La fiesta y sus secuelas…
Siete años después
En Florida...
Nichole, es una joven escritora que busca una oportunidad para que alguna editorial publique su primera novela, pero desafortunadamente no ha tenido suerte, ahora está atravesando por una situación muy difícil ya que está a punto de quedarse sin dinero. Se sentó en su escritorio mirando sus cuentas.
-A más tardar en dos meses, no podré pagar el alquiler del departamento y tendré que vivir en la calle,- suspiró.
Estaba desesperada, su situación monetaria es demasiado grave, pero sobre todo, esta decepcionada, siempre soñó con ser escritora, pero hasta ahora parece un sueño inalcanzable.
Para olvidar su angustia, tomó su cuaderno, su bolígrafo y salió a buscar inspiración y escribir un poco más, escribir siempre la ayudó a olvidar los problemas de la vida real. El mundo de la imaginación siempre le dió la alegría y felicidad que necesitaba. Se dirigió a su lugar favorito en la playa, frente al océano, últimamente pasaba tiempo escribiendo en casa y cuando obscurecía, ella iba a una biblioteca para escribir un poco más y así para poder ahorrar el costo de la electricidad.
Decepcionada pero no derrotada, siguió escribiendo e intentando que se publicara su primer libro para realizar su sueño de ser una escritora de renombre.
En Lakewood...
Neal estaba pasando la tarde pensando qué escribir para Candy.
-Querida Candy,
Desde que me salvaste...-
¡No!...no me gusta,- así que lo tachó y reescribió:
-Candy mi amor,
Pienso en ti día y noche...-
Pero él lo tachó también. -¡Esto tampoco me gusta! ¿Cómo plasmar todo lo que siento por ella?.- él pensó.
Reescribió y reescribió durante horas y por fin decidió hacer un poema:
-Mi amor… Llega una hermosa mariposa, pero pronto se va volando, La picadura de una abeja duele, pero el dolor finalmente se va,. La tímida luna brilla tenuemente, pero desaparece cuando sale el sol, El sol brilla intensamente, pero en la noche también desaparece,. Nada dura para siempre, nada permanece igual Excepto mi amor por ti que nunca cambiará,. Tu enamorado para siempre, Neal
-No está mal, -pensó Neal satisfecho consigo mismo.
Neal volvió a leer el poema, hizo algunas modificaciones más hasta que quedó a su entera satisfacción y lo anotó cuidadosamente en su cuaderno. Luego abrió un cajón para guardarlo y sacó un libro de dibujo con bocetos del vestido que diseñó para Candy ...
-El vestido tiene que ser especial y capturar la esencia de Candy, ella es independiente, amable, fuerte, valiente y la mujer más bella que existe,- pensó Neal entusiasmado, -simplemente no hay otra mujer como ella.-
Trabajó en sus bocetos del vestido hasta que oyó que alguien llamaba a la puerta, a toda prisa escondió el cuaderno debajo de su escritorio.
-¡Adelante!,- dijo Neal.
Entonces entró Elisa y la recibió con una sonrisa.
-Hola Neal, ¿que haces?, te veo muy contento,- dijo la pelirroja.
-Si, voy a pedirle a Candy que se case conmigo.-
-¿Qué?, pero…¿por qué?,- le preguntó alterada. -¿Acaso tú también caíste bajo su hechizo?.-
-¡Elisa!, de…déjame explicarte,- tartamudeó Neal.
-¿Por qué no me consultaste primero antes de tomar una decisión? ¿Cómo te atreves a comprometerte con ella?,- gritó Eliza. -¿Qué dijo mamá?, ¿Papá?, ¿Tía Elroy?.
-Este…todos han estado de acuerdo.-
-¡Pensé que habíamos acordado que trabajaríamos juntos para derrotar a los Ardlays,- dijo Elisa amenazadoramente.
-¡Lo haremos!, puedes estar segura, derrotaremos a los Ardlays.-
-¡No quiero trabajar con quien sea que se case Candy!,- diciendo esto dio un portazo y se fué.
-¡Elisa ...!, le gritó Neal, corrió hacia la puerta, siguió llamándola, pero ella no regresó.
-Lo siento, hermana, pero yo la amo.- con tristeza vio desaparecer a su amada hermana por el pasillo. Esta fue la primera vez que tuvo un desacuerdo con ella y decidió desobedecerla.
Ese día, Neal ordenó que el vestido que diseñó, se hiciera para Candy. También ordenó un ramo especial de flores exóticas. Algunas de las flores que él escogió, eran verdes, para que hicieran juego con el color esmeralda de sus bellos ojos. Ella es especial, por lo que el ramo tiene que ser especial también
Finalmente, una semana después llegó el día que se le comunicaría a Candy acerca de su compromiso con Neal y hacer la fiesta de compromiso.
A las 9 en punto de la mañana llegó el ramo de flores, Neal emocionado metió la tarjeta con su poema entre las flores. Había dedicado mucho tiempo para seleccionar meticulosamente la tarjeta que hiciera juego con el contenido de su poema. Emocionado y nervioso al mismo tiempo, salió a encontrarse con Candy.
La rubia acababa de estar con la tía Elroy y Sarah, la madre de Neal, que fríamente le comunicaron que se había decidido que se comprometiera con Neal en matrimonio. En estado de shock, salió de la habitación, cerró la puerta detrás de ella.
-¿Comprometida con Neal? ¿Qué otro sucio truco tiene él para mí?,- pensó. -¡Te odio, Neal!, ¿hasta cuándo piensas seguir arruinando mi vida?.
Luego suspiró furiosa y desesperada, ciertamente está convencida de estar viviendo una pesadilla. Aparentemente no hay nada más que lágrimas y penas en su vida. Terry se quedó con Susanna, Albert se fué tan abruptamente y ahora este problema con Neal.
Entonces pensó en la mayor pérdida de todas, su eterno y amado Anthony ...
-Anthony, ¿por qué te fuiste tan pronto?... debería estar felizmente casada contigo, mi querido ángel,- pensó Candy con tristeza.
Sentía su corazón tan dolido, que estaba a punto de llorar de impotencia, pero luego vio que se aproximaba Neal. Tan pronto como vio su rostro, levantó la cabeza. ¡Ella no lloraría ante su presencia!.
-Candy debe estar agradecida que yo la haya escogido para casarme con ella,- pensó Neal con confianza.
A medida que se acercaba a ella, vio que su rostro estaba lleno de ira y odio, así que empezó a sentirse nervioso. Ciertamente no parecía tan feliz como él creía que debería estar, pero ya es hora de explicarle todo.
-Candy…¿podríamos hablar?,- le preguntó Neal. Él nerviosamente extendió su mano para darle el ramo.
Ignorando las flores, Candy saltó hacia él y lo tomó con furia por las solapas.
-¡Eres un hombre enfermo!,- le gritó Candy con rencor.
Su reacción fue inesperada para el chico, no era lo que estaba esperando, entonces temió que se burlara de él y lo humillara como venganza porque se enamoró de ella, él no quería ser humillado. Es un Leagan, no debería estar por debajo de nadie, ni siquiera del amor de su vida. Al instante, cambió de actitud hacia ella, decidió no comportarse agradable ni condescendiente nunca más.
-¡Pronto serás mía!, ¡date cuenta de que eres una mujer afortunada y muéstrame más respeto!,- dijo con arrogancia. -Aquí está un ramo de flores, es mi regalo de compromiso, tómalo y por cierto, no necesitas darme las gracias.-le dijo con displicencia.
Candy tomó el ramo con la tarjeta que él le escribió y lo tiró con fuerza en el piso, lo aplastó con sus pies deliberadamente, al percatarse de la tarjeta que también cayó al piso, la recogió, la rompió en pedazos y se los arrojó a la cara.
Esto fue otro shock para él.
-¡Quiero tomarte como mi esposa! ¿y así es como me lo agradeces?,- el estalló, estaba herido y enojado al mismo tiempo pero, sobre todo, no estába seguro de cómo hacer que lo escuche y decirle todas las cosas que quería explicar.
-¡No me casaré contigo!, ¿me oyes? ¡Nunca!.- le gritó y salió corriendo.
-¡No puedes escapar de mí, Candy!.-
Él nunca pensó que lo rechazaría de esa forma.
Observó las flores pisoteadas y esparcidas y los pedazos de papel por el suelo, sin saber si estaba más triste que enojado, las cosas no resultaron tan bien como pensaba.
-¡Ella será mía!...- pensó con determinación.
Éstá seguro que Candy es la indicada, la única mujer que, al solo pensar en ella, le hace palpitar el corazón como si acabara de correr una maratón y lo hiciera sudar, incluso si se parara en medio de una ventisca a una temperatura bajo cero. La única mujer que se ha atrevido a gritarle, ahora él se siente destrozado pero aun así hará que lo ame
Ella tiene que saber que su amor es real y que el pasado es solo eso...pasado, solo tiene que aprender a amarlo.
Pronto Archie se enteró del compromiso, así que ese mismo día llegó temprano al departamento de la rubia.
-¡Candy, pronto, tienes que irte de aqui!, te traje todo el dinero que tengo, para que huyas y te escondas en algún lugar lejos donde no te encuentren,- dijo Archie. -Si yo no puedo tenerte, tampoco Neal te tendrá, -pensó amargamente.
Para su sorpresa, Candy mantuvo la calma.
-No te preocupes Archie,- le explicó. -el tío William me ayudará, él impedirá esa boda, ya hablé con él.-.
A petición suya, Archie la llevó a la mansión. Ella entró a la sala de espera y se encontró con Neal, así que al mirarlo puso los ojos en blanco con desprecio.
Sin embargo el moreno, a diferencia de Candy, tan pronto como la vio usando el vestido que diseñó para la gran ocación, su corazón dió un salto, olvidó de pronto la idea de portarse grosero y arrogante, el amor le pudo más.
-¡Hermosa!, él vestido le queda tan bien,- pensó Neal emocionado. -Mi querida Candy, serás mi prometida muy pronto. Este es el día más feliz de mi vida.-
Estos últimos días, Neal había estado pensando que es lo que más le disgusta a Candy de él, ¡claro!, deben ser todas sus vivencias pasadas en su niñez. Había decidido terminar con la hostilidad y la incomprensión entre ellos. Se arrodillaría para disculparse por todas las malas acciones que él le habría hecho sufrir. Le imploraría perdón y besaría sus pies si ella se negara y luego le explicaría todo. Esa chica tiene un corazón de oro, estába seguro de que lo perdonaría.
-¡Candy!...,- Neal la llamó suavemente, listo para disculparse.
Ella levantó su cara, sus ojos finalmente se encontraron y al instante sintió ganas de golpearlo. Neal alcanzó a darse cuenta, no parecía que fuera a aceptar sus disculpas, sin importar qué tan bajo se arrodillara frente a ella. A diferencia de lo que había estado pensando hacer, ahora decidió hacer lo contrario. Él no debería renunciar a su orgullo y permitirle pensar que está ganando. ¡Si Candy tuvo el corazón para humillarlo y aplastar sus flores, entonces él también lo hará!
Neal le dijo con rudeza, - ¡Tengo sed!, sírveme una taza de té,-
-¡No quiero!,- le contestó volteando la cara e ignorándolo.
-¡Es mejor que te vayas acostumbrando a obedecerme!, ¡serás mi esposa!.-gritó Neal.
Ella no volteó para evitar mirarlo, el moreno definitivamente no permitiría que lo ignorara y mucho menos, le pediría disculpas.
Asi que de manera arrogante le dijo -¿Acaso estas sorda? ¡Te dije que me sirvas un té!.-
-Tú eres un tipo tan malo ¿no?,- le gritó Candy.
-¡Muy bien, te lo daré!,- así que lleno una taza de té y al acercarse a él soltó y la taza y el plato, haciendo que se rompieran estrepitosamente, salpicando su fino traje. Neal avanzó furioso y la tomó del codo con una mano y alzó la otra mano con la intención de golpearla, pero tan pronto como vió tan cerca sus hermosos ojos verdes y su mano sintíó su piel tan suave y tersa, su corazón se derritíó, se sintió débil, fascinado por lo que sentía por ella.
-¡Candy!, -Neal susurró, ¡oh no!, ¿qué debo hacer?, ¿debo dejar a un lado mi orgullo y decirle acerca de mis verdaderos sentimientos?, se dio cuenta que el sudor apareció en su rostro y sintió como su corazón estaba atrapado en la indecisión, se preguntaba si le debía mostrar su amor o su desprecio, estaba tan absorto en ese pensamiento, que se quedó momentáneamente paralizado, mientras él hizo esa pausa, Candy aprovechó la oportunidad y con fuerza retiró el brazo de su agarre, lo empujó y en ese momento se escuchó la voz de un sirviente dirigirse al chico.
-Joven Neal, todo el mundo lo espera,- la hora ha llegado, así que Neal se dirigió a ella.
-¡No escaparás de mi esta vez!,- y a continuación, añadió amenazadoramente.
-¡Lo primero que quiero que hagas, es mejorar tu trato hacia mí!,- así que ambos se dirigieron a la sala de recepción.
Entonces, para el alivio de ella y de Archie, William apareció para anunciar que el compromiso se cancelaba.
Media hora más tarde ...Neal estaba llorando en su habitación, Elisa lo acompaña tratando de consolarlo.
-No debes llorar Neal, trabajaremos juntos para vencer al tío William, ¡odio a los Ardlays!...piensan que pueden humillaros sólo porque son más ricos que nosotros.- dijo Elisa.
-¡Juro que lo mataré!, ¡lo mataré Elisa!.- sollozó Neal.
-¡Vamos a matarlo!,- dijo su hermana con voz fría, odiaba a Albert por la desgracia que le causó a su familia, a su hermano, todo el que estuviera del lado de Candy, lo consideraba su enemigo.
La familia Leagan recibió un gran revés debido a la humillación pública. Muchos se ensañaron hablando mal de ellos, perdieron negocios y socios y el Sr. Leagan tuvo que conseguir otros clientes que no estuvieran ligados con los Ardlays.
Pero el verdadero dolor es por su hijo. Neal se sentía tan culpable por el daño que causó a su familia, pero por encima de todo, perdió a Candy, moriría si no podía estar con ella.
Sintió su orgullo herido por la amarga humillación que tuvo que soportar delante de todos. Todas las noches tenía pesadillas o simplemente no podía dormir, se negaba a salir de su habitación, se aisló completamente, y se retiró de la vida social.
Su padre finalmente lo encaró y lo obligó a salir de su encierro…¡Tú eres un bueno para nada!,- le gritó enojado.
¡Eres un Leagan!...Neal, ¡ella no es la única mujer en el mundo!...querido hijo, por favor, olvídate de ella, tienes que encontrar a alguien más ...,- pero todas sus palabras fueron inútiles, él no reaccionó.
Poco a poco se volvió más irresponsable, su rostro se veía frio, sin expresión, llegó a verse tan pálido y a sufrir una fuerte pérdida de peso, la báscula no mentía.
Finálmente todos se dieron cuenta que su desamor era real, cayó en una depresión severa, su madre estaba aterrorizada al igual que su padre, ya que el era el principal heredero de la fortuna de la familia Leagan.
Previa consulta con los médicos, psiquiatras y otros especialistas, sus padres decidieron mandarlo a otra ciudad, lejos de ahí, lejos de todo lo que le recordara a Candy y que empezara a vivir por sí solo, estaban seguros que sería la solución correcta.
El plan se estableció, estando ambos de acuerdo, se mudó a la Florida, Neal consintió en continuar sus estudios en la Universidad.
Mientras tanto, Albert también sufrió las consecuencias de esa maldita fiesta de compromiso, la gente comenzó a preguntarse el motivo por el cual canceló la boda. ¿Fue realmente por la renuencia de Candy a casarse con Neal?, o porque en secreto estaba enamorado de ella y la quería para él.
El rumor se extendió como reguero de pólvora y esto llegó a oídos de la familia Ardlay. La tía Elroy estaba sumamente molesta y lo último que quería, era un escándalo, sobre todo un triángulo amoroso dentro de la familia.
¡Tú pudiste haber hecho ese anuncio en privado Albert!, ¡no era necesario hacer una escena enfrente de todo mundo!.- gritó tía Elroy.
-¡Neal! ¡que chico problemático!, él es el único culpable, -era el pensamiento de Albert furioso por el reclamo de la tia Elroy.
-¡Convertiste lo que supone que sería, hasta la fecha, el más importante anuncio de tu vida, en una ridícula telenovela!.- finalizó la tía Elroy.
Después de unos meses, Albert, conoció a Beatrice, una chica de su mismo circulo social, fué sorprendente como se dieron tan rápido las cosas entre ellos, así que para beneplácito de la familia, pronto Beatrice y Albert estaban casados.
Candy enfrentó todo con valentía, el hecho de que su Príncipe de la Colina se casara, la decepcionó, pero de hecho, fué ella la que ayudó a Beatrice en su primer embarazo. El bebé decidió nacer sin previo aviso, a la mitad de la noche, incluso antes de que pudieran ir al hospital. Por suerte Candy se encontraba en Lakewood y es así que ayudó a Beatrice y todo sucedió sin contratiempos, Albert se convirtió en flamante papá de un hermoso y sano niño rubio.
La tía Elroy no podría estar más agradecida, a partir de ese momento Candy logró su aceptación total, Albert también la quería aún más, y su relación con Beatrice no podría ser más fuerte.
Continuara…
