-Ryuzaki.

-¿Dime, Yagami-kun?

-¿Qué harías si yo te dijera que soy kira?

-¿Q-qué? -Preguntó emocionado mientras lo miraba fijamente.

Light se acercó peligrosamente a su compañero. Ryuzaki no se echó para atrás, aunque por primera vez se dió cuenta de lo que sentían las personas cuando él se les acercaba para conversar. Pero no, no le molestaba en absoluto.

-¿Qué harías si yo te dijera que soy Kira?

-yo...-Él lo meditó. Enrealidad nunca había pensado en qué hacer si él se declaraba...¡¡Culpable!! Si se declaraba culpable. Malditas pausas...-No... no lo sé ¿Por qué me lo preguntas, yagami-kun?

De no haber estado a tan poca distancia se habría acercado, como de costumbre. Claro... Si ahora lo hacía se arrepentiría por el resto de su vida, y no necesitaba ser muy inteligente para saberlo.

-Preguntaba -Respondió tranquilo mientras se sentaba junto al pelinegro que lo miraba algo decepcionado. Sinceramente esperaba que le dijera que efectivamente él era Kira.-Aunque hay algo que creo que debo hacer.

-¿Qué cosa?

Light se abalanzó sobre el protegido de Watari. Afortunadamente había descubierto como apagar las cámaras de seguridad. Sus caras estaban a pocos milímetros de distancia. Cayó sobre él de tal forma que lo había inmovilizado por completo. Mientras tanto, Ryuzaki pensaba rápidamente cómo safarse de allí. Creyó que en cualquier momento, Light lo asesinaría. Pero sinceramente, le pareció aún peor lo que hizo: Vió cómo el castaño rozaba lentamente sus labios contra los suyos. Al tratar de ladear la cabeza, sintió un dolor punzante en su cuello. Escuchó la suave y tranquila risa del chico que se encontraba sobre él.

-Suéltame...! -Exclamó.

Sin hacerle caso, Light volvió a rozar sus labios, pero esta vez con su pálido cuello. El detective sintió un leve escalofrío recorrer su cuerpo. Logró soltar sus brazos, y empujó levemente al chico.

-Porfavor, quítate, Yagami-kun -Siseó, esperando que se quitara por sí solo.

-Sólo dime Light.

-No, ahora quítate.

-No a menos que me digas Light.

-Argh, está bien, quítate de encima mío, Light -Gruñó.

-No -Sonrió complacido.- No sabes qué siento cuando dices mi nombre -Le susurró lentamente.

-Yagam... Light, quítate ahora mismo -Ordenó empujándolo bruscamente. El chico cayó a su lado.

-Ryuzaki ...

-¿Qué quieres? -Gruñó nuevamente.

-Ryuzaki -Dijo mas fuerte - ¡¡Ryuzaki!!

-¡¡RYUZAKI!! -Gritó Light.

-¡AAH! -Se sobresaltó- Estaba soñando

-Si, un muy ruidoso sueño -Comentó

-¿Ruidoso? -Repitió.

-Si -Se sonrojó- Hablaste en sueños

-¿Qué dije? -Preguntó temblando.

-No quieres saber.

El pelinegro se sonrojó notablemente.

-Lo siento -Siseó.

-¿Lo sientes? ¿Qué cosa?

-Lo que dije...

-Ah, no hay cuidado, no me ofendió -Sonrió

-Tengo hambre -Comentó.

-¿De qué tienes hambre? -Preguntó mientras lo miraba.

-Pastel -Respondió sin notar la mirada del chico.

-Aaaahhh -Suspiró mientras se ponía de pié- Está bien, vamos.

-Gracias -agradeció caminando hacia la cocina con el castaño siguiendole .

-¿Me convidas un par de galletas? -Preguntó.

-Un par -Gruñó mirandolo molesto, sacando una risotada de Light.

-Ok, ok, sólo bromeaba, no quiero galletas, gracias -Sonrió.

-Ah... está bien -Sonrió a su vez.

Se sentaron a la mesa para que Ryuzaki pudiese comer. Terminó luego de unos quince minutos y se puso de pié dispuesto a volver.

-Espera -Le dijo Light acercándose hacia él- Tienes pastel...

Pasó suavemente su dedo íncice por su labio superior. Sin saber por qué razon, el pelinegro no pudo hacer mas que mirar como su compañero lo ayudaba. Luego de acabar, el chico levantó la vista. Se veía tan tierno ... Rayos ¿en qué pensaba? Sintió cómo su corazon se aceleraba poco a poco en su pecho. Sintió la mirada penetrante del detective. Tembló ligeramente y recordó sus sueños. Sueños que noche tras noche lo torturaban y confundían. Pero sólo eran eso: Sueños. No podían ser nada más. ¿Qué tenía que hacer para comprenderlo? Quizás... probárselo. Sintiendo el rechazo del chico que en este momento lo miraba con una mezcla de curiosidad y... algo mas, algo que no pudo descifrar, quizás alejaría esas ideas de su mente. En el peor de los casos, él lo aceptaría. Pasara lo que pasara, aclararía sus ideas. Además... No había forma de que lo aceptara. ¿De verdad era necesario o sólo buscaba una excusa para sentir ese cuerpo cerca del suyo?

-Maldito pervertido -Se dijo mentalmente.

Se acercó aún mas al pelinegro. Éste no se movió. No sabía realmente qué debía hacer. ¿Era otro de esos tontos sueños? Observó como el chico se apegaba ligeramente a él. Sintió un delicioso roce. Retrocedió un poco. No quería caer en 'tentacion'. Sin embargo, le regaló una mirada que le dijo claramente: Acércate más. Sin desobedecer, Light así lo hizo, hasta apegar al protegido de Watari a la pared. Al no poder retroceder, sintió algo de desesperación, la cual se reflejó, por primera vez, en su mirada.

-Yagami-kun... -Susurró de forma casi mperceptible.

-¿Mmm? -Dijo dándole a entender que lo había escuchado.

Abrió la boca para hablar, pero realmente no supo que decir. La cerró inmediatamente y miró hacia su lado, buscando una salida fácil. Al notarlo, y en una ligera pérdida de cordura, Light puso sus brazos a ambos lados. El detective abrió sus ojos como platos, bastante nervioso. No se esperaba esto, de verdad no se lo esperaba.

-Qui-quiero otro trozo de pastel -Dijo ladeando la cabeza y mirando hacia el refrigerador.

-¡Espera! -Exclamó Light apegándose a él.

-Yag...

-No -Lo interrumpió-Porfavor -Susurró suavemente.

Ryuzaki,Sin saber muy bien que hacer, empujó suavemente su pecho, alejandolo de si mientras apretaba los ojos con expresión culpable. Light entendió el mensaje. Quitó sus brazos y se separó de él.

-Lo-Lo siento -Dijo cabizbajo- Necesitaba sentir tu rechazo.

-¿Rechazo? -preguntó sorprendido- ¿Por qué?

-Yo he soñado cosas... al igual que tu -Se rascó la cabeza,nervioso- Como las que tu has estado soñando y quería tener un fuerte golpe de realidad para dejar de soñar.

-¿No te diste cuenta de que ahora yo voy a seguir soñando con mayor intensidad, Yagami-kun?

-Bueno... yo creí que tu tenías las cosas claras, entonces...

-¿Entonces tu no tienes las cosas claras? -Lo interrumpió.

-B-bueno... no diría eso... En realidad si, pero... yo creí que no, pero si entonces... -Titubeó- Parezco imbécil.

-La verdad es que si -Sonrió divertido- Olvidémoslo. No pasa nada, no importa.

-Gracias -Dijo esbozando una tímida sonrisa- ¿Quieres mas pastel?

-Oh, obviamente! -Dijo relamiendose los labios.