Disclaimer: Los siguientes personajes no me pertenecen, pertenecen a la creatividad de Stephanie Meyer, las canciones no me pertenecen, pertenecen a My Chemical Romance, la trama es parcialmente mia, porque me base en The Black Parade de My Chemical Romance.
Adevertencia: La siguiente historia contenido adulto, no necesariamente sexual, pero hace referencia a drogas. En algun momento de la historia habra sexo.
Cancion recomendada:
Dead!- My Chemical Romance
Sorbo un poco de mi limonada, el calor que me invade ahora es asfixiante, aunque tengo la certeza de que este sentimiento de asfixia no es solo por el calor, creo que también es por la parte de mi pasado que me toca recordar: Tanya Denali.
Mientras estaba en hospital, en medio del coma que me causaron las drogas, en medio del caos, para agregar un poco más de sufrimiento a mi madre y mi padre, tuve un infarto. Por tan poco tiempo que tuve el infarto, recordé a Tanya. Recordé todo lo que habíamos pasado juntos y definitivamente no fueron cosas buenas.
Si culpara a alguien de la condición en la que me encontraba hace 5 años… definitivamente seria Tanya Denali. Ella fue la que me introdujo al mundo del sadomasoquismo, a las drogas, al alcohol y a hacer sufrir a mis padres. Sin embargo no soy una persona cobarde que culpa a las demás personas por sus errores, esa parte de mi vida, la más oscura, fue culpa mía, yo me deje influenciar por ella, así que no, Tanya Denali no tuvo la culpa.
Durante toda mi epifanía me pregunte si Tanya tuvo lo que merecía. Y por merecía no me refiero solamente a las cosas malas, aun entre todo el caos que fue mi relación con ella, tuvimos momentos mágicos y perfectos que toda relación tiene. Durante mucho tiempo ella fue mi puerto seguro, cuando tenía algún problema, siempre estaba ella ahí.
Durante mi infarto, a mis 25 años, yo pensé que mi vida había terminado, pensé que estaba muerto.
Y aún durante esos pensamientos que cruzaban en mi cabeza, de todas las cosas malas que hice, yo realmente pensé que aún podría ir al cielo y mi mente egoísta realmente creía que Tanya no iba a ir al cielo. ¿Realmente tuvo Tanya lo que merecía?
Después que paso la etapa de "luna de miel" en nuestra relación, lo único que teníamos Tanya y yo era solo sexo. Yo aún la amaba, claro, y me lastimaba en maneras que nunca creí posibles que Tanya, la persona que estuvo ahí en mis momentos de tristeza y alegría, solo quisiera sexo. ¿Esto era lo que teníamos? ¿Para ella esto fue nuestra relación? En esos momentos, yo creía que mi corazón no iba a poder con eso.
A pesar de todo, yo siempre creí que eras perfecta. Recuerdo que mis mejores amigos, Jasper y Alice, nunca dijeron cosas buenas de ti, inclusive siendo Jasper tu hermano, tu hermano gemelo, el nunca hablo bien de ti. Creo que nunca les ha gustado tu personalidad de todos modos. Si tan solo los hubiera escuchado en ese momento. Fui tan ciego que no pude ni ver que a tu hermano no le agradaba tu forma de vivir.
Ese día mas tarde, el día de mi infarto, Tanya apareció en el hospital, se veía que no quería estar aquí, nunca le gustaron los hospitales y si los podía evitar, todo sería mejor. ¿No sería genial que todos fuéramos como Tanya? Libres de sentimientos de amor, de remordimientos, de cosas que afecten nuestra conducta. Por supuesto que no.
-¿Qué haces aquí, Tanya? –Mi voz se escucho seca. Ella se me queda viendo con lastima en los ojos, con compasión que obviamente no sentía y de la cual me siento agradecido que no sienta.
-Vine a verte corazón, por supuesto. La puta que dejaste en el hotel me dijo que te fuiste sin decir nada. Sabes muy bien que eso no se les hace a las mujeres cariño. –Sonrió con sarcasmo –Esme me dijo que estabas aquí, esta tan preocupada por ti, ella cree que aun seguimos juntos.
-Bueno –me aclare la garganta – más vale que se lo desmienta lo antes posible. No te quiero ver nunca más aquí Tanya.
-Ya me llamaras, cielo –me guiño un ojo y salió de la habitación.
Trago fuerte, con un nudo en la garganta y aprehensivo. Me pregunto si alguna vez ella se ha enamorado.
Cuando Tanya y yo estábamos juntos como pareja, una relación seria y formal en los que nuestros padres estaban felices, ella me engaño. Me fue infiel y de ese momento yo supe que nunca más volvería a confiar en ella. Cuando estuve a punto de dejarla por la infidelidad, estábamos en casa de sus padres, en la cocina para ser precisos. Yo le dije lo que vi y lo que sentí. Ella inmediatamente se tensó, tomo el cuchillo que estaba a su izquierda, se acerco con él y me amenazo. En ese instante fue cuando me di cuenta que Tanya era peligrosa. Pero, afortunadamente para mí, ella perdió el interés y me dejo. Nunca me sentí mas aliviado en mi vida.
En mi honesta opinión, durante este infarto, realmente me di cuenta que había algo mal en el corazón de Tanya. Creo que hasta aquí llego lo nuestro. Es momento de separarme definitivamente de Tanya.
Tanya Denali, la pequeña niña adorable de coletas rubias que conocí desde mi infancia, con la que jugaba a hacer pasteles de lodo, con la que fui a la secundaria, la dueña de mi primer beso, la dueña de mi primera vez, la dueña de mis tardes en el ático a los 18 escuchando música antigua y fingiendo ser cool, con la que fui a la escuela de medicina, Tanya, la persona con la que creí que me casaría, que llegaría a casa y ella estaría recibiéndome con una sonrisa y un casto beso en los labios, la que creí que sería la madre de mis hijos, con la que creí que envejecería y moriríamos juntos porque nunca podría vivir el uno sin el otro. ¿Dónde quedo esa Tanya? No tengo ni la menor idea.
Su odio, ¿es lo único que puede dar?
Ahora, realmente pienso que la vida es un chiste, por eso todos nos burlamos de ella.
Si la vida no es un chiste, entonces, ¿Por qué sufrí tanto?
Cuando estaba tocando más profundo en mis sentimientos por ella esa noche, en ese momento se abrió la puerta de mi habitación y un ángel entro en el. Su vestido blanco hasta los pies, una corona blanca –al menos eso era lo que parecía- en su cabeza que ocultaba todo su cabello, su mirada sincera color chocolate y una sonrisa tímida. Lo que más me gusto de ese ángel es que en su mirada no había lastima.
Después de esa alucinación, me desmaye.
Mis saludos de época antigua y de damisela en apuros que solo busca a un 'principe' oscuro. Con sexo salvaje de preferencia.
Besos!
Itt
