¿Aun más?
-¿cuales?
-tu confía en mi, y has todo lo que yo te diga. Hoy me voy a quedar contigo, no vaya a ser que te encuentren cuando estés durmiendo.
-gracias.
La chica llevaba con ella un saco de dormir, así que se introdujo y se durmió, muy agradecida y segura porque la estaban cuidando desde la copa de un árbol.
Dos horas después sin hacer mucho ruido, John bajó del árbol y se acercó a Picara, se veía hermosa durmiendo con los dos mechones blancos cayéndole por la frente y sin pensarlo dos veces le comenzó a acariciar el pelo, la chica dormía tan profunda tranquilamente que no se dio cuenta de nada y por lo mismo al rubio tampoco le ocurrió nada y así pasó gran parte de la noche al lado de aquella chica de piel venenosa.
A la mañana siguiente, la chica despertó y se topó al chico a su lado y del puro susto él chico empezó a ponerse pálido así es que la chica de mechones blancos se levantó y rápidamente se alejó de él.
-no vuelvas a hacer eso. –Le gritó- además ¿Qué hacías a mi lado?
- no pensaste que iba a estar arriba del árbol toda la noche, no es muy cómodo que digamos.
- pero ¿porque tenias que estar tan cerca mío?
- ¿te molesta?
- no, pero…
- entonces como no te molesta- intento acercarse más, pero la chica instintivamente retrocedió.-ya OK.
- ¿debes tener hambre? –preguntó tomando su bolso.
-si un poco.
- ya ven yo tengo un poco de comida aquí.
-que precavida.
- no me iba a morir de hambre.
Después de comer, la chica se sintió mucho mejor, sin el concierto que tenía su estomago, además estaba más tranquila, se le había pasado el susto de aquella mañana y pareciera que había dormido demasiado, por que ya sería aproximadamente el mediodía.
- John, yo tengo que cambiarme de ropa, estoy toda sucia- dijo avergonzada.
- ¿y?
- ¿que piensas verme mientras me cambio?
- ¿tendrías algún problema?- sonrió malévolamente.
- no- contestó irónicamente- tan solo que si te atreves a verme te voy a dejar convulsionando te lo advierto.- le dijo levantando uno de sus brazos amenazantes.
Esto hizo recordar a John, el día en que habían ido a la casa de Bobby y ella le había robado su poder para apagar el incendio que él mismo había provocado. Y por ningún motivo quería sentirse así de nuevo.
- OK, -se subió de nuevo al árbol y la dejó vestirse tranquila.
Mas tarde continuaron con sus clases.
- hoy, vas a tener que hacer lo que hice yo ayer. Para que aprendas a controlar tú misma, tu fuerza.- la chica lo miró sonrojada- ya no tengas vergüenza.
La chica se quitó sus guantes y comenzó a acariciarle la cara a John, quien al comenzar el contacto se estremeció un poco, la castaña al darse cuenta de esto se sonrió, porque sabía que eso no lo habían provocado sus poderes, no ocurrió nada y la chica ya se sentía más segura de si misma. Al separarse él hizo una mueca como enojado imperceptible para cualquiera ya que era lo normal en él, pero a ella le pareció extraño.
- ¿Qué te pasa? – se sonrió, era una pregunta obvia, pero quería escucharlo; aunque fuera difícil.
- es que no quería que te alejaras.- le dijo rápidamente para que la chica no lo entendiera, pero no consiguió su propósito.
- ¿te gustó? – se acercó de nuevo y le rozó el rostro despacio, pero el le tomó sus manos y la acercó cada vez más a su cara. La chica se sentía extrañamente feliz, como si la hubieran tomado, levantado y ahora flotaba. -¿eso también era un prueba?
- por supuesto. –Le dijo al alejarse.- ahora voy a tener que dar señales de vida. Ayer me desaparecí y no quiero que me busquen. Ten cuidado. Y no te vayas todavía no estas lista.
La chica lo miró con ojos como platos, preparándose para reclamar pero él ya había salido corriendo.
