Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto
La historia está ubicada en un AU
ADVERTENCIAS
Lenguaje fuerte y vulgar, situaciones relacionadas a sexo, violación, tortura física y psicológica, así como violencia gráfica. Si no te gusta este tipo de lecturas, abstente de leerlas.
Capítulo Segundo
Mikoto veía como el pecho de Hinata subía y bajaba lentamente por su lenta respiración. Se había quedado dormida, y ella se negó a apartarse de su lado.
Tenía ya casi los 9 meses de embarazo, y estaba ingresada en el hospital, en espera de que el parto se produjera en cualquier momento. La mujer acaricio el vientre de Hinata con una sonrisa queda en el rostro, no importaba las posibilidades en contra, ella estaba segura de que ese niño era de Sasuke.
Dio un suspiro negándose a llorar, su hijo, que había muerto protegiéndola, por eso estaba ahí con ella, para velar que la última voluntad de su hijo se cumpliera.
Hinata se removió levemente entre sueños, haciendo que la mujer diera un largo suspiro, en todos esos meses, las pesadillas no habían desaparecido.
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Se acostó sobre su estómago, haciendo reír a la chica levemente.
− ¿Qué pasa?
Sasuke dirigió su mirada hacía ella con lentitud.
− Quiero un hijo – Declaró.
La mujer abrió la boca sorprendida.
− ¡¿Eh?!
El moreno asintió besando su estómago.
− Quiero un hijo.
La mujer negó con la cabeza sonrojada.
− N-No t-tenemos mucho t-tiempo de vivir juntos, a-además de que no estamos casados…
El moreno se encogió de hombros.
− Si ese es el problema, casémonos.
La mujer abrió la boca sorprendida.
− E-Ese no es e-el punto – Dijo con calma,
Sasuke se alzó sobre su brazo y dirigió su mirada hacia ella.
− Sé que voy a pasar el resto de mi vida contigo – Dijo viéndola fijamente – Así que quiero iniciar una familia.
Hinata se sonrojo aún más y dejo caer la cabeza con derrota.
− E-Está bien – Dijo en voz baja.
El moreno sonrió y la jalo del brazo, haciéndola soltar un chillido de sorpresa.
− Entonces empecemos de una vez.
Se puso encima de ella con rapidez besándola. La chica gimió dentro del beso y apretó sus brazos con sus manos. Sasuke era así, siempre impredecible e intenso.
El chico le saco la camisa y la tomo de la cara para darle un beso desesperado, la chica se aferró a sus hombros, quitándole la blusa que usaba así como lo que podía del resto de la ropa, pero esta estaba demasiado enredada para su gusto.
Sasuke sonrió y apartándose de ella se deshizo de sus ropas en pocos segundos, ella se quedó viendo su cuerpo embobada por unos instantes, haciendo sentir al chico muy orgulloso, la tomo del brazo y la giro en la cama para sentarla, volviendo a besarla con fuerza.
La chica acaricio su espalda mientras el chico besaba su cuello, dejándose pequeñas mordidas a su paso, le quito el sujetador y beso sus pechos con lentitud, la chica estrujo su cabello con sus manos.
− Sasuke – Gimió la chica acariciando su abdomen con lentitud.
Sasuke tomo su pantalón y se lo quito, dejándola solo en ropa interior al igual que él.
Descendió su mano por el abdomen de la chica, jugando con su ombligo antes de acostarla completamente sobre la cama
− Hinata – Le susurro,
Se acomodó entre sus piernas y aun con la ropa interior de por medio simulo varias penetraciones, haciendo a la chica arquearse contra el clavando sus uñas en su espalda, el chico se deshizo de su ropa y entro en ella con fuerza y rapidez.
− ¡Ah… Sasuke!
El moreno sonrió envistiéndola con fuerza, sabía que acabarían rápido, pero eso no le importaba por el momento, tenía que saciarse por completo de ella antes de volver a hacerlo por el resto de la noche, de llenarla con su semilla y dejar en su vientre al futuro Uchiha.
− ¡Sasuke! – Grito.
− ¡Hinata! – Gruño.
El chico tomo sus piernas antes de ponerlas sobre sus hombros, luego la beso metiendo su lengua lo más profundo que podía, después de unos segundos de movimientos frenéticos ambos llegaron al anhelado clímax, Sasuke se dejó caer sobre la morena, respirando entrecortadamente.
− Me vuelves loco – Dijo el moreno después de unos segundos.
Ella le sonrió contra su cuello.
− E-Eso d-debería decirlo yo.
Sasuke sonrió.
− Entonces nos casaremos mañana.
− ¡¿Eh?! – Dijo la otra completamente sorprendida.
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− ¿Cómo ha estado Hinata-Sama?
La mujer giro su mirada hacía Neji y le sonrió.
− Bien – Dijo acariciando su vientre – Se ha portado bien.
Neji dio un suspiro sentándose en la silla al lado de la cama.
− ¿Cuándo nace?
Hinata se encogió de hombros.
− Tiene que estar naciendo en unos días – Dijo con calma.
Neji dio un largo suspiro.
− Lamento no tenerle buenas noticias.
La mujer giro su mirada hacía él con algo de miedo.
− ¿Qué pasa?
El castaño dio otro suspiro.
− Aun no se sabe nada del paradero del hombre que la secuestro.
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Abrió el agua fría, puso el tapón de la bañera y se arremangó delicadamente y sin prisas, Hinata temblaba de terror, todo eso había pasado luego de que lo empujara fuera de ella antes de que terminara, muchas veces le había dicho que le gustaba llegar dentro de ella, pero eso le daba mucho asco y terror.
− ¿Qué vas a hacer? – Pregunto con voz baja.
− Ponte de rodillas − le espetó – Ahora.
Hinata no obedeció, dirigió su mirada hacía la puerta, pero Gaara le golpeo la parte de atrás de las rodillas, haciéndola caer y pegarse con la bañera, el pelirrojo esperaba que el agua subiera lo suficiente. La miró y le cogió la cara, pero Hinata se apartó enfadada.
− Ese carácter... − La agarró por la nuca y acercó la boca a su oreja − Me la pone dura.
La chica trató de apartarse de él, pero solo provoco que el agarre en su nuca se incrementara, haciéndola gritar de dolor. El pelirrojo le sumergió la cabeza en el agua helada de la bañera. Hinata intentó zafarse de él, pero le fue completamente imposible, después de unos segundos la saco. La chica tomo aire agitadamente, lo frio del agua le dificultaba meter aire en sus pulmones.
− No sacare lo que Gaara-Sama deje entrar en mí – Dijo el pelirrojo con molestia – Vamos, repite.
La rabia se apoderó de ella y negó con la cabeza. El pelirrojo le gruño y la sumergió de nuevo en el agua, la mantuvo ahí por varios segundos y después la saco, haciendo que volviese a tomar aire agitada.
− No sacare lo que Gaara-Sama deje entrar en mí – Repitió el pelirrojo con molestia – Vamos, repite.
La chica volvió a negar con la cabeza, haciendo que el pelirrojo le quitara la camisa con fuerza, haciéndola gritar. La rompió y con los trozos de está, amarro sus manos en la espalda con fuerza, se puso encima de ella y la volvió a sumergir en el agua, está vez con más profundidad. La chica pataleo contra él, al ver que la estaba dejando más tiempo que antes pero el pelirrojo no se inmuto, luego de unos segundos más la saco.
Hinata escupió el agua de su boca, tosiendo y tratando de meter aire.
− Dilo – Espetó el pelirrojo.
Ella volvió a negar. Esa chica había sido un verdadero reto desde que la encontró, no importaba lo que hiciera, ella nunca se daba por vencida, seguía tratando de escapar de él, y siempre le llevaba la contraria. El pelirrojo le dio una sonrisa sádica que ella no alcanzo a distinguir por estar tratando de respirar.
− Probemos algo nuevo entonces – Dijo con calma.
Hinata giro su mirada asustada hacía él al ver que le había quitado el pantalón y la ropa interior. La puso con el abdomen contra la bañera, golpeo sus rodillas para hacerla separar las piernas y alzó sus caderas. Hinata chilló asustada cuando el pelirrojo la penetro de golpe, siempre ardía y dolía demasiado. El chico la tomo de nuevo de la nuca y la sumergió en el agua.
Hinata trató de removerse y sin querer abrió la boca en lo que fue un grito silencioso al sentir que el pelirrojo la embestía con fuerza. La chica se removió contra él, haciendo que las embestidas del pelirrojo aumentaran. Después de unos eternos segundos la dejo salir, la chica empezó a toser escupiendo toda el agua mientras el pelirrojo se seguía moviendo contra ella. Gaara la volvió a sumergir y dejo caer todo su cuerpo contra su espalda, soltó su nuca y uso ambas manos en sus caderas para darse impulso, la chica se seguía removiendo por la falta de aire.
Después de unas embestidas más el pelirrojo de derramo dentro de ella, solo entonces se permitió alejarse de su espalda, la chica salió de la bañera con un ruido seco y se dejó caer hacía un lado, tosiendo una vez más.
− Dilo – Dijo el pelirrojo tomando su nuca de nuevo – Que me lleves la contraria me pone tan duro, que podemos pasar aquí todo el día.
La chica empezó a llorar ante esa declaración. Simplemente parecía que no había forma de ganarle.
− N-No s-sacare l-lo que Gaara-Sama d-deje entrar en mí – Dijo en voz baja.
El pelirrojo sonrió y la jalo de la nuca, esta vez hacía atrás, la chica había emitido un grito al pensar en que la volvería a meter en el agua.
− Sientes como ya estoy duro de nuevo – Dijo contra su oído, soltando su nuca y pellizcando sus pezones haciéndola gritar – Pues entonces sigamos con la fiesta.
La chica empezó a llorar de nueva cuenta, sintiendo que nunca lograría escapar de ese demente.
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La chica bajo la cabeza con algo de miedo.
− Ya ha pasado tiempo – Dijo con calma – ¿Cómo es que no saben nada?
Neji suspiró.
− No hay un registro de sus huellas, y no encontramos a nadie con las características que describió.
La mujer bajo la mirada y cubrió su vientre con sus manos.
− Sasuke-Kun ya lo hubiera encontrado – Dijo con algo de rencor.
Neji abrió los ojos sorprendido de esa declaración, para luego dar un suspiro frustrado, en esos meses, la chica no había dejado de hablar sobre Sasuke esto o Sasuke lo otro, sabía que su muerte la había afectado, pero no creyó que lo compararía con él.
− Hacemos todo lo que podemos.
La mujer dio un suspiro molesto.
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El auto se había movido de manera brusca, un golpe hizo que perdiera en conocimiento. Cuando abrió los ojos encontró con un luz intensa. Entrecerró los ojos sin querer, tanto tiempo en la oscuridad y de pronto toda esa luz.
− ¿Quién demonios es ella? – Escucho una voz de mujer.
− Ni idea, parece que la secuestro – Dijo una voz varonil.
Se escuchó silencio por unos momentos.
− Joder, ¿Cuánto lleva ese tipo con ella?
De nuevo se escuchó el silencio y se esforzó por abrir los ojos, también trató de decir algo pero su boca estaba seca.
− ¿Ella no es esa chica Hyuga? – Dijo la mujer.
Los demás se le quedaron viendo, la chica tenía la boca abierta y los ojos apenas abiertos.
− ¿La de las noticias? – Preguntó uno.
La mujer asintió estudiando el rostro de la chica.
− Mejor llevémosla adentro – Dijo la mujer sacándola de la cajuela.
Un hombre de cabello naranja dio un bufido y miro a un pelirrojo.
− Llama a Deidara – Le ordeno.
El pelirrojo asintió con algo de fastidio.
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Hinata se tomó el vientre cuando empezó a sentir una punzada. Tomo el brazo de Mikoto Uchiha sobresaltándolo al momento. La mujer entendió enseguida su expresión y corrió por el doctor, mientras Hinata trataba de respirar con normalidad. Con todo lo que había pasado, ese dolor no era nada.
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Cuando por fin pudo salir de esa ensoñación, no ubico el lugar, ni a quienes estaban frente a ella.
− Hola – Le dijo una mujer.
Llevaba una flor en la cabeza y tenía el cabello azul. Hinata trató de hablar, pero solo hizo un gesto de dolor y se llevó las manos a la garganta.
− Toma – Dijo un pelirrojo pasándole un vaso de agua.
La chica lo tomó con manos temblorosas para luego llevarlo a su boca y beberlo casi con desesperación. Otra de las cosas que Gaara hacía era controlar sus comidas para tenerla débil.
− Gracias – Dijo Hinata con voz ronca cuando termino el vaso.
Un chico de cabello naranja se acercó a donde ella estaba.
− Te encontramos en la cajuela de un auto chocado al lado del camino – Mintió – Así que ¿Quién eres?
La chica le miro por unos segundos algo confundida. Casi había perdido su identidad en ese lugar los pasados tres meses.
− Hinata Uchiha.
Pein la miró con extrañeza pero asintió.
− Bien…
Se calló al ver a Kisame entrar corriendo a donde estaban ellos, lucia pálido y asustado.
− Mataron a Deidara – Dijo temblando – Le clavaron una madera como 10 veces.
Hinata dejó caer el vaso, que se hizo pedazos cuando llegó al piso, y comenzó a temblar.
− ¿Él sigue aquí?
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Hinata tomo la mano de Mikoto cuando se empezó a quedar atrás. La mujer supuso que Hanabi sería la que entrara con ella.
− No me deje sola por favor – Pidió la chica.
Mikoto asintió acelerando el paso.
− No lo haré.
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− Kisame ya se tardó – Dijo Sasori viendo hacia afuera.
Los demás asintieron, Hinata seguía temblando en el sillón.
− Solo tenía que traer el arma – Dijo Konan.
Pein los miro antes de dar un suspiro, luego caminando hacia afuera.
− Esperen aquí.
El chico salió con precaución. Ellos eran los que cazaban el camino, quienes atemorizaban a la gente y decidían que debía vivir y quien morir, no al revés. Abrió la boca de horror, algo que nunca había hecho, al ver lo que parecía ser el cuerpo de su compañero. Estaba en la máquina que solían usar para destruir las ramas, aunque solo se alcanzaban a ver las piernas, y el resto estaba esparcido por el otro lado, con restos de carne y hueso. Estuvo a punto de vomitar.
Ellos estaban locos, eso era seguro, pero ese tipo estaba llevando eso a otros niveles.
Corrió de regresó a la casa, nada más entrar tomo las llaves del carro de la mesa, mirando a Hinata, Konan y Sasori.
− Nos vamos – Dijo llamando su atención – Muévanse.
Konan lo vio con duda.
− ¿Y Kisame?
Pein no pudo evitar llevar una de sus manos a su boca ante ese recuerdo.
− Muévanse – Repitió.
Konan tomó a Hinata del brazo, ayudándola a levantarse, para luego mirar a Sasori y correr junto a él al coche. Entró junto con Hinata el asiento de atrás, mientras Sasori y Pein tomaban los de enfrente.
− El hotel de la Nube está cerca – Dijo el de pelo naranja prendiendo el carro.
Sasori asintió sacando el mapa.
− Está a 10 km por la autopista – Dijo alzando la vista.
Pain se sobresaltó cuando se escuchó el ruido del vidrio romperse y se cubrió la cara con las manos cuando sintió que los vidrios brotaban hacía él.
− ¡Ahh!
Escucho el gritó de Hinata y se sorprendió al escuchar gritar a Konan también.
Su mirada giro hacía Sasori para preguntarle si había visto algo, pero el pelirrojo tenía lo que parecía un tubo clavado en la frente, que conectaba su cabeza con el asiento. No pudo evitar abrir la boca con incredulidad y que su mirada viajara hacia frente, donde veía al pelirrojo encima de la casa, había adaptado lo que parecía una ballesta al tubo. Puso la reserva del coche y acelero.
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Se dobló del dolor y apretó la mano de Mikoto con fuerza.
− Tranquila – Dijo la mujer sujetando su mano – Ya va a pasar.
Hinata le miro con ojos vidriosos y empezó a llorar.
− L-Lo siento – Dijo llorando.
Mikoto la abrazo a ella tratando de calmarla.
− No tienes que disculparte por nada.
La chica negó con la cabeza, apretando su mano al sentir otra contracción.
− S-Si l-le hubiese insistido a S-Sasuke-Kun a e-esperar.
La mujer apretó su abrazó haciéndola callar.
− No es tu culpa – Dijo también llorando – Mi hijo querías que fueras su esposa sin que todos los protocolos Hyuga se interpusieran.
Hinata gritó de dolor y apretó de nueva cuenta la mano de su suegra.
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Pein se sentó frente a ella, que solo estaba viendo el vacío. Llegaron a ese hotel hacía pocas horas, y no se sentían seguros de nada. Hasta el temido grupo Akatsuki había perdido ante ese hombre. "Shukaku", como dijo Konan que lo habían apodado los medios luego de que descubrieran los cuerpos de Sasuke y Naruto.
− Necesitamos tu ayuda – Dijo el de cabello naranja.
La chica solo lo ignoro.
− ¿No quieres vengar a tu novio?
Hinata miro a Pein sin mucha emoción.
− No pueden ganarle – Les dijo con voz baja – Solo quedan tú y la chica de la flor.
Pein le miro molesto, sabiendo que la chica tenía razón.
− ¿O acaso no quieres vengarte?
Hinata iba a replicar cuando se escuchó algo en el baño, ambos corrieron hacia este con algo de miedo.
Cuando Pein abrió la puerta Hinata emitió un grito. Konan estaba colgada de los brazos a los tubos de la cortina de la bañera. Su cuello estaba cortado y la sangre escurría por su pecho. Hasta el piso. Pein corrió hacia ella y la descolgó, pero la mujer ya estaba muerta. Hinata escucho la puerta abrirse y corrió hacia la ventana. Vio al de pelo naranja luchar con Gaara, para luego ver con incredulidad como el pelirrojo le rompía el cuello. Corrió lo más rápido que pudo.
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Mikoto le entregó a un pequeño niño de cabello negro y alborotado a la cansada madre. Hinata sonrió soltando un suspiro de alivio, se sentía como si hubiese esquivado una bala, y apretó llorando a su pequeño niño, el cual tenía un ojo negro y otro blanco.
− Es igual a su padre − Dijo Mikoto sonriendo – Aunque tiene uno de tus ojos.
Hinata asintió sonriendo.
− Es igual a él – Dijo aun sonriendo.
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Se despertó con calma, giro su mirada a ver la hora del reloj y se le hizo raro que su bebe no hubiese llorado, esa era su hora de comida. Dio un suspiro, estaban a un día de ser dados de alta, así que giro su mirada hacía el cunero con duda. Se levantó de golpe cuando no lo vio en él.
− ¡Daisuke! – Gritó con miedo
− Aquí está
Se quedó helada al escuchar esa voz, y con miedo, su mirada se dirigió hacia la ventana, el lugar donde lo había escuchado a hablar.
− ¡Dame a mi bebe! – Dijo la mujer levantándose.
Casi se cayó de la cama ante el brusco movimiento que hizo, y se sujetó de la cama para no irse de cara al suelo. No era el momento para desmayarse, tenía que cuidar a su hijo a como diera lugar.
− Eso planeo – Dijo el pelirrojo acunando al niño con lentitud – Dime Hinata ¿De verdad creíste que te dejaría marchar?
La mujer le miró con miedo, mientras el pelirrojo abría la ventana y luego dirigía su mirada hacía ella.
− Puedo irme solo con él, o puedes venir con nosotros, tú decides.
Hinata cerró los ojos empezando a llorar de impotencia. No podía confiar en que lo encontraran si lo dejaba marchar, Neji no había podido hacerlo, y si Itachi tampoco había podido hacerlo, no creía que nadie pudiera. La mujer empezó a caminar con calma hacía el pelirrojo, que sonrió al ver el miedo y la resignación que se veía en la mirada de la mujer, que sin que él de diera cuenta, dejo caer un anillo en la cama.
Gaara salió por la ventana con el niño, antes de ayudarla a salir y tomarla del brazo para conducirla hacía su coche. Una vez adentro, Gaara puso el seguro al auto, Hinata le miro con temor.
− ¿Me lo da ahora?
Gaara la observo fijamente y le paso al niño.
− Si intentas algo le disparare al bebe – Dijo viéndola – Y te dejare para que veas como se desangra.
Hinata no dejó de llorar mientras abrazaba al niño con fuerza, esperando que Mikoto encontrara el anillo y algún día pudieran encontrarlos en ese infierno que les deparaba.
Y fin.
