Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Le pertenecen a la maestra Amano Akira, y los personajes de pokémon le pertenecen al maestro Satoshi Tajiri, yo soy solo una simple mortal que no tiene derecho sobre nada excepto la ridícula trama de este FanFic.
Capitulo 1. "Un chico y sus miedos".
*POV en tercera persona*
Es un bello día en la pequeña ciudad-puerto de Namimori, localizada en la costa sur-este del país de Vongola, pero no todos los ciudadanos de este bello lugar están de pie, pues aun en su casa y recostado en su habitación, un revoltijo de cabello con eterno efecto anti-gravedad color castaño avellana sobresalía de un acogedor y cálido capullo de sabanas.
El individuo poseedor de dicho cabello es Tsunayoshi Sawada, Tsuna para sus amigos, inútil-Tsuna para el resto de la humanidad que no lo conocía íntimamente, lo cual es el 99.9 por ciento de la población humana y de pokémon.
La única persona con la que Tsuna tenia contacto era su madre, la única familia que le quedaba, bueno, también esta su padre, pero Sawada Iemitsu lleva siete años sin poner pie en su casa.
Tsuna es un buen chico, demasiado bueno a decir verdad. Es amable, cariñoso, respetuoso, ingenuo e inocente, pero así como tiene estas maravillosas virtudes también tiene serios obstáculos para su desarrollo social, algunos de estos son que es torpe, muy torpe, al grado de caerse hasta con el aire, es nervioso y si él es centro de atención tartamudea, tiene dedos de mantequilla, no sabe cocinar, y acabo con el peor promedio en su colegio de instrucción pokémon. Estas últimas son las razones por las cuales Tsuna no tiene amigos y era constantemente molestado en su colegio.
Sin embargo, Tsuna tiene un porque para su falta en el colegio y esta es que él…le tiene miedo a los pokémon.
Todo comenzó cuando Tsuna tenía seis años, su padre acababa de irse en otro de sus viajes y el pequeño Tsuna recientemente había ingresado al colegio de instrucción pokémon.
Un día el pequeño castaño estaba siendo molestado por unos niños de un grupo mayor y lo metieron en un barril lleno de comida pokémon y cuando lo sacaron lo amarraron a un árbol y lo dejaron ahí, cuando los pokémon olieron el aroma a comida se lanzaron sobre el pequeño traumándolo de por vida. Ahora hasta al pokémon más débil, pequeño o tierno lo asusta.
De repente Tsuna sintió un peso sobre el, dificultándole respirar.
El castaño abrió perezosamente uno de sus grandes y expresivos ojos, solo para llenarse de terror cuando diviso la cara del chansey de su madre demasiado cerca de su propio rostro.
- HIEEEE! – grito horrorizado el de ojos avellana mientras empujaba a chansey lejos de él.
- Chansey, chan-chansey. – saludo el chansey cuando aterrizo sin ningún problema en el suelo de la habitación.
- Ara! Buenos días hijo mio. – saludo Nana Sawada a su hijo al entrar en su habitación.
- Mamá! ¿Cuántas veces te he dicho que no dejes que Chan-chan me levante? – cuestiono el muchacho mientras se pegaba a su pared, intentando mantenerse lo más alejado posible del pokémon rosa.
- Hay Tsu-kun no seas pesado. Además Chan-chan siempre quiere venir a levantarte y estar contigo. – explico Nana.
Nana Sawada era una mujer inocente y alegre, muy trabajadora y muy amorosa que en sus tiempos de juventud había sido coordinadora pokémon, y que cuando Tsuna sufrió su "accidente" traumático le preocupo tanto que su hijo se volviera en contra de las maravillosas creaturas que son los pokémon, pero ese miedo se aplaco un poco cuando noto que Tsuna jamás lastimo a ningún pokémon, Tsuna nunca culpo a los pokémon por su "accidente", sin embargo la confianza que dichas creaturas profesaban anteriormente al chico se esfumo y ahora Tsuna era un espectador lejano de las maravillas del mundo pokémon.
- Chan-chan, ¿Te importaría salir por favor? Necesito ir al baño y tú no me dejas pasar. – pregunto lo más educadamente posible Tsuna a Chansey.
Chansey sonrió con algo de tristeza, ella sabia del trauma de Tsuna y quería ayudarlo, quería que el hijo de su mejor amiga volviera a confiar en ella. Al menos el niño nunca se volvió hostil contra ella o algún otro pokémon, y al menos le hablaba, de lejos claro esta.
- Chan-Chansey. – respondió el pokémon mientras se hacia a un lado y le dejaba campo libre al joven de cabellos avellana.
- Gracias, Chan-chan. – dijo Tsuna al tiempo que salía corriendo en dirección del baño.
Cuando Tsuna cerro la puerta del baño Nana volteo a ver a Chansey.
- Muy bien Chan-chan, será mejor que bajemos a hacer más hotcakes con chispas de chocolate antes de darle la noticia. – dijo Nana.
- Chansey. – concordó en un asentimiento el pokémon.
- HIEEEE! MAMÁ! KITTY VOLVIO A DORMIR EN LA BAÑERA! SALVAME! – grito Tsuna desde el baño pues el Delcatty de su madre ahora se encontraba enganchado al pijama del chico intentando abrazarlo.
Después de que su madre le hubiese quitado de encima a Kitty, Tsuna procedió a darse un baño, cambiarse el pijama y bajar a desayunar.
En cuanto llego al comedor noto que algo no estaba bien. Para empezar su madre y Chan-chan le habían cocinado su desayuno favorito, hotcakes con chispas de chocolate, decorados con jarabe de chocolate y almendras, un vaso con una bebida ligeramente rosa, que Tsuna sabia era la leche del Miltank de su madre, Milky, cuya leche era ligeramente rosada debido a las bayas rosas que su madre consigue con un amigo que vive en el archipiélago de las islas naranja, los tres pokémon de su madre se encontraban sentados lejos de él, cuando siempre se sientan cerca de él por algún extraño motivo, y su madre se encontraba sentada frente a él, sonriendo una sonrisa de felicidad, pero Tsuna sabia mejor, su madre estaba nerviosa.
Tsuna se enderezo en su asiento y con una muy mala espina enterrada en su intuición pregunto.
- ¿Qué esta pasando aquí? – dijo el chico.
- ¿A que te refieres Tsu-kun? – pregunto de vuelta Nana a su hijo.
Tsuna la miro inquisidoramente.
- Aah (suspiro), tu padre envió una carta. – respondió Nana mientras sacaba de entre sus mangas un sobre.
Los ojos de Tsuna se abrieron de sorpresa para después dirigir una mirada venenosa al sobre que su madre puso frente a él. Los ojos del muchacho adquirieron un reflejo ambarino, que si bien paso desapercibido por su madre, los tres pokémon lo notaron y se encogieron ante la mirada del chico, Chansey, Delcatty y Miltank habían visto esos ojos antes, y Tsuna solo tiene ese brillo ambarino cuando esta muy enojado o muy feliz.
- ¿Aun vive? – cuestiono con veneno en la voz el castaño.
- Por supuesto que aun vive tontito, ¿Cómo crees que he pagado las cuentas de la casa? – Nana ignoro por completo el tono venenoso de su hijo mientras le daba su respuesta.
- Siendo honesto, pensé que tenías un árbol de dinero o algo así. – contesto Tsuna al tiempo que su tono volvía a ser normal - ¿Qué dice la carta? –
- No la he abierto, es para ti, no para mí. – explico Nana a su hijo.
- Esta bien. – acepto cansado Tsuna.
Tomo la carta, la abrió y la leyó rápidamente.
- Léela en voz alta querido, quiero saber que dice tu padre. – pidió la castaña mayor.
- Pues, a mi solo me dice que vaya al laboratorio de investigación del colegio de instrucción, que ahí habrá un hombre esperándome. – el rostro de Tsuna se sonrojo de repente – Todo lo demás de la carta va dirigido a ti. – dijo mientras le paso rápidamente la carta a su madre e intentaba sacarse las melosas y algo pervertidas palabras que leyó.
Nana tomo la carta y en cuanto empezó a leerla un rubor escarlata decoro su rostro y comenzó a cantar y a decir lo romántico y seductor que era su esposo.
Chan-chan, Kitty y Milky suspiraron cansadas al ver a Nana actuar como adolecente primeriza.
Tsuna se tomo el vaso de leche de Miltank, se puso su sudadera con hoodie color naranja y un enorme 27 al frente, se coloco sus converse naranjas y salió de su casa antes de que los pokémon de su madre se lanzaran sobre él para que comiera el resto de su desayuno.
Tsuna camino por la calle que lo guiaría hasta el laboratorio de investigación, el conocía ese camino muy bien pues el mismo laboratorio había fungido como el colegio de instrucción pokémon en Namimori, una escuela donde se le enseña a los niños y niñas del lugar el como leer mapas, primeros auxilios, que vayas comer, las constelaciones para que no se perdieran y como cuidar de los pokémon, para así cuando los chicos tuvieran la edad y confianza necesaria iniciarían su viaje, un viaje que Tsuna decidió que nunca haría, no solo por su trauma a los pokémon, Tsuna también tenia un muy mal sentido de la orientación, y si bien es bueno en primeros auxilios, sin duda moriría de hambre o por envenenamiento, y si eso no fuera suficiente, no sabe nadar.
Tsuna siguió caminando hasta llegar al laboratorio, toco el timbre del intercomunicador y espero a que alguien le respondiera.
Bzz, ¿Quién es? Hablo una voz a través del comunicador, pero la voz definitivamente no era la del profesorNezu, el viejo cascarrabias que se jactaba de ser mejor investigador que el renombrado profesor Oak.
Esta voz era grave y elegante, seductora incluso, no aquella raposa y nasal voz del viejo Nezu.
- Soy Tsunayoshi Sawada. –
¿El hijo de Iemitsu?
- Por desgracia. –
No tienes idea niño. Pasa.
La puerta del laboratorio se abrió automáticamente dándole permiso de pasar.
Tsuna avanzo dudoso por el oscuro pasillo.
- ¿Por qué las luces están apagadAAAAAH! – grito Tsuna a pisar en falso y acabar resbalándose por todo el pasillo.
Pum! Se escucho cuando por fin se detuvo, o mejor dicho lo detuvo… un enorme Nidoqueen.
- HIEEEEEE! – reacciono Tsuna al ver al enorme pokémon, todos los colores yéndose de su cara.
El castaño intento ponerse de pie y huir, pero solo conseguía volver a caer una y otra vez, cuando junto el coraje necesario para ver que lo detenía volteo a ver a la Nidoqueen solo para ver que el que ocupaba en lugar del gigante era un Tangela usando lazo de hierba y lo había enredado en su pie para evitar que se pusiera de pie.
- HIEE! Déjame ir! – pidió Tsuna mientras era presa del pánico, el aire empezó a faltarle, se estaba mareando, el pánico, se desmayo.
El Tangela lo soltó y un brillo rodeo al pokémon hasta que se transformo en una plasta rosa, un Ditto.
El Ditto se volteo en busca de su entrenador, el pánico empezaba a decorar el rostro rosa.
- Tranquilo León. No lo mataste. – señalo aquello grave y seductora voz de intercom.
Una sombra se acercó al desmayado Tsuna y checo su pulso.
- Tal vez. – termino de decir el misterioso hombre al no notar pulso en el adolecente.
Tsuna abrió sus ojos lentamente. Sus parpados se sentían pesados y le costaba trabaja recobrar la conciencia… hasta que una fuerte descarga eléctrica le recorrió el cuerpo entero.
- HIIIEEEEEE! – exclamo el castaño cuando el shock eléctrico lo golpeo.
- Leon detente. Creo que ya despertó. – ordeno la voz del intercom al Mareep que de repente brillo y se transformo en Ditto.
- Estaba despierto desde antes que me atacaras! – informo un chamuscado Tsuna, que al notar que no podía moverse vio con horror que estaba amarrado a una silla – Hiiee! ¿Por qué estoy amarrado a una silla? –
- Para que no escapes. – contesto la misteriosa voz.
Tsuna dirigió la mirada al frente y lo que encontró lo dejo… desconcertado.
El dueño de la grave, misteriosa y seductora voz estaba usando un traje sastre color negro, camisa de vestir color blanco, corbata negra, zapatos de piel color negro, sobre el saco del traje usaba una bata blanca de científico, un sombrero fedora color negro decorado por un listón color amarillo, y, aquí viene lo extraño, una barba larga, falsa y gris, con todo y bigote, y unos lentes de fondo de botella que tenían una espiral claramente pintada con marcador permanente, ¡Y es que es más que claro que sujeto estaba usando un disfraz! ¡Un muy mal disfraz! ¿Se suponía que debía creer que frente a el hay un anciano nerd miope con voz sexy y porte de modelo? Tsuna es ingenuo, pero esto es insultante.
- Que disfraz tan malo. – soltó Tsuna sin más, sin temer por lo que podría pasar.
Mal hecho.
El Ditto se transformo en Charmander y le lanzo un lanza-llamas.
- Gracias Leon. – agradeció el misterioso (y raro) hombre a su Ditto.
El pokémon volvió a su forma original y subió al hombro de su entrenador.
- Nombre del sujeto, Tsunayoshi Sawada, 13 años. – hablo el hombre mientras Tsuna lo miraba con asombro y algo de miedo – Fuiste el peor promedio de tu generación en la graduación del colegio de instrucción, tu altura y peso están por debajo de los estándares, eres torpe y por lo mismo, lento, a la edad de seis años fuiste atacado por una manada de pokémon fuera de control por la cantidad de comida que te cubría, desde entonces cada vez que un pokémon se te acerca entras en un ataque de pánico, sin embargo nunca en tu vida actuaste hostilmente contra los pokémon u alguna otra persona, por lo cual fuiste molestado durante todos los años de colegio, y a pesar de que ya estas graduado desde hace tres años no has comenzado tu viaje pokémon. –
- ¿Co-como sa-sabes to-to-todo e-e-eso? – tartamudeo Tsuna su pregunta. En verdad empezaba a tener miedo.
- Es mi trabajo el saberlo. – respondió el hombre como si fuera lo más obvio en el universo.
- ¿Qui-quien e-eres? – tartamudeo de nuevo el menor, ahora si tenia mucho miedo.
Tsuna vio como el hombre frente a él se quitaba la barba y bigote falsos, y los lentes de fondo de botella, rebelando así la torcida sonrisa y los calculadores ojos color de ónix y unas patillas súper rizadas.
- Mi nombre es Reborn. Trabajo como uno de los consejeros del noveno rey de Vongola, también soy asesino y espía al servicio del rey, fui enviado a Namimori para entrenarte a ti, inútil-Tsuna, como el próximo rey de Vongola. – explico el hombre, Reborn.
- ¡¿EEH?! ¡¿Qu-qu-qu-qué?! Pe-pe-pero-AGH! – Tsuna no sabia que decir ni como reaccionar, así que opto por callarse y respirar lento y hondo.
Inhalar, exhalar, inhalar, exhalar. Calma. Ahora si, habla.
- Me estas diciendo, ¿Qué el idiota que tengo por padre te envió para ser mi tutor, y no solo eso, sino que soy candidato a ser el decimo rey del país? –
Reborn asintió.
- ¡¿Estas loco?! ¿Quieres que crea que mi padre tiene algo que ver con el rey? ¡Esta bien que soy algo ingenuo, pero esto es insultante! – los ojos de Tsuna empezaron a adquirir aquel brillo ambarino nuevamente, lo cual no paso desapercibido por Reborn – Puedes volver por donde viniste y decirle a mi padre que su bromita no fue para nada divertida. – dijo con voz fría el castaño.
Reborn observo al castaño directo a los ojos, lo mismo hizo Tsuna. Ninguno de los dos parpadeo por al menos dos minutos.
Tsuna no noto nada por parte de Reborn que le dijera que estaba bromeando o mintiendo, y esto lo hizo sentirse incomodo.
- Asumamos que te creo. – empezó el castaño - ¿Qué pasaría con los tres príncipes? – cuestiono Tsuna, sus ojos una vez más castaños.
Reborn jalo una silla cercana y tomo asiento frente al chico, Leon había tomado la forma de un Purrloin y dejo que su entrenador lo acariciara.
- Murieron. – respondió con seriedad el mayor. Su tono te decía que no estaba jugando en lo absoluto.
- ¿Co-co-como? –
- El mejor calificado, Enrico, murió emboscado por unos tiradores, le dieron un balazo justo en la cabeza, el segundo favorito, Maximo, se ahogo cuando el barco el en que iba se hundió, y por ultimo, el niño consentido, Federico, fue calcinado hasta el tuétano. -
- ¡Deja de mostrar las fotografías de los cuerpos! Y además, ¿Por qué yo? – pregunto al fin Tsuna la pregunta del millón.
- Me alegra que preguntes, inútil-Tsuna. – respondió Reborn mientras sacaba de la nada un papiro, lo desenrollo y se lo mostro a Tsuna.
- ¿Qué es esto? – cuestiono el menor al ver el papel frente a él.
Nombres, fechas de nacimiento y decesos escritos en el.
- Es el árbol genealógico de tu familia. – respondió – Veras, el primer rey del país se retiro mientras aun era joven y vino hasta la zona de nuvola para tener una vida más tranquila. Tú, Tsunayoshi Sawada, eres el tátara-tátara-tátara nieto del primer rey, Giotto Vongola, último pariente de sangre y por lo tanto, heredero directo al trono. -
- Di-ditto. – concordó Leon con su entrenador mientras saltaba sobre Tsuna y lo intentaba abrazar.
- Hiie! Qui-quítamelo! Y-Y además, a-a mi nu-nunca me-me di-dijeron na-nada! Hiie! Quítamelo! -
- Interesante, le gustas, así que no te lo quitare, tómalo como terapia para tu trauma. –
- Hiiie! –
NOTAS FINALES
Ángel-kun: Si dejan reviews un diablito consigue sus cuernos.
Aiko: Eso si te aplica muy bien Angie! XD Pero en serio, dejen sus reviews por favor.
