Declaimer: Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
· ·
"Me Enamoré"
· ·
Capitulo II
A la mañana siguiente, se levantó tarde, producto del desvelo de la noche anterior. Esto poco le importó, ya que uno de los beneficios de ser el jefe era no tener horario de llegada.
Revisó su celular y vio que tenía varias llamadas de Karin. No le dio importancia, ya lo volvería a llamar más tarde. Se alistó y cuando ya estaba listo, fue al cesto de la ropa sucia y tomo el pequeño papel blanco que le había dado Sakura. Escucho el ruido de las llaves, seguramente sería la mucama que venía a arreglar el departamento como todos los días. Esta al verlo se sorprendió, el nunca estaba cuando ella iba, a menos que se sintiera mal y no fuera a trabajar.
—Buenos días —saludó.
—Buenos días —contestó cordial al saludo. Tomó su maletín y salió camino a la empresa.
Cuando llegó, notó varias miradas escépticas sobre él. No era algo de todos los días que Sasuke Uchiha llegar a las diez de la mañana, generalmente él era uno de los primeros en llegar.
Ignoró a los curiosos y se dirigió a su despacho. Antes de entrar le comunicó a su secretaria que no lo molestaran a menos que sea algo importante. Ya dentro se sentó en su sillón de cuero, y se dispuso a leer los informes que tenía sobre el escritorio; no pasaron ni cinco minutos, cuando escucho el sonido del celular. Miró el identificador, y fastidiado al ver quien era, atendió.
—Karin—
—Sasuke, mi amor. ¿Cómo estás? ¿Porqué no atendías?, te he estado llamando varias veces —exclamó con voz chillona.
—No grites —dijo. —No pasó nada, me quede dormido.
— ¿Te quedaste dormido? —cuestiono.
—Si. ¿Necesitas algo? Estoy muy ocupado.
—Sasuke, no me trates así —le reprochó. —Sólo quería saber si estabas bien. —Y ahí estaba como siempre, haciendo un drama por todo. Esa mujer lograba crisparle los nervios.
—Si eso era todo, adiós.
No le dio tiempo a replicar, ya que corto en ese instante.
Dio un largo suspiro y se recostó en el asiento, aun no comprendía porque seguía con ella. Era demasiado absorbente. No podía negar que era una mujer bella... bien era hermosa, y como todo hombre necesitaba saciar sus instintos. A diferencia de su hermano, a él no le gustaba estar con una mujer distinta cada semana, prefería tener su vida organizada. Eso era lo que tenía con Karin, siempre que la necesitara estaría allí; además de que a veces le gustaba que se preocuparan por él, y la pelirroja parecía dedicar su vida a alabarlo. Era consciente de que muchas otras mujeres también lo harían, eso era consecuencia de su gran fortuna, y para que negarlo, era un hombre atractivo. Dos características que hacía a las mujeres delirar.
Despejo aquellos pensamientos de su mente, y decidió ponerse a trabajar, ya bastante tiempo había perdido durmiendo. Así paso toda la mañana, cuando dieron las doce del mediodía, sabía que la mayoría de los empleados salía para comer en algún restaurante de la zona, al igual que él.
Salió y se dirigió a un pequeño local, donde acostumbraba a ir. Mientras esperaba su pedido, recordó que tenía que llamar a Sakura para pedirle el teléfono de Naruto, así que sin más saco el papel y marcó el número. A los segundos escucho una voz masculina responder; esto lo extraño, ¿no era el número de Sakura?
—Hola —dijo el muchacho. El Uchiha podía escuchar más voces de fondo, pero no podía entender lo que decían.
— ¿Esté no es el número de Sakura Haruno? —preguntó sin rodeos. En que pensaba la muchacha al darle el celular de un desconocido.
—Sí —respondió, mientras se reía. Esto lo molesto, ¿acaso se estaba burlando se él? —Un momento, ya le paso.
—Hmp.
— ¿Hola? —Ahora sí era la Haruno la que hablaba.
—Soy Sasuke —dijo, molesto por el sujeto que intentó "burlarse" de él.
—Ha, Sasuke, ¿cómo estás? —Pudo escuchar como alguien gritaba su nombre desde el fondo. —Lo siento, es Naruto. Quiere hablar contigo. —Ante eso se sorprendió, así que había sido él quien le hablo al principio.
— ¿Sasuke? No puedo creerlo. ¿Dónde estás? ¿Cuándo volviste? ¿Por qué no me avistaste maldito? —Como era costumbre en el rubio, hablaba solo.
— ¿Puedes callarte un momento? —exclamó un tanto aturdido por tantas preguntas.
—Lo siento —dijo, mientras se reía. En ese momento, entendió lo emocionado que estaba el Uzumaki. Sakura tenía razón cuando dijo que se alegraría. Sin saber porque, esto le agrado. Parece que a pesar de todo, no había podido romper esos lazos que lo unían con su viejo amigo.
— ¿Crees que puedas pasar un rato por mi oficina? —preguntó serio
—Claro —respondió entusiasmado. — ¿A qué hora quieres que vaya?
—Alrededor de las cinco.
—Perfecto, nos vemos entonces. —Estaba a punto de cortar cuando recordó. —Ha cierto. ¿Cuál es la dirección?
Al parece no había cambiado mucho, seguía siendo el mismo idiota que él recordaba. De regreso en la empresa, siguió pensando en el reencuentro que tendría en pocas horas con el rubio. ¿Podrían volver a ser los mismos de antes? Lo dudaba, las cosas habían cambiado demasiado, él había cambiado.
Pronto se vio parado frente a las imponentes puertas de la empresa. Entró con paso despreocupado, y se dirigió nuevamente a su despacho, donde nuevamente se dedicó a trabajar. Así estuvo durante un par de horas, hasta que unos gritos provenientes de afuera le hicieron perder la concentración.
—Lo siento, no puede pasar —escucho que decía su secretaria. —El señor Uchiha dijo claramente, que no quería que lo interrumpieran, a menos que sea algo importante.
—El mismo me pidió que viniera —dijo un hombre con voz chillona. —Dígale que soy Uzumaki Naruto, y verá como si querrá verme.
—Por favor, le pido que se retire.
—Que no me voy a ir. Ahora dile a Sasuke que me atienda, o tiraré la puerta abajo.
En ese momento, la puerta de la oficina se abrió dejando ver al joven presidente. El rubio al verlo se abalanzó sobre él, abrazándolo. El Uchiha tardó en reaccionar, no se esperaba eso de su parte, pero no correspondió el gesto, no era de esas personas que demostraban sus sentimientos, y si su viejo amigo lo conocía, sabría comprender que no era por rechazo, era simplemente que no nacían en el ese tipo de demostraciones.
—Sasuke —dijo cuando se separó de él. — ¿Por qué no me avisaste antes que volviste idiota? —le reprochó, dejando estupefactos a los empleados que presenciaban la escena. Nadie, jamás, había llamado de esa manera a Sasuke Uchiha. ¿Quién se creía ese muchacho para tratarlo tan irrespetuosamente? Seguramente recibiría una gran reprimenda. Pero ante cualquier pronóstico, el moreno sonrió torcidamente.
—Naruto, pasemos a mi oficina —invitó al rubio, al ver como todos los miraban sorprendidos.
—Al fin, creí que me tendrías aquí parado por siempre. —La gente no salía de su asombro ¿quién era aquel joven que lo trataba con tanta familiaridad? Su jefe podría ser muy guapo, pero debían admitir que era un amargado. Nunca habían visto a alguien que le hablara de esa forma. Pero para su mala suerte, no sabrían quien era el recién llegado, dado a que en ese instante se encerraron en el despacho.
— ¿Como has estado? —preguntó el rubio con una sonrisa.
—Muy bien y ¿tu? —le respondió el azabache.
—También —contestó con su típica alegría. —No sabes lo sorprendido que estaba cuando Sakura me dijo que eras tu.
—No me digas —le dijo de manera burlona, sin borrar su sonrisa de lado.
— ¡Si! Es algo raro, pasaron ocho años sin que supiera nada de ti. Podrías haber llamado —le reprochó.
—Estuve muy ocupado, no tenía tiempo para hacer esas cosas.
—Claro, claro. El gran Sasuke Uchiha no podía perder el tiempo con sus estúpidos amigos ¿no? —siguió poniéndose serio. —Te fuiste, así no más como si nada. No te imaginas lo mal que la pasamos. —En su voz se notaba un deje de resentimiento, raro en él; pero de verdad que había sufrido con su partida. Sasuke no sabía como había sufrido. No solo por el dolor de que su mejor amigo lo haya abandonado, olvidado, como si esos años que pasaron juntos no hubiesen significado nada; el dolor que sintió al ver a Sakura sufrir no se comparaba con nada. Ella lo había pasado mal, y eso no se lo podía dejar pasar así como así.
—Para mi tampoco fue fácil. No creas que fuiste el único afectado en todo esto Naruto, el mundo no gira a tu alrededor —se defendió cortante. Él no era nadie para recriminarle nada.
—Si no fue fácil, ¿porque nunca intentaste comunicarte con nosotros? Por Dios Sasuke, vivimos en el siglo XXI, no te costaba nada levantar el teléfono. Pero no hiciste nada, nos olvidaste como si nunca te hubiésemos importado. O quizás esa fuera la razón, nunca fuimos nada más que tus acompañantes de turno.
— ¡No seas idiota Naruto! —exclamó cansado de sus reproches. —Sabes que esas cosas no son verdad. Pero si has venido aquí a reprocharme lo que sucedió hace años, no voy a escucharte. Ya estoy grande para tener que escuchar sermones de como tengo que comportarme. No podía estar pensando en otra cosa que no fuese el estudió, tu más que nadie deberías entender el porque de mi decisión. —El rubio lo sabía. Era la única persona que sabía lo que había pasado al ser constantemente comprado con su hermano, y el dolor que eso le causaba. Es cierto había sido egoísta de su parte haberse marchado y nunca más haber dado alguna señal, pero el también es humano, y como tal, se equivoca; aunque eso nunca lo reconocería, su orgullo no se lo permitiría. Naruto recapacitó, sabía a que se refería con esas palabras, pero la impotencia que sintió al ver sufrir a la persona que más amaba sin poder hacer nada, hacía que reaccionara así.
—Sé muy bien por lo que pasaste, y comprendo lo que dices —dijo ya más calmado, cortando el incomodo silencio que se había formado. —No vine aquí para reclamarte, pero no podía reprimir mi frustración. — agregó rascándose la nuca, mientras sonreía, como acostumbraba a hacer. Al fin y al cabo, Sasuke era como su hermano, claro que cuando pudiera se cobraría el disgusto que les había echo pasar, a él y a la Haruno; pero no de la forma que cualquiera lo haría. Naruto era una persona demasiado pura como para poder causarle daño a un ser querido, por más de que este se lo mereciera. El sabía muy bien como joder al Uchiha, no por nada habían sido como hermanos. Rió internamente, pensando en como lo molestaría.
—Hmp.
—Ahora sí, quiero que me cuentes que ha sido de tu vida en estos años. —Y ahí estaba de nuevo, con su voz chillona y su gran sonrisa, como si lo de hace un momento nunca hubiese ocurrido.
—No hay mucho para contar.
—Vamos Sasuke, ¿no has echo nada interesante en todo este tiempo? —lo miró incrédulo.
—Te lo dije antes, no tenía tiempo para pensar en otra cosa que no sea en los estudios.
—Pero, alguna novia tienes que haber tenido. ¿O acaso eres gay? —cuestionó con burla.
—Claro que no idiota. Y dime, ¿qué has echo tú? —preguntó evadiendo el tema.
—Yo, pues estoy trabajando como chef en el restaurante 'Piaccere' —respondió orgullosamente. —Y planeo poner mi propio restaurante, pero bueno eso en algunos años.
—Hmp, ¿todavía no superas tu obsesión por el ramen?
— ¡Claro que no, mi amor por él seguirá latente hasta el día de mi muerte!
—Vaya, sigues siendo un idiota.
— ¡Oye! —exclamó ofendido. —Tengo una idea, ¿porque no salimos está noche? Mañana es sábado, así que no creo que tengas ningún inconveniente. Yo hoy no trabajo, y mañana entro tarde. Podríamos invitar a Sakura, así salimos los tres ¿qué te parece? —dijo entusiasmado. — Podremos conversar tranquilos, porque aquí entre nosotros, este lugar es un poco deprimente. ¿No has pensado en una pequeña remodelación? Un poco de color no le vendría mal. Podrías pintar las paredes de naranja, y poner algunos cuadros.
—Estas loco, a mi me gusta mi oficina como esta, no necesita ninguna remodelación —dijo serio. Naruto río, ya tenía una idea de como vengarse.
—Está bien Sasuke —mientras dejaba de reír. —No seas tan amargado. Pero volviendo a lo de esta noche, no te hará mal salir un poco de estas cuatro paredes.
—No soy un amargado, y no me la paso encerrado en mi oficina.
—Claro que sí, es obvio que eres un ogro, me bastó con ver el terror que tenía tu secretaria al ver que te desobedecería al dejarme entrar, pobre chica, estaba aterrada —dijo volviendo a reírse.
—Hmp.
—Bien, ¿a que hora terminarás por aquí? —preguntó. —Creo que a las once estará bien. —respondió el mismo a su pregunta. —Entonces nos veremos a esa hora en el bar 'El Eden'. ¡No llegues tarde! —Y así salió, dejándolo nuevamente solo, y sin la posibilidad de refutar.
Miró su reloj, eran las ocho. Aun le quedaba bastante trabajo, y dado a que su querido amigo había organizado una salida, debía aprovechar las horas que le quedaban para poder adelantar algo. Estuvo estudiando los distintos contratos durante las siguientes dos horas, hasta que el sonido de su celular lo interrumpió.
—Hola —contesto con su ya normal tono de voz.
—Mi amor, ¿todavía estas en la oficina? —preguntó una voz femenina del otro lado.
—Karin, sí, estoy aquí aún.
— ¿Cuándo vas a termina? Preparé una cena para los dos —dijo con su típico tono meloso, que utilizaba cuando quería convencerlo de algo.
—No podré ir, voy a salir con un viejo amigo.
— ¿Qué? No Sasuke, me esforcé mucho preparándolo, no me digas eso —intentó convencerlo.
—Mañana cenamos en donde vos quieras, pero hoy ya arreglé con Naruto —le dijo.
— ¿Quién es Nasuto? —preguntó enojada porque la plantara.
—Naruto, es un amigo del colegio.
—Bien. Pero promete que mañana me llevarás a comer —pidió.
—Está bien Karin, mañana te llevaré a donde quieras —prometió fastidiado.
—Bueno, después te llamo. Te quiero. Adiós.
No le iba a decir a Karin que era probable que también estuviese su ex compañera en la salida, era demasiado celosa y no lo dejaría en paz si supiera que estaría con otra mujer.
Terminó de acomodar unos papeles, y se fue a su casa para poder asearse y arreglarse. No era una persona que saliera mucho, pero cuando lo hacía se arreglaba bastante, no por una razón en particular, simplemente porque le gustaba estar presentable, y no iba a salir con la misma ropa con la que estuvo todo el día en la oficina.
Llegó a su casa con el tiempo justo, tomó una ducha rápida, y se vistió. Llevaba una camisa azul con los primeros botones desabrochados, un pantalón de vestir negro y unos zapatos del mismo color. Tenía un estilo casual. Se puso un poco de colonia, la que le había regalado Karin para su último aniversario, debía admitirlo la pelirroja tenía buen gusto. Cuando estuvo listo, se dirigió a su auto y fue al bar donde se encontraría con sus amigos.
Me acabo de enterar de que están prohibidos los song-fics en esta página, por lo tanto me veo en la obligación de sacarle la lírica al fic. La historia se alarga un poco, pero no mucho, constará de uno o dos capitulos más.
Espero les guste, y gracias por los reviews (:
· meeeli.-
