Capítulo 2: ¿Engaño o destino?
Heridas
Aún la faltaba comprender la razón por la que estaba allí. Atada por unas cadenas en sus muñecas y sus tobillos. Su cabeza gacha hacía que su corto cabello rubio tapara su bello rostro. Un hombre se acercó y le levantó el rostro. La joven lo observaba con ira.
El amo quiere jugar contigo- la chica sólo se limitaba a verlo fijamente- Pero, qué bien te ves hoy. Preciosa, esta noche tendré turno para cuidarte ¿Me darás placer?- el hombre rió a carcajadas- Como si tuvieras otra elección – le dijo quitándole las cadenas. Luego, tomó su cuerpo como si fuese una bolsa de basura mientras le aprisionaba uno de sus pechos- Son tan suaves y no son pequeños-le decía en el oído- que buena estas- comenzó a caminar con ella cargada en brazos.
Una vez llegaron frente a la habitación, el hombre abrió la puerta y lanzo a la joven dentro. Ella se quedo en el suelo, su vestido blanco corto se había levantado dejando ver sus partes intimas que no llevaban ropas algunas. Un hombre a lo lejos fumaba un cigarrillo y la observaba con deseo en sus ojos.
Mi dulce y amargo caramelo- se levantó de la silla y se acercó para sentarse frente a ella-
Estas tan hermosa como la vez que te secuestré. Pero, ya me estoy aburriendo de ti- La chica levanto su mirada con esperanza de ser liberada- Oh no, no, no. No te liberaré. Algun dia tendre ganas de poseerte. Por ahora, estarás bajo el mando de alguien más.- Lentamente la puerta se abrió.
Señor Inglaterra- Dijo la chica viéndolo un poco triste.
"Por favor, ayúdeme…"
El hombre dejó caer las cenizas y la colilla del cigarrillo al suelo. Una bocanada de humo escapó de su boca y luego con voz ronca habló.
¿Lo conoces?- La mujer no respondió su pregunta.
Debe conocerme, yo rondaba mucho por la casa de su hermano- Respondió Arthur mientras se acercaba a la jovencita que estaba en el suelo- ¿Así que se trata de la pequeña Liechtenstein?- le tomó el rostro- Veo que ya no es tan pequeña…
No- El hombre se levantó de su silla y le entregó una extraña bolsa- La quiero de vuelta en tres meses sin que levantes sospechas-le tomó el rostro al joven y amenazadoramente dijo- Si llego a notar algún paso en falso tuyo en un intento de liberarla… Morirás
¿De qué rayos hablas? ¿Liberarla?- hizo un bufido- Si llevo deseándola por años, desde que la vi. Incluso era una niñita, pero era tan apetecible…- El hombre soltó a Arthur- Ahora lo es más-dijo observándola fijamente.
Señor Inglaterra…-La jovencita podía decir a penas. Estaba tan desconcertada… Al parecer todos la querían sólo como una cosa: un objeto sexual- Por favor ayúdeme…-Susurró a penas, esperando sólo a ser escuchada por el rubio de cejas pobladas que estaba de pie frente a ella.
Nada puedo hacer
Observaba fijamente hacia el frente. Su ceño fruncido hacía notar cuan malhumorado estaba, no tenía absolutamente nada que hacer salvo esperar. La joven iba completamente atada, se le ha dicho no molestar ni gritar ni intentar ningún escape.
El rubio de cejas pobladas seguía observando al frente, no podía distraerse ni un poco o sino chocarían. Respiró profundamente.
Mira, Lily-el rubio la llamó deteniéndose ante un semáforo- Nada puedo hacer-La joven cerró sus ojos y comenzó a llorar. Ella esperaba que el señor Inglaterra la rescatara, pero al parecer no iba a ser así- Hablaremos de esto en la casa- El semáforo cambió y él avanzó como un depredador tras su presa, quería llegar lo más rápido posible a su amada casa.
Hogar, trágico hogar.
Arthur sabía de antemano que no podía ingresar con la chica por la parte de adelante. Su auto lo llevó un poco lejos de su casa para poder ingresar. Caminó lentamente con la joven atada y amordazada. Estaba nervioso por ser descubierto, quizá Alfred rondaba por su casa y lo vería en con la chica atada. Inmediatamente el lo delataría, a menos que lo convenciera de también poseer a aquella joven.
Parecía que lo iba a lograr, estaba ingresando sin ser descubierto al viejo sótano que nadie visitaba. Abrió una ventana en la que sólo podía entrar aquella linda mujer, la empujó por ella con gran furia y cerró de nuevo la ventana con seguro. Se secó el sudor de la frente y se dirigió en busca de su auto para hacer su aparición "normal" en la casa.
El peso del alma
Cayó de bruces. El polvo se levantó sobre ella y no pude evitar toser, pero la mordaza le impedía hacerlo en su totalidad. Regresó sus ojos verdes hacia la ventana por la que fue lanzada, él no había ingresado con ella. Supuso que levantaría sospechas si salía de repente del ático, en realidad era muy inteligente y paciente.
Lo alabó mentalmente pero también lo maldijo. Su hermano jamás confió en él y ella sí. Había compartido muchas cosas con el señor Inglaterra: Risas, caídas y el té, sobre todo el té. Para ella, él era un ser amado después de su hermano. Incluso llegó a confundir esos sentimientos con amor hacia el joven de cejas pobladas.
Amor… Amaba a Vash Zwingli, pero se lo confesó e instantáneamente fue rechazada. No pudo evitar llorar…
Ahora tenía a muchos hombres para ella, pero sabía que ninguno la amaba. Nadie la amaba, ni siquiera su hermano. Eso hacía que lentamente su corazón se achicara permitiendo que el amor se esfumara, porque ningún hombre la amaría.
Lloraba amargamente, su destino era seguir encerrada en un sótano mientras era cortada, violada y marginada por cualquier hombre, como si se tratara de una sumisa. Intentó moverse un poco, no podía.
Espero que me esperes después de recupere…
Vash Zwingli ingresó al cuarto de su hermana. Estaba tan aseado como siempre, él se encargaba de limpiarlo en su ausencia. A veces, hacía que ella estaba enfadada con él y se encerraba en la habitación. Lo llegaba a creer, tanto que abría la puerta de un golpe con tal de verla y al enfretarse a la realidad en la que ella no estaba, lloraba.
Ahora estaba sobre la cama de la chica viendo hacia el techo perdido en sus pensamientos. Su hermanita podría estar siendo torturada en este instante… O violada.
¡No! ¡Maldita sea! ¡Lili!-se levantó de la cama- ¡Por primera vez necesito de Arthur!- Tomó su arma y su abrigo. Salió corriendo de su hogar rumbo a la casa de Arthur.
