa era cruda realidad. Realidad que Shiro no había aceptado precisamente bien, obviamente.

Las imágenes y las palabras de esa tan desagradable escena aun flotaban en sus pensamientos.

Nada más dejar esa habitación, y con ella a Fudo, se dirigió a su casa. Bueno, mas bien, a la casa de Shiro, ahora ya no se atrevía ni a llamarla también su casa. Entró y fue hacia el dormitorio, empezando a recoger todas sus cosas. Había cogido el marco de su mesilla de noche mirándola juzgando si debía llevársela o no, cuando una voz la sacó de sus cavilaciones:

¿Qué haces?— Fuyuka se levantó y vio la cara de Fubuki totalmente sorprendida — ¿Y esas maletas? ¿Ha paso algo?

En ese momento Fuyuka pensó que la podían llamar cobarde perfectamente, ahí parada enfrente de su novio de toda la vida sin atreverse a hablar mirándole a los ojos.

Me voy

Pero ¿Por qué?— la cara de Fubuki era de total sorpresa y desconcierto, algo normal cuando dices eso sin dar una razón— ¿Es por mí? Si es por el compromiso, no te sientas presionada, por favor. Podemos arreglar lo que sea que pase, pero no te vayas— su voz, su expresión, todo era tan malditamente desesperado. Todo le hacía ver lo querida que era por Fubuki.

Pero hacía una hora que ya había dado el primer paso, ahora faltaba el segundo.

Sonará a tópico, Fubuki, pero soy yo, la culpa es mía.

Estoy seguro de que no, Fuyuka, por favor, escúchame— dijo mientras avanzaba y le sostenía los hombros— Lo podemos arreglar, no sé que ha pasado, pero tú no tienes la culpa de nada. Se arreglará.

No se arreglará— contestó Fuyuka con la mirada seria, dispuesta por primera vez a decir la verdad mirándole a los ojos— Te he estado engañando con Fudo.

Shiro abrió los ojos con aun más sorpresa. Sus manos se escurrieron de los hombros de ella, colgando como muertas de unos brazos también sin vida, sin ánimo para vivir. Sin ánimos para afrontar la realidad tan impactante que le había confesado Fuyuka. Sin reaccionar siquiera a los continuos susurros pidiendo perdón que salían de los labios Fuyuka. La verdad es que nadie te prepara para eso, nadie te dice que te puede pasar. Sabes que pasa, pero tienes la estúpida e infantil ilusión de que no te pasará. Así que cuando te pasa no sabes ni reaccionar.

Fuyuka cogió las escasas maletas que estaban sobre la cama. Pasó al lado de Fubuki, pidiendo perdón una vez más y salió hacia el vestíbulo. Se giró, queriendo ver por último vez a la persona con la que había pasado los últimos 6 años, y cuando lo hizo se encontró con la mirada suplicante de Shiro.

¿Por qué?— Preguntó con voz desconsolada.

Fuyuka corrió hasta él, sintiendo la necesidad de abrazarlo.

Te quiero. Te quiero, pero no como te quise una vez. — dijo soltándose del agarre del chico. — Y esto el lo mejor que podría hacer. Será doloroso para ti, será doloroso para mí, pero lo sería aun más si yo me quedase, o si intentásemos hacer como que nada ha ocurrido. — una vez más cogió los bultos que soltado y se encaminó hacia la puerta para por fin abrirla— Volveremos a vernos. Te pido que no me odies mucho. Y gracias por todo.

No se sentía orgullosa de la escena, nadie en su sano juicio se sentiría orgulloso. Habían intercambiado pocas palabras, pero la cantidad no mengua el daño. Y mentiría si dijera que no había derramado ninguna lágrima. Aunque supiera lo que tenía que hacer y como debía hacerlo.

Era bien cierto que había estado planeando todo eso desde hacía una semana, y a partir de entonces solo había confiado en que ese día Fudo la llamase. Y desde hacía una semana ya no podía ni mirar a Fubuki sin sentir un nudo en la garganta por la traición que estaba tramando y que había cometido contra él. Era como si fuese una especie de asesina a sueldo, preparada para arrebatar la vida tanto a Fudo como a Fubuki. Y de paso también a ella.

No había planeado todo eso por nada. Era cierto que desde casi el primer momento en el que despertó con Fudo se había sentido culpable, y se había aun más culpable después de otros encuentros y después de su compromiso. Pero aquella semana había llegado a su límite. Una cosa era sentirse dividida entre el hombre que te atrae y con el que piensas que puedes tener algo mas y el hombre al que quieres ya solo como amigo pero que esta dispuesto a quererte más que nadie. Eso había pensado que podía soportarlo. "El día menos pensado", se decía si misma, "Fudo termina todo con Haruna, se va y yo me olvidaré de él y seguiré feliz con Shiro". Pero como siempre que queremos hacernos sentir un sentimiento que nos sentimos, todo se le escapó de control.

Se había sorprendido a si misma cuando los pensamientos destinados a Shiro había cambiado de dueño. A un dueño de pelo castaño y ojos verdes. Se había sorprendido a si misma también escribiendo mensajes intentando concertar una cita con Fudo, mensajes que nunca se atrevió a enviar, sintiéndose así doblemente mal. Por un lado porque ahora ella misma era la que engañaba activamente a Fubuki, y por otro porque deseaba de verdad ver a Fudo, deseaba de verdad ese contacto con él, y no lo podría tener en ese momento. Y el día en que Fubuki la encontró llorando porque no podría obtener a la persona que ansiaba y necesitaba había sido el punto final.

Y para completar ese punto final había cogido ese avión. Como buena cobarde que ella se consideraba, había elegido lo más cobarde. Huir. Olvidarse de todo y escapar del lugar de los hechos. Un lugar donde evadirse de todo. Florencia parecía el lugar idóneo.


Y con esto y un bizcocho, pues hasta no se que día si os digo la verdad. Intentaré subir este fin de semana, porque la próxima semana me voy y no podré subir, así que para no dejaros casi 2 semanas sin novedades, intentaré actualizar.

Otra cosa, que no me salió en el anterior capítulo (fanfiction ¬¬), el número de caps que va a tener el fic . Va a tener 8. Los siguientes, como en este, me voy a centrar solamente en uno de los afectados, es decir un afectado por capítulo, y el último será más general.

Y ahora, toca agradecer los reviews. Muchisimas gracias a LukaLukaFever, miaka-ichiruki y queen goenji kira yagami. Vuestros comentarios me animaron mucho. Muchas gracias y espero que este capitulo os haya gustado.

Y bueno, ya me despido, que soy muuuy pesada. Si os gustó, hacedmelo saber! Matta nee!