Hola!!! Ya que he tenido un pequeño hueco he podido subir este captulo que ya estaba escrito, la verdad es que me costó muchisimo escribirlo, pero me gusta como ha quedado y espero que lo disfruteís.
Por último, yo no soy JK Rowling así que ni Hermione ni Draco, ni ninguno de los personajes de esta historia son mios.
Capitulo 1. A pesar de los años, te quiero.
Después de quince años evitando a Draco por el Ministerio, el destino decidió juntarles de nuevo.
Esa misma mañana había recibido una lechuza diciéndole que tenía que ver a las nueve en punto al Ministro de Magia.
Cuando llegó se encontró también con Harry, Ron y Draco, que hablaban sobre el último partido de quidditch, negó con la cabeza, nunca entendería que tenía de especial ese deporte.
-¿Es que nunca os cansáis de hablar del Quidditch?-les reprochó a sus amigos.
-Hola Hermione, ¿Qué tal?
-Cansada ¿Y tú Ron?
-Bien, gracias.
Harry se acercó a su amiga y le susurró palabras de ánimo, que ella agradeció internamente, después de pasarse la noche sin dormir y pensando en como tratar a Draco Malfoy, decidió que lo mejor era que hiciera como si no hubiese pasado nada entre ambos.
-Buenos días, Malfoy, hace mucho que no nos vemos-saludó al fin.
-Buenos días Granger-saludo Malfoy-si, unos...quince años ¿No? Te veo muy bien.
-Gracias.
A los pocos minutos estaban en el despacho de Percy Weasley, Ministro de Magia desde hacía dos años.
-Os he llamado, por que se que sois los mejores aurores que de los que disponemos y por que os conozco bien.
-¿Pasa algo malo Percy?-preguntó Ron.
-Si, hay indicios de que alguien está matando gente, por Europa y África, tememos que puedan ser mortífagos, o hijos de mortífagos-hizo una pausa y miró a Draco duramente-por lo que quiero que averigüéis todo lo que podáis.
-Bien.
-Quiero que dos de vosotros vayan a África y otros dos a Europa y me mandéis informes regularmente-se hizo un incómodo silencio, Percy sabía que lo que iba a decir a continuación no les haría gracia a ninguna de las cuatro personas que tenía delante, sobre todo a Hermione, pero era su deber-Draco y Hermione iréis a Europa y Harry y Ron a África.
Hermione resopló, sabía que si el destino les había juntado, les juntaría por un buen tiempo.
-Está bien-dijo al fin-¿Cuándo tenemos que marcharnos?
Esa respuesta sorprendió a los presentes, sabía por lo que había pasado Hermione y aún así no se quejó en absoluto.
-En Septiembre, tenéis todo el verano para mentalizaros y...para estar con vuestras familias-dijo Percy, mirando a Hermione con una sonrisa.
-Bien, pues con vuestro permiso me voy, dentro de poco llega el expreso de Hogwarts y...tengo que recoger a alguien-no quería dar más información de la necesaria delante de Malfoy, ya le dejó muy claro cuando la dejó que no quería saber nada de ella.
Se dio la vuelta y se fue, sin mirar si quiera a sus amigo ni a Percy, y por supuesto Malfoy no había estado en la sala con ella en ningún momento.
Harry y Ron se miraron y después de un asentimiento mutuo Ron salió detrás de Hermione, y Harry le hizo señas a Draco para que le siguiera, tenía que decirle algo, algo que sabía que a Hermione no le gustaría, pero Draco tenía que saberlo.
Harry no le contó toda la historia a Draco, obviamente los motivos y las consecuencias de las decisiones que Hermione tuvo que tomar hacía quince años los tenía que hablar con ella, sin embargo le contó que Hermione no volvió de Grecia después que él, si no un año después. Hermione les había llamado contándoles lo que le había pasado, Ron dijo que abortara, y Harry no supo que decirle, entendía el punto de vista de Ron, Hermione, su novia se había enamorado locamente de Draco y se habían fugado juntos a Grecia después de acabar Hogwarts, sorprendiendo a más de uno, y luego éste la abandonaba embarazada, Ron quería recuperar a Hermione y si estaba embarazada la cosa no sería fácil, pero Hermione no dio su brazo a torcer dijo que a cualquier mujer le gustaría ser madre y que aunque Malfoy la hubiese abandonado ella no pensaba perder a su bebé, por lo que cuando fueron a visitarla meses después la vieron con una gran tripa bien gorda y estuvieron con ella cuando dio a luz a los gemelos.
Le contó a Draco que Hermione se había quedado embarazada de verdad y no era una mentira para retenerle como él había pensado y que se iba a la estación a buscarle.
Draco se sorprendió mucho, se sintió mal por pensar así de Hermione, pero no había tenido elección, su familia le hubiera echo la vida imposible a Hermione y si había estado dispuesta a fugarse con él después de siete años de odio mutuo no iba a dejar que se fuera de su lado por poner una excusa tan barata como la de su familia, por lo que pensó dejarla mal, y lo hizo de la peor manera posible, en medio del altar y...embarazada.
Hermione estaba hablando con Ron sobre los gemelos, volvían después de no verse desde la navidades, dado que ambos habían decidido quedarse a estudiar en semana santa para los TIMOS que se les avecinaban, y Hermione no pudo negarse, ella hizo lo mismo en su quinto año en Hogwarts.
A los pocos minutos llegaron Harry y Malfoy, éste último quiso hablar con Hermione a solas, por lo que se fueron a tomar un café a un cafetería muggle.
-¿Tu familia no te reñirá por estar en una cafetería muggle?-preguntó con sarcasmo.
-Ya soy mayorcito, puedo hacer lo que quiera-le respondió el rubio con el ceño fruncido.
-¿Ahora eres mayorcito? Vaya, no sabes cuando me alegro, por lo visto después de quince años has madurado, me alegro, me preocupaba la cosa no se arreglara, ya estaba imaginándome en la portada de "El Profeta" la noticia "Draco Malfoy, el único hijo del matrimonio Malfoy vivirá en San Mugo dado que ha contraído una enfermedad que no se puede arreglar, los detalles en la página siete."
-Hermione...
-¿Qué quieres? Tengo prisa Malfoy-dijo recalcando se apellido.
-Quiero...conocer a nuestro hijo.
Hermione se atragantó con el café que estaba bebiendo.
-¿Cómo...dices?
-Que quiero...conocer a...nuestro..hijo...
-¿Y qué te hace pensar que quiero que le conozcas? Además ¿Cómo sabes que es un niño?
-Intuición Malfoy, además el primogénito de la mi familia siempre ha sido varón.
Bueno...en eso no se equivoca...tengo un hijo suyo...aunque..."
-Mira, Malfoy, es muy precipitado todo esto, apareces después de quince años y me dices que quieres conocer al bebé y...tengo que irme..ya...ya te escribiré y...te daré mi respuesta.
-De acuerdo-Draco hizo un ademán de levantarse.
-No. No vengas conmigo..no es bueno que...estés en el anden conmigo.
-Pero sabe que existo ¿verdad?
-¡Pues claro! ¡lo sabe todo! Por eso digo que no es bueno, a menos que quieras ir a San Mugo con un ojo morado y un par de costillas rotas.
-Bah! No creo que un adolescente pueda conmigo.
-Juega al quidditch...
-Por lo menos vuela como su padre.
-Malfoy me voy-se levantó-no me sigas, no me escribas, eso es algo que tengo que decidir yo, y...si por alguna razón no quieren...no quiere verte...yo no soy de las que obligan a la gente a hacer cosas que no quiere.
Y sin decir más palabras se marchó, tomó un taxi que la llevó a la estación y en un cuarto de hora estaba atravesando la barrera que le llevó al tren que venía de Hogwarts.
Al principio no vio más que humo, pero luego sintió como algo, o mejor, alguien la abrazaba.
-Hola mami, te he echado de menos.
-Hola Sarah, ¿Qué tal te ha ido el curso?
-Pues muy bien mamá, espero que lleguen los resultados de los TIMOS dentro de poco, quiero saber si puedo ser una Auror, como tú.
-Yo también quiero ser Auror, o jugador profesional de Quidditch, pero no quiero que lleguen los resultados, seguro que Snape me ha cambiado la nota de pociones-dijo una voz detrás de Hermione.
-Hola Jake, me alegro de verte hijo-la castaña abrazó a su hijo-¿Has crecido?
-Yo también me alegro de verte mamá-contestó Jake correspondiendo el abrazo de su madre.
-Bueno...no quiero parecer impaciente ni nada pero...¿Cuándo nos vamos de viaje?-preguntó Sarah.
Hermione miró a su hija, era alta, no tanto como ella, de pelo rubio, como su padre, pero con algunos bucles, seguro que se lo había vuelto a cambiar, lo tenía por los hombros y con las raíces castañas, tenía los ojos de un azul casi grisáceo, se podría decir que era la versión femenina de Draco, era fría y calculadora, aunque también había heredado la gentileza de su madre, su pasión por los libros y el estudio, aunque también sentía pasión por el Quidditch, no en vano era la capitana de su equipo, una de las mejores buscadoras de Hogwarts.
-Mira que eres impaciente, primero tenemos que llegar a casa, deshacer las maletas, ver a Eric y Sam y más cosas, nos iremos de viaje...la semana que viene más o menos, ¿Verdad mamá?
Hermione asintió mientras observaba a su hijo, era algo más alto que Sarah de pelo castaño claro, como ella, pero lacio, como su padre, de ojos verdes profundos, era la versión masculina de Hermione, era muy amable con los que conocía, no obstante al principio siempre se mostraba frío y distante, era bastante inteligente, aunque no le gustaba estudiar, muchas veces Hermione le había comparado con Harry y Ron, por su pereza a la hora de estudiar, no obstante al final siempre sacaba tan buenas notas como su hermana pequeña, lo que más le gustaba era alabar a su madre, leer un buen libro y jugar al Quidditch, era el capitán de su equipo, y jugaba como buscador, a todo Hogwarts le gustaba comentar lo parecidos y diferentes que podían llegar a ser los "G & G" (Gemelos Granger).
-¿Mamá? ¿Estás bien?
-Perdona cielo que decías.
Jake y Sarah se miraron, habían salido de la estación y habían pedido un taxi.
-¿Qué te pasa?
Hermione miró al taxista y suspiró -En casa.
Los gemelos asintieron, eso quería decir que el tema que preocupaba a su madre era el trabajo, eso, o algo relacionado con la magia, por lo que esperarían a estar protegidos por los sortilegios de su casa para hablar cómodamente.
-¡Mamá! ¡Espabila!
El grito de su hija en medio del aeropuerto la devolvió a la realidad, ya estaba, divagando otra vez, no había podido decirles a Jake y Sarah que Draco Malfoy, su padre, el hombre que la abandonó les quería conocer, ya había pasado una semana, en la que Hermione había estado ausente, aunque sus hijos no lo notaron. Al llegar a su casa sus amigos, junto con Hermione, les había hecho un fiesta sorpresa y los días que siguieron salieron todos los días con sus amigos a trabajar cuidando niños, como todos los veranos, para conseguir más dinero para el viaje de Egipto, aunque ya tenían las entradas, Sarah había insistido tanto que Jake acabó ayudándola.
Sarah y Jake se miraron, su madre estaba ausente desde hacía días y no parecía muy animada por hacer el viaje que llevaban planeando un año entero.
-Mamá, podemos quedarnos si no quieres venir...-dijo Sarah, le apetecía mucho hacer el viaje, pero prefería que darse en Londres con su madre si eso la animaba.
-No, perdonadme, os tengo que decir algo hijos, pero será después del viaje, ahora...¡Tenemos que disfrutar de nuestras bien merecidas vacaciones!
-¡Si!-Sarah brincó y su pelo castaño oscuro y largo ondeó, dándole en la cara a su hermano.
-¡Ten cuidado canija! No se por que te lo has dejado largo, te lo podrías haber puesto corto, sería mejor.
-Pero así no podría hacerme los peinados egipcios-protestó la pequeña.
Hermione sonrió, disfrutaría de las vacaciones y luego les daría la noticia a sus hijos.
¿Os ha gustado?
Este capitulo se me hizo eteeeeerno,tardé semanas en escribirlo, pero no se como me ha salido, espero que bien
hasta el próximo capitulo!
Mitsuki Sakurai.
