Capítulo 2

A veces un te odio significa un te quiero.

Kagura POV

Estar en el mismo salón que esos tres idiotas es de lo peor, sobre todo porque vivo en el mismo edificio que Okita Sougo. Lo único bueno que paso fue que hice un nuevo amigo…

Flashback

Kagura iba caminando por su nueva escuela, cuando de pronto pateo unos lentes sin querer.- ¡No! ¿Quién pateo mis lentes? – Pregunto Shinpachi alertado al escuchar un vidrio de sus lentes.-

-Oh lo lamento. Aquí tienes.- Kagura se los devolvió, pero estos estaban todos rotos.-

-G-Gracias… -Dijo con una mínima sonrisa, ya que no sabía si dar las gracias o mandarla al demonio por destruir así sus gafas.-

Kagura le extendió su mano con una gran sonrisa.- Soy Kagura, ¿Y tu? –

-¿Eh? – Pregunto sorprendido, nadie le hablaba a Shinpachi por ser un nerd.- Soy Shimura Shinpachi… - Estrecho su mano.-

Fin del flashback

Y además… Creo que me gusta mi nuevo profesor Gin-sensei.

Ya ha pasado un mes desde que ingrese al instituto, y todo sigue exactamente igual que cuando entre. Peleo a diario con el sádico de Sougo y los otros dos idiotas, vivo defendiendo a Shinpachi de ellos, y Ginpachi-sensei me tiene como su consentida.

Kagura iba en el ascensor del edificio en el que vivía, y cuando la puerta se cerraba Sougo apareció muy agitado. –Ahh… Por poco y no lo alcanzo.- Murmuro Sougo mientras respiraba rápidamente, y dirigió la mirada a Kagura, quien llevaba puestos unos grandes lentes.- Ahora sí que eres una completa nerd.-

-Déjame en paz.- Desvió su mirada ignorándolo.-

Luego de tantas peleas que tuvieron en todo ese mes ya era un tanto difícil estar cerca, y lo peor es que iban juntos hasta el instituto. En el camino ninguno de los dos hablaba, ya que el "hablar" con el otro significaba iniciar una nueva pelea.

Okita Sougo POV

Últimamente he estado comportándome extraño, y todo culpa de aquella mocosa. Mi reputación se fue por los suelos cuando me vieron tirado en el piso por el puñetazo de la china, y sobre todo porque vivíamos peleando, así que ya dejare eso. Pero me resulta difícil ya que es insoportable, aunque…

Ya estando dentro del aula, entro Tsukuyo-sensei para avisarles que Gin no vendría hoy a dar clases, por lo que tenían dos horas libres. Todos estaban felices de no tener clases, excepto Kagura, quien deseaba ver a su querido sensei. Se recostó sobre su mesa, lo que llamo la atención de Otae.

-¿Qué sucede Kagura-chan? – Le pregunto algo preocupada.-

-¿Eh? – Levanto la mirada rápidamente.- Ahh… Nada.- Sin importancia.-

- Vamos, puedes decirme. – Le dijo con una dulce sonrisa.-

- Pues… Quería ver al sensei. – Nuevamente apoyo su rostro en la mesa.-

-¿Acaso te gusta Gin-sensei? – Pregunto sorprendida, y Kagura se sonrojo, no necesitaba decir nada para que Otae se diera cuenta de que ese sonrojo significaba un gran "si".- ¿¡Que!? ¡Imposible! Yo pensaba que te gustaba Okita-san.- Comento con toda la sinceridad del mundo.-

-¿¡QUE!? – Se levantó de su asiento.-

-Es que se la pasan peleando por lo que siempre están juntos, además viven en el mismo edificio. Estaba segura de que te gustaba.- Dijo un tanto desilusionada por haber sacado una conclusión errónea.-

-¿Cómo puedes pensar que me gusta ese bueno para nada? – Volvió a sentarse.- ¡Odio a ese sujeto! Me molesta demasiado.- Dijo cerrando sus ojos con fuerza, y cuando los abrió vio que Otae estaba sorprendida, más bien un tanto horrorizada.- ¿Qué te sucede? – Pudo notar que no la miraba a ella, sino detrás de ella, por lo que giro su cabeza y se encontró con el sádico detrás de ella.- Ah eres tu, ¿Escuchaste bien no? Te odio.- Dijo muy seriamente y volvió a mirar a Otae, dándole la espalda a Sougo.-

Sougo la miro sin ninguna expresión en su rostro, pero por dentro se sentía… ¿Dolido? – Yo también te odio. – Dijo casi susurrando y muy serio.-

-¿Ah?- Volvió a voltear su cabeza.- ¿Dijiste algo? – Un tanto molesta.-

-Yo también… Te odio. – La miro muy seriamente, sus ojos no emitían brillo alguno, por lo que Kagura sintió escalofríos.-

Luego de las clases, Kagura estaba esperando a Sougo para ir juntos a casa, y mientras lo esperaba en su mente resonaban las palabras de Sougo, y su mirada tan fría. Finalmente Sougo salió del instituto.- Al fin. – Comento Kagura un tanto cansada.-

-¿Por qué me esperas? – Con el mismo tono de siempre.-

-¿Por qué? Pues para que vallamos a casa.-

-No iré a casa hoy, iré a casa de un amigo.-

-¿Qué? ¿Te estuve esperando casi 20 minutos en vano?- Estaba molesta.-

-Adiós china.- En un tono frio.-

-¡E-Espera…! – Murmuro, pero Sougo no la escucho y se marchó.-

Kagura volvió sola a casa, pero antes fue a una costa que daba a un rio cercano. Era un bello lugar, y se sentó en el pasto alrededor de varias flores.

En su mente se apareció la imagen de Sougo cuando le dijo "Te odio" y unos segundos después la de Kamui junto a otros sujetos, que le decía "Realmente te odio", en sus recuerdos ambos tenían la misma mirada fría, y las mismas palabras, lo que hizo que Kagura llorara mientras contemplaba el bello rio que estaba frente de ella, con varias flores de colores a su alrededor.

Antes de darse cuenta se hizo de noche, así que rápidamente seco sus lágrimas y se marchó.-

Mientras que Sougo volvía de la casa de su amigo (Yamazaki), diviso de lejos a Kagura, y vio como unos hombres se acercaban a ella, por lo que comenzó a correr hacia ella para salvarla.- ¡Oigan dej- Su cara heroica cambio a una de "fail" cuando vio como Kagura golpeaba a los sujetos que intentaron robarle y los dejaba inconscientes.- Debí imaginarlo… - Pensó mientras observaba como Kagura se paró arriba de los cuerpos en señal de victoria.-

-¿Qué haces aquí sádico? Es muy peligroso andar en la calle a esta hora para una jovencita como tu.- Dijo Kagura en tono burlón, dándole poca importancia al hecho de que trataron de robarle.-

-¡Maldita! ¡Tras que me preocupo por ti! – Se le escapo esa última frase.-

Kagura se sorprendió al escuchar eso.- ¿Q-Qué dices? ¡Si hasta hace unas horas dijiste que me odiabas! – Exclamo con una mirada de enojo.-

-¡Era mentira idiota! – Contesto también, con una mirada de enojo.- No soy tan malvado como tú sabes. – Se rasco la cabeza en señal de que estaba un poco apenado.-

Kagura se sorprendió y guardo silencio por unos segundos.- Yo también… Estaba mintiendo.- Dijo cabizbaja.-

Sougo se sorprendió, y sonrió levemente.- Vamos a casa, torpe.- Le acaricio brutamente la cabeza a Kagura mientras seguía mirando al suelo.-

-¡Oye me despeinaste! – Salto desde los cuerpos de los ladrones y se le tiro encima a Sougo para despeinarlo también, pero terminaron por caerse los dos al suelo y acabaron por pelearse como siempre.

Era otro día en la ciudad de Edo, y Kagura se levantó más temprano de lo usual.- ¡Al fin podre desayunar tranquila! – Exclamo feliz, ya que siempre se levantaba un poco tarde y tenía que desayunar a las apuradas.-

Ya era hora de ir saliendo, fue hasta el elevador y le extraño no ver al sádico corriendo porque llegaba tarde. Fue sola hasta la escuela.

En el aula Kagura desviaba la mirada hacia atrás, a la mesa de Sougo, era extraño que él no esté ahí para tirarle cosas y molestarla. Estuvo pensando en que le había sucedido al sádico, no le dio importancia a Ginpachi-sensei en todo el día, hasta que Gin comento algo sobre Sougo.

-Recibí un mensaje de Okita-kun diciendo que está muy enfermo. –Comento a la clase mientras leía el mensaje desde su celular.- Kagura-chan, ¿Vives en el mismo edificio, no? ¿Puedes pasarle los deberes luego? Ya que el tema de hoy estará en los exámenes.-

-¿Yo? – Pregunto sorprendida y un tanto molesta.-…Bien. – Acepto de mala gana.-

-Gracias Kagura-chan, continuemos con la clase.-

Luego de la clase Kagura estaba debajo del cartel del Instituto, ya que se había puesto a llover. Junto a ellas había un grupo de chicas hablando en secreto, lo que llamo la atención de Kagura.

-Oigan, esa es la chica que siempre esta con Okita-kun .- Susurro una de ellas.-

-¿Serán novios? – Pregunto otra, mientras que Kagura estaba escuchando todo.-

-¡Naa! Okita-kun es encantador, es imposible que ande en algo con una machona como ella.- Las chicas comenzaron a reírse, y Kagura solo las ignoro, aunque ese comentario le había molestado bastante.-

-No para de llover… No quiero volver de noche.- Pensó Kagura mientras miraba hacia el cielo que derramaba gotas de lluvia.-

Ya habían pasado 20 minutos de que estaba ahí, al igual que el grupo de chicas que no dejaba de hablar de Sougo e insultando "disimuladamente" a Kagura, quien escuchaba todo, y otras personas más también estaban allí esperando a que dejara de llover. Kagura bajo su mirada ya que empezó a dolerle el cuello, apretó sus ojos con fuerza al tocarse el cuello ya que sintió dolor; cuando abrió los ojos diviso a Sougo en frente de ella, con la cara roja y tapado por un paraguas.-

-Oigan, ¡Okita está aquí! – Comento una de las chicas.-

-¡Es verdad! ¿Pero porque esta todo rojo? – Pregunto otra.-

-¿Q-Que haces aquí? – Pregunto Kagura viendo como Sougo se acercaba a ella.-

-Imagine que no habías traído paraguas.-

-Estas enfermo idiota, no vengas hasta aquí solo por eso.- Le reprocho.-

-No importa, además ya estoy aquí ¿no?, vamos a casa.-

-¿Escucharon eso? Esa maldita machona… - Murmuro otra chica.-

Kagura y Sougo tuvieron que caminar muy juntos, ya que Sougo traía un solo paraguas. Mientras las chicas observaban con mucho enojo a Kagura, esta giro la mirada hacia ellas y le saco la lengua, haciendo que las chicas estén al rojo vivo de la furia.

Kagura se sentía un poco incomoda caminando tan cerca de Sougo.- Oye, tu enfermedad no es contagiosa, ¿Verdad? –

-¿Por qué crees que traje un solo paraguas y no dos? Claro que es contagiosa.- Le dedico una mirada espeluznante.-

-¡Maldito…! – Iba directo a pegarle pero Sougo abrió grandes los ojos y se detuvo.- ¿Qué sucede? – En ese momento Sougo se desmayó sobre los brazos de Kagura dejando caer el paraguas.- ¿Pero qué…? – Se preguntó incomoda.- Idiota, eso le pasa por haber venido con un día así. – Kagura alzo a Sougo hasta una parada de autobuses que tenía techo, acomodo las dos mochilas en la espalda de Sougo, y coloco el mango del paraguas adentro de una, la sujeto bien para que no se caiga, y cargo a Sougo en su espalda.- Eres una molestia.- Murmuro con una pequeña sonrisa.-