Los personajes de Inazuma Eleven utilizados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Level-5.

La música y las canciones pertenecen a sus respectivos autores.

Nota: No estoy segura por dónde empezar esto… solo diré: segundo capítulo, ¡Disfruten la lectura!

-La pareja perfecta-

Capitulo 2: Fuego.

Canción(es): "Ghost Heart" – LM.C

.

"Esta noche, nuestra distancia nos envía canciones, para que espere por ti y para ti."

Fubuki no sabía lo que le esperaba, había escrito al menos unas diez cartas de amor distintas que se propuso enviarle a su novio Nagumo, pero jamás se atrevió a enviarlas por la pena que causaría en la casa de este ¿Por qué? Quién sabe. En realidad ese el menor de los problemas, tal vez la pena del mismo acto era lo que lo detenía.

Sin embargo Haruya se armó de valor y después de muchos intentos fallidos y lo hizo. Por desgracia el mismo había de arruinar la sorpresa.

Una tarde de verano, después de un largo, pesado y por demás caluroso día de escuela, Fubuki regresaba a su casa como todos los días. Después de aventar la mochila a un rincón de la sala -donde no la quería ver si no hasta entrada la tarde- tomó un vaso de agua fría, saludó con desgano a su madre quien preparaba la comida en la cocina e inmediatamente después se sentó en una silla frente al ordenador, esperó a que cargara su cuenta de usuario y ahí lo encontró, como todas las tardes, la única persona que podía hacerlo feliz en todo el mundo con un simple "¿cómo te fue el día de hoy amor mío?", ese solo podía ser Burn.

-Hola, ¿cómo te fue el día de hoy amor mío?

-Hola, hoy ah sido un día horrible. De verdad detestable, especialmente por el calor ¿no podría nublarse aunque sea un poco? – se quejaba el chico amante de la nieve y de los climas fríos.

-Aquí está más o menos igual. –Tecleó con la misma pesadez que su novio.

-Qué horror…

- Oye, ¿aun no ha llegado nada a tu casa? –Cambiando de tema completamente.

-¿Algo? ¿Cómo qué? –Preguntaba intrigado.

-Pues… algo… de un color que verías a kilómetros

-¿Un qué?- No entendía nada, tal vez el peli rojo le estaba jugando una broma.

-No sé si decirte, es que… arruinaría la sorpresa… -dijo nervioso a través del computador.

-¿Sorpresa? ¿Qué es? ¡Dime, dime, dime, dime, dime! – Fubuki tecleó y repitió tantas veces "dime" hasta que el aparato casi se le trababa.

-Verás… -dijo aun inseguro- hace como un mes te envié una carta, de color verde fosforescente, se supone… -hizo una pausa un tanto avergonzado- … se supone llegaría el día de nuestro aniversario, pero creo que ya se tardó en llegar…

-¿Una carta? ¿De verdad?- Burn había conseguido emocionar a Fubuki quien estaba que no lo creía y no podía aguantar las ganas de salir a preguntar sobre susodicha carta. Gritó con emoción y salió corriendo en busca de su madre. Le preguntó sutilmente si algo había llegado para él y nada.

Un día, dos días, tres días, cuatro días y así pasaron los días, esperando con emoción el llegado de dicho "regalo", una semana pero nada aun. A la segunda semana y después de NO esperar la carta, llegó y su madre –por suerte- estaba en casa para recibirla.

Los ojos de Fubuki, tanto Atsuya como Shiro se iluminaron, casi parecían tener luz propia al ver ese verde limón -chingamelavista-. Le arrebató la carta a su madre de las manos, le dio un beso en la mejilla, lo cual era un poco raro; y corrió a su habitación, se encerró en ella dispuesto a leer el contenido del sobre, se aventó a la cama y brincó en ella lleno de felicidad y emoción, el mismo no cabía de gozo, ese era probablemente el día más feliz de su vida a sus 16 años.

Con el corazón agitado a mil por hora abrió lentamente y con nerviosismo el sobre, lo dejó a un lado y sacó una tarjeta, leyó el contenido de la misma y de la nada, comenzó a llorar. Era una de las pocas veces que conseguiría tal acción. Normalmente lloraba de tristeza, de rabia, de frustración o de impotencia. Pero hoy lloraba de felicidad, no importaba el fuerte dolor de cabeza que llegara después de ello, simplemente valió la pena sentirse así de vivo, de especial, pero sobretodo se sentía totalmente amado. Se recostó sobre su cama, abrazó una de sus almohadas, esperó a calmarse, a que las lágrimas dejaran de brotar de sus azul verdosos ojos y se quedó mirando a ningún punto en el techo.

"Dibujo palabras de amor con la punta de mis dedos invisibles."

.

¿Cuánto tiempo llevaban juntos? Aproximadamente un año y cuatro meses ¿De verdad? Sí, el tiempo sí que pasaba volando, más aun estando juntos. Aun no sabían cómo es que las cosas pasaban tan rápido, cómo habían sobrevivido a la escuela, a los problemas en casa, a sus problemas interiores, a la misma relación en sí. Ah sí… se tenían el uno al otro, en verdad todo parecía perfecto NUNCA habían peleado por absolutamente nada, no importaba que tan cansado o mal se sintiera físicamente el otro, siempre, siempre, siempre había tiempo para platicar aunque sea un rato por más pequeño que fuera.

Pero un día, las cosas simplemente se acabarían. Es ahí a donde llegamos a… la primera pelea, justo en vísperas de navidad.

Al parecer, ambos se comunicaban muy poco, tal vez era el estrés escolar de fin de semestre que los tenía tan ocupados que solo llegaban a su casa a dormir y hacer más tarea sobre trabajos finales. Sin embargo Haruya siempre encontraba tiempo para poder así hablar aunque sea unos minutos con su amado Fubuki pero este nunca estaba conectado, tampoco le mandaba mensajes o le hablaba por teléfono. Su comunicación se hallaba en un par de mensajes por día contestados por el otro al día siguiente.

-Hola amor, ¿cómo estás? No eh sabido nada de ti. –tecleó triste un Lunes por la tarde.

-Perdón Burn, eh estado muy ocupado como no tienes idea. Estoy… bien, lo importante es que aun vivo. –contestó tal vez un par de días después.

-Me alegra. Sabes, te extraño… -respondió el mismo día algunas horas más tarde. –Maldición si me hubiera conectado hace un rato seguro te alcanzaba.

-Uh… si. – Un día después.

-¿Uh? ¿Te sientes bien cariño? –preguntó ese mismo día entrada la noche.

-Ah, sí. ¿Por qué? –otros tres días después.

-Bueno, te eh sentido un poco raro últimamente, casi no hemos hablado. De verdad que te extraño. –Casi inmediatamente respondió.

-¿A qué viene todo esto? –contestó frío, esta vez era Atsuya. Quizá había pasado una hora después del último mensaje cuando se dignó a contestar.

-¿Qué no tengo derecho de saber cómo se encuentra mi novio? –tecleó de inmediato.

-Sí, pero estoy ocupado. Te hablo después. – La nieve fresca es suave, pero la nieve "vieja" es dura.

-¡No! ¡Quiero hablar ahora contigo!

-¡MALDITA SEA HARUYA, DAME UN RESPIRO! –Después de esto Atsuya se desconectó, apagó su computador y salió fuera, simplemente no podía continuar con su trabajo.

Si bien, todos sabemos que escribir en mayúsculas es como si le gritaras a la otra persona del otro lado de la pantalla, pues bien, Atsuya se había dado el lujo de poner signos de exclamación, Burn había quedado shockeado después de leer esto, unos minutos después de haber reaccionado lloró desconsoladamente por horas.

El calendario decía 22 de Diciembre –casi una semana después desde la última pelea- . Fubuki Shiro dejó una entrada para Haruya Nagumo.

"Perdón por gritarte el otro día, es solo que estaba muy ocupado con la escuela pero eso ya terminó, al fin acabaron las clases, mi casa era un caos y yo bueno… no estaba muy estable emocional y psicológicamente hablando. Sé que estas preocupado por mi y que te intriga no saber nada de mi existir, si estoy bien o algo. Sí, estoy bien, o al menos mejor que antes. Espero poder leerte en estos días, solo me queda decirte cuídate y te amo, Burn."

Quizá no sonaba muy convincente pero era todo y no sabía que más decir. Nagumo leyó la entrada esa misma tarde, hubo un mar de sentimientos encontrados y un día después atinó a contestar.

"Las clases terminaron hace algunos días, si de verdad te importara todo esto me habrías buscado antes y no hasta ahora. ¿Sabes qué? Necesito tiempo, estoy enojado y por favor, no me hables."

El día 24 de diciembre por ahí del medio día leyó la contestación. ¿Qué mierda se supone que significaba eso? Maldita sea, no comprendía lo que sucedía, Fubuki Shiro se encontraba demasiado triste y deprimido, por el otro lado Fubuki Atsuya se sentía eufórico y enojado. Pero como buen hijo, debía ayudar a preparar la cena de navidad así que tuvo que hacer todos sus sentimientos a un lado, tragarse sus lágrimas y su ira, así como relamerse las heridas y trabajar ante la cocina para una elegante y pomposa cena en "familia".

Otra cosa que comparten ambos –Haruya y Fubuki-, es que suelen ayudar a sus respectivas madres cuando de cocinar se trata, increíblemente los dos tienen sazón para ello pero el talento nato solo es de Haruya, es algo con lo que nació y el cocinar de la manera más deliciosa se encuentra en sus venas. Tal vez, algún día se convertiría en chef.

Ambos olvidaron sus problemas cocinando, pero les dolía el corazón, sabían que en ese mismo instante probablemente, el otro también se encontraba de la misma manera, en una cocina, preparando un platillo delicioso para la noche que se acercaba.

El resto de los días transcurrieron sin noticias el uno del otro.

.

Como se acostumbra entre la gente adicta al internet y los ociosos, se sube una foto deseando las buenas nuevas, enviando la buena vibra a sus amigos, conocidos y familiares, incluso a extraños, el chiste es subir una imagen con los dígitos del año siguiente, obtener algunos "me gusta" y recibir buenos deseos de parte de las demás personas. Haruya decidió hacer lo mismo, escribiendo en el un mensaje que solo Fubuki pudiese leer entre líneas, esto fue lo que entendió:

"Te quiero pero sigo enojado, te felicito para que mis amigos no piensen que estamos peleados pero no creas que te felicitaré de manera especial por mensaje privado, resígnate, yo también tengo un orgullo alto y también estoy tan ocupado como tú. No me llames, tampoco llamaré. Feliz año nuevo, amor mío."

Ah, como le dolió leer esas palabras a Fubuki, especialmente a Shiro, estaba a punto de desmoronarse pero no podía, no debía, por el bien de que nadie lo viera su momento de debilidad.

La noche del 31 de diciembre para la madrugada del 1ero de enero… ¿Por qué? Simplemente ¿por qué no escogió otra temporada para estar enojados? Era su segundo año deseándose "feliz año nuevo" e incluso contando todos los años anteriores, este era el más triste y solo, pero por sobre todo el año en el que la felicitación sonaba aun más falsa y plástica que la de sus padres deseando "las buenas nuevas" a la "familia".

"Cuando la noche termine tu no estarás a mi lado. Y eso será todo."

.

Empezó una época especial para Fubuki, tanto para Shiro como para Atsuya, defensa y delantero respectivamente. Época de torneos, si bien era algo realmente importante, participar y clasificar para el Fútbol Frontera era lo que él y su equipo siempre habían deseado y ahora, se había presentado nuevamente la oportunidad de clasificar. Quizá este año si lo conseguirían.

Durante un partido de soccer –de práctica-, quizá un mes después de la primera pelea con Haruya aproximadamente, Fubuki conoció a un chico, llamado Shuya Goenji. Lo vio de reojo y en seguida llamó su atención, su cabello rubio peinado de una peculiar manera, su bella piel morena, sus ojos negros azabache, sus cejas. Ahh… Shiro dejó escapar un pequeño suspiro, Atsuya molesto continuó corriendo por el campo. No podía darse el lujo de estar entre en las nubes porque si él se llegaba a fijar en su diminuta y frágil figura, durante el partido obligatoriamente tenía que dar una buena impresión y dejar lucir el papel que tenía como delantero claro está, por que de defensa simplemente no resaltaría. Bien, más trabajo para Atsuya.

La buena noticia para ambos –Shiro y Atsuya-, es que todo el esfuerzo durante el partido de práctica había dado resultados, muy buenos resultados. Fubuki se encontraba descansando en la banca, sosteniendo la botella con una mano de la cual bebía agua y con la otra tomó una toalla con la que secaría su sudor. De la nada, el de piel morena estaba frente a él, en cuanto vislumbró su silueta alzó la mirada, ahí se encontraron frente a frente y sus ojos se miraron un par de minutos, antes de poder reaccionar torpemente.

-H-hola, tú debes de ser Fubuki –titubeó un poco el oji negro.

-Sí, ¿y tú eres…? –Contestó feliz y nervioso el de ojos azules.

-Soy Shuya Goenji, un placer. Le acabo de preguntar al entrenador tu nombre.

-Uh uh… -se mostró interesado Atsuya, Shiro por su parte estaba que se le escurría la baba, ni tiempo le daba de reaccionar al pobre.

-B-Bueno… acabo de ver tu manera de jugar, fue muy… impresionante, la verdad me dejaste asombrado y no sé, quisiera saber si te gustaría jugar un poco de soccer conmigo, ta-tal vez no ahorita pero si… -fue interrumpido

-¡Claro que me gustaría! –Gritó emocionado Shiro.

Goenji rió un poco, haciendo un suave gesto al poner su mano sobre los labios en señal de discreción.

-Pe-perdón, no quise gritar tan fuerte… -Dijo Shiro avergonzado y completamente rojo.

-No te preocupes, no tienes por qué disculparte- Goenji estaba divertido, más relajado y menos tenso.

-Pero tendremos que esperar un poco, a que las personas se vallan y desocupen la cancha.

-No te preocupes, mientras si gustas, podemos caminar un poco.

-Claro, no hay problema.

Pasó al menos una hora en la que la cancha se iba vaciando, el equipo de Fubuki poco a poco se iba, de uno o de dos en dos, en pequeños grupos, incluso los familiares de algunos estaban ahí. Durante ese tiempo conversaron de todo y nada, cualquier cosa era pretexto de conversación y cuando la cancha se encontraba al fin sola tomaron el balón, corrieron de lado a lado intercambiando pases entre ellos y de un momento a otro se encontraban tirando en dirección a la portería, ahí donde se encontraba un portero imaginaro anotando un gol tras otro. Ninguno de los dos mostró sus técnicas especiales, no hacía falta, sabían que ambos eran buenos con el simple hecho de correr juntos un par de minutos, después simplemente pasaron las horas.

Entrada la tarde, sudorosos y cansados entraron a los vestidores del gimnasio, aprovecharon para cambiarse de ropa y medio asease. A Fubuki –especialmente a Shiro- le daba pena mostrar su cuerpo desnudo frente a sus compañeros de equipo durante la ducha, así que esperaba a que todos se fueran para hacerlo, pero ahí se encontraba su nuevo "amigo", así que eso era razón para evitar la ducha hasta llegar a su casa; a Atsuya no le causaba menor complicación darse una ducha frente a los demás, pero no podía negar el fuerte efecto que producía Shuya sobre sus hormonas, así que decidió no hacer nada. Por su parte Goenji se sentía apenado de usar las duchas de una escuela a la cual no pertenecía, así que se limitó a lavar su rostro y a cambiarse de ropa, al menos estaría más fresco.

Terminando de cambiarse, decidieron caminar juntos, hablando de lo bueno que era el otro jugando soccer, lo que les gustaría hacer, en que cosa eran buenos, que cosa se les dificultaba y de pronto Shuya paró de golpe.

-Creo que debería hacer esto, eh querido hacerlo desde hace un rato, pero prométeme que no te alejarás de mí cuando haga lo siguiente. –Dijo nervioso y serio al mismo tiempo Goenji colocándose frente al albino.

-Está bien, no lo ha…- Sus palabras fueron interrumpidas por un sorpresivo, inesperado, tierno y dulce beso, si bien le gustó Goenji desde el primer instante en el que lo vio eso no significaba que esperara que pasara algo ese mismo día, Fubuki solo atinó a cerrar los ojos con fuerza, sintiendo como su corazón se aceleraba cada vez más, incluso sentía que se le saldría del pecho.

Si bien, Fubuki había besado los labios de otros cientos de chicas, pero jamás había sentido el contacto de los labios de otro chico, este beso casi podría contar como su "primer beso" al menos si como el primero con un chico, sintió todo un hormigueo recorrer su cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los pies, incluso algo diferente en su estomago… mariposas.

Goenji se separó de él despacio y completamente nervioso, se miraron a los ojos un par de minutos sin saber que decir, bien "y si nos besamos para romper la tensión", esas fueron las palabras que se decían con la mirada, se tímidamente acercaron lento y sin saber cómo reaccionaría su compañero los acompañó otro beso este más rápido que el anterior, pasaron unos segundos y se dieron otro beso, más largo pero con la misma carga de emociones que el primero. Fue tan natural.

Después de aquello ni Fubuki ni Goenji se atrevieron a decir una sola palabra más, solo atinaron a caminar juntos, tomados de las manos y en algún punto del camino tuvieron que separarse para ir cada uno a sus respectivas casas.

"Después de todo, que tú y yo nos conociéramos fue solo un capricho de Dios. Bailo mientras muerdo una acaramelada manzana envenenada."

.

El destino de estos tres empezaría a cambiar considerablemente, no lo sabían, no lo veían venir. En el interior de Fubuki, en un pequeño rincón, ahí donde se encontraban Atsuya y Shiro, solo atinaban a decir para sí mismos, repetidamente y en forma de coro estas palabras:

"Podría morir por ti, pero yo ya estoy muerto."

Nota: Para este capítulo me costó mucho trabajo seleccionar una canción que fuera adecuada y es que en realidad ya tenía varias canciones planeadas para usar pero ninguna daba al "punto exacto" y a lo que quería llegar en esta parte de la historia, o simplemente se me adelantaban a los hechos así que fue una tarea complicada~ En fin, creo que esta le quedó bastante bien – sensación de alivio-

En pro de la "campaña 2 minutos = 1 review" por Lenayuri, anímense a dejar un review, estos nos dicen que tal les pareció el capitulo y así actualización con actualización la historia va mejorando, dan motivación y las actualizaciones suelen ser más continuas. Recuerda "más reviews = más fanfiction".

Creo que no tengo nada más que decir… ¡Hasta la próxima!

~Yozakura.