Saludos nuevamente, hoy es 8 de diciembre de 2014 y estoy en el proceso de corregir y editar este fic para llevarlo a su final pronto. Gracias por leer y apoyar con sus comentarios.
Capítulo 2
"Toda cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla" Confucio
Choi Jin Hee cerró su computadora portátil. ¿Cómo se le había ocurrido salir así delante de tanta gente? Aunque habia sido su idea, ahora estaba tan furiosa como avergonzada. Pero... ya era tarde, su fotografía aparecía en varios sitios de internet. Se hablaba del compromiso, de la fusión aunque todo eso había quedado en segundo plano. Era el hazme reír de la ciudad, la comidilla de todos los círculos sociales. En uno de esos web hasta se habían atrevido a agregarle un bigote.
─¡Un bigote! ─chilló indignada─ ¿Cómo se atreven?
En cambio, su prometido había salido muy bien en todas las fotografías. Se le veía muy guapo en su traje negro. Impecable de pies a cabeza. Los zapatos, de Louis Vuitton; el traje, de Giorgio Armani, hacían alusión a todo aquello. Mientras ella era humillada y ridiculizada, él era alabado por su elegancia. Eran como la bella y la bestia de la moda. Y por supuesto, ella era la bestia.
—¡Señorita! ¡Señorita! —entró una de las doncellas, apresuradamente—. ¡Su padre viene para acá!
—¡Mi padre! —tartamudeó Jin Hee—. ¡No puede ser...! ¿Está muy enojado?
—Furioso sería una palabra más apropiada. ¡Oh! ¡Ahí viene!
Escucharon unos pasos detrás de la puerta, y segundos después, esta era azotada contra la pared.
La mujer, temerosa de lo que iba a suceder, se escabulló sutilmente dejando padre e hija a solas.
—Padre… —susurró Jin Hee poniéndose de pie.
Los ojos de Choi Do Young, como dos puñales, se clavaron en ella.
—¿Estás satisfecha? —gritó, arrojando una pila de revistas y periódicos sobre la cama—. Si este compromiso se cancela, tendrás que mudarte con tu hermana.
Jin Hee se quedó sin respiración. Yoon Jeong vivía de las rentas de un marido pobre, en un pequeño apartamento en Busan. Hacían ya dos años que se había fugado con su guardaespaldas, y aunque ahora vivía con muchas carencias, no había indicios de que estuviese arrepentida. Hasta aseguraba ser inmensamente feliz. A pesar de ello, Jin Hee no podía siquiera imaginarse, viviendo bajo las mismas circunstancias. Aunque su padre era totalmente indiferente, estaba acostumbrada a los lujos.
—Padre…
—¿Sabes cuantas veces hablé de lo hermosa que eres? —interrumpió el señor Choi—. ¿Lo sabes?
Ella negó con la cabeza.
—¡Tantas que no se pueden contar! —gritó apretando los puños—. Es el vivo retrato de su madre, le aseguré al Presidente Song. Y tú vas… y te presentas como un total esperpento. Cuando te vi, pensé que caería muerto ahí mismo.
La madre de Jin Hee, Kim Eun Hye, era recordada como poseedora de una belleza clásica y deslumbrante. En el despacho de su padre descansaba un retrato suyo. Que pese a la insistencia de su madrastra, jamás sería removido de su sitial de honor. Contemplar ese retrato, era como reflejarse en un espejo. Sin embargo, quienes la vieran la noche anterior, difícilmente podrían imaginarlo.
Se había inspirado en el look de la protagonista de Ugly Betty, consiguiendo un aspecto casi tan deplorable. Anteojos, brackets, cabellera despeinada, todo era similar. Pero a esto, había agregado una espesa capa de maquillaje para ocultar su blanca piel. Y como si esto no bastara, se metió en un vestido de corte militar algunas tallas más grandes y se calzó unos botines, que ni una monja del siglo IXX se hubiese atrevido a usar.
Evidentemente, estaba resuelta a espantar a su prometido. Y lo habría conseguido, si la decisión dependiera de él. Pero, la palabra final la tenían sus padres, y estos, estaban determinados a sellar esa unión.
—Padre, yo te había dicho que...
Jin Hee buscaba las palabras adecuadas para calmar la ira del señor Choi; pero enseguida descubrió que aún no había pasado lo peor. Cuando levantó la vista hacia él, éste la derribó de una bofetada.
Esta fusión debía ser más importante de lo que imaginó en un principio. Entonces, recordó una conversación que escuchó por accidente. Y aunque en aquel momento desestimó la información… Tal vez esa era la causa para este matrimonio. Era lógico ahora que meditaba en ello, ¿por qué otra razón su padre vincularía su buen nombre, a la de una familia de mafiosos? La situación debía ser realmente grave.
Bueno, corregido este corto capítulo, estoy eliminando algunas cosillas que no cuadran con la historia, errores de ortografía, etc.
Y al mismo tiempo, empapandome de la historia para continuar escribiendo
