Segundo capitulo de este Drabble.
Mama dice que no debo usar mis poderes nunca a menos que sean una emergencia y desde que aprendí a usar el fuego gracias a esa zorra, he querido usarlo para quemar todo lo que encuentro, pero el hacerlo me cansa mucho. Mama usa su magia con mucha facilidad y yo quiero seguir entrenando mi fuego, así que en nuestro hogar temporal me construyo un pequeño escenario para que pudiera practicar.
También suele decir que no me aleje mucho de nuestro hogar pues esos cazadores pueden merodear, pero un día que la desobedecí fui a caminar al bosque que nos rodea, divirtiéndome mientras perseguía a una mariposa anaranjada hasta que caí por un pequeño barranco y sin darme cuenta me topé con una de esas trampas de los cazadores usada y al quererla tocar un furioso rugido escuche, voltee era un oso pardo con marcas de color azul en todo su cuerpo. El oso me hablaba y quería que lo salvara, mi miedo de una bestia tan inmensa me tenía congelado, pero mama siempre dice que debemos dar gratitud y ayudar para recibir gratitud y ayuda. Así que me tranquilicé y fui ayudar aquel oso gigante para mí, él me dijo que su pata trasera estaba atrapada por la trampa. Me acerque y note una pequeña cosa que al pisarlo abrí la trampa.
El gigantesco oso en gratitud al ayudarlo puso su gigante garra en mi cabeza y una luz comenzó a rodearme. Cuando abrí los ojos de alguna manera había aprendido a pelear de manera física usando mis garras.
Volví a mi hogar donde se encontraba mi madre y al contarle lo ocurrido me regaño y me dijo que por estos lugares existen espíritus animales como el que me encontré que era Baloo, Espíritu de la Fortaleza y que no solo era en este bosque había más espíritus como el del Bosque negro que se encontraba a muy lejos de donde nosotros nos encontrábamos.
